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lunes, 2 de noviembre de 2020

La obra de juicio de Dios en los últimos días es el juicio del gran trono blanco, como se profetizó en el Libro del Apocalipsis


Versículos bíblicos como referencia:

“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17).

“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron a los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Y la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego. Y el que no se encontraba inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:11-15).

Las palabras relevantes de Dios:

El “juicio” en las palabras anteriormente habladas —el juicio comenzará por la casa de Dios— se refiere al juicio que Dios pasa hoy sobre aquellos que vienen ante Su trono en los últimos días. Tal vez hay quienes creen en imaginaciones sobrenaturales como la de que, cuando hayan llegado los últimos días, Dios erigirá una gran mesa en los cielos sobre la cual se extenderá un mantel blanco y, luego, sentado en un gran trono con todos los hombres de rodillas sobre el suelo, Él revelará los pecados de cada hombre y así determinará si van a ascender al cielo o a ser enviados al lago de fuego y azufre. No importa cuáles sean las imaginaciones del hombre, la esencia de la obra de Dios no puede ser alterada. Las imaginaciones del hombre no son sino los constructos de los pensamientos del hombre y provienen del cerebro del hombre, resumidas y juntadas a partir de lo que el hombre ha visto y oído. Digo, por lo tanto, que por más brillantes que sean las imágenes concebidas, estas siguen siendo nada más que un esbozo y no pueden sustituir el plan de la obra de Dios. A fin de cuentas, el hombre ha sido corrompido por Satanás, así que, ¿cómo puede comprender los pensamientos de Dios? El hombre concibe que la obra de juicio de parte de Dios es particularmente fantástica. Cree que puesto que es Dios mismo quien hace la obra de juicio, entonces que esta debe ser de la más colosal escala e incomprensible para los mortales, y que debe resonar a través de los cielos y sacudir la tierra; de lo contrario, ¿cómo podría ser la obra de juicio de Dios? Cree que como esta es la obra de juicio, entonces Dios debe ser particularmente imponente y majestuoso a medida que obra, y los que están siendo juzgados deben gritar con lágrimas y suplicar de rodillas por misericordia. Tal escena debe ser un gran espectáculo y profundamente enardecedora… Todos imaginan que la obra de juicio de Dios debe ser preternaturalmente maravillosa. ¿Sabes, sin embargo, que Dios comenzó la obra de juicio entre los hombres desde hace mucho tiempo y todavía estabas acurrucado en el nido acogedor? ¿Que el momento en el que piensas que la obra de juicio de Dios está comenzando oficialmente, ya es el momento en el que Dios haga de nuevo el cielo y la tierra? En ese momento, tal vez sólo habrás acabado de entender el significado de la vida, pero la implacable obra de castigo de Dios te llevará, todavía profundamente dormido, al infierno. Sólo entonces te darás cuenta repentinamente de que la obra de juicio de Dios ya habrá concluido.

Extracto de ‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

En los últimos días Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la esencia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tal como: el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como también la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras son dirigidas a la esencia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra de juicio, Dios no deja simplemente en claro la naturaleza del hombre con sólo unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda, no pueden ser sustituidos con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo los métodos de este tipo se consideran juicio; sólo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios.

Extracto de ‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios guarda silencio y nunca se nos ha aparecido, sin embargo, Su obra nunca se ha detenido. Ve todas las tierras y manda a todas las cosas y contempla todas las palabras y obras del hombre. Su gestión es conducida por pasos, y de acuerdo a Su plan. Este avanza en silencio, sin un efecto dramático, pero Sus pisadas avanzan cada vez más cerca de la humanidad, y Su tribunal se despliega en el universo a la velocidad de la luz, inmediatamente seguido por el descenso de Su trono entre nosotros. ¡Qué escena tan majestuosa es esta; qué cuadro tan imponente y solemne! Como una paloma, como un león rugiente, el Espíritu llega entre todos nosotros. Es sabio, es justo y majestuoso; Él llega entre nosotros en silencio, dueño de la autoridad y lleno de amor y compasión. Nadie está consciente de Su llegada, nadie acoge Su llegada y, más aún, nadie sabe todo lo que va a hacer. La vida del hombre sigue sin cambios; su corazón no es diferente y los días transcurren como siempre. Dios vive entre nosotros como una persona ordinaria, como un seguidor tremendamente insignificante y un creyente ordinario. Él tiene Sus propias búsquedas, Sus propias metas y, además, tiene una divinidad que ningún hombre ordinario posee. Nadie se ha dado cuenta de la existencia de Su divinidad, ni nadie ha percibido la diferencia entre Su esencia y la del hombre.

Extracto de ‘Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunos creen que Dios puede en algún momento venir a la tierra y aparecerse al hombre, tras lo cual juzgar personalmente a toda la humanidad, probándola uno por uno sin omitir a nadie. Los que piensan de esta manera no conocen esta etapa de la obra de encarnación. Dios no juzga al hombre uno por uno y no prueba al hombre uno por uno; hacerlo así no sería la obra de juicio. ¿No es la corrupción de toda la humanidad la misma? ¿No es la esencia del hombre la misma? Lo que se juzga es la esencia corrupta de la humanidad, la esencia del hombre que Satanás corrompió y todos los pecados del hombre. Dios no juzga los errores frívolos e insignificantes del hombre. La obra de juicio es representativa y no se lleva a cabo especialmente para una cierta persona, más bien, es la obra en la que un grupo de personas es juzgado con el fin de representar el juicio de toda la humanidad. Al llevar a cabo personalmente Su obra en un grupo de personas, Dios en la carne usa Su obra para representar la obra de toda la humanidad, después de lo cual se extiende gradualmente. La obra de juicio también es así. Dios no juzga a una cierta clase de persona o a un cierto grupo de personas, sino que juzga la injusticia de toda la humanidad, la oposición del hombre a Dios, por ejemplo, o la irreverencia del hombre contra Él o la interferencia a la obra de Dios, etc. Lo que se juzga es la esencia de la humanidad en su oposición a Dios y esta obra es la obra de conquista de los últimos días. La obra y la palabra del Dios encarnado de las que el hombre es testigo, son la obra de juicio ante el gran trono blanco durante los últimos días, que el hombre concibió durante el tiempo pasado. La obra que actualmente está haciendo el Dios encarnado es exactamente el juicio ante el gran trono blanco. El Dios encarnado de hoy es el Dios que juzga a toda la humanidad durante los últimos días. Esta carne y Su obra, palabras y carácter completo son la totalidad de Él. Aunque la esfera de Su obra es limitada, y no involucra de manera directa todo el universo, la sustancia de la obra de juicio es el juicio directo de toda la humanidad; no es sólo para el pueblo escogido de China ni para un reducido número de personas. Durante la obra de Dios en la carne, aunque la esfera de esta obra no involucra todo el universo, representa la obra de todo el universo y después de que Él concluya la obra dentro de la esfera de la obra de Su carne, de inmediato expandirá esta obra a todo el universo, de la misma manera que el evangelio de Jesús se esparció a todo el universo después de Su resurrección y ascensión. Independientemente de si es la obra del Espíritu o la obra de la carne, es la obra que se lleva a cabo dentro de una esfera limitada pero que representa la obra de todo el universo. Durante los últimos días, Dios aparece para hacer Su obra usando Su identidad encarnada y Dios en la carne es el Dios que juzga al hombre ante el gran trono blanco. Independientemente de si Él es el Espíritu o la carne, el que hace la obra de juicio es el Dios que juzga a la humanidad durante los últimos días. Esto se define basándose en Su obra y no se define de acuerdo a Su apariencia externa u otros diversos factores.

Extracto de ‘La humanidad corrupta necesita más que nadie la salvación del Dios encarnado’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra de conquista presente es una obra cuyo propósito es hacer obvio cuál será el final del hombre. ¿Por qué digo que el castigo y el juicio de hoy son el juicio delante del gran trono blanco del día final? ¿No ves esto? ¿Por qué es la obra de conquista la última etapa? ¿No lo es precisamente para hacer manifiesto cómo terminará cada clase de hombre? ¿No lo es para permitir a todos, en el transcurso de la obra conquistadora de castigo y juicio, mostrar su verdadera naturaleza y ser clasificados después según su tipo? En lugar de decir que esto es conquistar a la humanidad, podría ser mejor decir que es mostrar cómo acabará cada clase de hombre. Esto es, juzgar sus pecados y mostrar después los diversos tipos de hombre, decidiendo de esta forma si son malvados o justos. Después de la obra conquistadora llega la de recompensar el bien y castigar el mal. Las personas que obedecen completamente, las totalmente conquistadas, serán colocadas en el siguiente paso de la difusión de la obra a todo el universo; los no conquistados serán puestos en las tinieblas y encontrarán calamidad. Así, el hombre se clasificará según su tipo, los hacedores de maldad agrupados con el mal, para nunca más ver la luz del sol, y los justos agrupados con el bien, para recibir luz y vivir eternamente en la luz.

