sábado, 26 de septiembre de 2020

¿Cuándo regresa Jesús? ¿Cómo lo sabe el hombre?



Hoy en día, mucha gente está dando fe del regreso de Jesucristo, pero algunos hermanos y hermanas están confundidos debido a un versículo de la Biblia: “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre” (Mateo 24:36). Dicen que si se desconoce la hora y la fecha del regreso del Señor, ¿cómo pueden aquellos dar fe de que el Señor ha vuelto? Y, consecuentemente, les asalta la duda y carecen del valor para investigar y aceptarlo. Por lo tanto, ¿cómo debemos interpretar este versículo de manera que concuerde con la intención de Dios? Con respecto a este tema, confraternicemos un rato.

El versículo dice: “Pero de aquel día y hora nadie sabe”, lo que significa que se desconoce la hora y fecha del regreso del Señor. En otras palabras: nadie conoce la hora exacta del regreso del Señor, sin embargo, eso no significa que nadie sepa que el Señor ha vuelto. Pasa lo mismo que en la Era de la Ley, cuando Jehová usó a los profetas para proclamar la llegada del Mesías, pero no especificó cómo o cuándo iba a llegar el Mesías. Pero cuando el Mesías (Jesucristo) vino e inició Su obra, mucha gente supo que había llegado. Del mismo modo se desconoce el momento exacto del regreso del Señor en los últimos días, pero cuando el Señor vuelva y empiece Su obra, entonces la gente será consciente de ello. Eso se debe a que el Señor regresará para salvar a las personas y llevarlas al reino de los cielos, de modo que si nadie se enterase, ¿cómo íbamos a seguirle y creer en Él? ¿Y cómo iba el Señor llevar a cabo Su labor de salvación de la humanidad?

Con respecto a aquella gente que dice saber cosas acerca del regreso del Señor, examinemos algunos versículos de la Biblia. Mateo 25:6 dice: “Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo’”. Esto nos indica que cuando el Señor regrese, algunas personas lo sabrán. Si, tal como se imaginan algunos, nadie se enterase de la vuelta del Señor, ¿por qué, entonces, el verso dice: “a medianoche se oyó un clamor”? Si alguien va a anunciarlo con un grito, entonces eso demuestra que alguien se va a enterar del regreso del Señor. El Apocalipsis 3:20 dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo”. Según este versículo también podemos ver que algunas personas sabrán que el Señor ha vuelto porque menciona que cuando Él regrese, estará ante la puerta y llamará, y alguien que oirá Su voz le abrirá y dejará entrar al Señor. Todo esto es una prueba de que cuando el Señor regrese, sin duda alguien estará al tanto.

Puede que algunos se pregunten cómo aquellos que estén al tanto podrán reconocer que el Señor ha regresado. Si recordamos cómo vino Jesucristo a llevar a cabo Su obra, ¿en qué basaron Sus seguidores su convencimiento de que Jesucristo era el Mesías? Lo reconocieron sobre todo por Sus palabras. Jesucristo empezó Su apostolado propagando el evangelio del reino de los cielos; logrando que la gente confesase sus pecados y se arrepintiese; enseñándoles cómo tolerar y perdonar a los demás y amar a los enemigos, etc. Todas Sus palabras son las palabras de la vida, y son lo que las personas necesitamos. Además, las palabras de Jesucristo rebosan autoridad; son palabras que pueden resucitar a los muertos, hacer caminar de nuevo a los lisiados y revelar la sustancia corrupta de las personas. La obra de Jesucristo fue una etapa de la nueva obra, construida sobre la fundación del trabajo llevado a cabo en la Era de la Ley. Fue una obra que le proporcionó a la gente una manera nueva de practicar y un conocimiento nuevo de Dios. La obra que hizo Jesucristo no podía haberla hecho cualquiera. Aquellos que siguieron a Jesucristo fueron capaces de discernir, a través de Sus palabras y obras, que Él era el gran Redentor de la humanidad.

Del mismo modo, cuando el Señor venga en los últimos días, también deberemos prestar atención a las palabras de Dios, porque Jesucristo profetizó: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 3:6), “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad [...]” (Juan 16:12-13). Estos versículos nos aseguran que el Señor nos hablará a Su regreso. Aparezca donde aparezca Dios, Su voz también estará presente, de modo que debemos prestar atención y buscar la voz del Espíritu Santo cuando les hable a las iglesias. Cuando nos enteremos de que alguien está propagando la buena nueva acerca de la llegada del Señor, deberemos buscarle de forma activa e investigar, y prestar mucha atención para ver si es la voz del Señor. Así no nos perderemos la oportunidad de darle la bienvenida a Su regreso.

Hermanos y hermanas, ¿siguen confundiéndonos los versículos “Pero de aquel día y hora nadie sabe”? ¿Seguimos empeñados en convertir en norma que cuando el Señor llegue nadie se enterará? Si seguimos el significado literal del versículo de la Biblia y decimos que nadie conoce la hora y la fecha de la vuelta del Señor, entonces ¡nunca seremos capaces de darle la bienvenida!

(Traducido del original en inglés al español por Eva Trillo)

El libro de Apocalipsis dice: “Si alguno añade a ellas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro; y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa descritos en este libro” (Apocalipsis 22:18-19). ¿Cuál es la relación entre la obra de Dios de los últimos días y las profecías del libro de Apocalipsis? ¿Cumple la obra de Dios todas las profecías de Apocalipsis? Puede hacer clic en medios de contacto abajo para explorar y comunicarse con nosotros.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Palabra de Dios hoy | Fragmento 50 | "Declaraciones de Cristo en el principio: Capítulo 8"


Palabra de Dios hoy | Fragmento 50 | "Declaraciones de Cristo en el principio: Capítulo 8"

Desde el momento en que se ha dado testimonio de Dios Todopoderoso, el Rey del reino, el alcance de la gestión de Dios se ha revelado por completo por todo el universo. No solo se ha dado testimonio de la aparición de Dios en China, sino que se ha dado testimonio del nombre de Dios Todopoderoso en todas las naciones y lugares. Todos ellos están clamando este santo nombre, buscando la comunión con Dios por todos los medios posibles, comprendiendo la voluntad de Dios Todopoderoso y sirviéndole en colaboración con la iglesia. Esta es la manera maravillosa en la que obra el Espíritu Santo.

Los idiomas de las diversas naciones difieren entre sí, pero hay un único Espíritu. Este Espíritu aúna a las iglesias por todo el universo y es uno absoluto con Dios, sin la menor diferencia. Esto es algo que está fuera de duda. El Espíritu Santo las llama ahora y Su voz las despierta. Es la voz de la misericordia de Dios. ¡Todas están clamando el santo nombre de Dios Todopoderoso! También alaban y cantan. En la obra del Espíritu Santo no puede haber jamás desviación alguna; estas personas hacen cualquier cosa por avanzar por la senda correcta; no se echan atrás, las maravillas se amontonan unas sobre otras. Esto es algo que a las personas les resulta difícil imaginar e imposible de especular.

