sábado, 20 de junio de 2020

El Señor está llamando a la puerta, si no reciben Su regreso caerán en el desastre


Los desastres aún se están extendiendo y las profecías sobre el regreso del Señor Jesús se han cumplido, Él ya ha venido. Pero ¿por qué algunos todavía no han recibido a Él? El Señor Jesús dijo: “Mirad, Yo estoy a la puerta y toco; si alguien escucha Mi voz y abre la puerta, vendré a él y comeré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). De hecho, Él ya ha venido en secreto antes de desastres, y ha expresado palabras para llamar a nuestra puerta. Si no podemos acoger a Él antes de la catástrofe, caeremos en ella. Entonces, ¿cómo podemos recibir a Él lo antes posible? Para abrir la puerta y dar la bienvenida al regreso del Señor Jesús.

Si quieres saber más sobre La venida del señor jesucristo, puedes ver esta película:  "Llamar a la puerta" Cómo recibir el regreso del Señor Jesús

Introducción:

Hace dos mil años, el Señor Jesús profetizó: "Pero a medianoche se oyó un clamor: '¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo'" (Mateo 25:6). "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo" (Apocalipsis 3 :20 ). Durante los últimos dos mil años, los creyentes en el Señor han estado alerta y esperando que el Señor llamara a la puerta. ¿Cómo llamará a la puerta de la humanidad cuando Él regrese? En los últimos días, algunos han dado testimonio de que el Señor Jesús ha regresado —Dios Todopoderoso encarnado— y de que Él está haciendo la obra de juicio en los últimos días. Esta noticia ha conmocionado al mundo religioso.

Yang Aiguang, la protagonista de la película, lleva décadas creyendo en el Señor y siempre ha trabajado y predicado con entusiasmo con la esperanza de recibir el regreso del Señor. Un día, dos personas llaman a su puerta para decirles a Yang Aiguang y a su marido que el Señor Jesús ha regresado y para compartir las palabras de Dios Todopoderoso con ellos. Ambos quedan profundamente conmovidos por las palabras de Dios Todopoderoso, pero como Yang Aiguang está sometida a las falacias, engaños y restricciones de los pastores y los ancianos, echa de su casa a las testigos de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Después de eso, las testigos vuelven a llamar a su puerta en varias ocasiones y leen las palabras de Dios Todopoderoso a Yang Aiguang, dando testimonio de la obra de Dios en los últimos días. Durante ese tiempo, el pastor entorpece y obstaculiza a Yang Aiguang una y otra vez y ella sigue vacilando. Sin embargo, al oír las palabras de Dios Todopoderoso, Yang Aiguang termina por entender la verdad y adquiere criterio respecto a los rumores y falacias difundidos por los pastores y ancianos. Finalmente, entiende cómo llama el Señor a la puerta durante Su regreso en los últimos días y cómo deberíamos recibirlo. Cuando se disipa la niebla, ¡Yang Aiguang oye por fin la voz de Dios y reconoce que Dios

Todopoderoso es en verdad el regreso del Señor Jesús!

Scripture quotations taken from LBLA . Copyright by The Lockman Foundation.

Fuente: Estudiar la Biblia

jueves, 18 de junio de 2020

¿Qué significa Cristo?


Reflexión Cristiana|¿Qué significa Cristo?

Dios dice: “El Dios encarnado se llama Cristo y Cristo es la carne que se viste con el Espíritu de Dios. Esta carne es diferente a cualquier hombre que es de la carne. La diferencia es porque Cristo no es de carne y hueso, sino que es la personificación del Espíritu. Tiene tanto una humanidad normal como una divinidad completa. Su divinidad no la posee ningún hombre. Su humanidad normal sustenta todas Sus actividades normales en la carne mientras que Su divinidad lleva a cabo la obra de Dios mismo. Sea Su humanidad o Su divinidad, ambas se someten a la voluntad del Padre celestial. La esencia de Cristo es el Espíritu, es decir, la divinidad. Por lo tanto, Su esencia es la de Dios mismo; esta esencia no interrumpirá Su propia obra y Él no podría hacer nada que destruyera Su propia obra ni tampoco pronunciaría ninguna palabra que fuera en contra de Su propia voluntad”.

