Mostrando entradas con la etiqueta La Autoridad de Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Autoridad de Dios. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de junio de 2021

Palabra de Dios para hoy | Fragmento 5 | "Conocer a Dios es la senda para temer a Dios y apartarse del mal"


Palabra de Dios para hoy | Fragmento 5 | "Conocer a Dios es la senda para temer a Dios y apartarse del mal"


Un ser creado genuino debe saber quién es el Creador, para qué sirve la creación del hombre, cómo cumplir con las responsabilidades de un ser creado y cómo adorar al Señor de toda la creación, uno debe entender, comprender, conocer y preocuparse por los propósitos, los deseos y las exigencias del Creador, y debe actuar de acuerdo con Su camino —temer a Dios y apartarse del mal—.

¿Qué es temer a Dios? ¿Y cómo apartarse del mal?

“Temer a Dios” no significa sentir un terror u horror indescriptibles ni evadirse, ni colocarse a una distancia; no es idolatría ni superstición. Más bien es admiración, estima, confianza, entendimiento, preocupación, obediencia, consagración, amor, así como adoración, compensación, y entrega incondicionales y resignadas. Sin un conocimiento genuino de Dios, la humanidad no tendrá una admiración, una confianza, un entendimiento, una preocupación u obediencia genuinos, sino sólo pavor e inquietud, sólo duda, malentendido, evasión, y elusión; sin un conocimiento genuino de Dios, la humanidad no tendrá una consagración y una compensación genuinas; sin un conocimiento genuino de Dios, la humanidad no tendrá una adoración y una entrega genuinas, sólo idolatría y superstición ciegas; sin un conocimiento genuino de Dios, la humanidad no puede actuar de acuerdo a Su camino ni temerle, ni apartarse del mal. Por el contrario, toda actividad y conducta en las que el hombre se involucre estarán llenas de rebelión y desafío, con imputaciones difamatorias y juicios calumniadores sobre Él, y con la conducta malvada yendo en contra de la verdad y el verdadero significado de las palabras de Dios.

Teniendo una confianza real en Dios, la humanidad sabrá realmente cómo seguirle y depender de Él; sólo con una confianza real en Dios y una dependencia de Él la humanidad puede tener un entendimiento y una comprensión genuinos; junto con la comprensión real de Dios, viene la preocupación real por Él; sólo con una preocupación genuina por Dios, la humanidad puede tener una obediencia genuina y sólo con esta la humanidad puede alcanzar una consagración genuina. Sólo con una consagración genuina a Dios la humanidad puede tener una compensación incondicional y sin queja. Sólo con una confianza, una dependencia, un entendimiento, preocupación, una obediencia, una consagración y una compensación genuinos, la humanidad puede llegar verdaderamente a conocer el carácter y la esencia de Dios, y la identidad del Creador. Sólo cuando ha llegado a conocer verdaderamente al Creador, la humanidad puede despertar en sí misma la adoración y la entrega genuinas. Sólo cuando tiene una adoración y una entrega reales al Creador, la humanidad podrá ser verdaderamente capaz de dejar de lado sus caminos malvados, es decir, apartarse del mal.

Esto constituye todo el proceso de “temer a Dios y apartarse del mal”, y es también el contenido en su totalidad del temor a Dios y apartarse del mal, así como el camino que se debe recorrer para llegar a temer a Dios y apartarse del mal.

“Temer a Dios y apartarse del mal” y conocer a Dios, están indivisiblemente conectados por miles de hilos, y la conexión entre ellos es evidente por sí sola. Si uno desea conseguir apartarse del mal, debe sentir primero un temor real de Dios; si uno desea conseguir un temor real de Dios, debe tener primero un conocimiento real de Dios; si uno desea conseguir el conocimiento de Dios, debe experimentar primero las palabras de Dios, entrar en la realidad de Sus palabras, experimentar Su reprensión y Su disciplina, Su castigo y juicio; si uno desea experimentar las palabras de Dios, debe encontrarse cara a cara con las palabras de Dios, encontrarse cara a cara con Dios, y pedirle que provea oportunidades para experimentar Sus palabras en la forma de todas las clases de entornos que impliquen a personas, acontecimientos, y objetos; si uno desea encontrarse cara a cara con Dios y con Sus palabras, debe poseer primero un corazón simple y sincero, la actitud a aceptar la verdad, la voluntad de resistir el sufrimiento, la determinación y la valentía de apartarse del mal, y la aspiración de convertirse en un ser creado genuino… De esta forma, yendo adelante paso a paso te acercarás cada vez más a Dios, tu corazón será cada vez más puro, y tu vida y el valor de estar vivo, junto a tu conocimiento de Dios, estarán cada vez más llenos de sentido y se expandirán cada vez más radiantes. Hasta que, un día, sientas que el Creador ya no es un misterio, que nunca se ha escondido de ti, que nunca ha ocultado Su rostro de ti, que no está en absoluto lejos de ti, que ya no es Aquel que anhelas constantemente en tus pensamientos, pero que no puedes alcanzar con tus sentimientos, que Él está real y verdaderamente montando guardia a tu izquierda y a tu derecha, proveyendo para tu vida, y controlando tu destino. Él no está en el horizonte remoto ni se ha escondido muy arriba en las nubes. Está justo a tu lado, presidiendo sobre la totalidad de ti. Él es todo lo que tienes y la única cosa que tienes. Ese Dios te permite amarlo desde el corazón, aferrarte a Él, mantenerlo cerca, admirarlo, temer perderlo, y no estar dispuesto a renunciar más a Él ni a desobedecerle, evitarlo ni colocarlo a una distancia de ti. Lo único que quieres es preocuparte por Él, obedecerle, compensarle todo lo que te da, y rendirte a Su dominio. Ya no te niegas a que Él te guie, provea, cuide y guarde; ya no rechazas lo que Él te domina y ordena. Sólo quieres seguirle, caminar a Su lado a Su izquierda o a Su derecha. Sólo quieres aceptarlo como tu única y exclusiva vida, como tu único y exclusivo Señor, tu único y exclusivo Dios.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

También te podría interesar leer: Devocionales cristianos escritos

lunes, 21 de junio de 2021

Práctica (2)

En otro tiempo, las personas se instruían para estar con Dios y vivir en el espíritu en todo momento. Comparado con la práctica de hoy en día, esa es una forma simple de instrucción espiritual; es la forma más superficial y sencilla de practicar antes de que la gente entre en la senda correcta de la vida, y constituye la primera fase de práctica en la fe de la gente. Si las personas siempre confían en este tipo de práctica en sus vidas, tendrán muchos sentimientos y probablemente cometerán errores y serán incapaces de entrar en las verdaderas experiencias vitales; sólo serán capaces de instruir sus espíritus, acercarse a Dios de manera normal en sus corazones, y siempre encontrarán un gozo tremendo en tener a Dios con ellas. Se limitarán a sí mismas al pequeño ámbito de su unión con Dios y serán incapaces de acceder a nada más profundo. Las personas que viven dentro de estos límites son incapaces de hacer grandes progresos. En cualquier momento tienen la tendencia a clamar: “¡Ah! Señor Jesús. ¡Amén!”. Son así prácticamente todos los días. Es la práctica de otro tiempo, la práctica de vivir en el espíritu en todo momento. ¿No es vulgar? Hoy, cuando sea el momento de ponderar las palabras de Dios, sólo te debes centrar en ponderar las palabras de Dios; cuando sea el momento de poner la verdad en práctica, sólo debes centrarte en poner la verdad en práctica; cuando sea el momento de cumplir con el deber, sólo cumple tu deber. Este tipo de práctica en realidad es bastante liberador; da libertad. No es como la manera en que los hombres religiosos ancianos oran y dan gracias. Por supuesto, esta era antes la práctica de la gente de fe, pero practicar de esta manera ahora es muy retrógrado. La obra de Dios está ahora en un nivel más alto; lo que se dice en el presente acerca de “traer a Dios a la vida real” es el aspecto más importante de la práctica. Esta es la humanidad normal que las personas deben poseer en sus vidas reales, y lo que la gente debe poseer en su humanidad normal son todas las palabras que Dios pronuncia en la actualidad. Traer estas palabras de Dios a la vida real es el significado práctico de “traer a Dios a la vida real”. Hoy en día, las personas principalmente deben equiparse con lo siguiente: en un sentido, deben mejorar su calibre, educarse y aumentar sus habilidades de lectura y comprensión; en otro, deben llevar la vida de una persona normal. Acabas de venir del mundo ante Dios; primero debes instruir tu corazón para estar en silencio ante Dios. Este es el principio de la práctica y también es el primer paso para lograr el cambio en tu carácter de vida. Algunas personas son relativamente flexibles en su práctica; ponderan la verdad mientras trabajan, descifrando las verdades y los principios de práctica que deben entender en la realidad. Un aspecto es que debes tener una vida humana normal, y el otro es que debe haber entrada en la verdad. Todas estas cosas constituyen la mejor práctica para la vida real.

Traer a Dios a la vida real de las personas requiere principalmente que adoren a Dios, busquen conocer a Dios y cumplan el deber de una criatura de Dios dentro de la humanidad normal. No es que tengan absolutamente que orar a Dios siempre que hagan algo, que no esté bien y se deban sentir en deuda con Él si no oran. La práctica de hoy no es así; ¡es verdaderamente relajada y sencilla! No requiere que las personas cumplan con las doctrinas. Más bien, cada persona debe actuar de acuerdo con su estatura individual: si tus familiares no creen en Dios, trátalos como incrédulos, y si creen, trátalos como creyentes. No practiques el amor y la paciencia, sino la sabiduría. Algunas personas salen a comprar verduras y mientras caminan susurran: “¡Oh, Dios! ¿Qué verduras querrías que comprase hoy? Suplico Tu ayuda. Dios pide que glorifiquemos Su nombre en todas las cosas, y que todos demos testimonio, así que incluso si el vendedor me da algo podrido, aun así le daré gracias a Dios; aguantaré. Nosotros, los que creemos en Dios, no podemos escoger entre las verduras”. Creen que hacer esto es testimonio, aunque el resultado es que se gastan el dinero en comprar un montón de verduras podridas, pero todavía oran y dicen: “¡Oh, Dios! Aun así, comeré estas verduras podridas siempre que sea aceptable para Ti”. ¿No es absurda semejante práctica? ¿No es seguir una doctrina? Antes, la gente se instruía para vivir en el espíritu en todo momento; esto está relacionado con la obra hecha anteriormente en la Era de la Gracia. Piedad, humildad, amor, paciencia, dar gracias por todas las cosas; esto era lo que se exigía a todo creyente en la Era de la Gracia. En ese tiempo, las personas oraban a Dios en todas las cosas; oraban cuando compraban ropa y cuando se les avisaba de una reunión, también oraban: “¡Oh, Dios! ¿Quieres que vaya o no? Si quieres que vaya, entonces prepárame un camino sin complicaciones. Si no quieres que vaya, haz que me tropiece y caiga”. Imploraban a Dios mientras oraban, y después de orar se sentían inquietas y no iban. Algunas hermanas, por miedo a que al regresar a casa de las reuniones sus esposos incrédulos las golpearan, se sentían intranquilas cuando oraban y por tanto no iban a las reuniones. Ellas creían que esto era la voluntad de Dios cuando, de hecho, si hubieran ido nada habría pasado. El resultado fue que se perdieron una reunión. Todo esto era el resultado de la ignorancia de las personas. Quienes practican de esta manera viven todos según sus propios sentimientos. Esta manera de practicar es muy errónea y absurda y está manchada de vaguedad. Hay demasiados de sus pensamientos y sentimientos personales. Si se te informa de una reunión, entonces ve; no hay más necesidad de orar a Dios. ¿No es sencillo? Si tienes que comprar alguna prenda de vestir hoy, entonces sal y hazlo. No ores a Dios y digas: “¡Oh, Dios! ¿Quieres que vaya o no? ¿Y si una de los hermanos y las hermanas llega a venir de visita cuando me haya ido?”. Tienes miedo de que un hermano o una hermana venga a visitarte, así que no vas, pero el resultado es que llega la tarde y nadie ha venido. Incluso en la Era de la Gracia, esta forma de práctica era anormal y errónea. Así, si las personas practican como en tiempos pasados, no habrá ningún cambio en sus vidas. Solamente se resignarán con ignorancia a lo que venga, no prestarán atención al discernimiento y no harán nada sino obedecer a ciegas y aguantar. En ese tiempo, las personas se enfocaban en glorificar a Dios, pero Dios no obtenía ninguna gloria de ellas porque no habían vivido nada práctico. Solamente se restringían a sí mismas y se limitaban de acuerdo con sus nociones personales, e incluso muchos años de práctica no traían ningún cambio a su vida. Sólo sabían aguantar, ser humildes, amar y perdonar pero carecían del más mínimo esclarecimiento del Espíritu Santo. ¿Cómo podían las personas conocer a Dios así? Y ¿cómo era posible que glorificasen a Dios?

