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sábado, 25 de septiembre de 2021

¿Por qué sigamos pecando si nuestros pecados son perdonados debido a la creencia en el Señor?

 Muchas personas que creen con sinceridad en el Señor tienen angustia de que saben muy bien las enseñanzas del Señor, pero se ven difíciles de practicarlas. Después de pecar, se ponen a orar a Dios confesando sus pecados, tomando decisiones de no volver a cometerlos y tratando de controlarse, pero el pecado se está atando fuertemente como si fuera un yugo y haciéndose ser incapaces de liberarse de él. ¿Quieres saber cuál es la raíz de esto? Esto se debe a que nuestra naturaleza pecaminosa todavía no ha sido resuelta. Leamos unas palabras de Dios para saber más detalles.

Dios dijo: "Por todo lo que el hombre pueda haber sido redimido y perdonado de sus pecados, sólo puede considerarse que Dios no recuerda sus transgresiones y no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, cuando el hombre, que vive en un cuerpo de carne, no ha sido liberado del pecado, sólo puede continuar pecando, revelando, interminablemente, su carácter satánico corrupto. Esta es la vida que el hombre lleva, un ciclo sin fin de pecado y perdón. La mayor parte de la humanidad peca durante el día y se confiesa por la noche. Así, aunque la ofrenda por el pecado siempre sea efectiva para el hombre, no podrá salvarlo del pecado. Sólo se ha completado la mitad de la obra de salvación, porque el hombre sigue teniendo un carácter corrupto".
Estas palabras de Dios dejan en claro por qué repetimos pecados. Aunque creemos en el Señor y nuestros pecados son perdonados, la naturaleza pecaminosa sigue arraigada en nosotros, tales como la arrogancia, el engaño y la maldad, etc., esto es algo más profundo que el pecado y causa que a menudo pecamos y nos resistimos a Dios involuntariamente. Se puede ver que si nuestra naturaleza pecaminosa no se resuelve, no nos libraremos de la esclavitud del pecado a pesar de que oramos y confesamos diariamente. Al igual que cuando cortamos el césped, si solo lo cortamos en superficie y en lugar de por la raíz, se volverá a crecer.

Vídeo recomendado: Testimonio cristiano | He encontrado el camino para purificarme del pecado

viernes, 10 de septiembre de 2021

¿Qué es la salvación según la Biblia y cómo obtenerla?

 Por Junying

¿Qué es la salvación? La salvación viene de Dios. La salvación de Dios está preparada para salvar a la humanidad y desborda el gran amor y la misericordia de Dios por la humanidad. El hecho de que podamos recibir la salvación de Dios está directamente relacionado con el hecho de que seamos salvados y entremos en el reino de los cielos. ¡Comprendamos la salvación de Dios a partir de Su obra y busquemos cómo obtenerla!

La salvación de Dios para la humanidad en la Era de la Ley

En el principio, Dios creó los cielos y la tierra y todas las cosas. Después de que todo quedara establecido, Él creó a Adán y Eva, los progenitores de los seres humanos. Dios los puso en el jardín del Edén y vivieron felices bajo Su protección. Sin embargo, la serpiente los tentó para que traicionaran a Dios y tras hacerlo acabaron expulsados del jardín del Edén y arrojados a una vida de enfermedad, envejecimiento y muerte. Desde entonces, la humanidad se volvió cada vez más corrupta y cayó en tal maldad y depravación que Dios desató un gran diluvio para aniquilar a todos los seres humanos de ese tiempo, y sólo permitió que ocho miembros de la familia de Noé sobrevivieran. Después de aquello, la humanidad continuó sobreviviendo y reproduciéndose en la tierra, pero la gente de aquella época sólo era consciente de su comida y su techo y de toda la gracia que Dios les había concedido. No sabían cómo ser buenas personas, cómo vivir en la tierra, de dónde venían los seres humanos o cómo adorar o venerar a Dios. La gente así no tenía la habilidad de glorificar o exaltar a Dios y eran totalmente incapaces de cumplir la voluntad de Dios. Por eso Dios inició Su obra de gestión para la salvación de la humanidad. Jehová Dios usó a Moisés para dictar Sus mandamientos y la ley para guiar la vida de la humanidad en la tierra. Por ejemplo, observar el Sabbat, honrar a los padres, no adorar ídolos y no cometer adulterio ni robar. También estableció regulaciones para los sacrificios de personas, para la comida, la recompensa por el robo, así como para la matanza de animales. Cualquiera que violara las leyes de Dios sería quemado o apedreado hasta la muerte, pero si guardaba las leyes y los mandamientos de Jehová, sería bendecido por Él. Jehová Dios contuvo a los seres humanos por medio de Sus mandamientos y leyes; esto guio a la gente a vivir en la tierra de una manera apropiada y ordenada, lo cual les permitió actuar de acuerdo con las normas y saber que debían adorar al único Dios; esta fue la salvación de Dios en la Era de la Ley. Al presentarse ante Dios, escuchar las palabras de Jehová, cumplir Sus leyes y mandamientos y adorar devotamente a Jehová, las personas podían ser salvadas y bendecidas por Dios y obtener la salvación de Dios en la Era de la Ley.