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los que obedecen la verdad y se someten a la obra de Dios vendrán bajo el nombre del segundo Dios encarnado, el Todopoderoso. Serán capaces de aceptar la dirección personal de Dios, y adquirirán más verdad y más elevada, y recibirán la vida humana real. Contemplarán la visión que las personas del pasado nunca han visto: “Y me volví para ver de quién era la voz que hablaba conmigo. Y al volverme, vi siete candelabros de oro; y en medio de los candelabros, vi a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una túnica que le llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la blanca lana, como la nieve; sus ojos eran como llama de fuego; sus pies semejantes al bronce bruñido cuando se le ha hecho refulgir en el horno, y su voz como el ruido de muchas aguas. En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos; su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza” (Apocalipsis 1:12-16). Esta visión es la expresión de todo el carácter de Dios, y tal expresión del mismo lo es también de la obra de Dios cuando se hace carne esta vez. En los torrentes de castigos y juicios, el Hijo del hombre expresa Su carácter inherente hablando palabras, permitiendo que todos aquellos que acepten Su castigo y juicio vean el verdadero rostro del Hijo del hombre, un rostro que es un fiel retrato del rostro del Hijo del hombre visto por Juan. (Por supuesto, todo esto será invisible para aquellos que no acepten la obra de Dios en la Era del Reino). El verdadero rostro de Dios no puede articularse plenamente usando las palabras del hombre, y por tanto Dios usa la expresión de Su carácter inherente para mostrar Su verdadero rostro al hombre. Es decir, todos los que han experimentado el carácter inherente del Hijo del hombre han visto Su verdadero rostro, porque Dios es demasiado grande y no puede articularse usando las palabras del hombre. Una vez que este haya experimentado cada paso de la obra de Dios en la Era del Reino, sabrá el verdadero sentido de las palabras de Juan cuando hablaba del Hijo del hombre entre los candeleros: “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la blanca lana, como la nieve; sus ojos eran como llama de fuego; sus pies semejantes al bronce bruñido cuando se le ha hecho refulgir en el horno, y su voz como el ruido de muchas aguas. En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos; su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza”.

Extracto de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

El libro de Apocalipsis dice: “Si alguno añade a ellas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro; y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa descritos en este libro” (Apocalipsis 22:18-19). ¿Cuál es la relación entre la obra de Dios de los últimos días y las profecías del libro de Apocalipsis? ¿Cumple la obra de Dios todas las profecías de Apocalipsis? Puede hacer clic en medios de contacto abajo para explorar y comunicarse con nosotros. https://m.me/estudiarlabiblia.es

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Evangelio de hoy | ¿Cuál es la diferencia esencial entre ser salvado y la salvación?



Versículo(s) bíblico(s) para referencia:

“No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).

“… seréis, pues, santos porque yo soy santo” (Levítico 11:45).

Palabras relevantes de Dios:

Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad, se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre, pero no lo libró de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió a Jesús cargar con los pecados del hombre como la ofrenda por el pecado, sino también que Dios realizara una obra mayor para librar completamente al hombre de su carácter, que ha sido corrompido por Satanás. Y así, después de que los pecados del hombre fueron perdonados, Dios volvió a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio, que llevó al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida.

de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

La primera encarnación fue para redimir al hombre del pecado por medio de la carne de Jesús, esto es, Él salvó al hombre desde la cruz, pero el carácter satánico corrupto permaneció en el ser humano. La segunda encarnación ya no es para que sirva de ofrenda por el pecado, sino para salvar por completo a los que fueron redimidos del pecado. Esto se hace de tal forma que los perdonados pueden ser librados de sus pecados, ser purificados completamente, y alcanzar un cambio de carácter, liberándose así de la influencia de las tinieblas de Satanás y regresando delante del trono de Dios. Solo así puede el hombre santificarse plenamente.

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas siempre piensan: ¿Acaso creer en Dios no es sencillamente asistir a reuniones, entonar cánticos, escuchar la palabra de Dios, orar y cumplir algunas obligaciones? ¿No son así las cosas?” Por mucho tiempo que hayáis sido creyentes en Dios, seguís sin haber entendido del todo el sentido de la creencia en Él. En realidad, el sentido de la creencia en Dios es increíblemente profundo y las personas no han pensado en ello con detenimiento; al final, las cosas que hay en las personas que son de Satanás y las cosas de su naturaleza deben cambiar, y deben volverse compatibles con las exigencias de la verdad; sólo esto es conseguir verdaderamente la salvación. Si eres igual que eras en la religión, limitándote a gritar algunas palabras de doctrina o algunos eslóganes, y después llevando a cabo algunas acciones y buenas conductas, no cometiendo pecado alguno, ningún pecado obvio— esto sigue sin querer decir que has entrado en el camino correcto de la creencia en Dios. Sólo porque puedes ceñirte a las reglas, ¿significa que caminas por la senda correcta? ¿Significa que has escogido de forma correcta? Si las cosas de tu naturaleza no han cambiado y al final sigues resistiéndote a Dios y ofendiéndolo, éste es el mayor de los problemas. Si crees en Dios, pero no resuelves este problema, ¿se puede considerar que has sido salvado? ¿Qué significa que Yo diga esto? Es para haceros entender a todos, en vuestros corazones, que una creencia en Dios no puede separarse de las palabras de Dios, de Él ni de la verdad. Debes escoger bien tu senda, esforzarte en la verdad y en las palabras de Dios. No tengas tan sólo un conocimiento a medias y después te consideres que ya estás listo ni las entiendas únicamente más o menos. Si afrontas las cosas de una forma descuidada sólo te harás daño.

de ‘Los que han perdido la obra del Espíritu Santo corren mayor riesgo’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Aquellos que viven bajo la influencia de la oscuridad son los que viven en medio de la muerte, son los que Satanás posee. Sin que Dios las salve y sin que Dios las juzgue y las castigue, las personas no pueden escapar de la influencia de la muerte, no se pueden convertir en los vivos. Estos muertos no pueden dar testimonio de Dios, ni tampoco Dios los puede usar, mucho menos pueden entrar al reino. Dios quiere el testimonio de los vivos, no de los muertos, y Él pide que los vivos trabajen para Él, no los muertos. “Los muertos” son los que se oponen y se rebelan contra Dios, son los que son insensibles en espíritu y no entienden las palabras de Dios, son los que no ponen la verdad en práctica y no tienen la más mínima lealtad a Dios, y son los que viven bajo el dominio de Satanás y que son explotados por Satanás. Los muertos se muestran oponiéndose a la verdad, rebelándose contra Dios y siendo viles, despreciables, maliciosos, brutos, engañosos e insidiosos. Aunque esas personas comen y beben las palabras de Dios, no pueden vivir las palabras de Dios; viven, pero son los muertos vivientes, son cadáveres que respiran. Los muertos son totalmente incapaces de agradar a Dios, mucho menos pueden obedecerlo absolutamente. Sólo pueden engañarlo, blasfemar contra Él y traicionarlo, y todo lo que viven revela la naturaleza de Satanás. Si las personas quieren convertirse en seres vivientes, y dar testimonio de Dios, y que Dios los apruebe, deben aceptar la salvación de Dios, se deben someter gustosamente a Su juicio y castigo y deben aceptar gustosamente la poda y el trato de Dios. Sólo entonces podrán poner en práctica todas las verdades que Dios exige, y sólo entonces obtendrán la salvación de Dios y verdaderamente se convertirán en seres vivientes. Dios salva a los vivos, Dios los ha juzgado y castigado, están dispuestos a consagrarse y están felices de darle sus vidas a Dios, y con gusto dedicarían todas sus vidas a Dios. Sólo cuando los vivos dan testimonio de Dios, Satanás puede ser avergonzado; sólo los vivos pueden esparcir la obra del evangelio de Dios, sólo los vivos son conforme al corazón de Dios, y sólo los vivos son personas reales. Originalmente el hombre que Dios hizo estaba vivo, pero debido a la corrupción de Satanás, el hombre vive en medio de la muerte, y vive bajo la influencia de Satanás, y así estas personas se han convertido en los muertos que no tienen espíritu, se han convertido en enemigos que se oponen a Dios, se han convertido en las herramientas de Satanás, y se han convertido en los cautivos de Satanás. Todas las personas vivientes que Dios creó se han convertido en muertos, y por eso Dios ha perdido Su testimonio y Él ha perdido a la humanidad que Él creó y que es lo único que tiene Su aliento. Si Dios ha de recuperar Su testimonio, y recuperar a los que Su propia mano hizo pero que Satanás ha tomado cautivos, entonces Él los debe resucitar para que se conviertan en seres vivientes, y Él los debe reclamar para que vivan en Su luz. Los muertos son los que no tienen espíritu, que son insensibles en extremo y que se oponen a Dios. Además, son los que no conocen a Dios. Estas personas no tienen la más mínima intención de obedecer a Dios, sólo se rebelan contra Él y se oponen a Él y no tienen la más mínima lealtad. Los vivos son aquellos cuyos espíritus han vuelto a nacer, que saben obedecer a Dios y que son leales a Dios. Poseen la verdad y el testimonio y sólo estas personas son agradables a Dios en Su casa.