Las personas sólo pueden entrar en el camino correcto de creer en Dios si traen a Dios a sus vidas reales y a sus vidas humanas normales. Las palabras de Dios os guían hoy; no hay necesidad de buscar y dar palos de ciego como en tiempos pasados. Cuando puedas practicar de acuerdo con las palabras de Dios y te puedas examinar y medir de acuerdo con los estados humanos que he revelado, entonces podrás conseguir el cambio. Esto no es doctrina, sino lo que Dios requiere del hombre. Hoy, voy a decirte cómo son las cosas: preocúpate solo de actuar de acuerdo con Mis palabras. Mis requisitos para ti están basados en las necesidades de una persona normal. Ya te he dicho Mis palabras; siempre que te centres en practicarlas, serás conforme a las intenciones de Dios. Ahora es el momento de vivir en las palabras de Dios. Sus palabras han explicado todo, todo ha quedado claro, y en tanto que vivas por Sus palabras, llevarás una vida completamente libre y emancipada. En el pasado, cuando las personas traían a Dios a sus vidas reales, practicaban y pasaban por demasiada doctrina y demasiado ritual; incluso en asuntos menores, oraban y buscaban, dejando de lado las palabras explícitas de Dios y descuidando el leerlas. Por el contrario, dedicaban todos sus esfuerzos a buscar con el resultado de que no había ningún efecto. Toma por ejemplo los asuntos de comida y vestimenta: oras y pones estos asuntos en manos de Dios, pidiendo que Dios lo solucione todo por ti. Cuando Dios escuche estas palabras dirá: “¿Necesito preocuparme de semejantes detalles insignificantes? ¿A dónde se han ido la humanidad normal y la razón que creé para ti?”. A veces, alguien comete un error en sus acciones y entonces cree que ha ofendido a Dios y se vuelve inhibido. El estado de algunas personas es muy bueno, pero cuando hacen incorrectamente alguna pequeña cosa, creen que Dios las está castigando. De hecho, esto no es un acto de Dios, sino de la influencia de las mentes de las personas. A veces, no hay nada de malo en la forma en que estás experimentando, pero otros dicen que no estás experimentando correctamente y así quedas atrapado; te vuelves negativo y oscuro en el interior. Muchas veces, cuando las personas son negativas de esta manera, creen que Dios las está castigando, pero Él dice: “Yo no he hecho ninguna obra de castigo en ti, ¿cómo pudiste culparme así?”. Las personas se vuelven negativas con demasiada facilidad. Con frecuencia también son demasiado sensibles y a menudo se quejan de Dios. Dios no requiere que sufras de esa manera, sin embargo, te dejas caer en ese estado. No hay valor en este tipo de sufrimiento. Las personas no conocen la obra que Dios hace y en muchas cosas son ignorantes e incapaces de ver con claridad, así que quedan atrapadas en sus propias nociones e imaginaciones, cada vez más profundamente enredadas. Algunas personas dicen que todas las cosas están en las manos de Dios, así que, ¿podría Dios no saber cuándo las personas son negativas? Por supuesto que Dios lo sabe. Cuando estás atrapado en nociones humanas, el Espíritu Santo no tiene manera de obrar en ti. A menudo, algunas personas quedan enredadas en un estado negativo, pero Yo todavía continúo con Mi obra. Seas negativo o positivo, tú no me restringes; pero debes saber que las muchas palabras que hablo y que la gran cantidad de obra que hago están estrechamente relacionadas mutuamente, según los estados de las personas. Cuando eres negativo, esto no obstruye la obra del Espíritu Santo. Durante el tiempo del castigo y la prueba de muerte, todas las personas quedaron atrapadas en un estado negativo, pero esto no obstruyó Mi obra. Cuando tú fuiste negativo, el Espíritu Santo continuó haciendo lo que debía hacerse en los demás. Puedes parar de buscar durante un mes, pero Yo sigo obrando; lo que hagas en el presente o el futuro no puede detener la obra del Espíritu Santo. Algunos estados negativos provienen de la debilidad humana; cuando las personas creen que son verdaderamente incapaces de cumplir los requisitos de Dios o entenderlos, se vuelven negativas. Por ejemplo, durante el tiempo de castigo, las palabras de Dios hablaron de amar a Dios hasta cierto punto en medio del castigo, pero las personas se creyeron incapaces. Se sintieron especialmente afligidas y se lamentaron de que Satanás hubiera corrompido tan profundamente su carne y que su calibre fuera tan bajo. Sintieron que era una lástima que hubieran nacido en este ambiente. Y algunas personas creyeron que era demasiado tarde para ellas para creer en Dios y conocer a Dios y que eran indignas de ser perfeccionadas. Todos estos son estados humanos normales.

La carne del hombre es de Satanás, está llena de carácter rebelde, es deplorablemente vil, y es algo inmundo. Las personas codician demasiado el gozo de la carne y hay demasiadas manifestaciones de la carne; por eso Dios desprecia la carne del hombre hasta cierto punto. Cuando las personas se deshacen de las cosas viles y corruptas de Satanás, ganan la salvación de Dios. Pero si todavía no se despojan de lo vil y de la corrupción, entonces siguen viviendo bajo el campo de acción de Satanás. Las intrigas, los engaños y la ruindad de las personas son todas cosas de Satanás. La salvación de Dios hacia ti es para librarte de estas cosas de Satanás. La obra de Dios no puede ser errónea; toda se hace con el fin de salvar a las personas de la oscuridad. Cuando has creído hasta cierto punto y puedes despojarte de la corrupción de la carne, y esta corrupción ya no te encadena, ¿no has sido salvado? Cuando vives bajo el campo de acción de Satanás eres incapaz de manifestar a Dios, eres algo vil y no puedes recibir la herencia de Dios. Una vez que hayas sido purificado y perfeccionado, serás santo, serás una persona normal, y Dios te bendecirá y serás precioso para Dios. La obra que Dios hace hoy es salvación y, además, es juicio, castigo y maldición. Tiene una serie de aspectos. Todos veis que las declaraciones de Dios contienen juicio y castigo, además de maldiciones. Hablo con el fin de lograr un efecto, para hacer que las personas se conozcan a sí mismas, no para matarlas. Mi corazón es por vuestro bien. Hablar es uno de los métodos por medio de los cuales obro; a través de las palabras expreso el carácter de Dios y permito que entiendas Su voluntad. Tu carne puede morir, pero tienes un espíritu y un alma. Si las personas solo tuvieran carne, entonces no tendría sentido su fe, ni tampoco toda esta obra que he hecho. Hoy, hablo de una manera y después de otra; durante un momento soy extremadamente odioso hacia las personas y después, durante un tiempo, soy sumamente amoroso; hago todo esto para conseguir un cambio en tu carácter, así como para transformar tus nociones sobre la obra de Dios.

Los últimos días han llegado, y en los países alrededor del mundo reina la confusión. Hay desorden político, por todos lados están apareciendo hambrunas, pestilencias, inundaciones y sequías. Hay una catástrofe en el mundo del hombre; los cielos han hecho bajar el desastre. Estas son las señales de los últimos días. Pero para las personas, parece como un mundo de regocijo y esplendor; se está volviendo así cada vez más. El corazón de las personas se siente atraído a él y muchas personas están atrapadas y son incapaces de librarse de él; una gran cantidad de personas será engañada por los que están involucrados en superchería y brujería. Si no te esfuerzas por progresar, no tienes ideales y no te has arraigado en la senda verdadera las mareas crecientes de pecado te arrastrarán. China es el país más atrasado de todos, es la tierra donde el gran dragón rojo se encuentra enroscado, tiene la mayor cantidad de personas que adoran ídolos y que están involucradas en la brujería, tiene la mayor cantidad de templos y es un lugar donde residen los demonios inmundos. Naciste de esto, fuiste educado por eso y arraigado en su influencia; has sido corrompido y torturado por esto, pero después de ser despertado, lo abandonaste y Dios te ganó por completo. Esta es la gloria de Dios y, por eso esta etapa de la obra tiene gran importancia. Dios ha hecho una obra de tan grande escala, ha hablado tantas palabras y Él, en última instancia, os ganará por completo; esta es una parte de la obra de la gestión de Dios y vosotros sois el “botín de la victoria” de la batalla de Dios con Satanás. Cuánto más entendáis la verdad y mejor sea vuestra vida de iglesia, más será postrado el gran dragón rojo. Estos son asuntos del mundo espiritual, son las batallas del mundo espiritual y cuando Dios es victorioso, Satanás será avergonzado y caerá. Esta etapa de la obra de Dios tiene una importancia tremenda. Dios hace la obra de tal magnitud y salva completamente a este grupo de personas; para que puedas escapar de la influencia de Satanás, vivir en la tierra santa, vivir en la luz de Dios y tener el liderazgo y la guía de la luz. Entonces tu vida tiene sentido. Lo que coméis y vestís es diferente a lo de los incrédulos, disfrutáis las palabras de Dios y lleváis una vida significativa, y ¿qué disfrutan ellos? Disfrutan sólo el “legado ancestral” y su “espíritu nacional”. ¡No tienen el menor vestigio de humanidad! Vuestros vestidos, palabras y acciones, todo es diferente de lo suyo. En última instancia, escaparéis por completo de lo vil, ya no seréis atrapados en la tentación de Satanás y ganaréis la provisión diaria de Dios. Siempre debéis ser precavidos. Aunque vivís en un lugar inmundo, no estáis manchados con la inmundicia y podéis vivir juntos a Dios, recibiendo Su gran protección. Dios os ha escogido entre todos en esta tierra amarilla. ¿No sois las personas más bendecidas? Eres un ser creado, debes por supuesto adorar a Dios y buscar una vida con significado. Si no adoras a Dios, sino que vives en tu carne inmunda entonces, ¿no eres sólo una bestia con un vestido humano? Como eres un ser humano, ¡te debes consumir a ti mismo por Dios y soportar todo el sufrimiento! El pequeño sufrimiento que estás experimentando ahora, lo debes aceptar con alegría y con confianza y vivir una vida significativa como Job y Pedro. En este mundo, el hombre usa la ropa del diablo, come la comida del diablo, trabaja y sirve bajo el dominio del diablo, pisoteado completamente en su inmundicia. Si no captas el significado de la vida o obtener el camino verdadero, entonces, ¿qué significado tiene vivir así? Vosotros sois personas que buscáis la senda correcta, los que buscáis mejorar. Sois personas que os levantáis en la nación del gran dragón rojo, aquellos a quienes Dios llama justos. ¿No es eso la vida con más sentido?