La salvación de Dios para la humanidad en la Era de la Gracia

A finales de la Era de la Ley la gente se volvió cada vez más corrupta y pocos cumplían ya con la ley y los mandamientos. Estaban haciendo muchas cosas que ofendían el carácter de Dios, tales como adorar ídolos, cometer adulterio, idear planes malvados, robar y hurtar y ser codiciosos y corruptos. Incluso usaban palomas, reses y ovejas cojas y ciegas como sacrificios para Dios. Dios es justo y santo, así que ese tipo de comportamiento por parte de la gente inevitablemente condujo a su muerte según lo determinado por la ley, pues ofendían el carácter de Dios. Sin embargo, Dios ama a la humanidad y no quiere destruir a todos los hombres, así que se hizo personalmente carne para venir a la tierra. El Señor Jesús encarnado concluyó la Era de la Ley y comenzó la Era de la Gracia; Él expresó el camino del arrepentimiento, proporcionando a la humanidad un nuevo sendero de práctica. Él enseñó a la gente a perdonar y ser tolerante, a amar a sus enemigos y perdonar a los demás setenta veces siete. El Señor Jesús también sanó a los enfermos y expulsó a los demonios; realizó todo tipo de milagros y, mientras la gente se confesara con sinceridad, el Señor Jesús perdonaba sus pecados con Su gran tolerancia y paciencia. Finalmente, el Señor Jesús fue clavado en la cruz como una ofrenda permanente por los pecados de la humanidad. Él cargó con todos los pecados de la humanidad y de esa manera llevó a cabo la obra de redención de la Era de la Gracia. Esta fue la salvación que le trajo Dios a la humanidad en la Era de la Gracia. Al aceptar la salvación del Señor Jesús, al orar en Su nombre y al confesar y arrepentirnos ante el Señor, nuestros pecados pueden ser redimidos y podemos disfrutar de la paz y el gozo que Dios nos ha concedido. En eso consiste obtener la salvación de Dios en la Era de la Gracia.

La salvación de Dios para la humanidad en los últimos días

El Señor Jesús nos redimió, permitiendo que nuestros pecados fueran perdonados. Sin embargo, nuestra naturaleza pecaminosa no ha sido eliminada. Nuestro carácter satánico, nuestra naturaleza arrogante y engreída, egoísta y despreciable, retorcida y tramposa, malvada y codiciosa, siniestra y maliciosa, todavía está profundamente arraigada en nosotros. Dominados por este carácter satánico, todavía pecamos y nos oponemos a Dios sin quererlo. Por ejemplo, a menudo nos involucramos en conflictos e intrigas sólo por nuestro propio beneficio e incluso perdemos la confianza en nuestros seres queridos. Cuando nos enfrentamos a enfermedades, calamidades o peligros, culpamos y malinterpretamos a Dios. Incluso tratamos de oponernos y razonar con Él. Carecemos por completo de obediencia. Jehová Dios dijo: “[…] Seréis, pues, santos porque yo soy santo” (Levítico 11:45). El Señor Jesús dijo: “En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre” (Juan 8:34-35). Dios es santo, y ningún pueblo manchado puede entrar en Su reino. Estamos cubiertos de inmundicia; somos corruptos e injustos, indignos de ver el rostro de Dios o de entrar en Su reino. Está escrito en la Biblia: “Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Así nos damos cuenta de que, si no somos capaces de deshacernos de las ataduras y restricciones del pecado y continuamos pecando a menudo y a sabiendas, nos estaremos oponiendo a Dios a causa de nuestros pecados y por tanto seremos destruidos por Él.