de ‘¿Has cobrado vida?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Todo lo que Dios hace es necesario, y posee un sentido extraordinario, porque todo lo que lleva a cabo en el hombre concierne a Su gestión y la salvación de la humanidad […]. En otras palabras, independientemente de lo que Él hace o de los medios por los que lo hace, del coste o de Su objetivo, el propósito de Sus acciones no cambia. Su objetivo consiste en introducir en el hombre las palabras, los requisitos y la voluntad de Dios para él; dicho de otro modo, esto es producir en el ser humano todo lo que Él cree positivo según Sus pasos, permitiéndole comprender Su corazón y Su esencia, así como obedecer Su soberanía y Sus disposiciones, para que él pueda alcanzar el temor de Dios y apartarse del mal; todo esto es un aspecto del propósito de Dios en todo lo que Él hace. El otro aspecto es que, siendo Satanás un instrumento y un objeto al servicio de la obra de Dios, el hombre queda a menudo en sus manos; este es el medio que Él usa para permitirles ver a las personas la maldad, la fealdad y lo despreciable de Satanás en medio de las tentaciones y los ataques, provocando así que las personas lo aborrezcan y sean capaces de conocer y reconocer aquello que es negativo. Este proceso les permite liberarse gradualmente del control de Satanás, de sus acusaciones, interferencias y ataques hasta que, gracias a las palabras de Dios, su conocimiento de Él y su obediencia a Él, así como su fe en Él y su temor de Él, triunfen sobre los ataques y las acusaciones de Satanás. Solo entonces se habrán liberado por completo del ámbito de Satanás. La liberación de las personas significa que ha sido derrotado, que ellas han dejado de ser comida en su boca y que, en lugar de tragárselos, Satanás ha renunciado a ellos. Esto se debe a que esas personas son rectas, tienen fe, obediencia, y le temen a Dios, y porque rompen del todo con Satanás. Acarrean vergüenza sobre este, lo convierten en un cobarde, y lo derrotan por completo. Su convicción al seguir a Dios, su obediencia a Él y su temor de Él derrotan a Satanás, y hacen que este los abandone completamente. Solo las personas como estas han sido verdaderamente ganadas por Dios, y este es Su objetivo supremo al salvar al hombre. Si desean ser salvados, y totalmente ganados por Él, todos los que le siguen, grandes y pequeños, deben afrontar tentaciones y ataques de Satanás. Los que emergen de estas tentaciones y ataques, y son capaces de derrotar por completo a Satanás son aquellos a los que Dios ha salvado. Es decir, los salvos en Él son los que han pasado por Sus pruebas, y han sido tentados y atacados por Satanás innumerables veces. Estos entenderán Su voluntad y Sus requisitos, pueden someterse a Su soberanía y a Sus disposiciones, y no abandonan el camino de temer a Dios y apartarse del mal en medio de las tentaciones de Satanás. Los salvados en Él son sinceros, bondadosos, diferencian entre el amor y el odio, tienen sentido de la justicia, son racionales, capaces de preocuparse por Dios y valorar todo lo que es de Él. Satanás no puede atar, espiar, acusar a estas personas ni maltratarlas; son completamente libres, han sido liberadas y puestas por completo en libertad. Job era exactamente ese hombre de libertad, y esta es justo la relevancia de que Dios lo ha entregado a Satanás.

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

En última instancia, ¿qué testimonio se te pedirá que des? Vives en una tierra de inmundicia, pero eres capaz de volverte santo, y no ser más inmundo e impuro; vives bajo el dominio de Satanás, pero te despojas de su influencia, y él no te posee ni hostiga, y vives en las manos del Todopoderoso. Este es el testimonio y la prueba de la victoria en la batalla con Satanás. Eres capaz de abandonar a Satanás, lo que pones en práctica no le revela a este, sino que es lo que Dios exigió que el hombre alcanzara cuando lo creó: humanidad, racionalidad, perspectivas normales, determinación normal de amar a Dios y lealtad a Él. Tal es el testimonio dado por una criatura de Dios. Dices: “Vivimos en una tierra de inmundicia, pero gracias a la protección de Dios, a Su liderazgo, a que nos ha conquistado, nos hemos librado de la influencia de Satanás. Que podamos obedecer hoy es también el efecto de ser conquistados por Dios, y no porque seamos buenos, o porque le amamos de forma natural. Porque Él nos escogió y nos predestinó, hemos sido conquistados hoy, somos capaces de dar testimonio de Él, y podemos servirle; así también, gracias a que Él nos escogió y nos protegió, hemos sido salvados y liberados del dominio de Satanás, y podemos dejar atrás la inmundicia y ser purificados en la nación del gran dragón rojo”.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Recomendación: Significado de salvación

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

jueves, 27 de agosto de 2020

Profecías de la Biblia: ¡El nombre de Jesucristo cambiará en los últimos días!



Profecías de la Biblia: ¡El nombre de Jesucristo cambiará en los últimos días!

El despertador en mi mesa mostraba que eran las 11:05 p.m. Yo tenía el hábito de que, cada noche antes de acostarme, leía un versículo de las Escrituras. Normalmente, ya habría leído un verso y estaría dormida a esa hora, pero esa noche, un versículo de las Escrituras me había dejado perpleja.El Apocalipsis 3:12 dice: “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo”. Había leído este versículo muchas veces, pero esa noche las palabras “mi nombre nuevo” llamaron mi atención y esto me había dejado perpleja. Reflexioné: ¿“mi nombre nuevo” significa que el Señor Jesús tendrá un nuevo nombre cuando regrese en los últimos días? Sin embargo, en el Libro de Hebreos dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). El nombre del Señor Jesús no puede cambiar. Entonces, ¿qué significan las palabras “mi nombre nuevo” en el Apocalipsis? ¿Podría ser que el nombre del Señor Jesús cambiará cuando Él regrese en los últimos días?

“Tic, tac, tic, tac”, la segunda manecilla de mi reloj despertador giró alrededor del dial. Era mucho más tarde y yo aún no me había dado cuenta. Esta pregunta no debía tomarse a la ligera, pues tenía una relación directa con el importante asunto de mi entrada en el reino celestial. Yo tenía que buscar y entender la respuesta. “Oh Señor, por favor, ilumíname y guíame...”. Oré en silencio con mi corazón y le confié la pregunta al Señor.
Cuando anochecía al día siguiente, recibí de repente una llamada de Wang Fang, una antigua compañera de clase que había estado predicando el evangelio en otras partes de China. Dijo que quería venir a charlar conmigo. Cuando colgué el teléfono, me sentí realmente feliz y pensé: Podré buscar la respuesta a mi pregunta con mi antigua compañera de clase.
Wang Fang y yo estábamos sentadas en el sofá de mi sala y le conté todo sobre las perplejidades en mi corazón.
Después de escuchar, mi antigua compañera de clase me dijo: “Hui Zhen, dices que el nombre de Dios no puede cambiar, así que déjame preguntarte: ¿Cuál es el nombre de Dios en el Antiguo Testamento?”.
Respondí sin la menor duda:
—¡Jehová!
—¿Y cuál es el nombre de Dios en el Nuevo Testamento? —preguntó Wang Fang.
—¡Jesús!
Wang Fang me miró sonriendo y dijo:
“¿Entonces el nombre de Dios no ha cambiado?”.
Me sorprendió la pregunta de Wang Fang. No podía ser... ¿O acaso sí? El nombre de Dios había cambiado del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento, y el nombre Jehová se había convertido en Jesús. Si ese era el caso, entonces el nombre de Dios no era eternamente inmutable...
Sin dejar de sonreír, Wang Fang dijo mientras me miraba: “Hui Zhen, te leeré algunos pasajes y luego entenderás”. Mientras decía esto, sacó su teléfono celular del bolsillo y lo deslizó la pantalla hasta encontrar lo que estaba buscando, y luego leyó: “[...] originalmente, Dios no tenía nombre. Sólo adoptó uno, dos, o muchos, porque tenía una obra que hacer y tenía que gestionar a la humanidad” (“La visión de la obra de Dios (3)”). “‘Jehová’ es el nombre que adopté durante Mi obra en Israel, y significa el Dios de los israelitas (el pueblo escogido de Dios) que puede tener compasión del hombre, maldecirlo, y guiar su vida. Significa el Dios que posee gran poder y está lleno de sabiduría. ‘Jesús’ es Emanuel, y significa la ofrenda por el pecado que está llena de amor, de compasión, y redime al hombre. Él realizó la obra de la Era de la Gracia, y representa la Era de la Gracia, y sólo puede representar una parte del plan de gestión. […] En cada era y etapa de la obra, Mi nombre no carece de base, sino que tiene un significado representativo: cada nombre representa una era. ‘Jehová’ representa la Era de la Ley, y es el título honorífico para el Dios adorado por el pueblo de Israel. ‘Jesús’ representa la Era de la Gracia, y es el nombre del Dios de todos aquellos que fueron redimidos durante la Era de la Gracia” (“El Salvador ya ha regresado en una ‘nube blanca’”).