¡Dios Todopoderoso es el Rey de la vida en el universo! Está sentado en el trono glorioso y juzga al mundo, lo domina todo y gobierna a todas las naciones; todas las personas doblan sus rodillas ante Él, oran a Él, se acercan a Él y se comunican con Él. Independientemente del tiempo en que se haya creído en Dios, de lo elevado que sea el estatus o de lo grande que sea la antigüedad, si os oponéis a Dios en el corazón, entonces debéis ser juzgados, postraros ante Él y expresar mediante sonidos una súplica dolorosa; de hecho, esto es cosechar los frutos de los actos propios. Este sonido de lamento es el que se produce al ser atormentado en el lago de fuego y azufre, y es el clamor de estar siendo castigado con la vara de hierro de Dios; este es el juicio ante el trono de Cristo.

Recomendación: El Juicio Final

viernes, 25 de septiembre de 2020

Prédica cristiana: Acerca de la práctica de la oración



Prédica cristiana: Acerca de la práctica de la oración

Vosotros no prestáis atención a la oración en vuestra vida diaria. Las personas siempre han pasado por alto la oración. En sus oraciones anteriores sólo lo estaban haciendo de una forma superficial, a manera de juego, y nadie nunca le ha dado completamente su corazón a Dios y ha orado verdaderamente a Dios. Las personas sólo oran a Dios cuando algo les pasa. Durante todo este tiempo, ¿alguna vez has orado verdaderamente a Dios? ¿Alguna vez has derramado lágrimas de dolor delante de Dios? ¿Alguna vez has llegado a conocerte delante de Dios? ¿Alguna vez has tenido una oración íntima con Dios? La oración se practica gradualmente: Si tú por lo general no oras en casa, entonces no vas a tener manera de orar en la iglesia, y si por lo general no oras durante las pequeñas reuniones, entonces no vas a ser capaz de orar durante las grandes reuniones. Si tú normalmente no te acercas a Dios ni meditas en las palabras de Dios, entonces no vas a tener nada que decir cuando sea hora de orar, e incluso si sí oras, tus labios sólo se estarán moviendo; no vas a estar orando verdaderamente.

¿Qué significa orar realmente? Quiere decir hablar con Dios las palabras que están dentro de tu corazón y comunicarte con Dios después de que comprendiste Su voluntad, basándote en Sus palabras; quiere decir sentirte particularmente cerca de Dios, sentir que Él está enfrente de ti y que tú tienes algo que decirle; y quiere decir estar especialmente radiante dentro de tu corazón y sentir que Dios es especialmente precioso. Te vas a sentir especialmente constreñido y, después de escuchar tus palabras, tus hermanos y hermanas se van a sentir complacidos, van a sentir que las palabras que hablas son las palabras que están dentro de sus corazones, las palabras que quieren decir y que lo que tú dices representa lo que ellos quieren decir. Esto es lo que significa orar verdaderamente. Después de que has orado verdaderamente, te vas a sentir en paz y complacido en tu corazón; la fuerza para amar a Dios crecerá y vas a sentir que nada en toda tu vida es más valioso o importante que amar a Dios, y todo esto probará que tus oraciones han sido efectivas. ¿Alguna vez has orado de esta manera?

¿Y qué hay en cuanto al contenido de las oraciones? Debes orar, paso a paso, de acuerdo a tu verdadero estado y a aquello que será hecho por el Espíritu Santo, y debes hablar con Dios de acuerdo con la voluntad de Dios y Sus exigencias para el hombre. Cuando comiences a practicar tus oraciones, primero dale tu corazón a Dios. No intentes entender la voluntad de Dios; sólo trata de decirle a Dios las palabras que están dentro de tu corazón. Cuando te presentes delante de Dios, habla así: “¡Oh Dios! Sólo hoy me doy cuenta de que solía desobedecerte. Soy realmente corrupto y despreciable. Antes, estaba perdiendo mi tiempo; a partir de hoy voy a vivir para Ti, voy a vivir una vida que tenga sentido y voy a satisfacer Tu voluntad. Quisiera que Tu Espíritu siempre obrara en mi interior y que siempre me iluminara y me esclareciera, para que pueda dar un testimonio fuerte y rotundo delante de Ti, permitiendo que Satanás vea Tu gloria, Tu testimonio y la prueba de Tu triunfo dentro de nosotros”. Cuando ores de esta manera, tu corazón será completamente liberado, y después de haber orado de esta manera, tu corazón estará más cerca de Dios, y al orar con frecuencia de esta manera, el Espíritu Santo inevitablemente obrará dentro de ti. Si siempre clamas a Dios de esta manera, y tomas tu determinación delante de Dios, llegará el día en que tu determinación pueda ser aceptada delante de Dios, cuando tu corazón y todo tu ser Dios los recibirá y finalmente Dios te hará perfecto. La oración es de suma importancia para vosotros. Cuando oras, recibes la obra del Espíritu Santo, Dios toca así tu corazón y surge la fuerza del amor de Dios dentro de ti. Si no oras con tu corazón, si no abres tu corazón para comunicarte con Dios, entonces Dios no va a tener forma de obrar en ti. Si, habiendo orado, has dicho todas las palabras que están dentro de tu corazón y el Espíritu de Dios no ha sido movido, si no te sientes constreñido en tu interior, entonces esto demuestra que tu corazón no es sincero, que tus palabras no son ciertas y que siguen siendo impuras. Si, habiendo orado, te sientes complacido, entonces Dios ha aceptado tus oraciones y el Espíritu de Dios ha obrado dentro de ti. Como alguien que sirve delante de Dios, no puedes estar sin las oraciones. Si verdaderamente ves la comunión con Dios como algo que es significativo y valioso, ¿podrías abandonar la oración? Nadie puede estar sin comunión con Dios. Sin la oración, vives en la carne, vives en la esclavitud de Satanás; sin la oración verdadera, vives bajo la influencia de la oscuridad. Espero que los hermanos y hermanas puedan orar verdaderamente todos y cada uno de los días. Sin embargo, esto no es observancia de la doctrina, sino un efecto que se debe lograr. ¿Estás dispuesto a renunciar a un poco de sueño y a la complacencia haciendo oraciones matutinas al amanecer y después gozar las palabras de Dios? Si tú oras, comes y bebes las palabras de Dios de esta manera, con un corazón puro, entonces Dios te aceptará más. Si lo haces cada día, si practicas darle tu corazón a Dios cada día y tienes comunión con Dios, entonces tu conocimiento de Dios seguro aumentará y vas a estar mejor capacitado para captar la voluntad de Dios. Debes decir: “¡Oh Dios! Quiero cumplir mi deber. Con el fin de que Tú seas glorificado en nosotros, y puedas gozar el testimonio en nosotros, este grupo de personas, no puedo sino consagrarte todo mi ser. Te suplico que obres dentro de nosotros para que pueda amarte y satisfacerte verdaderamente y hacerte a Ti el objeto que persigo.” Cuando tengas esta carga, con toda seguridad Dios te perfeccionará; no sólo debes orar por tu bien sino también por el bien de llevar a cabo la voluntad de Dios y por el bien de amarlo a Él. Esa es la clase de oración más verdadera. ¿Oras con el propósito de llevar a cabo la voluntad de Dios?