De “La Palabra manifestada en carne”

Los frecuentes desastres y naciones turbulentas son señales de los últimos tiempos y nos permiten saber qué ha llegado el día del Señor. Entonces, en este momento crítico de recibimiento al Señor, ¿cómo debemos estar alertas y preparados para recibir a Él? Haga clic en medios de contacto abajo para hablar y comunicarse con nosotros, y recibir al Señor lo antes posible.

miércoles, 26 de mayo de 2021

Lectura del día: Fragmento 15 | "Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra"



Lectura del día: Fragmento 15 | "Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra"


Las personas tienden a definir a Dios en base a la experiencia

Al comunicar el tema de conocer a Dios, ¿habéis notado algo? ¿Habéis percibido que la actitud actual de Dios ha experimentado un cambio? ¿Acaso es inmutable Su actitud hacia la humanidad? ¿Aguantará Dios siempre así, extendiendo todo Su amor y misericordia indefinidamente al hombre? Este asunto también implica la esencia de Dios. […] Una vez que las personas saben que Él ama a la humanidad, lo definen como un símbolo del amor: no importa lo que hagan las personas, cómo se comporten, cómo traten a Dios o lo desobedientes que sean, nada de esto importa, porque Dios tiene amor, y Su amor es ilimitado e inconmensurable. Dios tiene amor, así que puede ser tolerante con las personas, puede ser misericordioso con ellas, con su inmadurez, con su ignorancia, y con su desobediencia. ¿Son realmente así las cosas? Cuando han experimentado la paciencia de Dios una o más veces, algunos lo tratarán como algo primordial en su propio entendimiento de Dios, creyendo que Él será por siempre paciente y misericordioso con ellos, y que a lo largo de su vida tomarán la paciencia de Dios y la considerarán el estándar de cómo los trata Dios. También hay personas que, al haber experimentado una vez la tolerancia de Dios, lo definirán por siempre así, y esta tolerancia es indefinida, incondicional, e incluso totalmente carente de principios. ¿Son correctas estas creencias? Cada vez que se exponen asuntos de la esencia o del carácter de Dios, parecéis desconcertados. Veros así me enoja un poco. Habéis oído mucha verdad respecto a Su esencia; habéis escuchado, asimismo, muchos temas relativos a Su carácter. Sin embargo, en vuestras mentes, estos asuntos y la verdad de estos aspectos no son más que recuerdos basados en la teoría y en las palabras escritas. Ninguno de vosotros es capaz de experimentar exactamente lo que el carácter de Dios es en vuestras vidas actuales ni podéis ver sencillamente cuál es Su carácter. Por tanto, estáis todos confusos en vuestras creencias, todos creéis ciegamente, hasta el punto de que vuestra actitud es irreverente hacia Dios, y le ignoráis. ¿A qué os lleva este tipo de actitud hacia Él? A sacar siempre conclusiones sobre Él. Una vez adquirís un poco de conocimiento, os sentís muy satisfechos, como si hubierais conseguido a Dios en Su totalidad. A continuación, llegáis a la conclusión de que Dios es así, y no dejáis que se mueva con libertad. Y siempre que Él hace algo nuevo, simplemente no admitís que Él es Dios. Un día, cuando Él diga: “No amo más al hombre; no le extiendo más misericordia; no tengo más tolerancia o paciencia con él; me invaden un desprecio y una antipatía extremos hacia él”, las personas entrarán en conflicto con este tipo de declaraciones desde lo más profundo de sus corazones. Algunos llegarán a decir: “Ya no eres mi Dios; has dejado de ser el Dios al que quiero seguir. Si esta es Tu afirmación, ya no estás cualificado para ser mi Dios, y no necesito seguirte más. Si no me concedes misericordia, no me das amor, no me das tolerancia, dejaré de seguirte. Sólo si eres indefinidamente tolerante conmigo, si siempre eres paciente conmigo, y si me permites ver que eres amor, paciencia, y tolerancia; sólo entonces puedo seguirte, y tener la confianza de continuar hasta el final. Al contar con Tu paciencia y Tu misericordia, mi desobediencia y mis transgresiones podrán ser perdonadas indefinidamente, y yo podré pecar, confesar y ser perdonado, y enojarte en cualquier momento y lugar. No deberías tener Tus propias ideas o conclusiones sobre mí”. Aunque es posible que no pienses de una manera tan subjetiva y consciente sobre este tipo de cuestión, siempre que consideres a Dios una herramienta para que tus pecados sean perdonados y un objeto que usas para obtener un hermoso destino, ya has situado imperceptiblemente al Dios vivo en oposición contra ti, como enemigo tuyo. Esto es lo que veo. Puedes seguir diciendo: “Creo en Dios”; “Busco la verdad”; “Quiero cambiar mi carácter”; “Quiero librarme de la influencia de las tinieblas”; “Quiero satisfacer a Dios”; “Quiero obedecer a Dios”; “Quiero ser fiel a Dios, y cumplir bien con mi deber”; etc. Sin embargo, por hermosas que suenen tus palabras, por mucha teoría que sepas, por imponente y solemne que esta sea, la realidad es que ahora muchos de vosotros ya habéis aprendido a usar las reglas, la doctrina, la teoría dominada para sacar conclusiones sobre Dios, y lo habéis puesto en vuestra contra de una forma totalmente natural. Aunque hayas dominado letras y doctrinas, no has entrado en absoluto en la realidad de la verdad; por tanto, es muy difícil que te acerques a Dios, que lo conozcas y lo entiendas. ¡Esto es patético!


Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Si quiere saber más, haga clic aquí: Devocionales cristianos

viernes, 14 de mayo de 2021

Palabra de Dios para hoy | Fragmento 204 | "Nadie que sea de la carne puede escapar del día de la ira"



Palabra de Dios para hoy | Fragmento 204 | "Nadie que sea de la carne puede escapar del día de la ira"

Hoy, os amonesto por el bien de vuestra propia supervivencia, para que Mi obra avance sin problemas, y para que Mi obra inaugural en el universo entero pueda llevarse a cabo más adecuadamente y perfectamente, revelando Mis palabras, autoridad, majestad y juicio a las personas de todos los países y naciones. La obra que llevo a cabo entre vosotros es el comienzo de Mi obra a lo largo de todo el universo. A pesar de que ahora ya son los últimos días, sépase que los “últimos días” no es más que un nombre para una era: al igual que la Era de la Ley y la Era de la Gracia, se refiere a una era, e indica una era entera, en lugar de unos pocos años o meses finales. Sin embargo, los últimos días son bastante diferentes de la Era de la Gracia y de la Era de la Ley. La obra de los últimos días no se lleva a cabo en Israel, sino entre los gentiles; es la conquista ante Mi trono de gente de todas las naciones y tribus fuera de Israel, para que Mi gloria por todo el universo pueda llenar todo el cosmos. Es así para que Yo pueda obtener una mayor gloria, para que todas las criaturas de la tierra puedan transferir Mi gloria a todas las naciones, por siempre, de generación en generación, y todas las criaturas en el cielo y en la tierra puedan ver toda la gloria que Yo he ganado en la tierra. La obra realizada durante los últimos días es la obra de la conquista. No es la guía de las vidas de todas las personas sobre la tierra, sino la conclusión de la imperecedera vida milenaria de sufrimiento de la humanidad en la tierra. Como consecuencia de ello, la obra de los últimos días no puede ser similar a los varios miles de años de obra en Israel, ni como la década de obra en Judea que luego continuó durante varios miles de años hasta la segunda encarnación de Dios. La gente de los últimos días sólo se encuentra con la reaparición del Redentor encarnado, y ellos reciben la obra y las palabras personales de Dios. No pasarán dos mil años antes de que los últimos días lleguen a su fin; son breves, como el tiempo cuando Jesús llevó a cabo la obra de la Era de la Gracia en Judea. Esto se debe a que los últimos días son la conclusión de toda la era. Ellos son la realización y terminación del plan de gestión de Dios de seis mil años, y concluyen el viaje de sufrimiento en la vida de la humanidad. Ellos no llevan a toda la humanidad hacia una nueva era o permiten que la vida de la humanidad continúe. Eso no tendría ningún significado para Mi plan de gestión o para la existencia del hombre. Si la humanidad continuara de esta manera, entonces tarde o temprano sería totalmente devorada por el diablo, y esas almas que me pertenecen serían últimamente incautadas por sus manos. Mi obra tiene una duración de apenas seis mil años, y Yo hice la promesa de que el control del maligno sobre toda la humanidad, similarmente, no duraría por más de seis mil años. Así que ya se cumplió el tiempo. Yo, ni voy a seguir, ni voy a retrasarme por más tiempo: durante los últimos días venceré a Satanás, recobraré toda Mi gloria, y recuperaré todas las almas que me pertenecen en la tierra de manera que estas almas afligidas puedan escapar del mar de sufrimiento, y así se concluya toda Mi obra en la tierra. A partir de este día, nunca más me haré carne en la tierra, y nunca más Mi Espíritu, que lo controla todo, trabajará sobre la tierra. Sólo haré una cosa en la tierra: voy a rehacer la humanidad, una humanidad que sea santa, y que sea Mi ciudad fiel en la tierra. Pero debéis saber que Yo no voy a aniquilar al mundo entero, ni voy a aniquilar a toda la humanidad. Voy a quedarme con la tercera parte —la tercera parte que me ama y que ha sido conquistada completamente por Mí—, y haré que esta tercera parte sea fructífera y se multiplique en la tierra, al igual que hicieron los israelitas bajo la ley, alimentándolos con copiosas ovejas y ganado y todas las riquezas de la tierra. Esta humanidad permanecerá conmigo para siempre, sin embargo, no es la raza humana deplorablemente sucia de hoy, sino una raza humana que sea una asamblea de todos los que han sido adquiridos por Mí. Una humanidad como esta no será dañada, perturbada, o asediada por Satanás, y será la única raza humana que exista sobre la tierra después de Yo haber triunfado sobre Satanás. Es la humanidad que hoy ha sido conquistada por Mí y que ha alcanzado Mi promesa. De esta manera, toda la raza humana que ha sido conquistada en los últimos días, será también la humanidad que permanecerá y que obtendrá Mis bendiciones eternas. Será la única evidencia de Mi triunfo sobre Satanás, y los únicos botines de la batalla contra Satanás. Estos botines de guerra son salvados por Mí del dominio de Satanás, y son la única cristalización y fruto de Mi plan de gestión de seis mil años. Ellos provienen de todas las naciones y denominaciones, y de cada lugar y país en todo el universo. Ellos son de diferentes razas, y tienen diferentes idiomas, costumbres y colores de piel, y están desparramados a lo largo de todas las naciones y denominaciones del globo, e incluso de cada rincón del mundo. Finalmente, ellos se reunirán para formar una raza humana completa, una asamblea de hombres inalcanzable por las fuerzas de Satanás. Aquellos entre los hombres que no hayan sido salvados ni conquistados por Mí, se hundirán en silencio a las profundidades del mar, y serán quemados por Mis consumidoras llamas por toda la eternidad. Voy a aniquilar a esta vieja, supremamente asquerosa humanidad, al igual que Yo aniquilé a los varones y al ganado primogénitos de Egipto, dejando sólo a los israelitas, que comieron carne de cordero, bebieron sangre de cordero, y marcaron los dinteles de sus puertas con sangre de cordero. ¿Acaso no son igualmente las personas que han sido conquistadas por Mí y que son Mi familia, las personas que comen Mi carne y beben Mi sangre, la carne y la sangre del Cordero, y que han sido redimidos por Mí y que me adoran? ¿No están estas personas acompañadas siempre de Mi gloria? ¿No están ya aquellos que no tienen Mi carne, la del Cordero, hundidos en silencio en las profundidades del mar? Hoy se oponen a Mí, y hoy Mis palabras son iguales a las pronunciadas por Jehová a los hijos y nietos de Israel. Sin embargo, la dureza en el fondo de vuestros corazones está acumulando Mi ira, trayendo más sufrimiento sobre vuestra carne, más juicio sobre vuestros pecados, y más ira sobre vuestra injusticia. ¿Quién podría escapar en Mi día de la ira, cuando me tratáis hoy de esta manera? ¿La injusticia de quién podría escapar de Mis ojos de castigo? ¿Los pecados de quién podrán escapar de Mis manos, las del Todopoderoso? ¿El desafío de quién podrá escapar de Mi juicio, el del Todopoderoso? Yo, Jehová, así hablo a vosotros, los descendientes de la familia de los gentiles, y las palabras que os digo rebasan todas las expresiones de la Era de la Ley y de la Era de la Gracia; sin embargo, vosotros sois más duros que todo el pueblo de Egipto. ¿Acaso no estáis acumulando Mi ira mientras trabajo en reposo? ¿Cómo podéis escapar ilesos de Mi día, el día del Todopoderoso?