Wang Fang luego me compartió lo siguiente: “A partir de estos dos pasajes, entendemos que, antes de que Dios comenzara a realizar Su obra para salvar a la humanidad, Él no tenía nombre, sino que era simplemente Dios, el Creador. Después de que la humanidad fue corrompida por Satanás, Dios comenzó Su obra para salvar a la humanidad, y solo entonces tomó un nombre. Dios solo tomó el nombre de Jehová cuando llamó a Moisés para que sacara a los israelitas de Egipto. La Biblia señala, ‘Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿qué les responderé? Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros. Y dijo más Dios á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado á vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por todos los siglos’ (Éxodo 3:13-15). A partir de entonces, Dios usó el nombre de Jehová para comenzar la obra de la Era de la Ley, para sacar a los israelitas de Egipto y cruzar el Mar Rojo y guiar sus vidas en el desierto con columnas de nube y fuego. Les dio maná y codornices para comer y usó a Moisés para proclamar Su ley y Sus mandamientos en el Monte Sinaí, y guió a los israelitas de esa época para aprender a vivir en la tierra y adorar a Dios. Quienes acataron la ley y los mandamientos recibieron la bendición de Jehová Dios, y los que violaron la ley y los mandamientos fueron castigados. El nombre Jehová era un nombre específico de la Era de la Ley y representaba el carácter de Dios como misericordiosa y maldiciente al mismo tiempo.

Al final de la Era de la Ley, el hombre estaba siendo corrompido más y más profundamente por Satanás. Nadie pudo cumplir la ley por más tiempo, y todos estaban en constante peligro de ser condenados a muerte por la ley. Sin embargo, Dios tuvo misericordia del hombre y, para salvar a la humanidad, puso fin a la Era de la Ley en la cual había tomado a Jehová como Su nombre, se encarnó y, con el nombre de Jesús, lanzó la obra de la Era de la Redención. El Señor Jesús predicó dondequiera que iba, diciéndole a la gente que el reino celestial estaba cerca y que debían arrepentirse. También hizo muchos milagros, curando a los leprosos, haciendo que los cojos caminaran, que los ciegos vieran, incluso que los muertos vivieran de nuevo, y así sucesivamente. Mientras la gente siguiera al Señor, aceptara Su redención y orara en Su nombre, sus pecados serían perdonados y la ley ya no los condenaría a muerte. En la Era de la Gracia, el nombre de Dios cambió de Jehová a Jesús, y el carácter expresado por el Señor Jesús es principalmente el amor y la misericordia. Esto nos permite ver que, cada vez que Dios realiza una nueva etapa de obra y comienza una nueva era, cambia Su nombre y adopta uno que posee un significado de época para representar la obra que realiza en esa era y expresar Su carácter en ella”.

Asentí y dije: “¡Ah, entonces el nombre de Dios cambia junto con Su obra! Un nombre sólo puede representar una era y una etapa de la obra de Dios. La era cambia, la obra de Dios cambia, y el nombre de Dios cambia junto con esto. Jehová fue el nombre específico de la Era de la Ley, y Jesús fue el nombre que Dios adoptó en la Era de la Gracia cuando estaba realizando Su obra de redención. Dios cambió Su nombre de Jehová a Jesús porque las personas al final de la Era de la Ley ya no podían cumplir la ley, y fue solo cuando Dios iba a realizar Su obra para redimir a la humanidad en la Era de la Gracia que Él cambió Su nombre. ¿He entendido esto bien, Wang Fang?”.
Wang Fang asintió sonriendo y dijo: “¡Sí, es correcto! Lo has entendido”.
Sin embargo, seguía sintiéndome un poco perpleja, y por eso dije:“Entonces, ¿qué significan las palabras ‘Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.’ (Hebreos 13:8)? ¿No podría estar refiriéndose al nombre de Dios? ¿Cómo debo entender este versículo de las Escrituras?

Wang Fang continuó sonriendo y habló de manera lenta y calmada, diciendo: “Leamos un par de pasajes más, y luego lo entenderemos. ‘Están aquellos que dicen que Dios es inmutable. Eso es correcto, pero se refiere a la inmutabilidad del carácter y la esencia de Dios. Los cambios en Su nombre y obra no demuestran que Su esencia se haya alterado; en otras palabras, Dios siempre será Dios, y esto nunca cambiará. Si dices que la obra de Dios siempre permanece igual, ¿sería entonces capaz de terminar Su plan de gestión de seis mil años? Sólo sabes que Dios es eternamente inmutable, ¿pero sabes que Él es siempre nuevo y nunca viejo? Si la obra de Dios nunca cambió, ¿podría haber traído a la humanidad hasta hoy? Si Dios es inmutable, ¿por qué ha hecho ya la obra de dos eras?’ ‘[...] las palabras “Dios es inmutable” tienen relación con lo que Dios tiene y es inherentemente’. ‘La sabiduría, lo maravilloso, la justicia, y la majestad de Dios nunca cambiarán. Su esencia y lo que Él tiene y es nunca cambiarán. Sin embargo, Su obra siempre está progresando hacia adelante, y siempre va profundizando, porque Él siempre es nuevo y nunca viejo. En cada era Dios adopta un nuevo nombre, hace una obra nueva, y permite a Sus criaturas ver Su nueva voluntad y nuevo carácter’ (“La visión de la obra de Dios (3)”). Podemos ver a partir de estos dos pasajes que las palabras “Dios es inmutable” se refieren a la inmutabilidad de Su carácter y esencia, y no significan que Su nombre nunca cambie. Aunque Dios realiza diferentes obras y adopta diferentes nombres en distintas épocas durante el transcurso de Su salvación de la humanidad, ya sea que Dios se llame Jehová o Jesús, Su esencia no cambia: Dios es Dios para siempre, y Su justicia y santidad nunca cambian. Por lo tanto, las palabras, ‘Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos’ (Hebreos 13:8). Se refieren a la inmutabilidad del carácter y la esencia de Dios, y no significan que el nombre de Dios nunca cambie. Sin embargo, los fariseos no sabían que el nombre de Dios cambiaba junto con Su obra, por lo que creían que solo Jehová era su Dios y que no había otro Salvador aparte de Jehová. Por lo tanto, cuando Dios comenzó la obra de la Era de la Gracia y Su nombre se convirtió en Jesús, ellos no pudieron aceptarlo, y condenaron al Señor Jesús y se resistieron frenéticamente a Él. Lo crucificaron, cometiendo un pecado atroz, y entonces fueron castigados por Dios. “Ellos no entendieron a qué se refería la inmutabilidad de Dios y no reconocieron los principios de la obra de Dios, por lo que hicieron malas acciones y se resistieron a Dios, y perdieron entonces la salvación de Dios”.
Cuando Wang Fang terminó de hablar, asentí y dije llena de emoción: “Ahora comprendo mucho más gracias a tus enseñanzas”. Resulta que las palabras “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). Significan que la esencia de Dios no cambia, pero el nombre de Dios puede cambiar. La obra de Dios se forja siempre hacia adelante, y Su nombre cambia junto con Su obra. ¡Ah! Los fariseos no entendieron este punto, y delimitaron a Dios dentro del alcance de Su obra en la Era de la Ley, creyendo que el nombre de Dios era Jehová y que no podía cambiar a nada más. Al final, no pudieron reconocer que el Señor Jesús y Jehová eran uno y el mismo Dios; ¡qué tontos fueron! ¡Si no me hubieses compartido tus enseñanzas sobre este asunto hoy, todavía estaría tan ciega como los fariseos y no entendería la obra de Dios!”. En ese momento, recordé las palabras “mi nombre nuevo” en Apocalipsis 3:12, y dije: “A la luz de lo que hemos dicho, ¡Dios seguramente tendrá un nuevo nombre cuando regrese en los últimos días! Entonces, ¿cuál será el nombre de Dios?” 