Antes, no sabíais cómo orar y pasabais por alto la oración; hoy, debéis hacer vuestro mejor esfuerzo por entrenaros a orar. Si no puedes reunir las fuerzas dentro de ti para amar a Dios entonces, ¿cómo puedes orar? Debes decir: “¡Oh Dios! Mi corazón es incapaz de amarte Verdaderamente, quiero amarte pero me hace falta la fuerza. ¿Qué debo hacer? Quiero que Tú abras los ojos de mi espíritu, quiero que Tu Espíritu toque mi corazón para que delante de Ti sea despojado de todos los estados pasivos y que ninguna persona, cuestión o cosa me restrinja; pongo al descubierto completamente mi corazón delante de Ti para que todo mi ser se consagre delante de Ti y me puedas probar como Tú quieras. Ahora bien, no pienso en mis perspectivas ni la muerte me limita. Usando mi corazón que te ama, quiero buscar el camino de la vida. Todas las cosas y todos los eventos están en Tus manos, mi destino está en Tus manos y, además, mi vida es controlada por Tus manos. Ahora, busco amar a Ti e, independientemente de si me dejas amarte, independientemente de cómo interfiera Satanás, estoy decidido a amarte.” Cuando te encuentras con esto, oras de esta manera. Si lo haces así todos los días, la fuerza para amar a Dios crecerá poco a poco.

¿Cómo se puede entrar en la oración verdadera?

Mientras oras tu corazón debe estar en paz delante de Dios y debe ser sincero. Estás realmente teniendo comunión y orando con Dios; no debes engañar a Dios usando palabras que suenen bonito. La oración se centra alrededor de aquello que Dios quiere completar hoy. Pídele a Dios que te ilumine y te esclarezca más, y lleva tu estado real y tus problemas delante de Él para que ores y tomes la determinación ante Dios. Orar no es seguir un procedimiento sino buscar a Dios usando tu corazón sincero. Pide que Dios proteja tu corazón, capacitándolo para que con frecuencia esté en paz delante de Dios, capacitándote para que te conozcas y te desprecies y te abandones en el ambiente que Dios ha puesto para ti, permitiéndote así tener una relación normal con Dios y haciendo de ti alguien que verdaderamente ama a Dios.

¿Cuál es la importancia de la oración?

La oración es una de las formas en las que el hombre coopera con Dios, es un modo por medio del cual el hombre invoca a Dios y es el proceso por medio del cual el Espíritu de Dios toca al hombre. Se puede decir que los que están sin oración son muertos que no tienen espíritu, lo que prueba que les hacen falta las facultades para que Dios los toque. Sin la oración, no pueden alcanzar una vida espiritual normal, mucho menos pueden seguir la obra del Espíritu Santo; sin la oración, rompen su relación con Dios y no pueden recibir la aprobación de Dios. Siendo que eres alguien que cree en Dios, entre más ores, más te toca Dios. Esas personas tienen una mayor determinación y pueden recibir más la iluminación más reciente de Dios; como resultado, el Espíritu Santo puede perfeccionar sólo a personas como estas tan pronto como sea posible.

¿Cuál es el efecto que se debe lograr por la oración?

Las personas pueden llevar a cabo la práctica de la oración y comprender la importancia de la oración, pero el efecto que la oración debe lograr no es nada sencillo. La oración no es un proceso de pasar por las formalidades o de seguir un procedimiento o de recitar las palabras de Dios, es decir, la oración no quiere decir repetir palabras como perico y copiarles a los demás. En la oración le debes dar tu corazón a Dios, compartiendo con Dios las palabras que están en tu corazón para que Dios te pueda tocar. Si las oraciones han de ser efectivas, entonces se deben basar en la lectura de las palabras de Dios. Sólo orando en medio de las palabras de Dios se podrá recibir más esclarecimiento e iluminación. Una oración verdadera se demuestra cuando se tiene un corazón que anhela las exigencias que Dios le hace y se está dispuesto a cumplir estas exigencias; se podrá odiar todo lo que Dios odia y sobre esta base se tendrá conocimiento, se conocerá y se tendrá claras las verdades que Dios explica. Tener la determinación, la fe, el conocimiento y un camino por el cual practicar después de orar, sólo esto es orar verdaderamente y sólo la oración como esta puede ser efectiva. Sin embargo, la oración se debe construir sobre el fundamento del disfrute de las palabras de Dios y teniendo comunión con Dios en Sus palabras, y el corazón puede buscar a Dios y estar en paz ante Dios. Esa oración ya ha alcanzado el punto de la comunión verdadera con Dios.

Conocimiento básico acerca de la oración:

1. No digas a ciegas lo que venga a tu mente. En tu corazón debe haber una carga, es decir, debes tener un objetivo cuando ores.

2. Tus palabras deben contener las palabras de Dios; se deben basar en las palabras de Dios.

3. Al orar no puedes volver sobre lo ya dicho por otros; no debes traer a colación cosas obsoletas. Especialmente te debes entrenar en hablar las palabras actuales del Espíritu Santo; sólo entonces podrás hacer una conexión con Dios.

4. La oración de grupo se debe centrar alrededor de un núcleo, que debe ser la obra del Espíritu Santo hoy.

5. Todas las personas deben aprender cómo orar por los demás. En las palabras de Dios deben encontrar la porción por la que quieren orar, sobre la que tengan una carga y por la cual deban orar con frecuencia. Esta es una manifestación del cuidado que se tiene de la voluntad de Dios.