Sin embargo, las palabras de Dios dicen: “Sin embargo, la obra realizada por Dios es diferente. Como creó al hombre, lo guía; como lo salva, lo hará de manera concienzuda y lo ganará por completo; como dirige al hombre, lo llevará al destino adecuado; y como creó al hombre y lo gestiona, debe asumir la responsabilidad por el sino y la perspectiva del ser humano. Esta es, precisamente, la obra realizada por el Creador” (‘Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso’ en “La Palabra manifestada en carne”). Dios creó a la humanidad y quiere ganar al hombre por completo. Ya que está salvando a la humanidad, quiere apartarla por completo de las garras de Satanás. Por eso Dios ha preparado la salvación de los últimos días para nosotros. Tal como está escrito en la Biblia: “Que sois protegidos por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo” (1 Pedro 1:5). “Así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan” (Hebreos 9:28). “Por tanto, ceñid vuestro entendimiento para la acción; sed sobrios en espíritu, poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo” (1 Pedro 1:13). Las palabras de Dios dicen: “Los pecados del hombre fueron perdonados, y esto es gracias a la obra de crucifixión de Dios, pero el hombre siguió viviendo en su viejo carácter satánico corrupto del pasado. Así pues, el hombre debe ser completamente salvado de su carácter satánico corrupto para que su naturaleza pecadora le sea completamente extirpada y no se desarrolle más, permitiendo, así, que el carácter del hombre se transforme. Esto requeriría que el hombre entendiera la senda del crecimiento en la vida, el camino de la vida, y el camino del cambio de su carácter. También requeriría que el hombre actuara de acuerdo con esa senda, de forma que su carácter pueda ser cambiado gradualmente y él pueda vivir bajo el brillo de la luz y pueda ser conforme a la voluntad de Dios, despojarse de su carácter satánico corrupto, y liberarse de la influencia satánica de las tinieblas, emergiendo, así, totalmente del pecado. Sólo entonces recibirá el hombre la salvación completa” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). A partir de estas palabras entendemos que el regreso del Señor Jesús en los últimos días tiene como fin concedernos el camino de vida adecuado para que podamos entender toda la verdad y el sendero que lleva a la purificación de nuestro corrupto carácter satánico, para así deshacernos de las ataduras y restricciones de nuestro carácter corrupto. Sólo de esta manera nos será posible convertirnos en personas que cumplan con la voluntad de Dios, que logren la salvación de Dios y estén calificadas para entrar en Su reino. Esta es la salvación que Dios ha preparado para nosotros en los últimos días.

¿Qué obra hace principalmente Dios de los últimos días? El Señor Jesús dijo: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7). “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48). “Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo” (Juan 5:22). “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). Dios nos ha dicho claramente que Dios de los últimos días pronunciará más palabras y hará la obra de juicio para guiarnos a entrar en toda verdad. Si aceptamos la salvación del Dios de los últimos días, entendemos todos los aspectos de la verdad, encontramos la senda para que nuestros pecados sean purificados y además actuamos de acuerdo con los requerimientos de Dios y el camino que Él nos señala, seremos capaces de liberarnos de nuestro carácter corrupto y satánico, de ser purificados y obtener la salvación de Dios. ¡Sólo así se obtiene la salvación total de Dios! Ojalá todos seamos vírgenes prudentes que siguen verdaderamente la voz de Dios y, cuando oigamos que alguien está dando testimonio de que Dios está pronunciando palabras y llevando a cabo la obra de juicio, no la rechacemos ciegamente. En cambio, debemos tratarla con cautela y buscarla e investigarla proactivamente para discernir si es realmente la obra de Dios, si contiene expresiones de la verdad. ¡Esa es la única manera de dar la bienvenida al regreso del Señor Jesús y obtener la salvación de Dios de los últimos días!

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

miércoles, 25 de agosto de 2021

¿Podemos entrar en el reino celestial mientras pecados perdonados?