Wang Fang dijo con entusiasmo: “Gracias al Señor que, hace unos días, varios compañeros de trabajo y yo estábamos congregados y buscando juntos, y finalmente obtuvimos resultados. La Biblia en realidad nos indica cómo será llamado Dios en los últimos días. Dice en el Apocalipsis, ‘Yo soy el Alpha y la Omega, principio y fin, dice el Señor, que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso’ (Apocalipsis 1:8). ‘Y los cuatro animales tenían cada uno por sí seis alas alrededor, y de dentro estaban llenos de ojos; y no tenían reposo día ni noche, diciendo: Santo, santo, santo el Señor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir’ (Apocalipsis 4:8). ‘Diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu grande potencia, y has reinado’ (Apocalipsis 11:17). El Todopoderoso también se menciona en escrituras como Apocalipsis 15:3, 16:7 y 16:14, y 21:22. Estas muestran que cuando el Señor regrese en los últimos días, es muy probable que tome el nombre del Todopoderoso para realizar Su obra de salvar al hombre. Por lo tanto, si alguien predica que el Señor Jesús ha regresado para realizar una nueva obra, y que Su nombre ha cambiado al Todopoderoso, entonces es muy probable que esta sea la aparición y la obra del Señor, y debemos hacer todo lo posible para estudiarla y buscarla. ¡Solo entonces tendremos la oportunidad de dar la bienvenida al Señor!

Después de escucharla, me emocioné y dije: “¡Gracias al Señor! ¡He logrado tantas cosas hoy! Leía con frecuencia estos pasajes de las Escrituras, pero nunca pensé en ellos de esta manera ni entendía estas cosas. ¡Hoy, finalmente comprendo que el nombre de Dios puede cambiar y que Él tendrá un nombre nuevo en los últimos días! Aún más, ¡he encontrado la manera de dar la bienvenida al Señor!”

Estaba muy feliz, y sentí mi corazón lleno de dulzura y alegría. A continuación, Wang Fang y yo continuamos con nuestra conversación...

martes, 18 de agosto de 2020

Señales de los últimos tiempos: 10 profecías de Jesucristo sobre el Hijo del Hombre de los últimos días


Señales de los últimos tiempos: 10 profecías de Jesucristo sobre el Hijo del Hombre de los últimos días

El Señor Jesús mismo profetizó que Dios se encarnaría en los últimos días y aparecería como el Hijo del Hombre para llevar a cabo Su obra

Versículos bíblicos como referencia:
Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis (Lucas 12:40).
Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre (Mateo 24:37).
Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre (Mateo 24:27).
Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que El padezca mucho y sea rechazado por esta generación (Lucas 17:24-25).
Pero a medianoche se oyó un clamor: “¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo” (Mateo 25:6).
He aquí, vengo como ladrón (Apocalipsis 16:15).
Por tanto, si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti (Apocalipsis 3:3).
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo (Apocalipsis 3:20).
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias (Apocalipsis 2:7).
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir (Juan 16:12-13).
Y me volví para ver de quién era la voz que hablaba conmigo. Y al volverme, vi siete candelabros de oro; y en medio de los candelabros, vi a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una túnica que le llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la blanca lana, como la nieve; sus ojos eran como llama de fuego; sus pies semejantes al bronce bruñido cuando se le ha hecho refulgir en el horno, y su voz como el ruido de muchas aguas. En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos; su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza (Apocalipsis 1:12-16).

Palabras relevantes de Dios:
Jesús dijo que Él llegaría tal como se fue, pero ¿conoces el verdadero significado de Sus palabras? ¿Pudo realmente habéroslo dicho? Sólo sabes que Él llegará tal como se fue en una nube, pero ¿sabes exactamente cómo hace Su obra Dios mismo? Si fueras verdaderamente capaz de ver, ¿cómo deben explicarse las palabras de Jesús? Él dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en los últimos días, Él mismo no sabrá, los ángeles no sabrán, los mensajeros en el cielo no sabrán, y las personas no sabrán. Sólo el Padre sabrá, esto es, sólo el Espíritu sabrá”. Si eres capaz de saber y ver, ¿no son entonces vacías estas palabras? Ni siquiera el propio Hijo del Hombre sabe, ¿y tú eres capaz de ver y saber? Si tú has visto con tus propios ojos, ¿no se dijeron en vano esas palabras? ¿Y qué dijo Jesús en ese momento? “Pero ningún hombre sabe la hora ni el día, ni los ángeles del cielo, sino sólo Mi Padre. Pero como fue en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. […] Entonces, vosotros también debéis estar listos porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos lo penséis”. Cuando llegue ese día, el Hijo del Hombre no lo sabrá. El Hijo del Hombre se refiere a la carne encarnada de Dios, que será una persona normal y ordinaria. Incluso Él mismo no lo sabrá, ¿cómo podrías saberlo tú entonces?
de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Están los que afirman que Dios mismo dijo que vendría en una nube. Es verdad que lo dijo, ¿pero sabes que los misterios de Dios son insondables para el hombre? ¿Sabes que el hombre no puede explicar las palabras de Dios? ¿Estás tan seguro de que fuiste ilustrado e iluminado por el Espíritu Santo? ¿Te lo mostró el Espíritu Santo de un modo tan directo? ¿Son estas las directrices del Espíritu Santo o son tus conceptos? Afirmaron: “Esto fue dicho por Dios mismo”. Pero no podemos usar nuestros propios conceptos y mente para medir las palabras de Dios. En cuanto a las palabras de Isaías, ¿puedes explicarlas con completa confianza? ¿Te atreves a explicarlas? Como no te atreves a explicar las palabras de Isaías, ¿por qué osas hacerlo con las de Jesús? ¿Quién es más exaltado, Jesús o Isaías? Dado que la respuesta es Jesús, ¿por qué explicas las palabras pronunciadas por Él? ¿Te hablaría Dios de antemano sobre Su obra? Ninguna criatura puede saberlo; ni los mensajeros del cielo ni el Hijo del Hombre, ¿cómo lo podrías saber tú?
de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