La vida de oración personal se basa en entender la importancia de la oración y el conocimiento básico de la oración. El hombre a menudo debe orar por sus deficiencias en su vida diaria y debe orar sobre el fundamento del conocimiento de las palabras de Dios con el propósito de lograr los cambios en su carácter de vida. Todos deben establecer su propia vida de oración, deben orar por el conocimiento que se basa en las palabras de Dios, deben orar con el fin de buscar el conocimiento de la obra de Dios. Pon tus circunstancias presentes delante de Dios y sé pragmático y no prestes atención al método; la clave es lograr un conocimiento verdadero y experimentar realmente las palabras de Dios. Cualquiera que busque la entrada a la vida espiritual debe ser capaz de orar de múltiples maneras. Orando en silencio, ponderando las palabras de Dios, llegando a conocer la obra de Dios, etc., esta obra de la comunión orientada tiene el propósito de lograr la entrada a la vida espiritual normal, mejorando cada vez más tu propia condición ante Dios y produciendo un progreso cada vez mayor en tu vida. En resumen, todo lo que hagas —ya sea comer o beber las palabras de Dios u orar en silencio o declarar en voz alta— es con el fin de ver claramente las palabras de Dios y Su obra y aquello que Él desea lograr en ti. Lo que es más importante, es con el objetivo de alcanzar los estándares que Dios exige y llevar tu vida al siguiente nivel. El estándar más bajo que Dios exige de las personas es que le puedan abrir sus corazones. Si el hombre le da a Dios su corazón sincero y le dice a Dios lo que realmente hay dentro de su corazón, entonces Dios estará dispuesto a obrar en el hombre; Dios no quiere el corazón torcido del hombre sino su corazón puro y honesto. Si el hombre no le dice a Dios lo que de verdad hay en su corazón, entonces Dios no toca el corazón del hombre ni obra dentro de él. Por lo tanto, lo más crucial acerca de la oración es decirle a Dios las palabras de tu auténtico corazón, hablarle a Dios de tus defectos o de tu carácter rebelde y abrirte completamente a Dios. Sólo entonces Dios estará interesado en tus oraciones; si no, entonces Él ocultará Su rostro de ti. El criterio mínimo para la oración es que puedas guardar tu corazón en paz ante Dios y que no se aparte de Él. Tal vez, durante este periodo, no has obtenido una visión nueva o más alta, pero debes usar la oración para mantener las cosas como están —no puedes retroceder—. Esto es lo mínimo que debes alcanzar. Si no puedes lograr ni siquiera esto, entonces esto prueba que tu vida espiritual no ha entrado en la senda correcta; como resultado, no podrás aferrarte a tu visión original y serás despojado de la fe en Dios y por consiguiente tu determinación desaparecerá. Lo que marca tu entrada en la vida espiritual es si tus oraciones han entrado o no en la senda correcta. Todas las personas deben entrar en esta realidad, todas deben hacer la obra de ellas mismas entrenarse de manera consciente en la oración, no esperando pasivamente sino buscando conscientemente que el Espíritu Santo las toque. Sólo entonces serán personas que efectivamente buscan a Dios.

Cuando comiences a orar, sé realista, y no intentes hacer demasiado; no puedes hacer demandas extravagantes esperando que tan pronto como abras tu boca el Espíritu Santo te tocará, te esclarecerá y te iluminará y te concederá mucha gracia. Eso es imposible, Dios no hace cosas sobrenaturales. Dios lleva a término las oraciones de las personas en Su propio tiempo y a veces prueba tu fe para ver si eres leal delante de Él. Cuando ores debes tener fe, perseverancia y determinación. Cuando comienzan a entrenarse en la oración, la mayoría de las personas no sienten que el Espíritu Santo las haya tocado y se desaniman. ¡Esto no serviría de mucho! Debes ser persistente, te debes enfocar en sentir el toque del Espíritu Santo y en buscar y explorar. A veces, la senda por la que actúas es la equivocada; a veces, tus motivos y concepciones no pueden permanecer firmes ante Dios y por eso el Espíritu de Dios no te conmueve; también hay veces en las que Dios se fija en si eres leal o no. En resumen, debes dedicar más esfuerzo a entrenarte. Si descubres que la senda sobre la que actúas está desviada, puedes cambiar la forma en la que oras. Con tal de que verdaderamente busques y anheles recibir, entonces el Espíritu Santo con toda seguridad te llevará a esta realidad. A veces oras con un corazón sincero pero no sientes que hubieras sido tocado de manera especial. En momentos como estos debes confiar en tu fe y confiar en que Dios observa tus oraciones; debes perseverar en tus oraciones.

Debes ser honesto y debes orar con el fin de deshacerte de la astucia que hay en tu corazón. A medida que uses la oración para purificarte siempre que lo necesites, y la uses para que el Espíritu de Dios te toque, tu carácter cambiará gradualmente. La verdadera vida espiritual es una vida de oración y es una vida que el Espíritu Santo toca. El proceso de ser tocado por el Espíritu Santo es el proceso de cambiar el carácter del hombre. Una vida que no ha sido tocada por el Espíritu Santo no es una vida espiritual, sigue siendo un ritual religioso; sólo aquellas a quienes el Espíritu Santo toca con frecuencia, y que el Espíritu Santo ha esclarecido e iluminado, son las personas que han entrado en la vida espiritual. El carácter del hombre cambia constantemente cuando ora, y entre más es movido por el Espíritu de Dios, más proactivo y obediente será. Así también, su corazón será purificado poco a poco y después de esto su carácter cambiará gradualmente. Ese es el efecto de la oración verdadera.

Recomendación: Estudio bíblico sobre la oración

Cómo orar efectivamente




Hermanos y hermanas, paz para ustedes en el nombre del Señor. Hoy, confraternizaremos reflexionando acerca de la verdad con respecto a la oración. Como saben todos los creyentes en el Señor, la oración es indispensable para nosotros, Sus seguidores. Si un cristiano no ora, no merece ser llamado cristiano. A través de la oración, demostramos que tenemos fe para practicar las enseñanzas del Señor; a través de la oración, somos iluminados y guiados por Él; a través de la oración, nuestro trabajo y dedicación pueden ser conforme a Su corazón; a través de la oración, podemos salir de la debilidad una y otra vez; a través de la oración podemos tener la fuerza suficiente para tomar la cruz y beber de la copa amarga... Obviamente, toda la vida del cristiano no puede separarse de la oración. Sin embargo, muchos creyentes dicen: "¿Por qué mis oraciones no reciben la respuesta del Señor? ¿Por qué Él no escucha mis oraciones? ¿Por qué no puedo sentir su presencia en mis oraciones?…". Si tienes la misma confusión, entonces es probable que algo esté mal con tus oraciones.

¿Por qué la oración de un fariseo no puede ser aprobada por el Señor?

En cuanto a esta pregunta, podemos encontrar la respuesta en la Biblia, que registra las oraciones de dos personas. Uno fue escuchado por el Señor mientras que el otro no fue escuchado. Creo que la mayoría de los hermanos y hermanas que están familiarizados con las Escrituras saben de qué les hablo. Entonces, primero leamos los siguientes versículos. Se dice en Lucas 18:9-14, "Y dijo también á unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola: Dos hombres subieron al templo á orar: el uno Fariseo, el otro publicano. El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; Ayuno dos veces á la semana, doy diezmos de todo lo que poseo. Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propició á mí pecador. Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado". De estos versículos podemos ver que Dios no aceptó la oración del fariseo, sino que aceptó la del publicano.