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Para conocer más: Fin del mundo Biblia

jueves, 29 de abril de 2021

Palabra de Dios hoy | Conocer a Dios es el camino hacia el temer a Dios y apartarse del mal


Palabra de Dios hoy | Conocer a Dios es el camino hacia el temer a Dios y apartarse del mal

Cada uno de vosotros deberíais examinar de nuevo vuestra vida de creencia en Dios para ver si, en la búsqueda de Dios, habéis verdaderamente entendido, verdaderamente comprendido y verdaderamente llegado a conocer a Dios, si sabéis realmente qué actitud tolera Dios de los diversos tipos de seres humanos, y si vosotros entendéis verdaderamente qué está obrando Dios en vosotros y cómo define Él cada uno de vuestros actos. Este Dios, que está a tu lado, guiando la dirección de tu progreso, ordenando tu destino, y supliendo tus necesidades, ¿cuánto comprendes y cuánto conoces realmente de Él en el análisis final? ¿Sabes lo que Él obra en ti cada día? ¿Conoces los principios y propósitos sobre los que Él basa cada uno de Sus actos? ¿Sabes cómo te guía Él? ¿Conoces los medios por los cuales provee para ti? ¿Conoces los métodos con los que te dirige? ¿Sabes lo que Él desea obtener de ti y lo que desea conseguir en ti? ¿Conoces la actitud que Él toma ante las variopintas formas en las que te comportas? ¿Sabes si eres una persona amada por Él? ¿Conoces el origen de Su gozo, ira, tristeza y deleite, los pensamientos y las ideas detrás de ellos, y Su esencia? ¿Sabes, finalmente, qué clase de Dios es este Dios en el que crees? ¿Son estas y otras preguntas por el estilo algo que nunca has comprendido o en lo que nunca has pensado? En la búsqueda de tu creencia en Dios, ¿has aclarado tus malentendidos acerca de Él, mediante un verdadero reconocimiento y experiencia de la palabra de Dios? ¿Has llegado a una sumisión y una preocupación genuinas después de recibir la disciplina y el castigo de Dios? ¿Has llegado a conocer la rebeldía y la naturaleza satánica del hombre y has obtenido un mínimo de entendimiento acerca de la santidad de Dios, en medio de Su castigo y de Su juicio? ¿Has comenzado a tener una nueva perspectiva de la vida bajo la dirección y el esclarecimiento de las palabras de Dios? ¿Has sentido, en medio de las pruebas enviadas por Dios, Su intolerancia a las ofensas del hombre, así como lo que Él exige de ti y cómo te está salvando? Si no sabes lo que es malinterpretar a Dios, o cómo aclarar este malentendido, entonces se puede decir que nunca has entrado en la verdadera comunión con Dios y que nunca le has comprendido, o al menos que nunca has deseado comprenderle. Si no sabes qué son la disciplina y el castigo de Dios, seguramente no sabes qué son la sumisión y la preocupación, o al menos que nunca te has sometido a Dios ni te has preocupado por Él verdaderamente. Si nunca has experimentado el castigo y el juicio de Dios, seguramente no sabrás lo que es Su santidad, y tu idea respecto a lo que es la rebeldía del hombre será menos clara. Si nunca has tenido verdaderamente una perspectiva correcta ni un objetivo correcto en la vida, y permaneces en estado de confusión e indecisión sobre tu camino futuro en la vida, hasta el punto de titubear para seguir adelante, es indudable que nunca has recibido el esclarecimiento y la dirección de Dios, y se puede decir también que las palabras de Dios verdaderamente nunca te han provisto ni suplido. Si no has pasado aún por la prueba de Dios, sobra decir que, desde luego, no sabes lo que es la intolerancia de Dios a las ofensas del hombre ni entenderás lo que Dios en última instancia exige de ti y, menos aún lo que es, en definitiva, Su obra de gestionar y salvar al hombre. No importa cuántos años una persona haya creído en Dios, si nunca ha experimentado o percibido nada en Sus palabras, no cabe duda de que no está caminando por la senda hacia la salvación; con toda seguridad su fe en Dios no tiene un contenido real; su conocimiento de Dios es nulo, y no es necesario decir que no tiene idea en absoluto de lo que es temer a Dios.

Las posesiones y el ser de Dios, Su esencia, Su carácter, todo ello ha sido dado a conocer en Sus palabras a la humanidad. Cuando el hombre experimente las palabras de Dios, en el proceso de cumplirlas llegará a comprender el propósito subyacente a las palabras que Dios habla, a comprender la fuente y el trasfondo de las palabras de Dios, y a entender y apreciar el efecto deseado de las palabras de Dios. Para la humanidad, todas estas son cosas que el hombre debe experimentar, captar y lograr a fin de poder obtener la verdad y la vida, captar las intenciones de Dios, ser transformado en su carácter y volverse capaz de someterse a la soberanía y a los arreglos de Dios. Al mismo tiempo que el hombre experimente, capte y logre estas cosas, habrá obtenido gradualmente un entendimiento de Dios y, en ese momento, también habrá conseguido diferentes grados de conocimiento sobre Él. Este entendimiento y conocimiento no surgen de algo que el hombre haya imaginado o compuesto, sino más bien de lo que aprecia, experimenta, siente, y corrobora dentro de sí mismo. Sólo después de apreciar, experimentar, sentir, y corroborar estas cosas adquiere contenido el conocimiento de Dios por parte del hombre; sólo el conocimiento que obtiene en este momento es exacto, práctico, y preciso, y este proceso —de conseguir un entendimiento y un conocimiento genuinos de Dios mediante la apreciación, la experimentación, la sensación y la corroboración de Sus palabras— no es otro que la comunión verdadera entre el hombre y Dios. En medio de esta clase de comunión, el hombre llega a entender y comprender verdaderamente las intenciones de Dios, llega verdaderamente a comprender y conocer las posesiones y el ser de Dios, llega a comprender y conocer verdaderamente la esencia de Dios, llega a comprender y conocer gradualmente el carácter de Dios, llega a una certeza real y a una definición correcta de la realidad del dominio de Dios sobre toda la creación, y consigue una orientación y un conocimiento sustanciales de la identidad y la posición de Dios. En medio de este tipo de comunión, el hombre cambia paso a paso sus ideas sobre Dios, no imaginando más que sale de la nada ni dando rienda suelta a sus propias sospechas sobre Él, ni malinterpretándolo, condenándolo, juzgándolo o dudando de Él. En consecuencia, el hombre tendrá menos debates con Dios, menos conflictos con Él, y habrá menos ocasiones en las que se rebelará contra Él. Por el contrario, la preocupación del hombre por Dios y su sumisión a Él se incrementarán, y su reverencia por Dios se volverá más real y más profunda. En medio de este tipo de comunión, el hombre no sólo alcanzará la provisión de la verdad y el bautismo de vida, sino que también obtendrá al mismo tiempo el verdadero conocimiento de Dios. En medio de este tipo de comunión, el hombre no sólo será transformado en su carácter y recibirá la salvación, sino que al mismo tiempo también conseguirá la reverencia y la adoración verdaderas de un ser creado hacia Dios. Habiendo tenido esta clase de comunión, la fe del hombre en Dios ya no será más una hoja de papel en blanco, o una promesa ofrecida como falsas promesas, o una forma de búsqueda e idolatría ciegas; sólo con este tipo de comunión crecerá la vida del hombre, día tras día, hacia la madurez, y sólo ahora se transformará gradualmente su carácter, y su fe en Dios, paso a paso pasará de una creencia vaga e incierta a una sumisión y una preocupación genuinas, a una reverencia real; asimismo, en su búsqueda de Dios, el hombre progresará gradualmente de una actitud pasiva a una activa, de una sobre la que se actúa a una que lleva a cabo una acción positiva; sólo con este tipo de comunión el hombre llegará a un entendimiento y una comprensión verdaderos de Dios, al conocimiento verdadero de Dios. Debido a que la gran mayoría de las personas nunca han entrado en la verdadera comunión con Dios, su conocimiento de Él se detiene a nivel de la teoría, de las letras y de las doctrinas. Es decir, independientemente de cuántos años haya creído en Dios, en lo que respecta a su conocimiento de Él la gran mayoría de las personas está en el mismo lugar que cuando empezaron, atascados en el fundamento de cultos tradicionales, con sus elementos de color legendario y superstición feudal. Que ese conocimiento de Dios por parte del hombre se encuentre estancado en su punto de partida significa que prácticamente no existe. Aparte de la afirmación de la posición y de la identidad de Dios por parte del hombre, la fe de este en Él permanece en un estado de incertidumbre confusa. Siendo esto así, ¿cuánta reverencia verdadera puede tener el hombre hacia Dios?

No importa lo firmemente que creas en Su existencia, esto no puede tomar el lugar de tu conocimiento de Dios ni de tu reverencia hacia Él. No importa lo mucho que hayas disfrutado de Sus bendiciones y Su gracia, esto no puede tomar el lugar de tu conocimiento de Dios. No importa lo dispuesto y lo deseoso que estés de consagrar tu todo y gastar tu todo por Su causa, esto no puede tomar el lugar de tu conocimiento de Dios. Quizá te has familiarizado tanto con las palabras que Él ha dicho, o quizá incluso te las sabes de memoria y puedes recitarlas al revés, pero esto no puede tomar el lugar de tu conocimiento de Dios. Por muy decidido que pueda estar el hombre a seguir a Dios, si nunca ha tenido una comunión genuina con Él, o una experiencia genuina de Sus palabras, su conocimiento de Dios no sería más que un vacío total o un ensimismamiento sin fin; con todo y que te hayas “codeado” con Dios de pasada, o te lo hayas encontrado cara a cara, tu conocimiento de Él seguiría siendo cero, y tu reverencia hacia Él no sería más que un reclamo vacío o un ideal.