“El que puede oír, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. […] Hay muchos hombres absurdos que creen que las palabras del Espíritu Santo deberían descender de los cielos a los oídos del hombre. Cualquiera que piense de esta forma no conoce la obra de Dios. En verdad, las declaraciones habladas por el Espíritu Santo son las habladas por Dios hecho carne. El Espíritu Santo no puede hablar directamente al hombre, y Jehová tampoco habló directamente a todo el pueblo, ni siquiera en la Era de la Ley. ¿No sería bastante menos probable que lo hiciera en esta era actual? Para que Dios haga declaraciones para llevar a cabo la obra, debe hacerse carne, o de lo contrario Su obra no conseguirá Su objetivo. Los que rechazan a Dios hecho carne son los que no conocen el Espíritu ni los principios por los que Dios obra.
de ‘¿Cómo puede el hombre que ha definido a Dios en sus conceptos recibir Sus revelaciones?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Por miles de años, el hombre ha anhelado poder ver la llegada del Salvador. El hombre ha anhelado contemplar a Jesús el Salvador sobre una nube blanca cuando descienda en persona, en medio de aquellos que lo han añorado y extrañado durante miles de años. El hombre ha anhelado que el Salvador regrese y se reúna con el pueblo, esto es, que vuelva al pueblo del que ha estado separado durante miles de años. Y el hombre espera que Él lleve a cabo de nuevo la obra de redención que realizó entre los judíos, que sea compasivo y amoroso con los hombres, perdone sus pecados, cargue con ellos, e incluso con todas las transgresiones del hombre, y libere a este del pecado. Anhelan que Jesús el Salvador sea el mismo que antes, un Salvador que sea adorable, afable y venerable, que nunca esté airado con el hombre, ni le haga reproches. Este Salvador perdona y carga con todos los pecados del hombre, e incluso muere en la cruz una vez más por él. Desde que Jesús partió, los discípulos que lo siguieron, y todos los santos que fueron salvos gracias a Su nombre, lo han estado añorando desesperadamente y esperándolo. Todos aquellos que fueron salvos por la gracia de Jesucristo durante la Era de la Gracia han estado anhelando ese día gozoso durante los últimos días, cuando Jesús el Salvador llegue en una nube blanca y aparezca entre los hombres. Por supuesto, este también es el deseo colectivo de todos aquellos que aceptan el nombre de Jesús el Salvador hoy. En todo el universo, todos aquellos que saben de la salvación de Jesús el Salvador han anhelado desesperadamente la llegada repentina de Jesucristo, para cumplir las palabras de Jesús cuando estaba en la tierra: “Llegaré tal como partí”. El hombre cree que, después de la crucifixión y la resurrección, Jesús volvió al cielo sobre una nube blanca, y tomó Su lugar a la diestra del Altísimo. De forma parecida, el hombre concibe que Jesús descenderá, de nuevo sobre una nube blanca (esta nube hace referencia a la nube sobre la que Jesús cabalgó cuando volvió al cielo), en medio de aquellos que lo han anhelado desesperadamente durante miles de años, y que llevará la imagen y las vestiduras de los judíos. Después de aparecerse al hombre, le concederá comida, y hará que el agua de vida brote para él, y vivirá en medio de él, lleno de gracia y amor, vivo y real. Y así sucesivamente. Pero Jesús el Salvador no hizo esto; hizo lo contrario de lo que el hombre concibió. No llegó en medio de los que habían anhelado Su retorno, y no apareció a todos los hombres mientras cabalgaba sobre la nube blanca. Él ya ha llegado, pero el hombre no lo conoce, y sigue ignorando Su llegada. El hombre solamente está esperándolo sin propósito, sin saber que Él ya ha descendido sobre una nube blanca (la nube que es Su Espíritu, Sus palabras, todo Su carácter y todo lo que Él es), y está ahora entre un grupo de vencedores que formará durante los últimos días. El hombre no sabe esto: aunque el santo Salvador Jesús está lleno de afecto y amor hacia el hombre, ¿cómo podía obrar en “templos” habitados por la inmundicia y espíritus inmundos? Aunque el hombre ha estado esperando Su llegada, ¿cómo podía aparecerse a aquellos que comían la carne de los injustos, bebían la sangre de los injustos, vestían las ropas de los injustos, que creen en Él pero no lo conocen, y que constantemente lo chantajean? El hombre sólo sabe que Jesús el Salvador está lleno de amor y compasión, y es la ofrenda por el pecado llena de redención. Sin embargo, no tiene ni idea de que es Dios mismo, que está rebosando justicia, majestad, ira, y juicio, y posee autoridad y está lleno de dignidad. Así pues, aunque el hombre anhela con impaciencia y ansía el retorno del Redentor, e incluso el cielo se conmueve con las oraciones del hombre, Jesús el Salvador no se aparece a aquellos que creen en Él pero no lo conocen.
de ‘El Salvador ya ha regresado en una “nube blanca”’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios está encarnado en el continente chino, lo que los compatriotas de Hong Kong y Taiwán llaman el interior. Cuando Dios descendió de lo alto a la tierra, nadie lo supo en el cielo ni aquí abajo, porque este es el verdadero significado de que Dios regrese de un modo oculto. Durante largo tiempo ha estado obrando en la carne y viviendo, aunque nadie se ha enterado. Incluso hasta el día de hoy, nadie lo reconoce. Tal vez seguirá siendo un enigma eterno. Esta vez, la venida de Dios en carne no es algo de lo que cualquiera pueda ser consciente. Independientemente de que la obra del Espíritu sea a gran escala y poderosa, Dios siempre mantiene la compostura, sin delatarse nunca. Se puede decir que es como si esta etapa de Su obra se está llevando a cabo en el ámbito celestial. Aunque sea algo perfectamente obvio para todos, nadie lo reconoce. Cuando Dios acabe esta etapa de Su obra, todos despertarán de su largo sueño y revertirán su actitud del pasado.[1] […] Al amanecer, sin que nadie lo supiera, Dios vino a la tierra e inició Su vida en la carne. Las personas fueron totalmente inconscientes de ese momento. Quizás estaban todos dormidos; tal vez muchos de los que estaban despiertos y vigilantes esperaban, y es posible que muchos estuvieran orando en silencio a Dios en el cielo. Sin embargo, entre toda esta cantidad de personas, nadie supo que Dios ya había llegado a la tierra. Él obró así para llevar a cabo Su obra sin contratiempos y lograr mejores resultados, y también para evitar más tentaciones. Cuando se rompa el sueño primaveral del hombre, la obra de Dios llevará ya mucho tiempo acabada y Él se marchará, poniendo fin a Su vida de ambular por la tierra y residir en ella.
de ‘Obra y entrada (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

[…] las personas que no aceptan la verdad, pero que esperan ciegamente la llegada de Jesús sobre nubes blancas, blasfemarán sin duda contra el Espíritu Santo, y son la raza que será destruida. Deseáis simplemente la gracia de Jesús, y sólo queréis disfrutar el gozoso reino del cielo, pero nunca habéis obedecido Sus palabras ni habéis recibido la verdad expresada por Él cuando vuelva a la carne. ¿Qué ofreceréis a cambio de la realidad del regreso de Jesús sobre una nube blanca? ¿La sinceridad con la que cometéis repetidamente pecados, y después los confesáis, una y otra vez? ¿Qué ofreceréis en sacrificio a Jesús, que vuelve sobre una nube blanca? ¿Los años de obra con los que os exaltáis a vosotros mismos? ¿Qué ofreceréis para hacer que el Jesús retornado confíe en vosotros? ¿Vuestra naturaleza arrogante, que no obedece a ninguna verdad?
de ‘Cuando veas el cuerpo espiritual de Jesús será cuando Dios haya hecho de nuevo el cielo y la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Os digo, aquellos que creen en Dios por las señales son sin duda la categoría que sufrirá la destrucción. Los que son incapaces de aceptar las palabras de Jesús, que ha vuelto a la carne, son sin duda la progenie del infierno, los descendientes del arcángel, la categoría que será sometida a la destrucción eterna. Muchas personas pueden no preocuparse por lo que digo, pero sigo queriendo decirle a cada uno de estos llamados santos que siguen a Jesús que, cuando veáis a este descendiendo del cielo sobre una nube blanca con vuestros propios ojos, esta será la aparición pública del Sol de justicia. Quizás será un momento de gran entusiasmo para ti, pero deberías saber que el momento en el que veas a Jesús descendiendo del cielo es también el momento en el que irás al infierno a ser castigado. Ese momento anunciará el final del plan de gestión de Dios, y será cuando Él recompense a los buenos y castigue a los malos. Porque Su juicio habrá terminado antes de que el hombre vea señales, cuando sólo esté la expresión de la verdad. Aquellos que acepten la verdad y no busquen señales, y por tanto hayan sido purificados, habrán retornado delante del trono de Dios y entrado en el abrazo del Creador. Sólo aquellos que persisten en la creencia de que “El Jesús que no cabalgue sobre una nube blanca es un falso Cristo” se verán sometidos al castigo eterno, porque sólo creen en el Jesús que exhibe señales, pero no reconocen al Jesús que proclama un juicio severo y manifiesta el camino verdadero de la vida. Y por tanto, sólo puede ser que Jesús trate con ellos cuando Él vuelva abiertamente sobre una nube blanca. Son demasiado tozudos, confían demasiado en sí mismos, son demasiado arrogantes. ¿Cómo puede recompensar Jesús a semejantes degenerados? El regreso de Jesús es una gran salvación para aquellos que son capaces de aceptar la verdad, pero para los que son incapaces de hacerlo es una señal de condenación. Debéis elegir vuestra propia senda, y no blasfemar contra el Espíritu Santo y rechazar la verdad. No debéis ser personas ignorantes y arrogantes, sino alguien que obedece la dirección del Espíritu Santo, anhela y busca la verdad; sólo así os beneficiaréis.
de ‘Cuando veas el cuerpo espiritual de Jesús será cuando Dios haya hecho de nuevo el cielo y la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Notas al pie:
1. “Revertirán su actitud del pasado” alude a cómo cambian las concepciones y las opiniones de las personas respecto a Dios una vez que lo conocen.


Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

jueves, 6 de agosto de 2020

Profecías bíblicas de los últimos tiempos: ¿Por qué necesita Dios llevar a cabo la obra del Juicio Final?


Profecías bíblicas de los últimos tiempos:¿Por qué necesita Dios llevar a cabo la obra del Juicio Final?


Dios redimió a la humanidad en la Era de la Gracia, así que ¿por qué todavía necesita Él llevar a cabo Su obra de juicio en los últimos días?