Hermanos y hermanas, ¿saben por qué la oración del fariseo no fue aprobada por el Señor, sino más bien aborrecida por él? En realidad, el Señor Jesús nos dijo la razón hace mucho tiempo. Él dijo: "Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres" (Mateo 6:5). Esto muestra que las oraciones de los fariseos eran hipócritas. Cuando los fariseos se paraban en las esquinas de las calles, los transeúntes los envidiaban al escuchar las oraciones elocuentes fluir de sus bocas. Lo hacían con el propósito de exhibirse y desmerecer a los demás, ganar el elogio de otros por sus oraciones y construir intencionalmente sus buenas imágenes en los corazones de las personas. Ellos no oraban para establecer una relación adecuada con Dios, sino por mostrarse a los demás. Además, nunca se consideraban pecadores ante Dios e incluso despreciaban a otros para auto exaltarse. Justo cuando oraron, "No soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros o incluso como este publicano. Ayuno dos veces en la semana y doy los diezmos de todo lo que gano". Así el Señor odió y condenó sus oraciones.

Echemos otro vistazo a cómo el publicano oró a Dios. Él dijo: "Dios, sé propicio a mí, pecador". De sus oraciones, se puede ver que, aunque su oración fue corta, el fue verdaderamente honesto y le habló a Dios con todo su corazón. Dijo lo que estaba en su mente en lugar de hacer alarde de sí mismo. Además, pudo humillarse ante el Señor y orar a Él en la posición de un pecador. El publicano adoraba a Dios en espíritu y en verdad, y su boca y su corazón eran como uno solo. No oró en un lugar donde había mucha gente, ni prestó atención a cómo los demás lo miraban. Al contrario, le prestó atención a cómo Dios lo miró. Su propósito al orar a Dios era establecer una relación adecuada con Él en lugar de que otros lo vieran. Por lo tanto, Dios aceptó su oración.

¿Cómo debemos orar para obtener la aprobación del Señor?

El Señor Jesús nos dijo: "Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público. Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos" (Mateo 6:6-7). "Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren" (Juan 4:23-24).

Las palabras del Señor Jesús y la comparación de la oración del fariseo con la del publicano nos permiten encontrar una manera de tener una oración apropiada y comprender la razón por la cual nuestras propias oraciones no son aprobadas por Dios. Si queremos ser escuchados y guiados por Él, debemos eliminar las oraciones vanas, las oraciones que desmerecen a los demás para elevar a nosotros mismos, las oraciones de hacer alarde de nuestras buenas acciones, las oraciones que ocultan nuestra verdadera vida, las oraciones repetitivas como teorías, las oraciones por el espectáculo, las oraciones que se llenan de mentiras y palabras exageradas y vacías, etc. Por ejemplo, a menudo decimos bonitas palabras de cuánto hemos dado y gastado al orar en las reuniones, para ser considerados como buenos creyentes por las personas que nos rodean. Esta es una oración de hipócritas. Muchas veces repetimos las mismas palabras mientras oramos al Señor. A pesar de que pasamos mucho tiempo orando, incluso podríamos olvidar lo que hemos hablado al Señor después de las oraciones. Esta oración a medias se llama cumplir los rituales. Muchas veces desarrollamos prejuicios hacia los demás, nos arrodillamos ante el Señor no para buscar Su voluntad o para entender cómo practicar Sus enseñanzas, sino para expresar nuestros problemas, quejarnos de la injusticia de los demás y decir cómo somos tolerantes con ellos. Este tipo de oración es un desprecio a los demás y una exaltación a uno mismo. Muchas veces vemos la gracia del Señor hacia nosotros, y hacemos una promesa de obedecer su voluntad para satisfacerle; sin embargo, todavía hablamos y actuamos por nuestro viejo Yo y nuestra carne cuando enfrentamos problemas. Esta es una oración para engañar a Dios con mentiras y palabras exageradas y vacías. En nuestra vida diaria, a menudo tenemos tales oraciones que no están llegando al corazón de Dios. Como resultado, Él no escucha nuestras oraciones. Si deseamos ser guiados por Él en nuestras oraciones, debemos eliminar estas oraciones que El detesta. Solo de esta manera nuestra relación con Él se volverá más verdadera.

De acuerdo con las palabras del Señor Jesús, sabemos que es su voluntad que nuestras oraciones hablen directamente de nuestros corazones a Él en espíritu y en verdad. Él pide nuestro corazón sincero y puro en lugar de muchas palabras o palabras bonitas. Solo esas oraciones pueden ser aprobadas por Dios.

Este artículo ayuda con mi gran problema. Aunque oro a Dios todos los días, hablo palabras vacías y bonitas u oro a Dios con la intención de recibir bendiciones. Entonces a menudo siento que Dios no escucha mis oraciones. Ahora, me doy cuenta de que solo aquellos que abren su corazón a Dios y lo adoran en espíritu y en verdad pueden recibir la bendición de El. Es verdaderamente muy sencillo. No tengo idea si también estás en esa situacion. Si tienes alguna otra práctica y experiencia sobre la oración, puedes dejarnos mensajes o chatear con nosotros a través de la ventana en línea en la parte inferior del sitio web. Esperamos compartir la sabiduría de Dios con más y más hermanos y hermanas, creciendo juntos en Cristo.

(Traducido del original en inglés al español por Ana Castro Corrales).

Recomendación: Cómo orar a Dios correctamente

Prédica sobre la oración | ¿Qué significa orar realmente?



Prédica sobre la oración | ¿Qué significa orar realmente?

Palabras relevantes de Dios:

¿Qué significa orar realmente? Quiere decir hablar con Dios las palabras que están dentro de tu corazón y comunicarte con Dios después de que comprendiste Su voluntad, basándote en Sus palabras; quiere decir sentirte particularmente cerca de Dios, sentir que Él está enfrente de ti y que tú tienes algo que decirle; y quiere decir estar especialmente radiante dentro de tu corazón y sentir que Dios es especialmente precioso. Te vas a sentir especialmente constreñido y, después de escuchar tus palabras, tus hermanos y hermanas se van a sentir complacidos, van a sentir que las palabras que hablas son las palabras que están dentro de sus corazones, las palabras que quieren decir y que lo que tú dices representa lo que ellos quieren decir. Esto es lo que significa orar verdaderamente. Después de que has orado verdaderamente, te vas a sentir en paz y complacido en tu corazón; la fuerza para amar a Dios crecerá y vas a sentir que nada en toda tu vida es más valioso o importante que amar a Dios, y todo esto probará que tus oraciones han sido efectivas.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

El estándar más bajo que Dios exige de las personas es que le puedan abrir sus corazones. Si el hombre le da a Dios su corazón sincero y le dice a Dios lo que realmente hay dentro de su corazón, entonces Dios estará dispuesto a obrar en el hombre; Dios no quiere el corazón torcido del hombre sino su corazón puro y honesto. Si el hombre no le dice a Dios lo que de verdad hay en su corazón, entonces Dios no toca el corazón del hombre ni obra dentro de él. Por lo tanto, lo más crucial acerca de la oración es decirle a Dios las palabras de tu auténtico corazón, hablarle a Dios de tus defectos o de tu carácter rebelde y abrirte completamente a Dios. Sólo entonces Dios estará interesado en tus oraciones; si no, entonces Él ocultará Su rostro de ti.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

