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sábado, 15 de febrero de 2020

⭐⭐Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra (Fragmento IV)⭐⭐

⭐⭐Lecturas del día⭐⭐


Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra (Fragmento IV)


Cómo establece Dios el desenlace del hombre y el estándar por medio del cual lo hace

Antes de tener cualquiera de tus opiniones o conclusiones, deberías entender primero la actitud de Dios hacia ti, lo que Él está pensando, y después decidir si tu propio pensamiento es o no correcto. Dios nunca ha usado unidades de tiempo para establecer el desenlace de una persona ni ha utilizado la cantidad de sufrimiento soportado por alguien para ello. ¿Qué usa, pues, Dios como estándar para establecer el final del hombre? Lo que más se ajusta a los conceptos de las personas es la utilización de unidades de tiempo para establecer el final de las personas. Y también hay individuos a los que veis a menudo, quienes en un punto dedicaron, invirtieron, pagaron y sufrieron mucho. Estos son los que, en vuestra opinión, Dios puede salvar. Todo lo que estas personas muestran y viven es precisamente el concepto que la humanidad tiene del estándar por el cual Dios establece el desenlace del hombre. Independientemente de lo que creáis, no enumeraré estos ejemplos uno por uno. En resumen, siempre y cuando no sea el estándar del propio pensamiento de Dios, entonces es algo que procede de la imaginación del hombre, y todo pertenece a los conceptos del hombre. ¿Cuál es la consecuencia de insistir ciegamente en tu propio concepto e imaginación? Obviamente, la consecuencia sólo puede ser el desdén de Dios hacia ti. Esto se debe a que siempre alardeas de tus cualificaciones delante de Él, compites con Él, y discutes con Él; ni siquiera intentas comprender de verdad Su pensamiento ni Sus propósitos, ni Su actitud hacia la humanidad. Proceder así es ensalzarte a ti mismo por encima de todo, y no honrar a Dios. Tú crees en ti mismo; no crees en Él. Dios no quiere ni salvará a este tipo de persona. Si eres capaz de abandonar un punto de vista así, y rectificas tus opiniones incorrectas del pasado; si pudieras proceder según Sus exigencias; comenzar a practicar el camino de temer a Dios y apartarte del mal desde ahora en adelante; lograr honrar a Dios, porque es grande en todas las cosas; no uses tus propias fantasías, tus puntos de vista ni tus creencias personales para definirte, definir a Dios. Si en vez de ello buscas Sus propósitos en todos los aspectos, logras una conciencia y un entendimiento de Su actitud hacia la humanidad, y usas el estándar de Dios para satisfacerle, ¡sería maravilloso! Esto significaría que estás a punto de emprender el camino de temer a Dios y apartarte del mal.

martes, 19 de noviembre de 2019

La Palabra de Dios | Las declaraciones de Dios al universo entero (La vigésima tercera declaración)

Cristo es la verdad, el camino y la vida. Las ovejas de Dios oyen la voz de Dios. En tanto leas las palabras de Dios Todopoderoso, verás que Dios ha aparecido.



La Palabra de Dios | Las declaraciones de Dios al universo entero (La vigésima tercera declaración)