Versículo(s) bíblico(s) para referencia:

"Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48 El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final".(Juan 12:47-48)

“ […] seréis, pues, santos porque yo soy santo” (Levítico 11:45).

"Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" (Hebreos 12:14).

"Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48 El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final" (Juan 12:47-48).

Palabras relevantes de Dios:

En ese momento, la obra de Jesús era la redención de toda la humanidad. Los pecados de todos los que creían en Él eran perdonados; mientras creyeras en Él, Él te redimiría; si creías en Él, dejabas de ser un pecador y eras liberado de tus pecados. Esto es lo que significaba ser salvo y ser justificado por fe. Sin embargo, seguía habiendo en quienes creían algo rebelde y opuesto se oponía a Dios, y que había que seguir quitando lentamente. La salvación no significaba que el hombre hubiera sido ganado por completo por Jesús, sino que ya no pertenecía al pecado, que sus pecados habían sido perdonados: si creías, ya no pertenecías al pecado.

de ‘La visión de la obra de Dios (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando Jesús estaba haciendo Su obra, el conocimiento que el hombre tenía de Él seguía siendo vago y poco claro. Siempre creyó que Él era el descendiente de David y proclamó que era un gran profeta y el Señor benevolente que redimió los pecados del hombre. Algunos, basándose en la fe, fueron curados simplemente tocando el borde de Sus vestiduras; los ciegos podían ver e incluso los muertos ser restaurados a la vida. Sin embargo, el hombre no podía descubrir el carácter satánico corrupto profundamente arraigado en él ni sabía cómo desecharlo. El hombre recibió mucha gracia, como la paz y la felicidad de la carne, la bendición de toda la familia sobre la fe de uno, la curación de las enfermedades, etc. El resto era las buenas obras del hombre y su apariencia piadosa; si este podía vivir en base a eso, se le consideraba un buen creyente. Solo tales creyentes podrían entrar en el cielo tras la muerte, lo que significa que fueron salvos. Pero durante su vida, no entendieron en absoluto el camino de la vida. Simplemente cometían pecados y después confesaban, en un ciclo continuo sin camino alguno hacia un carácter cambiado; así era la condición del hombre en la Era de la Gracia. ¿Ha recibido el hombre la salvación completa? ¡No! Por tanto, después de completar esta etapa, aún queda la obra de juicio y castigo. Esta etapa hace al hombre puro por medio de la palabra al darle una senda que seguir. La misma no sería fructífera ni tendría sentido si continuase con la expulsión de demonios, porque la naturaleza pecaminosa del hombre no sería desechada y el hombre solo se detendría tras el perdón de los pecados. A través de la ofrenda por el pecado, estos se le han perdonado al hombre, porque la obra de la crucifixión ya ha llegado a su fin y Dios ha vencido a Satanás. Pero el carácter corrupto del hombre sigue en él y este puede seguir pecando y resistiendo a Dios; Dios no ha ganado a la humanidad. Esa es la razón por la que en esta etapa de la obra Dios usa la palabra para revelar el carácter corrupto del hombre y pide a este que practique de acuerdo con el camino adecuado. Esta etapa es más significativa que la anterior y también más fructífera, porque ahora la palabra es la que provee directamente vida al hombre y permite que su carácter sea completamente renovado; es una etapa de obra más concienzuda. Así pues, la encarnación en los últimos días ha completado el sentido de la encarnación de Dios y ha terminado por completo el plan de gestión de Dios para la salvación del hombre.

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Un pecador como alguno de vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado o perfeccionado por Dios, ¿puedes ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó, y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡tendrías que tener tanta suerte! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe hacer personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si solo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Y así, tú, un pecador que acaba de ser redimido, no puedes heredar directamente la herencia de Dios.

de ‘Acerca de los apelativos y la identidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Aunque el hombre ha sido redimido y se le han perdonado sus pecados, solo se considera que Dios no recuerda sus transgresiones y no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, cuando el hombre vive en la carne y no ha sido liberado del pecado, solo puede continuar pecando, revelando interminablemente el carácter satánico corrupto. Esta es la vida que el hombre lleva, un ciclo sin fin de pecado y perdón. La mayoría de los hombres pecan durante el día y confiesan por la noche. Así, aunque la ofrenda por el pecado siempre es efectiva para ellos, no podría salvarlos del pecado. Solo se ha completado la mitad de la obra de salvación, porque el hombre sigue teniendo un carácter corrupto…

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Para el hombre, la crucifixión de Dios concluyó la obra de Su encarnación, redimió a toda la humanidad y esto le permitió tomar las llaves del Hades. Todos piensan que Su obra se ha cumplido por completo. En realidad, para Dios solo se ha realizado una pequeña parte de Su obra. Solo ha redimido a la humanidad; no la ha conquistado, y menos aún ha cambiado la fealdad de Satanás en el hombre. Por esta razón, Dios afirma: “Aunque Mi carne encarnada pasó por el dolor de la muerte, esa no fue la meta total de Mi encarnación. Jesús es Mi amado Hijo y fue clavado en la cruz por Mí, pero no concluyó del todo Mi obra. Solo llevó a cabo una porción de ella”. Así, Dios empezó la segunda ronda de planes para continuar con la obra de la encarnación. La intención suprema de Dios consiste en perfeccionar y ganar a todos los rescatados de las manos de Satanás, que es la razón por la cual Dios se preparó de nuevo para correr los peligros de venir en carne.

de ‘La obra y la entrada (6)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad, se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre, pero no lo libró de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió a Jesús cargar con los pecados del hombre como la ofrenda por el pecado, sino también que Dios realizara una obra mayor para librar completamente al hombre de su carácter, que ha sido corrompido por Satanás. Y así, después de que los pecados del hombre fueron perdonados, Dios volvió a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio, que llevó al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida.

de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra en los últimos días es pronunciar palabras. Estas pueden dar lugar a grandes cambios en el hombre. Los cambios efectuados ahora en estas personas al aceptar estas palabras son mucho mayores que los de las personas en la Era de la Gracia al aceptar aquellas señales y maravillas. Porque, en la Era de la Gracia, los demonios salían del hombre con la imposición de manos y la oración, pero los caracteres corruptos del hombre permanecían. El hombre fue curado de su enfermedad y se le perdonaron sus pecados, pero no se hizo en él la obra para poder expulsar los caracteres satánicos corruptos. El hombre solo fue salvado y se le perdonaron sus pecados por su fe, pero su naturaleza pecaminosa no salió y permaneció en él. Los pecados del hombre fueron perdonados a través del Dios encarnado, pero eso no significa que el hombre no tenga pecado en él. Los pecados del hombre podían ser perdonados por medio de una ofrenda por el pecado, pero el hombre ha sido incapaz de resolver el problema de cómo no pecar más y cómo poder desechar completamente su naturaleza pecaminosa y ser transformado. Los pecados del hombre fueron perdonados gracias a la obra de la crucifixión de Dios, pero el hombre siguió viviendo en el viejo carácter satánico y corrupto. Así pues, el hombre debe ser completamente salvo de este carácter satánico para que la naturaleza pecadora del hombre sea del todo desechada y no se desarrolle más, permitiendo así que el carácter del hombre cambie. Esto requiere que el hombre entienda la senda del crecimiento en la vida, el camino de la vida, y el camino del cambio de su carácter. También necesita que el hombre actúe de acuerdo con su senda, de forma que su carácter pueda ser cambiado gradualmente y él pueda vivir bajo el brillo de la luz y que pueda hacer todas las cosas de acuerdo con la voluntad de Dios, desechar el carácter satánico corrupto, y liberarse de la influencia satánica de las tinieblas, huyendo de este modo totalmente del pecado. Solo entonces recibirá el hombre la salvación completa.

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

El hombre no puede salvarse totalmente de sus pecados por la curación de la enfermedad y la expulsión de demonios, y no puede ser hecho totalmente completo por la manifestación de señales y maravillas. La autoridad para curar y expulsar demonios solo le da al hombre gracia, pero la carne del hombre sigue perteneciéndole a Satanás y el carácter satánico corrupto permanece dentro del hombre. En otras palabras, lo que no se ha limpiado sigue perteneciendo al pecado y la inmundicia. Solo después de que el hombre haya sido limpiado por medio de las palabras puede Dios ganarlo, y es santificado. Si solo echa fuera los demonios del hombre y lo redime, no hace más que arrebatarlo de las manos de Satanás y devolverlo a Dios. Sin embargo, Dios no lo ha limpiado ni cambiado, y sigue siendo corrupto. Dentro del hombre existen la inmundicia, la oposición y la rebeldía; el hombre solo ha vuelto a Dios por medio de la redención, pero no tiene conocimiento de Él y sigue resistiéndose a Él y traicionándolo. Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya fueron plantados dentro de él. Después de miles de años de corrupción de Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que resiste a Dios. Por tanto, cuando ha sido redimido, no es nada más que una redención en la que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa de su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan inmundo debe pasar por un cambio antes de ser digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Solo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es tal que el hombre puede ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como el refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser hecho puro. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación.