La oración no es un proceso de pasar por las formalidades o de seguir un procedimiento o de recitar las palabras de Dios, es decir, la oración no quiere decir repetir palabras como perico y copiarles a los demás. En la oración le debes dar tu corazón a Dios, compartiendo con Dios las palabras que están en tu corazón para que Dios te pueda tocar. Si las oraciones han de ser efectivas, entonces se deben basar en la lectura de las palabras de Dios. Sólo orando en medio de las palabras de Dios se podrá recibir más esclarecimiento e iluminación. Una oración verdadera se demuestra cuando se tiene un corazón que anhela las exigencias que Dios le hace y se está dispuesto a cumplir estas exigencias; se podrá odiar todo lo que Dios odia y sobre esta base se tendrá conocimiento, se conocerá y se tendrá claras las verdades que Dios explica. Tener la determinación, la fe, el conocimiento y un camino por el cual practicar después de orar, sólo esto es orar verdaderamente y sólo la oración como esta puede ser efectiva. Sin embargo, la oración se debe construir sobre el fundamento del disfrute de las palabras de Dios y teniendo comunión con Dios en Sus palabras, y el corazón puede buscar a Dios y estar en paz ante Dios. Esa oración ya ha alcanzado el punto de la comunión verdadera con Dios.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Espero que los hermanos y hermanas puedan orar verdaderamente todos y cada uno de los días. Sin embargo, esto no es observancia de la doctrina, sino un efecto que se debe lograr. […] Debes decir: “¡Oh Dios! Quiero cumplir mi deber. Con el fin de que Tú seas glorificado en nosotros, y puedas gozar el testimonio en nosotros, este grupo de personas, no puedo sino consagrarte todo mi ser. Te suplico que obres dentro de nosotros para que pueda amarte y satisfacerte verdaderamente y hacerte a Ti el objeto que persigo.” Cuando tengas esta carga, con toda seguridad Dios te perfeccionará; no sólo debes orar por tu bien sino también por el bien de llevar a cabo la voluntad de Dios y por el bien de amarlo a Él. Esa es la clase de oración más verdadera.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuanto más vivas una vida espiritual, más ocupado estará tu corazón por las palabras de Dios, siempre preocupado por estos asuntos y siempre llevando esta carga. Después de esto, puedes revelar tu verdad más interna a Dios a través de tu vida espiritual, decirle lo que quieres hacer, lo que has estado pensando, tu entendimiento de la palabra de Dios y tu propia forma de verla. ¡No escondas nada; ni siquiera un poco! Practica el comunicarle las palabras de tu corazón a Dios, decirle la verdad, y no dudar en expresar lo que hay en tu corazón. Cuanto más hagas esto, más sentirás el encanto de Dios, y tu corazón se verá cada vez más atraído hacia Dios. Cuando esto acontezca, sentirás que Dios es más querido para ti que cualquier otra persona. Pase lo que pase, nunca te apartarás de Su lado. Si practicas esta clase de devocional espiritual a diario y no lo sacas de tu mente, sino que lo tratas como tu llamamiento en la vida, la palabra de Dios ocupará tu corazón. Esto es lo que significa ser tocado por el Espíritu Santo. Será como si Dios hubiera poseído siempre tu corazón, como si siempre hubiera habido amor en tu corazón. Nadie puede quitarte esto. Cuando esto ocurra, Dios vivirá realmente en ti, y tendrá un lugar en tu corazón.

de ‘Una vida espiritual normal guía a las personas al camino correcto’ en “La Palabra manifestada en carne”

Recomendación: Estudio acerca de la oración

Evangelio de hoy | Estudio biblico de las 10 virgenes





Versículo de la Biblia sobre evangelio de hoy

"Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes".

(Mateo 25:1-2)


¿Qué tienen de prudentes las vírgenes prudentes que reciben al Señor?

“El Señor Jesús predijo en la Biblia que en el momento de Su regreso habría dos tipos de personas, Él usó la parábola de las vírgenes prudentes y las vírgenes neciasspara todos los creyentes en la Era de la Gracia: Todas las personas que sean capaces de oír la voz de Dios, son las vírgenes prudentes; todas las que no sean capaces de oír la voz de Dios, que escuchen y todavía nieguen y no crean, son las vírgenes necias. ¿Creéis vosotros que las vírgenes necias pueden ser arrebatadas? Por supuesto que no, ¿verdad? Entonces, ¿cómo se pueden ser reveladas estas vírgenes necias y las sabias? Usando la palabra de Dios”.

“Quienes son compatibles y de un mismo sentir con Cristo son los pilares del reino de Cristo. Son los que tendrán el poder en el reino de Cristo y, de principio a fin, darán testimonio de Él y lo exaltarán, ¿lo entiendes? (Sí.) ¿Cuál fue la profecía de Jesús durante la Era de la Gracia? ‘Pero a medianoche se oyó un clamor: “Aquí está el novio! Salid a recibirlo”’ (Mateo 25:6). ¿Quiénes van a recibir al novio? Las vírgenes prudentes. Esto es lo que sucederá cuando las vírgenes prudentes vayan a recibir al novio: ‘He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo’ (Apocalipsis 3:20). ¿Qué clase de banquete es este? Es el banquete de bodas del Cordero. Aquí, el pasaje habla de ‘bodas’, ‘virgen prudente’ y ‘asistir al banquete’. ¿Es este el lenguaje de la humanidad? Dios utiliza un ejemplo práctico para ilustrar cómo Su pueblo elegido será llevado ante Él para asistir a un banquete. Y bien, por lo que respecta a las vírgenes prudentes, ¿puede decirse que todas las personas que van a recibir el regreso del Señor son mujeres? (No.) Unas son hombres y otras, mujeres. Entonces, ¿por qué se emplea como analogía a las vírgenes prudentes? Es Dios encarnado haciendo uso del lenguaje humano. Es una analogía. Si hablara el Espíritu de Dios, no emplearía estas palabras. No emplearía este lenguaje. Esto lo dijo Jesús. Jesús es Dios encarnado. Él conoce los asuntos del hombre. Ha experimentado muchas situaciones humanas. Por tanto, utiliza los asuntos del hombre como una analogía adecuada para ilustrar la asistencia al banquete en el reino de los cielos. Así es más comprensible para el hombre, ¿verdad? (Sí.) Y bien, ¿qué significa ‘virgen’? ‘Virgen’ se emplea como metáfora para describir la pureza de la fe del hombre. ‘Creo en Dios, lo seguiré a Él y seguiré a Cristo. Me consagraré a Cristo. No pertenezco a ninguna religión ni al mundo secular’. Así es una virgen prudente, ¿de acuerdo? (Sí.) Si perteneces al mundo secular o a una religión, ¿se te puede considerar una virgen? (No.) Si te has casado con varios maestros, no eres una virgen. Si te has casado con un solo maestro, sí lo eres. En este momento, quienes estén consagrados a Cristo pueden considerarse vírgenes. Si te has consagrado exclusivamente a Cristo y lo amas a Él y a nadie más, se te puede considerar una virgen prudente y casta, ¿de acuerdo? (Sí.) ‘Los fieles a Cristo son escasos y aislados’. Así fue en la Era de la Gracia. Hoy en día, en la Era del Reino, Dios quiere formar una clase de personas. En el libro del Apocalipsis se predice que Dios formará a 144 000 vencedores. Estas son personas consagradas a Cristo. Se purifican por medio del juicio ante el trono de Cristo y, al final, se hacen uno con Cristo y lo siguen atentamente. No se saltan un solo paso. Esta es la clase de vencedores que Dios formará en los últimos días”.