“El Dios que se hizo carne se llama Cristo, y así el Cristo que les puede dar a las personas la verdad se llama Dios. No hay nada excesivo en esto porque Él posee la esencia de Dios, y posee el carácter de Dios, y posee la sabiduría en Su obra, que el hombre no puede alcanzar. Los que así mismos se llaman Cristo, pero que no pueden hacer la obra de Dios, son fraudes. El Cristo verdadero no es sólo la manifestación de Dios en la tierra, sino también es la carne particular asumida por Dios a medida que cumple y completa Su obra entre los hombres. Esta carne no es una que cualquier hombre pueda reemplazar, sino una que pueda adecuadamente llevar la obra de Dios en la tierra y expresar el carácter de Dios y representar bien a Dios y proveer al hombre con la vida”.

miércoles, 17 de junio de 2020

Una clase inusual

Reflexiones Cristianas | Una clase inusual

Era un día soleado, y en el aula resonó la voz alta de la docente china. Boqian y sus compañeros de clase escuchaban a la maestra con atención. De repente, se abrió la puerta y entró el subdirector de la sección educativa. Le susurró algo al maestro chino, luego el profesor chino dejó de dar una conferencia y se hizo a un lado. El subdirector tomó el puntero, golpeó dos veces en la pizarra y luego preguntó con voz severa: "¡Todos! ¿Hay algún creyente de Dios en tu familia"? Los estudiantes negaron con la cabeza y respondieron: "No". Boqian, que se estaba sentado en el medio de la tercera fila, comentó ligeramente, que sus padres eran creyentes en Dios Todopoderoso. Recordó que su madre una vez le había dicho, "China es un estado autoritario sin libertad religiosa. El PCCh no permite que las personas adoren al Dios verdadero, sino que se resisten fanáticamente a Él y a Su obra. Los creyentes en China corren el peligro de ser arrestados en cualquier momento o lugar y sufrir la cruel persecución del PCCh". Boqian sabía que nunca les diría a los maestros que él y sus padres creían en Dios, de lo contrario las consecuencias serían inimaginables.

martes, 16 de junio de 2020

Alzando la cruz y siguiendo al Señor hasta el final

Alzando la cruz y siguiendo al Señor hasta el final

En 1997, mi esposa estaba gravemente enferma. Gastamos todos nuestros ahorros para curar su enfermedad, pero sin ningún resultado. Eventualmente condujo nuestra vida a una esquina por un lapso de tiempo. En ese punto, un amigo mío dio el evangelio del Señor Jesús a mí; mi esposa, mis dos hijas, y todos aceptamos el evangelio. Desde entonces, leemos la Biblia y le oramos al Señor todos los días. Especialmente cuando leo la palabra del Señor en la Biblia, diciendo: “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). A menudo le confiaba mi angustia al Señor. Bajo su bendición, no sentí angustia poco a poco, y no mucho después, la enfermedad de mi esposa se curó milagrosamente. Desde entonces, nuestra familia estuvo viviendo una vida feliz. Me conecté al Señor Jesús en mi corazón y estaba más convencido de que el Señor Jesús es el verdadero Dios para salvar al hombre. Sin embargo, justo cuando estaba comenzando a predicar el evangelio con mucha fe para pagar el amor del Señor, el Partido Comunista Chino extendió su mano malvada hacia nosotros. He sido arrestado muchas veces en el corto tiempo de cuatro años, mediante el cual soporté tortura, abuso, y burlas por parte de ellos. Esa experiencia, como una pesadilla, permaneció fresca en mi memoria hasta ahora.

lunes, 15 de junio de 2020

¿Cómo se puede conocer la esencia divina de Cristo?


Reflexión Cristiano | ¿Cómo se puede conocer la esencia divina de Cristo?