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los 6.000 años de obra de gestión de Dios están divididos en tres etapas: la Era de la Ley, la Era de la Gracia y la Era del Reino. Estas tres fases de la obra son todas por el bien de la salvación de la humanidad, es decir, son para la salvación de una humanidad que ha sido gravemente corrompida por Satanás. Sin embargo, al mismo tiempo, también son para que Dios pueda entablar batalla con Satanás. Por tanto, así como la obra de salvación está dividida en tres fases, también la batalla contra Satanás; y estos dos aspectos de la obra de Dios se llevan a cabo simultáneamente. La batalla con Satanás es, en realidad, para la salvación de la humanidad y, al no ser esta obra algo que se pueda realizar con éxito en una sola fase, esta batalla también se divide en fases y periodos; se libra la guerra contra Satanás de acuerdo con las necesidades del hombre y la extensión de la corrupción que Satanás ha ejercido en él… En la obra de la salvación del hombre se han llevado a cabo tres etapas, que es como decir que la batalla con Satanás se ha dividido en tres fases, antes de la derrota absoluta de este. Con todo, la verdad interna de toda la obra de la batalla con Satanás es que sus efectos se logran concediéndole gracia al hombre y convirtiéndose en una ofrenda por el pecado del hombre, perdonando sus pecados, conquistándole y haciéndole perfecto. En realidad, la batalla con Satanás no significa tomar las armas contra él, sino la salvación del hombre, su forma de vivir y el cambio de su carácter para poder llevar testimonio de Dios. Así es como se derrota a Satanás, mediante la transformación del carácter corrupto del hombre. Una vez vencido, es decir, cuando el hombre haya sido completamente salvo, entonces el avergonzado Satanás será atado por completo y, de ese modo, el hombre habrá sido totalmente salvo. Así, la esencia de la salvación del hombre es la batalla con Satanás, y esta guerra se refleja principalmente en dicha salvación. La etapa de los últimos días en las que el hombre tiene que ser conquistado es la última fase de la batalla con Satanás, y también la obra de la completa salvación del hombre del dominio de este. El significado interior de la conquista del hombre es el regreso de la encarnación de Satanás, el hombre corrompido por él, al Creador tras su conquista por medio de la cual renegará de Satanás y volverá por completo a Dios. De este modo, el ser humano habrá sido completamente salvo. Así, la obra de la conquista es la última en la batalla contra Satanás y la fase final de la gestión de Dios por el bien de la derrota de Satanás. Sin esta obra, la plena salvación del hombre sería imposible en última instancia y la humanidad no sería nunca capaz de entrar en el maravilloso destino, o liberarse de la influencia de Satanás. Por consiguiente, la obra de salvación del hombre no puede concluir antes de que la batalla mencionada haya acabado, porque el núcleo central de la obra de gestión de Dios es por el bien de la salvación de la humanidad. La humanidad primitiva estaba en las manos de Dios, pero a causa de la tentación y la corrupción de Satanás, el hombre fue atado por Satanás y cayó en las manos del maligno. Satanás se convirtió, pues, en el objeto que debía ser derrotado en la obra de gestión de Dios. Al haber tomado posesión del hombre, y al ser este el capital de toda Su gestión, si el hombre debe salvarse tendrá que ser arrancado y recuperado de las manos de Satanás; esto significa que el hombre debe ser tomado de vuelta tras haber sido retenido cautivo por Satanás. Este está derrotado por los cambios en el viejo carácter del hombre que restaura su juicio original y, de esta forma, el hombre que ha sido llevado cautivo puede ser arrancado de las manos de Satanás. Si el hombre es liberado de la influencia y de la esclavitud de Satanás, este será avergonzado y el ser humano será rescatado, en última instancia, y Satanás derrotado. Al quedar el hombre libre de la oscura influencia de Satanás, el hombre se convertirá en los despojos de toda esta batalla y Satanás será el objeto que será castigado una vez acabada esta batalla; después de esto, toda la obra de la salvación de la humanidad habrá culminado.

de ‘Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso’ en “La Palabra manifestada en carne”

El plan de gestión de seis mil años se divide en tres etapas de la obra. Ninguna etapa por sí sola representa la obra de las tres eras, sino que solo puede representar una parte de un todo. El nombre Jehová no puede representar todo el carácter de Dios. El hecho de que llevase a cabo la obra en la Era de la Ley no demuestra que Dios solo pueda ser Dios bajo la ley. Jehová estableció leyes para el hombre y entregó mandamientos, pidiendo a este que edificase el templo y altares; la obra que hizo solo representa la Era de la Ley. La obra que hizo no demuestra que Dios es el Dios que pide al hombre guardar la ley, el Dios en el templo, o el Dios delante del altar. Esto no puede decirse. La obra bajo la ley solo puede representar una era. Por tanto, si Dios hizo la obra de la Era de la Ley solo, el hombre lo definiría diciendo: “Dios es el Dios en el templo. Para servirle, debemos ponernos túnicas sacerdotales y entrar en el templo”. Si la obra de la Era de la Gracia nunca se hubiera llevado a cabo y la Era de la Ley hubiera continuado hasta el presente, el hombre no sabría que Dios también es misericordioso y amoroso. Si la obra en la Era de la Ley no se hubiera hecho, y solo se hubiera llevado a cabo la de la Era de la Gracia, el hombre solo sabría que Dios puede redimir al hombre y perdonar sus pecados. Solo sabría que Él es santo e inocente, que puede sacrificarse y ser crucificado por el hombre. Este solo sabría esto y no tendría entendimiento de todo lo demás. Así pues, cada era representa una parte del carácter de Dios. La Era de la Ley representa algunos aspectos, la Era de la Gracia algunos aspectos, y esta algunos aspectos. El carácter de Dios solo puede revelarse plenamente a través de la combinación de las tres etapas. Solo cuando reconoce las tres etapas puede el hombre recibirlo plenamente. Ninguna de las tres etapas puede omitirse. Solo verás el carácter de Dios en su totalidad una vez conozcas estas tres etapas. La finalización de la obra por parte de Dios en la Era de la Ley no demuestra que Él es el Dios bajo la ley, y la finalización de Su obra de redención no muestra que Dios redimirá para siempre a la humanidad. Estas son conclusiones sacadas por el hombre. La Era de la Gracia ha llegado a su fin, pero no puedes decir que Dios solo pertenece a la cruz y que esta representa Su salvación. Si lo haces, estás definiendo a Dios. En esta etapa, Él está haciendo principalmente la obra de la palabra, pero no puedes decir que nunca ha sido misericordioso para con el hombre y que todo lo que ha traído es castigo y juicio. La obra en los últimos días deja al descubierto la de Jehová y la de Jesús así como todos los misterios no entendidos por el hombre. Esto se hace para revelar el destino y el final de la humanidad y concluir toda la obra de salvación en medio de la humanidad. Esta etapa de la obra en los últimos días pone fin a todo. Todos los misterios no entendidos por el hombre deben descifrarse para permitir al hombre obtener una perspectiva de los mismos y tener un entendimiento claro en su corazón. Solo entonces puede el hombre dividirse según sus tipos. Solo después de que el plan de gestión de seis mil años se haya completado, llegará el hombre a entender el carácter de Dios en su totalidad, porque Su gestión habrá llegado entonces a su fin.

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

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Scripture quotations taken from LBLA. Copyright by The Lockman Foundation.

jueves, 30 de julio de 2020

Historias Bíblicas: Los discípulos recogen espigas en sábado



Historias Bíblicas: Los discípulos recogen espigas en sábado


Referencias Bíblicas: Lucas 6:1-5

1 Y ACONTECIO que pasando él por los sembrados en un sábado segundo del primero, sus discípulos arrancaban espigas, y comían, restregándolas con las manos.
2 Y algunos de los Fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados?
3 Y respondiendo Jesús les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, qué hizo David cuando tuvo hambre, él, y los que con él estaban;
4 Cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, y comió, y dió también á los que estaban con él, los cuales no era lícito comer, sino á solos los sacerdotes?
5 Y les decía. El Hijo del hombre es Señor aun del sábado.