“Durante la Era de la Gracia, Jesús habló de las vírgenes prudentes. ¿De qué trata este misterio? ¿Qué significa el término ‘virgen prudente’? Principalmente, que reconoce la voz de Dios. Al oírla, piensa: ‘¿Por qué creo que las cosas que dice este Hijo del Hombre son las palabras de Dios? ¿Por qué parece que Él tiene la voz de Dios? Estas son cosas que el hombre no puede decir. Esta es la voz de Dios. Por tanto, debo creer en Él. Él es Cristo. Este es Dios encarnado’. Pues mira, por esto es prudente. Ahora bien, ¿por qué son insensatas las vírgenes insensatas? Porque piensan: ‘¿No es este sólo un hombre? ¿No es Jesús de Nazaret? ¿No es simplemente una persona normal? ¿Cómo puede ser Dios? No creeremos en Él. Creemos en el Dios del cielo’. Ya ves que no entienden las cuestiones espirituales, ¿verdad? Estas personas creen que ellas están en lo cierto y que tienen razón. Como resultado, Dios prende a los prudentes en su propia astucia. ¿No eres sabio? ¿No eres una de esas personas que no cree en el hombre? Dios se ha encarnado en la actualidad. Se ha hecho hombre. Si no crees, serás destruido y perecerás. Si piensas que eres listo y prudente, te has engañado a ti mismo”

Recomendación: Cómo estudiar la Biblia

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Evangelio de hoy | ¿Cuál es la diferencia esencial entre ser salvado y la salvación?



Versículo(s) bíblico(s) para referencia:

“No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).

“… seréis, pues, santos porque yo soy santo” (Levítico 11:45).

Palabras relevantes de Dios:

Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad, se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre, pero no lo libró de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió a Jesús cargar con los pecados del hombre como la ofrenda por el pecado, sino también que Dios realizara una obra mayor para librar completamente al hombre de su carácter, que ha sido corrompido por Satanás. Y así, después de que los pecados del hombre fueron perdonados, Dios volvió a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio, que llevó al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida.

de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

La primera encarnación fue para redimir al hombre del pecado por medio de la carne de Jesús, esto es, Él salvó al hombre desde la cruz, pero el carácter satánico corrupto permaneció en el ser humano. La segunda encarnación ya no es para que sirva de ofrenda por el pecado, sino para salvar por completo a los que fueron redimidos del pecado. Esto se hace de tal forma que los perdonados pueden ser librados de sus pecados, ser purificados completamente, y alcanzar un cambio de carácter, liberándose así de la influencia de las tinieblas de Satanás y regresando delante del trono de Dios. Solo así puede el hombre santificarse plenamente.

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas siempre piensan: ¿Acaso creer en Dios no es sencillamente asistir a reuniones, entonar cánticos, escuchar la palabra de Dios, orar y cumplir algunas obligaciones? ¿No son así las cosas?” Por mucho tiempo que hayáis sido creyentes en Dios, seguís sin haber entendido del todo el sentido de la creencia en Él. En realidad, el sentido de la creencia en Dios es increíblemente profundo y las personas no han pensado en ello con detenimiento; al final, las cosas que hay en las personas que son de Satanás y las cosas de su naturaleza deben cambiar, y deben volverse compatibles con las exigencias de la verdad; sólo esto es conseguir verdaderamente la salvación. Si eres igual que eras en la religión, limitándote a gritar algunas palabras de doctrina o algunos eslóganes, y después llevando a cabo algunas acciones y buenas conductas, no cometiendo pecado alguno, ningún pecado obvio— esto sigue sin querer decir que has entrado en el camino correcto de la creencia en Dios. Sólo porque puedes ceñirte a las reglas, ¿significa que caminas por la senda correcta? ¿Significa que has escogido de forma correcta? Si las cosas de tu naturaleza no han cambiado y al final sigues resistiéndote a Dios y ofendiéndolo, éste es el mayor de los problemas. Si crees en Dios, pero no resuelves este problema, ¿se puede considerar que has sido salvado? ¿Qué significa que Yo diga esto? Es para haceros entender a todos, en vuestros corazones, que una creencia en Dios no puede separarse de las palabras de Dios, de Él ni de la verdad. Debes escoger bien tu senda, esforzarte en la verdad y en las palabras de Dios. No tengas tan sólo un conocimiento a medias y después te consideres que ya estás listo ni las entiendas únicamente más o menos. Si afrontas las cosas de una forma descuidada sólo te harás daño.

de ‘Los que han perdido la obra del Espíritu Santo corren mayor riesgo’ en “Registros de las Pláticas de Cristo