 Por Han Liang, China

Hermanos y hermanas, ¡que la paz sea con ustedes! Muchos hermanos y hermanas tienen este punto de vista: Si seguimos al Señor y oramos en Su nombre, nuestros pecados serán perdonados, y a través de esto, además de frecuentes donaciones, trabajo, predicación, viajes y gastos, creemos que finalmente entraremos en el reino de los cielos. Pero muchos cristianos están confundidos: Nuestros pecados son perdonados, y hemos hecho algunas buenas obras, pero cuando entramos en contacto con otros, todavía revelamos la ira y nos volvemos furiosos con otras personas, no podemos llevarnos bien con otros, a menudo codiciamos y perseguimos cosas mundanas... Aunque oramos y nos confesamos al Señor todos los días, después ocurren los mismos problemas. ¿Pueden personas tan llenas de pecado como nosotros obtener realmente la aprobación de Dios y entrar en el reino de los cielos? Hoy, hablaremos para tratar esta cuestión.

Hermanos y hermanas, si queremos entender si aquellos cuyos pecados han sido perdonados pueden entrar en el reino de Dios, primero debemos entender a qué se refiere el tener nuestros pecados perdonados, así como su verdadero significado.

Todos sabemos que, en el principio, Adán y Eva estaban libres de pecado. Solo después de haber sido tentados a comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, la gente tuvo pecado. Cuando las personas son controladas por el pecado, revelamos comportamientos como la envidia, la rabia e incluso el asesinato. Caín, el hijo mayor de Adán, asesinó a su hermano Abel debido a los celos. Después de eso, el pecado se hizo cada vez más grave, el mal y la fornicación cubrieron la tierra, y finalmente Dios enfurecido destruyó el mundo con un diluvio, salvando solo a la familia de ocho personas de Noé. Para guiar la vida de las personas en la tierra, Dios hizo la obra de la Era de la Ley. Jehová Dios proclamó los mandamientos y las leyes para hacer que la gente aprendiera a adorarle y a ofrecer sacrificios y arrepentimiento después de pecar, a través de los cuales obtendrían las bendiciones de Dios. El mantenimiento de los mandamientos y las leyes de Dios también previnieron que el pecado se propagara y empeorara. Pero, a finales de la Era de la Ley, la gente fue corrompida cada vez más profundamente por Satanás, y ya no podía guardar las leyes, y siempre estaban en peligro de ser ejecutados por la ley. Para redimirnos y evitar que fuéramos condenados a muerte por violar las leyes, el Señor Jesús fue clavado en la cruz como la ofrenda eterna por nuestros pecados. Así que, decir que nuestros pecados han sido perdonados significa que ya no estamos en peligro de ser condenados a muerte por violar la ley. Debido a que creemos en el Señor Jesús, después de pecar, si oramos al Señor y confesamos nuestros pecados, el Señor los perdonará y ya no nos llamará pecadores. Como dice la Biblia: “Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Este es el verdadero significado de tener nuestros pecados perdonados. Pero, también debemos entender que aunque el Señor nos ha redimido y perdonado nuestros pecados, esto se debe a que Él se apiada de nosotros, y no significa que estemos sin inmundicia, que ya hayamos sido purificados, y que podamos entrar en el reino de Dios.