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. Si me hubierais conocido, también hubierais conocido a mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto” (Juan 14:6-7).
“Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras. Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas” (Juan 14:10-11).
Las palabras relevantes de Dios:
Investigar algo así no es difícil, pero requiere que cada uno de nosotros conozca esta verdad: Aquel que es la encarnación de Dios tendrá Su esencia, y Aquel que es la encarnación de Dios tendrá Su expresión. Haciéndose carne, Dios traerá la obra que debe hacer, y haciéndose carne expresará lo que Él es; será, asimismo, capaz de traer la verdad al hombre, de concederle la vida, y de mostrarle el camino. La carne que no contiene la esencia de Dios seguramente no es el Dios encarnado; de esto no hay duda. Para investigar si es la carne encarnada de Dios, el hombre debe determinarlo a partir del carácter que Él expresa y de las palabras que Él habla. Es decir, si es o no la carne encarnada de Dios, y si es o no el camino verdadero, debe discernirse a partir de Su esencia. Y así, para determinar[a] si es o no la carne de Dios encarnado, la clave está en prestar atención a Su esencia (Su obra, Sus palabras, Su carácter, y mucho más), en lugar de fijarse en Su apariencia exterior. Si el hombre sólo ve Su apariencia exterior, y pasa por alto Su esencia, demostrará la ignorancia y la ingenuidad del hombre.
de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

miércoles, 10 de junio de 2020

Música Cristiana | El reino de Cristo es un hogar acogedor



Música Cristiana | El reino de Cristo es un hogar acogedor



El reino de Cristo es mi acogedor hogar, pertenece a todo el pueblo de Dios.
Cristo camina y habla en la iglesia y vive junto con el pueblo de Dios.
El juicio y castigo de las palabras de Dios está aquí,
al igual que la obra del Espíritu Santo.
Las palabras de Dios nos riegan, nos proveen y guían, y nuestras vidas crecen.
Este es el reino gobernado por Cristo, un mundo ecuánime y justo.
El reino de Cristo es mi acogedor hogar, muy preciado para el pueblo de Dios.
Las palabras de Dios reinan en la iglesia,
obramos de acuerdo con la verdad y ensalzamos a Cristo en nuestros corazones.
Ya no hay más luchas internas ni intrigas, ya no hay que defenderse ni temer nada.
Cristo es donde reposa el alma del hombre, ya no tengo que deambular más.
Este es el reino de Dios que el pueblo ansía, es el hogar tranquilo de la humanidad.
El reino de Cristo es mi acogedor hogar, todo el pueblo de Dios lo valora.
Aquí experimento el juicio y las pruebas de Dios,
y mi carácter corrupto se purifica y cambia.
Aquí están mi alegría y mis risas, la historia de mi crecimiento,
y también mis silenciosas palabras a Dios.
Aquí están mis inolvidables recuerdos,
una prueba del precio que paga Dios.
Todo aquí me conmueve, no hay palabras que expresen esta sincera devoción.
Cristo de los últimos días, te amo, eres tan hermoso.
Tú me has concedido este hogar acogedor.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”



4. ¿Por qué Dios no usa al hombre para llevar a cabo Su obra de juicio en los últimos días? ¿Por qué se debe encarnar y realizarla Él mismo?

Versículos bíblicos como referencia:

“Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo […] y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo del Hombre” (Juan 5:22-27).

Las palabras relevantes de Dios:

La obra de juicio es la propia obra de Dios, por lo que, naturalmente, debe ser hecha por Dios mismo; no puede ser hecha por el hombre en Su lugar. Puesto que el juicio es la conquista de la raza humana por medio de la verdad, es incuestionable que Dios todavía aparezca como la imagen encarnada para hacer esta obra entre los hombres. Es decir, en los últimos días Cristo usará la verdad para enseñar a los hombres alrededor de la tierra y hacer que todas las verdades sean conocidas por ellos. Esta es la obra de juicio de Dios.
Extracto de ‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”
En los últimos días Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la esencia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tal como: el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como también la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras son dirigidas a la esencia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra de juicio, Dios no deja simplemente en claro la naturaleza del hombre con sólo unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda, no pueden ser sustituidos con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo los métodos de este tipo se consideran juicio; sólo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios.
Extracto de ‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”
Que te juzgue hoy se debe a tu inmundicia; que te castigue hoy se debe a tu corrupción y a tu rebeldía. No es para ganar poder y prestigio entre vosotros o intimidaros intencionadamente, sino porque vosotros que vivís en una tierra de inmundicia os habéis manchado con mucha inmundicia. Simplemente habéis perdido vuestra personalidad, vuestra humanidad, y no sois diferentes de los cerdos que viven en el más vil de los lugares. Sois juzgados, y Su ira os visita por causa de estas cosas que hay en vosotros. Por estos juicios habéis sido capaces de ver que Dios es el Dios justo, el Dios santo. Él os ha juzgado, y Su ira os ha visitado debido a Su santidad y Su justicia. Como Él puede revelar Su carácter justo cuando ve la rebeldía de la humanidad, y como Él puede revelar Su santidad cuando ve la inmundicia de la humanidad, con esto basta para mostrar que Él es Dios mismo, santo y sin mancha, pero también que Él vive en una tierra de inmundicia. Si Él fuera un hombre que se manchara junto con las personas, y no tuviera ningún elemento de santidad o un carácter justo, no sería apto para juzgar la injusticia de la humanidad ni para ser el juez de la humanidad. Si el hombre juzga al hombre, ¿no sería como abofetear su propio rostro? ¿Cómo podría nadie tener derecho de juzgar a la misma clase de persona tan inmunda como ellos? El único que puede juzgar a toda la humanidad inmunda es el Dios mismo santo; ¿y cómo podría el hombre juzgar los pecados del hombre? ¿Cómo podría el hombre ser capaz de ver los pecados del hombre, y cómo podría ser apto para condenar al hombre? Si Dios no tuviera el derecho de juzgar los pecados del hombre, ¿cómo podría ser entonces el Dios mismo justo? Cuando se revelan los caracteres corruptos de las personas, Él habla para juzgarlas, y sólo entonces pueden ellas ver que Él es santo.
Extracto de ‘Cómo se logran los efectos del segundo paso de la obra de conquista’ en “La Palabra manifestada en carne”
Para todos aquellos que viven en la carne, cambiar su carácter requiere metas que perseguir, y conocer a Dios exige ser testigos de los hechos reales y del rostro real de Dios. Ambas cosas sólo las puede lograr la carne encarnada de Dios y sólo las puede conseguir la carne normal y real. Por esta razón, la encarnación es necesaria y toda la humanidad corrupta la necesita. Ya que a las personas se les pide que conozcan a Dios, las imágenes de Dioses ambiguos y sobrenaturales deben ser disipadas de sus corazones, y ya que se les pide que desechen su carácter corrupto, primero deben conocer su carácter corrupto. Si sólo el hombre hace la obra para disipar las imágenes de los Dioses vagos de los corazones de las personas, entonces fracasará en conseguir el efecto apropiado. Las imágenes de los Dioses ambiguos que están en los corazones de las personas no se pueden exponer, desechar o expulsar por completo sólo con palabras. Al hacerlo así, a la larga no será posible disipar estas cosas que están profundamente arraigadas en las personas. Sólo el Dios práctico y la inherente imagen de Dios pueden reemplazar estas cosas vagas y sobrenaturales para permitirles a las personas conocerlas poco a poco, y sólo de esta manera se puede lograr el efecto debido. El hombre reconoce que el Dios al que buscó en tiempos pasados es ambiguo y sobrenatural. Lo que puede lograr este efecto no es la guía directa del Espíritu, mucho menos las enseñanzas de un cierto individuo, sino el Dios encarnado. Las nociones del hombre se ponen al descubierto cuando el Dios encarnado hace de manera oficial Su obra, porque la normalidad y la realidad del Dios encarnado es la antítesis del Dios ambiguo y sobrenatural que hay en la imaginación del hombre. Las nociones originales del hombre sólo se pueden revelar por medio de su contraste con el Dios encarnado. Sin la comparación con el Dios encarnado, las nociones del hombre no se podrían revelar; en otras palabras, sin el contraste con la realidad las cosas vagas no se podrían revelar. Nadie es capaz de usar palabras para hacer esta obra y nadie es capaz de articular esta obra usando palabras. Sólo Dios mismo puede hacer Su propia obra y nadie más puede hacer esta obra en Su nombre. No importa qué tan rico sea el lenguaje del hombre, es incapaz de articular la realidad y la normalidad de Dios. El hombre sólo puede conocer a Dios de una manera más práctica y sólo lo puede ver con mayor claridad si Dios personalmente obra entre los hombres y muestra por completo Su imagen y Su ser. Este efecto no lo puede lograr ningún hombre carnal.