Aquellos que viven bajo la influencia de la oscuridad son los que viven en medio de la muerte, son los que Satanás posee. Sin que Dios las salve y sin que Dios las juzgue y las castigue, las personas no pueden escapar de la influencia de la muerte, no se pueden convertir en los vivos. Estos muertos no pueden dar testimonio de Dios, ni tampoco Dios los puede usar, mucho menos pueden entrar al reino. Dios quiere el testimonio de los vivos, no de los muertos, y Él pide que los vivos trabajen para Él, no los muertos. “Los muertos” son los que se oponen y se rebelan contra Dios, son los que son insensibles en espíritu y no entienden las palabras de Dios, son los que no ponen la verdad en práctica y no tienen la más mínima lealtad a Dios, y son los que viven bajo el dominio de Satanás y que son explotados por Satanás. Los muertos se muestran oponiéndose a la verdad, rebelándose contra Dios y siendo viles, despreciables, maliciosos, brutos, engañosos e insidiosos. Aunque esas personas comen y beben las palabras de Dios, no pueden vivir las palabras de Dios; viven, pero son los muertos vivientes, son cadáveres que respiran. Los muertos son totalmente incapaces de agradar a Dios, mucho menos pueden obedecerlo absolutamente. Sólo pueden engañarlo, blasfemar contra Él y traicionarlo, y todo lo que viven revela la naturaleza de Satanás. Si las personas quieren convertirse en seres vivientes, y dar testimonio de Dios, y que Dios los apruebe, deben aceptar la salvación de Dios, se deben someter gustosamente a Su juicio y castigo y deben aceptar gustosamente la poda y el trato de Dios. Sólo entonces podrán poner en práctica todas las verdades que Dios exige, y sólo entonces obtendrán la salvación de Dios y verdaderamente se convertirán en seres vivientes. Dios salva a los vivos, Dios los ha juzgado y castigado, están dispuestos a consagrarse y están felices de darle sus vidas a Dios, y con gusto dedicarían todas sus vidas a Dios. Sólo cuando los vivos dan testimonio de Dios, Satanás puede ser avergonzado; sólo los vivos pueden esparcir la obra del evangelio de Dios, sólo los vivos son conforme al corazón de Dios, y sólo los vivos son personas reales. Originalmente el hombre que Dios hizo estaba vivo, pero debido a la corrupción de Satanás, el hombre vive en medio de la muerte, y vive bajo la influencia de Satanás, y así estas personas se han convertido en los muertos que no tienen espíritu, se han convertido en enemigos que se oponen a Dios, se han convertido en las herramientas de Satanás, y se han convertido en los cautivos de Satanás. Todas las personas vivientes que Dios creó se han convertido en muertos, y por eso Dios ha perdido Su testimonio y Él ha perdido a la humanidad que Él creó y que es lo único que tiene Su aliento. Si Dios ha de recuperar Su testimonio, y recuperar a los que Su propia mano hizo pero que Satanás ha tomado cautivos, entonces Él los debe resucitar para que se conviertan en seres vivientes, y Él los debe reclamar para que vivan en Su luz. Los muertos son los que no tienen espíritu, que son insensibles en extremo y que se oponen a Dios. Además, son los que no conocen a Dios. Estas personas no tienen la más mínima intención de obedecer a Dios, sólo se rebelan contra Él y se oponen a Él y no tienen la más mínima lealtad. Los vivos son aquellos cuyos espíritus han vuelto a nacer, que saben obedecer a Dios y que son leales a Dios. Poseen la verdad y el testimonio y sólo estas personas son agradables a Dios en Su casa.

de ‘¿Has cobrado vida?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Todo lo que Dios hace es necesario, y posee un sentido extraordinario, porque todo lo que lleva a cabo en el hombre concierne a Su gestión y la salvación de la humanidad […]. En otras palabras, independientemente de lo que Él hace o de los medios por los que lo hace, del coste o de Su objetivo, el propósito de Sus acciones no cambia. Su objetivo consiste en introducir en el hombre las palabras, los requisitos y la voluntad de Dios para él; dicho de otro modo, esto es producir en el ser humano todo lo que Él cree positivo según Sus pasos, permitiéndole comprender Su corazón y Su esencia, así como obedecer Su soberanía y Sus disposiciones, para que él pueda alcanzar el temor de Dios y apartarse del mal; todo esto es un aspecto del propósito de Dios en todo lo que Él hace. El otro aspecto es que, siendo Satanás un instrumento y un objeto al servicio de la obra de Dios, el hombre queda a menudo en sus manos; este es el medio que Él usa para permitirles ver a las personas la maldad, la fealdad y lo despreciable de Satanás en medio de las tentaciones y los ataques, provocando así que las personas lo aborrezcan y sean capaces de conocer y reconocer aquello que es negativo. Este proceso les permite liberarse gradualmente del control de Satanás, de sus acusaciones, interferencias y ataques hasta que, gracias a las palabras de Dios, su conocimiento de Él y su obediencia a Él, así como su fe en Él y su temor de Él, triunfen sobre los ataques y las acusaciones de Satanás. Solo entonces se habrán liberado por completo del ámbito de Satanás. La liberación de las personas significa que ha sido derrotado, que ellas han dejado de ser comida en su boca y que, en lugar de tragárselos, Satanás ha renunciado a ellos. Esto se debe a que esas personas son rectas, tienen fe, obediencia, y le temen a Dios, y porque rompen del todo con Satanás. Acarrean vergüenza sobre este, lo convierten en un cobarde, y lo derrotan por completo. Su convicción al seguir a Dios, su obediencia a Él y su temor de Él derrotan a Satanás, y hacen que este los abandone completamente. Solo las personas como estas han sido verdaderamente ganadas por Dios, y este es Su objetivo supremo al salvar al hombre. Si desean ser salvados, y totalmente ganados por Él, todos los que le siguen, grandes y pequeños, deben afrontar tentaciones y ataques de Satanás. Los que emergen de estas tentaciones y ataques, y son capaces de derrotar por completo a Satanás son aquellos a los que Dios ha salvado. Es decir, los salvos en Él son los que han pasado por Sus pruebas, y han sido tentados y atacados por Satanás innumerables veces. Estos entenderán Su voluntad y Sus requisitos, pueden someterse a Su soberanía y a Sus disposiciones, y no abandonan el camino de temer a Dios y apartarse del mal en medio de las tentaciones de Satanás. Los salvados en Él son sinceros, bondadosos, diferencian entre el amor y el odio, tienen sentido de la justicia, son racionales, capaces de preocuparse por Dios y valorar todo lo que es de Él. Satanás no puede atar, espiar, acusar a estas personas ni maltratarlas; son completamente libres, han sido liberadas y puestas por completo en libertad. Job era exactamente ese hombre de libertad, y esta es justo la relevancia de que Dios lo ha entregado a Satanás.

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

En última instancia, ¿qué testimonio se te pedirá que des? Vives en una tierra de inmundicia, pero eres capaz de volverte santo, y no ser más inmundo e impuro; vives bajo el dominio de Satanás, pero te despojas de su influencia, y él no te posee ni hostiga, y vives en las manos del Todopoderoso. Este es el testimonio y la prueba de la victoria en la batalla con Satanás. Eres capaz de abandonar a Satanás, lo que pones en práctica no le revela a este, sino que es lo que Dios exigió que el hombre alcanzara cuando lo creó: humanidad, racionalidad, perspectivas normales, determinación normal de amar a Dios y lealtad a Él. Tal es el testimonio dado por una criatura de Dios. Dices: “Vivimos en una tierra de inmundicia, pero gracias a la protección de Dios, a Su liderazgo, a que nos ha conquistado, nos hemos librado de la influencia de Satanás. Que podamos obedecer hoy es también el efecto de ser conquistados por Dios, y no porque seamos buenos, o porque le amamos de forma natural. Porque Él nos escogió y nos predestinó, hemos sido conquistados hoy, somos capaces de dar testimonio de Él, y podemos servirle; así también, gracias a que Él nos escogió y nos protegió, hemos sido salvados y liberados del dominio de Satanás, y podemos dejar atrás la inmundicia y ser purificados en la nación del gran dragón rojo”.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Recomendación: Significado de salvación

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.