Muchas personas se aferran a leer las palabras de Dios día tras día, incluso hasta el punto de comprometerse meticulosamente a memorizar todos los pasajes clásicos en ellas como su posesión más valiosa; y, además, predican las palabras de Dios en todas partes, proveyendo y ayudando a los demás por medio de ellas. Piensan que hacer esto es dar testimonio de Dios, dar testimonio de Sus palabras; que hacer esto es seguir el camino de Dios, vivir por Sus palabras, traerlas a sus vidas actuales, y que les permitirá recibir el elogio de Dios, y ser salvos y perfeccionados. Pero, aunque prediquen las palabras de Dios, nunca las cumplen en la práctica ni tratan de alinearse con lo revelado en ellas. En su lugar, utilizan las palabras de Dios para ganarse la adoración y la confianza de los demás con engaños, y entrar en gestión por su cuenta, y malversar y robar la gloria de Dios. Esperan, en vano, usar la oportunidad que difundir las palabras de Dios les proporciona para que se les adjudiquen la obra de Dios y Sus elogios. Cuántos años han pasado, y estas personas no sólo han sido incapaces de obtener el elogio de Dios en el proceso de predicar Sus palabras; también han sido incapaces de descubrir el camino que debían seguir en el proceso de dar testimonio de las palabras de Dios. No sólo no se han ayudado ni han provisto para sí mismos en el proceso de proveer y ayudar a otros por medio de las palabras de Dios ni han sido capaces de conocer a Dios, o de despertar en ellos una reverencia genuina a Él, en el proceso de hacer todas estas cosas, sino que, por el contrario, sus malinterpretaciones sobre Dios son cada vez más profundas, su falta de confianza en Él cada vez más grave, y sus imaginaciones sobre Él cada vez más exageradas. Provistos y guiados por sus teorías acerca de las palabras de Dios, parece como si estuviesen completamente en su elemento, como si ejerciesen sus habilidades con una facilidad natural, como si hubiesen encontrado su propósito en la vida, su misión. Como si hubiesen obtenido nueva vida y hubiesen sido salvos; como si, con las palabras de Dios saliendo nítidamente de la lengua en recital, hubiesen conseguido el acceso a la verdad, comprendido las intenciones de Dios, y descubierto el camino para conocerlo. Como si, en el proceso de predicar las palabras de Dios, se encontrasen frecuentemente cara a cara con Él. También, se ven frecuentemente “movidos” a ataques de llanto y, a menudo dirigidos por el “Dios” en las palabras de Dios, parecen aferrarse incesantemente a Su sincera solicitud y Su amable propósito; al mismo tiempo parecen haber comprendido la salvación del hombre por parte de Dios y Su gestión, haber llegado a conocer Su esencia, y haber entendido Su justo carácter. Basados en este fundamento, parecen creer aún más firmemente en la existencia de Dios, ser más conscientes de Su estado elevado, y sentir aún más profundamente Su grandeza y trascendencia. Inmersos en el conocimiento superficial de las palabras de Dios, parecería que su fe ha crecido, su determinación a resistir el sufrimiento se ha fortalecido, y su conocimiento de Dios se ha profundizado. Poco se imaginan que, hasta que experimenten realmente las palabras de Dios, todo su conocimiento de Él y sus ideas sobre Él surgen de su propia imaginación y sus conjeturas ilusorias. Su fe no se sostendría bajo ninguna clase de prueba divina, sus así llamados espiritualidad y estatura simplemente no soportarían la prueba o la inspección de Dios; su determinación no es sino un castillo edificado sobre la arena, y su supuesto conocimiento de Dios no es más que un producto de su imaginación. En realidad, estas personas que han puesto, por así decirlo, mucho esfuerzo en las palabras de Dios, nunca han sido conscientes de lo que es la fe real, lo que es la sumisión real, lo que es la preocupación real, o lo que es el conocimiento real de Dios. Toman la teoría, la imaginación, el conocimiento, el don, la tradición, la superstición, e incluso los valores morales de la humanidad y hacen de ellos una “inversión de capital” y “armas militares” para creer en Dios y buscarlo, haciendo de ellos incluso el fundamento de su creencia en Dios y de su búsqueda de Él. Al mismo tiempo, toman este capital y este armamento y los convierten en un talismán mágico para conocer a Dios, encontrar y lidiar con la inspección, la prueba, el castigo, y el juicio de Dios. Al final, lo que obtienen sigue consistiendo tan sólo en conclusiones acerca de Dios inmersas en connotaciones religiosas, superstición feudal y en todo lo que es legendario, grotesco y enigmático. Su forma de conocer y definir a Dios se ha formado en el mismo molde que la de las personas que sólo creen en el Cielo Allá Arriba, o en el Viejo Hombre en el Cielo, mientras que la realidad de Dios, Su esencia, Su carácter, Sus posesiones y Su ser, y demás, todo lo que tiene que ver con el verdadero Dios mismo, son cosas que su conocimiento ha fallado en captar, le son completamente irrelevantes y hasta se aleja de ellos al otro extremo. De esta forma, aunque viven bajo la provisión y la nutrición de las palabras de Dios, son sin embargo incapaces de recorrer verdaderamente el camino del temor a Dios y apartarse del mal. La verdadera razón para esto es que nunca se han familiarizado con Dios ni han tenido nunca un contacto o una comunión genuinos con Él; por tanto, es imposible para ellos llegar a un entendimiento mutuo con Dios, o despertar en ellos una creencia, una búsqueda, o una adoración genuinas de Él. Que consideren de esa forma las palabras de Dios y a Dios son la perspectiva y la actitud que los ha condenado a volver con las manos vacías de sus esfuerzos, a no ser nunca capaces en toda la eternidad de recorrer el camino del temor a Dios y de apartarse del mal. El objetivo al que aspiran, y la dirección en la que están yendo, indican que son enemigos de Dios a lo largo de la eternidad, y que a lo largo de ella nunca serán capaces de recibir la salvación.

Si en el caso de un hombre que ha seguido a Dios durante muchos años y ha disfrutado de la provisión de Sus palabras durante ese tiempo, su definición de Dios es, en su esencia, la misma que la de alguien que se postra en homenaje delante de ídolos, esto indicaría que ese hombre no ha alcanzado la realidad de las palabras de Dios. Esto se debe a que simplemente no ha entrado en la realidad de las palabras de Dios y, por esta razón, la realidad, la verdad, los propósitos y las exigencias sobre la humanidad, todos ellos inherentes a las palabras de Dios, no tienen nada que ver en absoluto con él. Es decir, independientemente de lo duro que pueda trabajar un hombre en el significado superficial de las palabras de Dios, todo es en vano: lo que persigue son meras palabras y, por tanto, obtiene necesariamente meras palabras. Sean las palabras habladas por Dios, en su apariencia exterior, claras o incomprensibles, todas ellas son verdades indispensables para el hombre cuando entra en la vida; son la fuente de aguas vivas que le permiten sobrevivir tanto en espíritu como en carne. Proveen lo que el hombre necesita para seguir vivo; el dogma y el credo para conducir su vida cotidiana; la senda, la meta, y la dirección por donde debe pasar a fin de recibir la salvación; toda verdad que él debería poseer como un ser creado delante de Dios y toda verdad sobre cómo obedece y adora el hombre a Dios. Son la garantía que asegura la supervivencia del hombre, el pan diario del hombre, y también el apoyo robusto que le permite ser fuerte y mantenerse en pie. Son ricas en la realidad de la verdad de la humanidad normal tal como la viven los seres humanos creados, ricas en la verdad por la cual los seres humanos se liberan de la corrupción y eluden los lazos de Satanás, ricas en la enseñanza, la exhortación, el aliento y el consuelo diligentes que el Creador da a la humanidad creada. Son el faro que guía y esclarece a los hombres para que comprendan todo lo que es positivo, la garantía que asegura que los hombres vivirán y tomarán posesión de todo lo que es justo y bueno, el criterio por el que personas, acontecimientos y objetos son todos medidos, y también el indicador de navegación que lleva a los hombres hacia la salvación y la senda de la luz. Sólo en la experiencia práctica de las palabras de Dios se le provee al hombre la verdad y la vida; sólo aquí llega a entender lo que es la humanidad normal, lo que es una vida con sentido, lo que es un ser creado genuino, lo que es la obediencia real a Dios; sólo aquí llega a entender cómo debería preocuparse por Dios, cómo cumplir con la obligación de un ser creado, y cómo poseer la semejanza de un hombre real; sólo aquí llega a comprender lo que quieren decir fe y adoración genuinas; sólo aquí entiende quién es el Soberano de los cielos y la tierra y de todas las cosas; sólo aquí llega a comprender los medios por los cuales Aquel que es el Señor de toda creación gobierna, dirige, y provee para la creación; y sólo aquí llega a entender y comprender los medios por los cuales Aquel que es el Señor de toda la creación existe, se manifiesta, y obra… Separado de la experiencia real de las palabras de Dios, el hombre no tiene un conocimiento real o una perspectiva de Sus palabras y de la verdad. Ese hombre es rotundamente un cadáver viviente, una concha cerrada, y todo conocimiento relativo al Creador no tiene absolutamente nada que ver con él. A los ojos de Dios, tal hombre nunca ha creído en Él ni lo ha seguido nunca, y por tanto Dios no lo reconoce como creyente en Él ni como Su seguidor, mucho menos un ser creado genuino.

Un ser creado genuino debe saber quién es el Creador, para qué sirve la creación del hombre, cómo cumplir con las responsabilidades de un ser creado y cómo adorar al Señor de toda la creación, uno debe entender, comprender, conocer y preocuparse por los propósitos, los deseos y las exigencias del Creador, y debe actuar de acuerdo con Su camino —temer a Dios y apartarse del mal—.

¿Qué es temer a Dios? ¿Y cómo apartarse del mal?

“Temer a Dios” no significa sentir un terror u horror indescriptibles ni evadirse, ni colocarse a una distancia; no es idolatría ni superstición. Más bien es admiración, estima, confianza, entendimiento, preocupación, obediencia, consagración, amor, así como adoración, compensación, y entrega incondicionales y resignadas. Sin un conocimiento genuino de Dios, la humanidad no tendrá una admiración, una confianza, un entendimiento, una preocupación u obediencia genuinos, sino sólo pavor e inquietud, sólo duda, malentendido, evasión, y elusión; sin un conocimiento genuino de Dios, la humanidad no tendrá una consagración y una compensación genuinas; sin un conocimiento genuino de Dios, la humanidad no tendrá una adoración y una entrega genuinas, sólo idolatría y superstición ciegas; sin un conocimiento genuino de Dios, la humanidad no puede actuar de acuerdo a Su camino ni temerle, ni apartarse del mal. Por el contrario, toda actividad y conducta en las que el hombre se involucre estarán llenas de rebelión y desafío, con imputaciones difamatorias y juicios calumniadores sobre Él, y con la conducta malvada yendo en contra de la verdad y el verdadero significado de las palabras de Dios.

Teniendo una confianza real en Dios, la humanidad sabrá realmente cómo seguirle y depender de Él; sólo con una confianza real en Dios y una dependencia de Él la humanidad puede tener un entendimiento y una comprensión genuinos; junto con la comprensión real de Dios, viene la preocupación real por Él; sólo con una preocupación genuina por Dios, la humanidad puede tener una obediencia genuina y sólo con esta la humanidad puede alcanzar una consagración genuina. Sólo con una consagración genuina a Dios la humanidad puede tener una compensación incondicional y sin queja. Sólo con una confianza, una dependencia, un entendimiento, preocupación, una obediencia, una consagración y una compensación genuinos, la humanidad puede llegar verdaderamente a conocer el carácter y la esencia de Dios, y la identidad del Creador. Sólo cuando ha llegado a conocer verdaderamente al Creador, la humanidad puede despertar en sí misma la adoración y la entrega genuinas. Sólo cuando tiene una adoración y una entrega reales al Creador, la humanidad podrá ser verdaderamente capaz de dejar de lado sus caminos malvados, es decir, apartarse del mal.

Esto constituye todo el proceso de “temer a Dios y apartarse del mal”, y es también el contenido en su totalidad del temor a Dios y apartarse del mal, así como el camino que se debe recorrer para llegar a temer a Dios y apartarse del mal.