Cuando Mi voz retumba, cuando brota fuego de Mis ojos, estoy vigilando toda la tierra, estoy observando el universo entero. Toda la humanidad está orando a Mí, alzando su mirada hacia Mí, suplicándome que detenga Mi ira y jurando que nunca más se rebelarán en Mi contra. Pero esto ya no es el pasado; es el presente. ¿Quién puede dar marcha atrás a Mi voluntad? ¿Seguramente no lo hará la invocación dentro de los corazones de los hombres, ni las palabras de su boca? ¿Quién ha sido capaz de sobrevivir hasta el presente, si no fuese por Mí? ¿Quién sobrevive excepto las palabras de Mi boca? ¿Quién no se encuentra bajo Mi mirada vigilante? A medida que llevo a cabo Mi nueva obra sobre toda la tierra, ¿quién ha sido capaz de escapar de ella? ¿Será que las montañas sean capaces de evitarlo gracias a su altura? ¿Será que las aguas, gracias a su fastuosa inmensidad, sean capaces de ahuyentarla? En Mi plan, nunca he dejado ir a la ligera a ninguna cosa y así nunca ha habido una sola persona, o cualquier cosa, que haya eludido el alcance de Mi mano. Hoy en día, Mi santo nombre es ensalzado en toda la humanidad y una vez más, palabras de protesta se levantan en Mi contra por toda la humanidad y leyendas acerca de Mi estancia en la tierra se extienden por toda la humanidad. No tolero que los hombres hagan juicios sobre Mí, ni tolero que dividan Mi cuerpo, y mucho menos puedo tolerar sus vituperios contra Mí. Debido a que nunca me ha conocido verdaderamente, el hombre siempre se me ha resistido y me ha engañado, al no apreciar Mi Espíritu ni atesorar Mi palabra. Por cada una de sus obras y acciones y por la actitud que tiene hacia Mí, doy al hombre la “recompensa” que le es debida. Y así, todos los hombres actúan con un ojo puesto en su recompensa y ni uno solo ha hecho jamás ninguna obra que haya requerido un auto-sacrificio. Los seres humanos no están dispuestos a dar su dedicación desinteresada, sino que se deleitan en conseguir premios que se pueden conseguir por nada. Aunque Pedro se consagró a Mí, no lo hizo por lograr la recompensa en el mañana, sino por el bien del conocimiento del presente. La humanidad nunca ha entrado en una conexión genuina conmigo, pero una y otra vez se ha ocupado de Mí, de una manera superficial, pensando que así obtendrá Mi aprobación sin ningún esfuerzo. He mirado profundamente dentro del corazón del hombre, por lo que he descubierto en sus intimidades “una mina de muchas riquezas”, algo de lo que incluso el hombre mismo no es todavía consciente, pero que Yo he descubierto de una forma diferente. Y así, sólo cuando hayan visto la “evidencia material” es cuando los seres humanos dejan de ejercer su santurrona auto-degradación y con las palmas extendidas, admiten su estado de impureza. Entre los hombres, existen muchas más cosas nuevas y frescas a la espera de que Yo las “extraiga” para el disfrute de toda la humanidad. Lejos de detener Mi obra a expensas de la incapacidad del hombre, continúo reparándolo y manteniéndolo, de acuerdo con Mi plan original. El hombre es como un árbol de frutas: sin recorte ni poda, el árbol dejará de dar frutos y al final, todo lo que puede verse son ramas y hojas marchitas, sin frutos que caigan al suelo.

lunes, 5 de agosto de 2019

Evangelio de hoy | "Dios es el Señor de toda la creación" La Palabra de Dios




Evangelio de hoy | "Dios es el Señor de toda la creación" La Palabra de Dios

Dios dice: “Realmente, Dios es el Señor de todas las cosas. Él es el Dios de toda creación. No es tan sólo el Dios de los israelitas ni el de los judíos; es el Dios de toda la creación. […] Su obra inicial se llevó a cabo en Judea, dentro del ámbito de Israel; en las naciones gentiles no hizo en absoluto ninguna obra de lanzamiento de una era. La etapa final de Su obra no sólo se lleva a cabo entre el pueblo de las naciones gentiles; más aún, se realiza entre esas personas malditas. Este punto es la evidencia más capaz de humillar a Satanás; así pues, Dios “se vuelve” el Dios de toda la creación en el universo y el Señor de todas las cosas, el objeto de adoración para todo lo que tenga vida”.
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domingo, 14 de abril de 2019

Evangelio de hoy | “Dios preside el destino de toda la humanidad” Las palabras del Espíritu Santo

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“Dios preside el destino de toda la humanidad” Las palabras del Espíritu Santo
Dios dice: “Dios creó este mundo, creó a esta humanidad, y además fue el arquitecto de la antigua cultura griega y la civilización humana. Sólo Dios consuela a esta humanidad, y sólo Él cuida de ella noche y día. El desarrollo y el progreso humanos son inseparables de la soberanía de Dios, y la historia y el futuro de la humanidad son inextricables de los designios de Dios. Si eres un cristiano verdadero, creerás sin duda que el auge y la caída de cualquier país o nación ocurren de acuerdo con los designios de Dios. Sólo Él conoce el destino de un país o nación, y sólo Él controla el curso de esta humanidad. Si esta desea tener un buen destino, si un país desea un buen destino, entonces el hombre debe postrarse a Dios para adorarle, arrepentirse y confesar delante de Él, si no, la suerte y el destino del hombre acabarán inevitablemente en catástrofe”.