Muchos hermanos y hermanas, de hecho, han experimentado y sentido esto. Después de creer en el Señor, las enseñanzas del Señor nos permiten cambiar muchos malos hábitos, tales como fumar, beber, pelear, robar, hurtar y fornicar. A menudo hacemos ofrendas de dinero a la iglesia, cuidamos de hermanos y hermanas que sufren enfermedades o debilidades. Trabajamos diligentemente para el Señor, viajamos para predicar el evangelio, establecemos iglesias por toda la tierra, e incluso cuando estamos encarcelados, no traicionamos al Señor. Estas expresiones en verdad prueban que las palabras del Señor han logrado ciertos resultados dentro de nosotros, pero tampoco podemos negar que nuestra naturaleza pecaminosa está arraigada profundamente en nuestras vidas, y que no ha sido resuelta. Somos controlados por nuestros caracteres corruptos y satánicos de arrogancia, prepotencia, egoísmo, bajeza, trampa, engaño, maldad y malicia, y aún así a menudo pecamos, como por ejemplo: cuando interactuamos con otros, si alguien está en contra de lo que queremos hacer nos negamos a aceptarlo, nos sentimos insatisfechos, e incluso nos enfurecemos y los regañamos y los refrenamos; cuando vemos a otros con un calibre más alto o con más dones que nosotros, nos volvemos celosos y resentidosos, los excluimos incluso, denigramos de ellos a sus espaldas; en los asuntos relacionados con nuestra propia riqueza, reputación, intereses y vanidad, a menudo mentimos y engañamos; en las reuniones a menudo nos exaltamos a nosotros mismos para hacer que otros nos admiren y nos adoren, en lugar de testificar de Dios; en nuestra creencia en Dios, a menudo dejamos de seguir a Dios, y en vez de eso admiramos, adoramos y seguimos a otras personas, y les escuchamos en todas las cosas; En los fracasos de los negocios y los desastres naturales, a menudo desarrollamos nociones acerca de Dios y culpamos a Dios, o incluso juzgamos, negamos y traicionamos a Dios; también hay personas que anhelan la riqueza, persiguen la fama y el estatus, siguen las tendencias mundanas y persiguen estilos de vida hedonistas mientras que normalmente no asisten a las reuniones ni mantienen una relación normal con Dios. A partir de todos estos ejemplos, podemos ver que todavía hay caracteres satánicos y corruptos en aquellos de nosotros cuyos pecados han sido perdonados. Nuestros pecados no han sido purificados, no somos compatibles con Dios, y todavía no podemos entrar en el reino de Dios.

En este punto, muchos hermanos y hermanas ya lo habrán entendido: El Señor Jesús perdonó nuestros pecados, y el Señor no nos ve como pecadores, que es la misericordia y el amor del Señor. Pero en realidad, todavía somos pecadores, y aún podemos pecar cada día. ¿Cómo, entonces, podríamos entrar en el reino de Dios? Sin embargo, algunos de ustedes aún pueden preguntarse: El Señor es misericordioso y amoroso, y ya perdona nuestros pecados. ¿Podría ser verdad que realmente no podemos entrar en el reino de Dios sin eliminar nuestra naturaleza pecaminosa?

Hermanos y hermanas, nosotros los creyentes en el Señor debemos hacer todas las cosas de acuerdo a las palabras de Dios. Especialmente en asuntos importantes como si los creyentes pueden entrar en el reino de Dios, no debemos verlos a través de las nociones y la imaginación humanas, pues las consecuencias serían impensables. Los fariseos delimitaron al Señor Jesús por sus propias ideas e imaginaciones, y entonces lo clavaron en la cruz, perdiendo así la gracia de Dios. Esta es la severidad de las consecuencias de ver la obra de Dios de acuerdo con nuestras propias imaginaciones. Así que, veamos lo que Dios dijo sobre el asunto de entrar en el reino de los cielos. El Señor dijo: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; apartaos de mi, los que practicáis la iniquidad’” (Mateo 7:21-23). “En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre” (Juan 8:34-35). A partir de las palabras del Señor, entendemos que aquellos que a menudo pecan y no han eliminado su naturaleza pecaminosa siguen siendo siervos del pecado, e incluso si oran al Señor todos los días, laboran y trabajan, y curan a los enfermos y expulsan a los demonios en el nombre del Señor, no podrán entrar todavía en el reino de Dios. Todos los que están en el reino de los cielos son capaces de hacer la voluntad de Dios, pueden obedecer absolutamente, temer y amar a Dios, y pueden mantenerse firmes y testificar de Dios, son personas como Abraham, Job y Pedro. Es verdad que Dios es misericordioso y amoroso, pero la esencia de Dios es también justa y santa, y no retendrá en Su reino a los que están controlados por caracteres de arrogancia, egoísmo, engaño o maldad, a los que son incompatibles con Dios, a los que están llenos de nociones y malentendidos sobre Dios, y a los que son capaces de resistirse o traicionar a Dios.