“Temer a Dios y apartarse del mal” y conocer a Dios, están indivisiblemente conectados por miles de hilos, y la conexión entre ellos es evidente por sí sola. Si uno desea conseguir apartarse del mal, debe sentir primero un temor real de Dios; si uno desea conseguir un temor real de Dios, debe tener primero un conocimiento real de Dios; si uno desea conseguir el conocimiento de Dios, debe experimentar primero las palabras de Dios, entrar en la realidad de Sus palabras, experimentar Su reprensión y Su disciplina, Su castigo y juicio; si uno desea experimentar las palabras de Dios, debe encontrarse cara a cara con las palabras de Dios, encontrarse cara a cara con Dios, y pedirle que provea oportunidades para experimentar Sus palabras en la forma de todas las clases de entornos que impliquen a personas, acontecimientos, y objetos; si uno desea encontrarse cara a cara con Dios y con Sus palabras, debe poseer primero un corazón simple y sincero, la actitud a aceptar la verdad, la voluntad de resistir el sufrimiento, la determinación y la valentía de apartarse del mal, y la aspiración de convertirse en un ser creado genuino… De esta forma, yendo adelante paso a paso te acercarás cada vez más a Dios, tu corazón será cada vez más puro, y tu vida y el valor de estar vivo, junto a tu conocimiento de Dios, estarán cada vez más llenos de sentido y se expandirán cada vez más radiantes. Hasta que, un día, sientas que el Creador ya no es un misterio, que nunca se ha escondido de ti, que nunca ha ocultado Su rostro de ti, que no está en absoluto lejos de ti, que ya no es Aquel que anhelas constantemente en tus pensamientos, pero que no puedes alcanzar con tus sentimientos, que Él está real y verdaderamente montando guardia a tu izquierda y a tu derecha, proveyendo para tu vida, y controlando tu destino. Él no está en el horizonte remoto ni se ha escondido muy arriba en las nubes. Está justo a tu lado, presidiendo sobre la totalidad de ti. Él es todo lo que tienes y la única cosa que tienes. Ese Dios te permite amarlo desde el corazón, aferrarte a Él, mantenerlo cerca, admirarlo, temer perderlo, y no estar dispuesto a renunciar más a Él ni a desobedecerle, evitarlo ni colocarlo a una distancia de ti. Lo único que quieres es preocuparte por Él, obedecerle, compensarle todo lo que te da, y rendirte a Su dominio. Ya no te niegas a que Él te guie, provea, cuide y guarde; ya no rechazas lo que Él te domina y ordena. Sólo quieres seguirle, caminar a Su lado a Su izquierda o a Su derecha. Sólo quieres aceptarlo como tu única y exclusiva vida, como tu único y exclusivo Señor, tu único y exclusivo Dios.

18 de agosto de 2014

De “La Palabra manifestada en carne”

martes, 20 de abril de 2021

Palabra de Dios hoy | La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I (Parte 4)



Palabra de Dios hoy | La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I (Parte 4)

3. Dios convierte el arco iris en símbolo de Su pacto con el hombre

(Génesis 9:11-13) Yo haré Mi pacto con vosotros, ninguna carne será cortada nunca más por las aguas de una inundación; ni habrá una inundación nunca más que destruya la tierra. Y Dios dijo: Este es el signo del pacto que hago entre Yo y vosotros y cada criatura viviente que esté con vosotros, por generaciones perpetuas. Pongo Mi arcoíris en las nubes, y ese será el signo de un pacto entre Yo y la tierra.

Seguidamente, echemos un vistazo a esta parte de las escrituras sobre cómo hizo Dios el arco iris como símbolo de Su pacto con el hombre.

La mayoría de las personas sabe lo que es un arco iris y ha oído algunas historias relacionadas con él. En cuanto a la historia del arco iris en la Biblia, algunos la creen, algunos la consideran una leyenda, mientras otros no la creen en absoluto. En cualquier caso, todo lo que ocurrió en relación al arco iris son todas las cosas que Dios hizo una vez, y cosas que tuvieron lugar durante el proceso de la gestión del hombre por parte de Dios. Estas cosas se han recogido con exactitud en la Biblia. Estos relatos no nos dicen cuál era el estado de ánimo de Dios en ese momento ni los propósitos subyacentes a estas palabras que Él pronunció. Además, nadie puede apreciar lo que Dios estaba sintiendo cuando las dijo. Sin embargo, el estado anímico de Dios en relación a todo esto se revela entre las líneas del texto. Es como si Sus pensamientos en ese momento saltasen de la página a través de cada palabra y frase de la palabra de Dios.

Los pensamientos de Dios son aquello de lo que deberían preocuparse las personas y lo que deberían intentar llegar a conocer más. Esto se debe a que están estrechamente relacionados con el entendimiento que el hombre tiene de Dios, que es un vínculo indispensable para la entrada del hombre en la vida. ¿Así pues, qué estaba pensando Dios en el momento en que estaban aconteciendo estas cosas?

Originalmente, Dios creó una humanidad que a Sus ojos era muy buena y cercana a Él, pero fue destruida por el diluvio tras rebelarse contra Él. ¿Le dolió a Dios que esa humanidad desapareciese así al instante? ¡Por supuesto que sí! ¿Cuál fue la expresión de este dolor? ¿Cómo se registró en la Biblia? Se registra así: “Yo haré Mi pacto con vosotros, ninguna carne será cortada nunca más por las aguas de una inundación; ni habrá una inundación nunca más que destruya la tierra”. Esta simple frase revela los pensamientos de Dios. Esta destrucción del mundo le dolió mucho. En palabras del hombre, Él estaba muy triste. Podemos imaginar: ¿qué aspecto tenía la tierra, una vez llena de vida, tras ser destruida por el diluvio? ¿Qué aspecto tenía ahora esa tierra que una vez estuvo llena de seres humanos? Ninguna morada humana, ninguna criatura viviente, agua por todas partes y un caos absoluto sobre la superficie del agua. ¿Era aquella escena el propósito original de Dios cuando creó el mundo? ¡Por supuesto que no! El propósito original de Dios era ver vida por toda la tierra, ver los seres humanos que creó adorándole, no sólo que fuese Noé el único en adorarle o el único que respondería a Su llamado para completar lo que había encargado. Cuando la humanidad desapareció, Dios no vio lo que había pretendido originalmente, sino todo lo contrario. ¿Cómo no iba estar dolido Su corazón? Así pues, cuando estaba revelando Su carácter y expresando Sus emociones, Dios tomó una decisión. ¿Qué tipo de decisión tomó? Hacer un arco en las nubes (nota: el arco iris que vemos) como pacto con el hombre, una promesa de que Dios no destruiría de nuevo a la humanidad con un diluvio. Al mismo tiempo, también fue para decirles a las personas que Él había destruido una vez al mundo con un diluvio, para que la humanidad recordase siempre por qué hizo Dios tal cosa.

¿Fue la destrucción del mundo esta vez algo que Dios quiso? Definitivamente no fue algo que Él quisiese. Podríamos ser capaces de imaginar una pequeña parte de la visión deplorable de la tierra tras la destrucción del mundo, pero no podemos acercarnos a imaginar cómo fue la escena a ojos de Dios. Podemos decir que, tanto en el caso de las personas de ahora como en el de las de entonces, nadie puede imaginar o apreciar lo que Dios estaba sintiendo cuando vio esa escena, esa imagen del mundo tras su destrucción por el diluvio. Dios se vio obligado a hacer esto debido a la desobediencia del hombre, pero el dolor que sufrió Su corazón por esta destrucción del mundo a través del diluvio es una realidad que nadie puede comprender ni apreciar. Por ello Dios hizo un pacto con la humanidad, que debía decirles a las personas que recordaran que Dios hizo una vez algo así, y jurarles que Dios no destruiría nunca más al mundo de ese modo. En este pacto vemos el corazón de Dios, vemos que sufría cuando destruyó a la humanidad. En el lenguaje del hombre, cuando Él la destruyó y la vio desaparecer, Su corazón lloraba y sangraba. ¿No es esta la mejor manera en que podemos describirlo? Los seres humanos usan estas palabras para ilustrar las emociones humanas, pero como el lenguaje del hombre es demasiado deficiente, emplearlas para describir los sentimientos y emociones de Dios no me parece tan malo ni tampoco es tan excesivo. Al menos os proporciona un entendimiento muy gráfico, muy acertado, del estado de ánimo de Dios en aquel momento. ¿Qué pensaréis ahora cuando veáis de nuevo un arco iris? Al menos recordaréis que Dios se sintió una vez apenado por destruir el mundo con el diluvio. Recordaréis que, aunque Dios aborreció a este mundo y despreció a esta humanidad, cuando destruyó a los seres humanos que creó con Sus propias manos, Su corazón sufría y luchaba por dejarlo ir, sintiéndose renuente y resultándole difícil de soportar. Halló Su único alivio en la familia de ocho miembros de Noé. La colaboración de este hizo que Sus concienzudos esfuerzos para crear todas las cosas merecieran la pena. En un momento en que Dios estaba sufriendo, esto fue lo único que podía compensar Su dolor. Desde ese momento, Dios depositó todas las expectativas que tenía en la humanidad sobre la familia de Noé, esperando que esta pudiese vivir bajo Sus bendiciones y no bajo Su maldición, esperando que nunca volviesen a ver cómo Dios destruía el mundo mediante un diluvio, y esperando también que no fuesen destruidos.

¿Qué parte del carácter de Dios deberíamos percibir aquí? Dios había despreciado al hombre, porque el hombre estaba en enemistad con Él; pero en Su corazón, Su cuidado, preocupación y misericordia por la humanidad permanecían inmutables. Incluso cuando destruyó a la humanidad, Su corazón permaneció inmutable. Cuando esta estaba llena de corrupción y hasta cierto punto le desobedeció a Dios, Él tuvo que destruirla por Su carácter y Su esencia, y de acuerdo con Sus principios. Pero por Su esencia, Dios siguió compadeciéndose de ella, y hasta quiso usar diversas formas para redimirla, a fin de que continuase viviendo. En su lugar, el hombre se opuso a Dios, siguió desobedeciéndole y se negó a aceptar Su salvación, es decir, se negó a aceptar Sus buenas intenciones. No importa cómo lo llamó Dios, lo recordó, le proveyó, lo ayudó o toleró, el hombre no lo entendía ni lo apreciaba, ni le prestaba atención. En Su dolor, Dios no olvidó extenderle al hombre Su máxima tolerancia, esperando que el hombre volviera. Después de alcanzar Su límite, hizo lo que tuvo que hacer sin dudarlo. En otras palabras, hubo un período de tiempo y un proceso específicos desde el momento en que Dios planeó destruir la humanidad hasta el comienzo oficial de Su obra de destrucción de la misma. Este proceso existió con el propósito de capacitar al hombre para que volviera, y fue la última oportunidad que Dios le dio al hombre. ¿Qué hizo Dios, pues, en este período anterior a la destrucción de la humanidad? Llevó a cabo una cantidad significativa de trabajo de recordatorio y de exhortación. Independientemente del dolor y del pesar que había en Su corazón, Él continuó ejerciendo Su cuidado, Su preocupación y Su abundante misericordia sobre la humanidad. ¿Qué vemos a partir de esto? Indudablemente, que el amor de Dios por la humanidad es real y no algo que sólo se dice de boca para afuera. Es real, tangible y apreciable; no es falso ni está adulterado, ni es engañoso o pretencioso. Dios nunca usa un engaño ni crea falsas imágenes para que las personas vean que es digno de ser amado. Nunca usa el falso testimonio para que las personas vean Su atractivo ni para alardear de Su hermosura y santidad. ¿No son dignos del amor del hombre estos aspectos del carácter de Dios? ¿No son dignos de adorar? ¿No son dignos de estimar? En este punto, quiero preguntaros: Después de oír estas palabras, ¿pensáis que la grandeza de Dios se reduce a simples palabras en una hoja de papel? ¿Es el encanto de Dios meras palabras vacías? ¡No! ¡Sin duda no! La supremacía, la grandeza, la santidad, la tolerancia, el amor de Dios, etc. todos estos aspectos diversos del carácter y la esencia de Dios se ponen en práctica cada vez que Él hace Su obra, encarnada en Su voluntad hacia el hombre, y también cumplida y reflejada en cada persona. Independientemente de que lo hayas sentido antes o no, Dios está cuidando de cada persona de todas las maneras posibles, usando Su corazón sincero, Su sabiduría, y diversos métodos para calentar el corazón de cada persona, y despertar su espíritu. Este hecho es indiscutible. No importa cuántas personas estén sentadas aquí, cada una de ellas ha tenido experiencias y sentimientos diferentes respecto a la tolerancia, la paciencia y el encanto de Dios. En resumen, estas experiencias de Dios y estos sentimientos o reconocimientos de Él, todas estas cosas positivas provienen de Dios. Por tanto, integrando las experiencias y el conocimiento de Dios de todos y combinándolos con nuestras lecturas de estos pasajes bíblicos hoy, ¿tenéis ahora un entendimiento más real y adecuado de Dios?

Después de leer esta historia y entender algo del carácter de Dios revelado por medio de este acontecimiento, ¿qué tipo de nueva apreciación tenéis de Dios? ¿Os ha dado un entendimiento más profundo de Él y de Su corazón? ¿Os sentís diferentes ahora cuando miráis de nuevo la historia de Noé? En vuestra opinión, ¿habría sido innecesario comunicar estos versículos bíblicos? Ahora que los hemos comunicado, ¿creéis que era innecesario? Era necesario, ¿verdad? Aun así, lo que hemos leído es una historia, un relato cierto de la obra que Dios hizo una vez. Mi objetivo no era permitiros comprender los detalles de estas historias o este personaje; tampoco era que pudierais ir y estudiar a este personaje, y desde luego no era que volvierais a estudiar de nuevo la Biblia. ¿Lo entendéis? ¿Han ayudado, pues, estas historias a vuestro conocimiento de Dios? ¿Qué han añadido a vuestro entendimiento de Dios? Decidnos, hermanos y hermanas de las iglesias de Hong Kong. (Vimos que el amor de Dios es algo que ninguno de nosotros los humanos corruptos poseemos). Decidnos, hermanos y hermanas de las iglesias coreanas. (El amor de Dios por el hombre es real. Su amor por el hombre lleva Su carácter y Su grandeza, Su santidad, Su supremacía, y Su tolerancia. A través de una historia así podemos apreciar mejor que todas estas cosas forman parte del carácter de Dios, y que nos merece la pena intentar obtener un entendimiento más profundo del mismo). (Justo a través de la comunicación, puedo ver por un lado el carácter justo y santo de Dios, y también Su preocupación por la humanidad, Su misericordia hacia ella, y que todo lo que Él hace, cada pensamiento e idea que tiene revelan Su amor y Su preocupación por la humanidad). (Mi entendimiento en el pasado era que Dios usó un diluvio para destruir el mundo, porque la humanidad había alcanzado un nivel concreto de maldad, y fue como si Dios la destruyó, porque la detestaba. Sólo después de que Dios hablase hoy sobre la historia de Noé y dijese que Su corazón estaba sangrando me he dado cuenta de que Dios estaba realmente renuente a dejar ir a esta humanidad. Fue sólo porque la humanidad fue demasiado desobediente, que Dios no tuvo más elección que destruirla. De hecho, el corazón de Dios estaba muy triste en ese momento. A partir de esto puedo ver en Su carácter, Su cuidado y Su preocupación por la humanidad. Es algo que no sabía antes). ¡Muy bien! Podéis pasar a lo siguiente. (Yo estaba muy afectado tras escuchar. He leído la Biblia en el pasado, pero nunca he tenido una experiencia como la de hoy en la que Dios disecciona directamente estas cosas para que lleguemos a conocerle. Que Dios nos lleve consigo así para llegar a ver la Biblia me permite saber que Su esencia, antes de la corrupción del hombre, era amor por la humanidad y cuidado de ella. Desde el momento en el que el hombre se corrompió hasta estos últimos días presentes, aunque Dios tiene un carácter justo, Su amor y Su cuidado permanecen inmutables. Esto muestra que la esencia del amor de Dios nunca cambia desde la creación hasta ahora, independientemente de que el hombre sea corrupto). (Hoy he visto que la esencia de Dios no se alterará por un cambio en el tiempo o la ubicación de Su obra. He entendido también que no importa si Dios está creando o destruyendo el mundo después de que el hombre se corrompa; todo lo que hace tiene sentido y contiene Su carácter. Vi, por tanto, que el amor de Dios es infinito e inconmensurable y, como han mencionado los demás hermanos y hermanas, el cuidado y la misericordia de Dios hacia la humanidad cuando destruyó el mundo). (Son cosas que en realidad no conocía antes. Después de escuchar hoy, siento que Dios es verdaderamente creíble, digno de confianza, merece la pena creer en Él, y existe en realidad. Puedo apreciar genuinamente en mi corazón que Su carácter y Su amor son realmente tan concretos. Tengo este sentimiento después de escuchar hoy). ¡Excelente! Parece que todos os habéis tomado en serio lo que habéis oído.

¿Habéis notado un hecho particular en todos los versículos de la Biblia, incluidas las historias bíblicas que comunicamos hoy? ¿Ha usado Dios alguna vez Su propio lenguaje para expresar Sus pensamientos o explicar Su amor y preocupación por la humanidad? ¿Existe algún relato de Él que utilice un lenguaje claro para declarar lo mucho que se preocupa por la humanidad o la ama? ¡No! ¿No es correcto? Muchos de entre vosotros habéis leído la Biblia u otros libros. ¿Ha visto alguno de vosotros tales palabras? ¡La respuesta es definitivamente no! Esto es, en los relatos de la Biblia, incluidas las palabras de Dios o la documentación de Su obra, Él nunca ha usado en ninguna era o período Sus propios métodos para describir Sus sentimientos o expresar Su amor y cuidado por la humanidad ni ha utilizado la palabra o acción alguna para comunicar Sus sentimientos y Sus emociones. ¿No es esto una realidad? ¿Por qué lo digo? ¿Por qué tengo que mencionarlo? Porque esto también contiene el encanto de Dios y Su carácter.

Dios creó a la humanidad; independientemente de que se hayan corrompido o de que le sigan, Dios trata a los seres humanos como Sus amados, como lo expresarían los seres humanos, Sus seres queridos y no como Sus juguetes. Aunque Dios dice que Él es el Creador y que el hombre es Su creación, algo que podría insinuar cierta diferencia de rango, la realidad es que todo lo que Dios ha hecho por la humanidad supera de largo a una relación de esta naturaleza. Dios ama a la humanidad, cuida de ella, y muestra preocupación por ella; provee, asimismo, constante e incesantemente para la humanidad. Él nunca siente en Su corazón que esto sea un trabajo adicional o algo que merezca mucho reconocimiento. Tampoco estima que salvar a la humanidad, proveer para ella, y concederle todo, sea hacer una gran contribución a la humanidad. Él simplemente provee para la humanidad de forma tranquila y silenciosa, a Su manera y por medio de Su propia esencia, y de lo que Él es y tiene. No importa cuánta provisión y cuánta ayuda reciba la humanidad de Él, Dios nunca piensa ni intenta obtener reconocimiento. Esto viene determinado por Su esencia, y es también precisamente una expresión verdadera de Su carácter. Es la razón por la que, independientemente de que sea en la Biblia o en otros libros, nunca vemos a Dios expresando Sus pensamientos ni lo encontramos describiendo o declarando a los seres humanos por qué hace estas cosas o por qué cuida tanto de la humanidad, con el fin de que esta le esté agradecida o le alabe. Incluso cuando está lastimado, cuando Su corazón sufre un dolor extremo, Él nunca olvida Su responsabilidad hacia la humanidad ni Su preocupación por ella, mientras soporta el padecimiento y el dolor en silencio, solo. Por el contrario, Dios sigue proveyendo para la humanidad como siempre hace. Aunque esta le alabe con frecuencia o de testimonio de Él, Él no exige este comportamiento. Esto se debe a que Dios nunca pretende que lo bueno que hace para la humanidad se intercambie por gratitud ni que tenga que devolverse. Por otra parte, quienes temen a Dios y se apartan del mal; los que le siguen con sinceridad, le escuchan y le son leales; y aquellos que le obedecen, son los que recibirán a menudo las bendiciones de Dios, y Él concederá las mismas sin reservas. Además, las bendiciones que las personas reciben de Dios superan con frecuencia su imaginación, y cualquier cosa que los seres humanos puedan intercambiar por lo que han hecho o por el precio que han pagado. Cuando la humanidad está disfrutando las bendiciones de Dios, ¿se preocupa alguien de lo que Él está haciendo? ¿Muestra alguien preocupación alguna por cómo se esté sintiendo Él? ¿Intenta alguien entender Su dolor? La respuesta precisa a estas preguntas es: ¡No! ¿Puede cualquier ser humano, incluido Noé, entender el dolor que Dios estaba sintiendo en ese momento? ¿Puede alguien comprender por qué establecería Él un pacto como ese? ¡No puede! La humanidad no aprecia el dolor de Dios, no porque no pueda entenderlo, y no por la brecha existente entre Él y el hombre, o por la diferencia en su estatus; más bien porque a la humanidad ni siquiera le importa ninguno de los sentimientos de Dios. La humanidad piensa que Él es independiente, Él no necesita que las personas se preocupen por Él, que lo entiendan ni que le muestren consideración. Dios es Dios, por lo que no siente dolor ni emociones; no estará triste, no sentirá pena y ni siquiera llora. Dios es Dios, por lo que no necesita expresiones ni alivio emocionales. Si los necesitara bajo ciertas circunstancias, lo resolvería por sí mismo y no requeriría ayuda alguna de la humanidad. Por el contrario, los seres humanos débiles e inmaduros son los que necesitan consuelo, provisión, exhortación de Dios y hasta que Él alivie sus emociones, en todo momento, en todo lugar. Ese pensamiento se esconde en lo profundo de los corazones de la humanidad: el hombre es el débil; necesita que Dios cuide de él en todos los sentidos, merece todo el cuidado que recibe de Dios, y debería pedirle todo lo que sienta que debería ser suyo. Dios es el fuerte; lo tiene todo, y debería ser el guardián de la humanidad y quien le concede bendiciones. Como Él es Dios, es omnipotente y no necesita nada de la humanidad.

Como el hombre no presta atención a ninguna de las revelaciones de Dios, nunca ha sentido Su pesar, Su dolor o Su gozo. Por el contrario, Dios conoce todas las expresiones del hombre como la palma de Su mano. Él suple las necesidades de todos en todo momento y todo lugar, observando los pensamientos cambiantes de cada persona y aliviándolas y exhortándolas, guiándolas e iluminándolas. En términos de todas las cosas que Dios ha hecho para la humanidad y de todos los precios que ha pagado por ella, ¿pueden las personas encontrar un pasaje en la Biblia o respecto a cualquier cosa que Dios haya dicho hasta ahora que declare con claridad que Él le exigirá algo al hombre? ¡No! Al contrario, no importa cómo ignoren las personas el pensamiento de Dios, Él dirige repetidamente a la humanidad, provee una y otra vez para ella, y la ayuda, con el fin de permitirle seguir Su camino para que puedan recibir el hermoso destino que ha preparado para ella. Cuando se trata de Dios, Él concede lo que tiene y lo que es, Su gracia, Su misericordia, y todas Sus recompensas sin reservas a aquellos que le aman y le siguen. Pero nunca le revela a nadie el dolor que ha sufrido o Su estado anímico, y nunca se queja de que alguien no haya sido considerado con Él o no conozca Su voluntad. Simplemente soporta todo esto en silencio, esperando el día en que la humanidad sea capaz de entender.