En Juan 17:19, el Señor Jesús dijo: “Y por ellos yo me santifico, para que ellos también sean santificados en la verdad”. En 1 Pedro 1:15-16, se dijo: “Sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy santo”. En Hebreos 12:14, se dijo: “La santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. A partir de estos versículos de la Escritura, podemos ver que la voluntad del Señor es que busquemos ser limpiados de nuestros pecados, escapar de la influencia de Satanás, no ser controlados por nuestros caracteres corruptos, y finalmente convertirnos en personas según el corazón de Dios. Tales personas son como las que se profetizaron en el Apocalipsis: “Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son castos. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero. En su boca no fue hallado engaño; están sin mancha” (Apocalipsis 14:4-5). “Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a El la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino” (Apocalipsis 19:7-8). A partir de esto, vemos que los que pueden entrar en el reino de los cielos son aquellos cuyos pecados son limpiados y a quienes Dios llama justos. Dios quiere a aquellos que escapan de su naturaleza pecaminosa, que ya no viven por caracteres como la arrogancia, la prepotencia, el egoísmo, la bajeza, la trampa y el engaño, y que se apartan completamente del pecado, aquellos que viven por la palabra de Dios, que pueden obedecer, amar y temer a Dios, y que tienen el mismo corazón y mente que Dios. Solo cuando las personas eliminan su naturaleza pecaminosa, cuando ya no pecan, las mentiras ya no salen de sus bocas, pueden ponerse las ropas de lino brillante de la pureza, sus obras son justas, y son novias calificadas para recibir al novio. Solo cuando las personas eliminan su naturaleza pecaminosa, cuando ya no pecan, son vencedoras, y pueden obtener la promesa de Dios y entrar en el reino de Dios.

Ahora entendemos que aquellos cuyos pecados han sido perdonados no pueden entrar en el reino de Dios, pero al mismo tiempo, surge una nueva pregunta. Hemos seguido al Señor por muchos años, y tenemos autodisciplina y somos estrictos con nosotros mismos de acuerdo con las palabras del Señor, así que, ¿por qué no podemos vivir las palabras del Señor y escapar de las limitaciones del pecado? ¿Cómo podemos escapar de nuestra naturaleza pecaminosa? Este es el problema que necesitamos comprender urgentemente. En el pasado, busqué amargamente maneras de librarme del pecado en la Biblia. Leí la Biblia durante muchos años y busqué respuestas en muchas denominaciones, pero nunca encontré la manera de purificarme de los pecados. Pedí ayuda al Señor, y gracias al Señor, Él me guió a los siguientes versículos de las Escrituras, que me proporcionaron un rayo de luz a través de mi niebla. A continuación, me gustaría compartir estos versículos con mis hermanos y hermanas.

“Que sois protegidos por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo” (1 Pedro 1:5). “Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final” (Juan 12:47-48). “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 3:22). Después de leer estos versículos, encontré una nueva luz. El Señor Jesús regresará en los últimos días, hablará muchas palabras y hará la obra del juicio comenzando desde la casa de Dios. Estas son cosas que nunca oímos o experimentamos en la Era de la Gracia, los preparativos de Dios para la purificación y el cambio de nuestra naturaleza pecaminosa. Solo aceptando la obra del juicio de Dios a través de Sus palabras en los últimos días podemos eliminar nuestra naturaleza pecaminosa, escapar de nuestros caracteres corruptos y satánicos, dejar de pecar, convertirnos en personas compatibles con Dios, y entrar en el reino de Dios. Esta es la salvación de Dios en los últimos días.

En este punto de nuestra enseñanza, debemos entender que el perdón de los pecados significa que Dios no echa en cara los pecados a las personas, pero al mismo tiempo, al vivir bajo la influencia de Satanás, todavía pecamos a menudo, somos incompatibles con Dios, y no podemos entrar en el reino de Dios. En el futuro, espero que todos podamos observar atentamente la obra del Señor que ha regresado, escuchar la voz del Señor, aceptar la salvación del Señor que ha regresado, confiar en las palabras del Señor para escapar de nuestra naturaleza pecaminosa, convertirnos en personas intachables de cuyas bocas no surgen mentiras que deleitan al Señor, lograr la compatibilidad con Dios, ganar la promesa de Dios, y entrar en el reino de los cielos.

Leer más: Quiénes entrarán al reino de los cielos

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.