¿Por qué digo estas cosas aquí? ¿Qué deducís de las cosas que he dicho? Hay algo en la esencia y el carácter de Dios muy fácil de pasar por alto, algo que sólo Él posee y ninguna otra persona, incluidas las que se consideran grandes o buenas personas, o el Dios de su imaginación. ¿De qué se trata? Es la abnegación de Dios. Cuando se habla de abnegación, podrías pensar que tú también eres muy abnegado, porque cuando se trata de tus hijos nunca escatimas en nada y eres generoso con ellos; o piensas que también eres muy abnegado cuando se trata de tus padres. Independientemente de lo que pienses, al menos tienes un concepto de la palabra “abnegado”, piensas en ella como una palabra positiva, y consideras que ser una persona abnegada es algo muy noble. Cuando eres abnegado, te crees grande. Pero no hay nadie que pueda ver la abnegación de Dios entre todas las cosas, personas, acontecimientos, y objetos ni a través de Su obra. ¿Por qué es esto así? ¡Porque el hombre es demasiado egoísta! ¿Por qué digo esto? La humanidad vive en un mundo material. Tú puedes seguir a Dios, pero nunca ver o apreciar cómo provee Él para ti, cómo te ama y se preocupa por ti. ¿Qué ves entonces? Ves a tus familiares que te aman o te miman. Ves las cosas que son beneficiosas para tu carne, te preocupas de las personas y de las cosas que amas. Esta es la supuesta abnegación del hombre. Sin embargo, esas personas “abnegadas” nunca se preocupan del Dios que les da vida. En contraste con Él, la abnegación del hombre se vuelve egoísta y despreciable. La abnegación en la que cree el hombre es vacía y poco práctica, adulterada, incompatible con Dios, y no tiene relación con Él. La abnegación del hombre es para sí mismo, mientras que la de Dios es una revelación verdadera de Su esencia. Precisamente por esta abnegación de Dios, el hombre recibe una corriente constante de provisión que mana de Él. Podría ser que este tema del que estoy hablando hoy no os afecte con demasiada profundidad y que os limitéis a asentir en aprobación, pero cuando intentas apreciar el corazón de Dios en tu corazón, descubrirás algo de manera involuntaria: entre todas las personas, asuntos, y cosas que puedas sentir en este mundo, sólo la abnegación de Dios es real y concreta, porque sólo Su amor por ti es incondicional e inmaculado. Aparte de Él, toda la pretendida abnegación de cualquier otro es falsa, superficial, insincera; tiene un propósito, ciertas intenciones, conlleva una compensación, y no puede superar la prueba. Hasta se podría decir que es sucia y despreciable. ¿Estáis de acuerdo?

Sé que no estáis familiarizados con estos temas y necesitáis un poco de tiempo para comprenderlos, antes de poder entenderlos de verdad. Cuanto menos acostumbrados estéis a estos asuntos y temas, más se demuestra que están ausentes de vuestro corazón. Si nunca llego a mencionar estos temas, ¿habría sabido algo de ellos alguno entre vosotros? Creo que nunca habríais llegado a conocerlos. Estoy convencido. No importa cuánto podáis comprender o entender, en pocas palabras, estos temas de los que hablo son aquellos de los que más carecen las personas y de los que más deberían saber. Son muy importantes para todos; son valiosos y son vida, y son cosas que debéis poseer para el camino que os queda por delante. Sin estas palabras como guía, sin tu entendimiento del carácter y de la esencia de Dios, siempre tendrás un interrogante cuando se trate de Él. ¿Cómo puedes creer en Dios de manera adecuada si ni siquiera le entiendes? No sabes nada de Sus emociones, de Su voluntad, de Su estado anímico, de lo que está pensando, de lo que le entristece, de lo que le alegra, ¿cómo puedes ser, pues, considerado con el corazón de Dios?

Siempre que Dios está molesto ve a una humanidad que no le presta atención en absoluto, que le sigue y declara amarlo, pero que descuida por completo Sus sentimientos. ¿Cómo no le va a doler el corazón? En la obra de gestión de Dios, Él lleva a cabo Su obra y habla a cada persona de forma sincera, y se le presenta sin reservas u ocultación; pero, por el contrario, cada persona que le sigue está cerrada para Él, y nadie está dispuesto a acercarse activamente a Él, entender Su corazón, o prestar atención a Sus sentimientos. Ni siquiera aquellos que quieren ser confidentes de Dios quieren acercarse a Él, ser considerados con Su corazón, o intentar entenderlo. Cuando Dios está alegre y feliz, no hay nadie para compartir Su felicidad. Cuando las personas le malinterpretan, no hay nadie para aliviar Su corazón herido. Cuando Su corazón está adolorido, no hay una sola persona dispuesta a escucharlo y que confíe en ella. A lo largo de estos miles de años de obra de gestión de Dios, no ha habido nadie que entendiera Sus emociones ni que las comprendiera o apreciara; y mucho menos alguien que pudiera permanecer junto a Él para compartir Sus gozos y tristezas. Dios está solo. ¡Es un solitario! Y no está solo, porque la humanidad corrupta se oponga a Él, sino también porque los que buscan ser espirituales, los que quieren conocer y entender a Dios, y hasta los que están dispuestos a entregarle toda su vida, tampoco conocen Sus pensamientos ni entienden Su carácter y Sus emociones.

Al final de la historia de Noé, vemos que Dios usó un método inusual para expresar Sus sentimientos en ese momento. Este método es muy especial, y consiste en hacer un pacto con el hombre. Es un procedimiento que declara el final del uso de un diluvio por parte de Dios para destruir el mundo. Desde fuera, hacer un pacto parece una cosa muy ordinaria. Tan sólo se trata de usar palabras para obligar a ambas partes a no infringir actos, para ayudar a conseguir el propósito de proteger los intereses de ambas partes. En su forma, es algo muy ordinario, pero las motivaciones subyacentes y el sentido de Dios al hacer esto, lo convierten en una revelación verdadera del carácter y del estado anímico de Dios. Si dejáis de lado estas palabras y las ignoráis, si nunca os cuento la verdad de ellas, la humanidad nunca conocerá realmente el pensamiento de Dios. Quizás en tu imaginación Él está sonriendo cuando hace este pacto, o quizás Su expresión es seria; sin embargo, cualquiera que sea el tipo común de expresión de Dios en las imaginaciones de las personas, nadie puede ver Su corazón o Su dolor, y mucho menos Su soledad. Nadie puede hacer que Dios confíe en él, ser digno de Su confianza o ser alguien a quien Él puede expresarle Sus pensamientos o confiarle Su dolor. Por esta razón Dios no tuvo más elección que actuar así. En apariencia Dios hizo algo fácil para despedirse de la humanidad anterior, resolviendo el pasado y trazando una conclusión perfecta a Su destrucción del mundo con el diluvio. Sin embargo, Él había enterrado el dolor de aquel momento en lo profundo de Su corazón. En un momento en el que no tenía a nadie en quien confiar, hizo un pacto con la humanidad, prometiéndole que no volvería a destruir el mundo con un diluvio. Cuando el arco iris aparece es para recordar a las personas que eso ya ocurrió una vez, para advertirles que no hagan cosas malas. Incluso en un estado tan doloroso, Dios no se olvidó de la humanidad y siguió mostrando mucha preocupación por ella. ¿No es esto el amor y la generosidad de Dios? ¿Qué piensan las personas cuando están sufriendo? ¿No es este el momento en que más necesitan a Dios? En momentos así, las personas siempre involucran a Dios para que Él pueda aliviarlas. No importa cuando, Él nunca abandonará a la persona, y siempre permitirá que salga de sus apuros y viva en la luz. Aunque Dios provee así a la humanidad, en el corazón del hombre Dios sólo es una pastilla tranquilizante, un tónico para aliviar. Cuando Él está sufriendo, cuando Su corazón está herido, tener a un ser creado o a cualquier persona haciéndole compañía o consolándolo es sin duda un deseo extravagante para Dios. El hombre nunca presta atención a Sus sentimientos, por lo que Él nunca pide ni espera que haya alguien que pueda consolarlo. Simplemente usa Sus propios métodos para expresar Su estado de ánimo. Las personas no creen que a Dios le cueste tanto pasar por algún sufrimiento, pero sólo cuando intentas entenderle de verdad, cuando puedes apreciar genuinamente Sus intenciones sinceras en todo lo que hace, puedes sentir la grandeza de Dios y Su abnegación. Aunque Dios hizo un pacto con la humanidad por medio del arco iris, nunca le dijo a nadie por qué lo hizo, por qué lo estableció, y esto significa que nunca le contó a nadie Sus pensamientos reales. Esto se debe a que nadie puede comprender la profundidad del amor que Dios tiene por la humanidad que Él creó con Sus propias manos, como tampoco hay nadie que pueda apreciar cuánto dolor sufrió Su corazón cuando destruyó a la humanidad. Por tanto, aunque Él le diga a las personas cómo se siente, ellas no pueden hacerse cargo de esta confianza. A pesar de estar dolido, prosigue con el siguiente paso de Su obra. Dios siempre da Su mejor lado y las mejores cosas a la humanidad, mientras Él soporta en silencio todo el sufrimiento en solitario. Dios nunca revela abiertamente estos sufrimientos, sino que los soporta y espera en silencio. La durabilidad de Dios no es fría, insensible o indefensa, ni tampoco es una señal de debilidad. Es que el amor y la esencia de Dios siempre han sido abnegados. Esta es una revelación natural de Su esencia y carácter, y una representación genuina de la identidad de Dios como verdadero Creador.

Habiendo dicho esto, algunas personas podrían malinterpretar lo que quiero decir. ¿Tenía la intención de hacer que las personas sientan pena por Dios al describir Sus sentimientos con tanto detalle y sensacionalismo? ¿Era esa Mi intención? (¡No!). Mi único propósito al decir estas cosas es que conozcáis mejor a Dios, entendáis cada parte de Él, entendáis Sus emociones, apreciéis que Su esencia y Su carácter se expresan por medio de Su obra, de forma concreta y poco a poco, y no se describen con las palabras vacías de los hombres, mediante sus letras y doctrinas, o sus imaginaciones. Es decir, Dios y Su esencia existen realmente; no son cuadros, no son imaginarios ni construidos por el hombre, y sin duda tampoco son fabricados por él. ¿Reconocéis esto ahora? Si lo hacéis, Mis palabras han conseguido hoy su objetivo.

Expusimos hoy tres temas. Confío en que todos hayáis aprendido mucho de la enseñanza sobre ellos. Puedo decir definitivamente que, a través de los mismos, los pensamientos de Dios que describí o Su carácter y Su esencia que mencioné le han dado la vuelta a las ideas y al entendimiento que las personas tienen de Dios, y hasta han derribado la creencia de todos respecto a Dios. Además, han desbaratado la imagen del Dios que todos admiraban en su corazón. En cualquier caso, espero que lo aprendido sobre el carácter de Dios en estos dos partes de la Biblia sea beneficioso para vosotros, y que intentéis meditar más en ello después de que volváis. La reunión de hoy concluye aquí. ¡Adiós!

4 de noviembre de 2013
Extracto de “La Palabra manifestada en carne”