jueves, 3 de junio de 2021

Dios ha hecho una obra nueva y mayor entre los gentiles en los últimos días


Dios dice: "Si deseas ver la obra de la Era de la Ley y cómo siguieron los israelitas el camino de Jehová, debes leer el Antiguo Testamento; si deseas entender la obra de la Era de la Gracia, debes leer el Nuevo Testamento. Sin embargo, ¿cómo ves la obra de los últimos días? Debes aceptar el liderazgo del Dios de hoy y entrar en la obra de hoy, porque esta es la nueva obra y nadie la ha registrado anteriormente en la Biblia. Hoy, Dios se ha hecho carne y ha seleccionado a otros escogidos en China. Él obra en estas personas, continúa Su obra en la tierra y continúa la obra de la Era de la Gracia. La obra de hoy es una senda por la que el hombre nunca ha caminado, y es un camino que nadie ha visto jamás. Es una obra que nunca se ha llevado a cabo antes; es la obra más reciente de Dios en la tierra. Así pues, la obra que nunca se ha realizado antes no es historia, porque el ahora es el ahora, y aún no se ha convertido en pasado. Las personas no saben que Dios ha llevado a cabo una obra mayor y más nueva en la tierra y fuera de Israel, que ya ha ido más allá del ámbito de Israel, así como de la predicción de los profetas; que es una obra nueva y maravillosa fuera de las profecías, y una obra más nueva más allá de Israel; una obra que las personas no pueden percibir ni imaginar. ¿Cómo podría contener la Biblia registros explícitos de tal obra? ¿Quién podría haber registrado cada fragmento de la obra de hoy, sin omisión y de antemano? ¿Quién podría haber registrado en aquel viejo libro enmohecido esta obra más poderosa y sabia que desafía las convenciones? La obra de hoy no es historia, y, por tanto, si deseas caminar por la nueva senda de hoy, debes apartarte de la Biblia, ir más allá de los libros de profecía o historia que están en ella. Solo entonces serás capaz de caminar por la nueva senda apropiadamente, y solo entonces serás capaz de entrar en el nuevo ámbito y en la nueva obra".

Acogiendo con beneplácito el regreso del Señor por aceptar Su nuevo nombre en los últimos días

Entonces, ¿cambiará el Señor Su nombre cuando regrese? De hecho, algunos versículos bíblicos ya nos dicen que cuando el Señor regrese tendrá un nuevo nombre: “Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo” (Apocalipsis 3:12), “Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apocalipsis 1:8), “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya! Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina” (Apocalipsis 19:6), “Y los cuatro seres vivientes, cada uno de ellos con seis alas, estaban llenos de ojos alrededor y por dentro, y día y noche no cesaban de decir: Santo, Santo, Santo, es el Señor Dios, el Todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir” (Apocalipsis 4:8), “Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar” (Apocalipsis 11:16-17). De esos versículos podemos ver que Dios tendrá un nuevo nombre. Por lo tanto, podemos estar seguros de que cuando el Señor regrese, no será llamado Jesús. Además, podemos ver muchos versículos que dicen que el nombre de Dios es el “Todopoderoso”. Aparte de esos versículos, otros versículos también mencionan al Todopoderoso como Apocalipsis 15:3, Apocalipsis 16:7, Apocalipsis 16:14, Apocalipsis 21:22, etc. Según estas profecías, cuando el Señor regrese a hacer una obra nueva, Su nombre será cambiado al Todopoderoso. Y Dios comenzará una nueva era y concluirá la obra de la Era de la Gracia bajo el nombre del Todopoderoso, para que la gente conozca todo el carácter de Dios y honre el nombre del Todopoderoso como grande. Si aceptamos el nuevo nombre de Dios en los últimos días, habremo acogido con beneplácito el regreso del Señor Jesús.

Ahora la gente de “El Relámpago Oriental” testifica que el Señor Jesús ha regresado y Su nombre es Dios Todopoderoso, que cumple las profecías del Apocalipsis. Y también testifican que Dios Todopoderoso ha expresado muchas verdades y está haciendo la obra de juzgar y purificar al hombre, y clasificará a cada persona de acuerdo con su especie y separará la cizaña del trigo. Aquellos que aceptan el juicio de las palabras de Dios y sean limpiados pueden ser hechos vencedores antes del desastre y entran en el reino de Dios, mientras que aquellos que se niegan a aceptar el juicio de las palabras de Dios caerán en el gran desastre, y esto cumple estas profecías en la Biblia: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; […]” (1 Pedro 4:17). “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48). “[...] al tiempo de la siega diré a los segadores: ‘Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero’” (Mateo 13:30). Según estas profecías bíblicas, es Dios Todopoderoso sea el Señor Jesús retornado. En el asunto de acoger el regreso del Señor, debemos buscar e investigar humildemente. Sólo así no perderemos la oportunidad de acoger al Señor.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

¿Sabe usted qué es Cristo?


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Devocional cristiano de hoy: ¿Sabe usted qué es Cristo?

¿Qué es Cristo? Esto es lo que muchos verdaderos creyentes desean entender. Aunque sabemos que el Señor Jesús era Cristo, no sabemos ni podemos explicar la esencia de Cristo. Hoy busquemos la respuesta en las palabras de Dios.

Dios dice: “El Dios encarnado se llama Cristo y Cristo es la carne vestida con el Espíritu de Dios. Esta carne es diferente a cualquier hombre que es de la carne. La diferencia es porque Cristo no es de carne y hueso; Él es la personificación del Espíritu. Tiene tanto una humanidad normal como una divinidad completa. Su divinidad no la posee ningún hombre. Su humanidad normal sustenta todas Sus actividades normales en la carne, mientras que Su divinidad lleva a cabo la obra de Dios mismo”. “La ‘encarnación’ es la aparición de Dios en la carne; Él obra en medio de la humanidad creada a imagen de la carne. Por tanto, para que Dios se encarne, primero debe ser carne, una carne con una humanidad normal; esto, como mínimo, es el requisito previo más básico. De hecho, la implicación de la encarnación de Dios es que Él vive y obra en la carne; Dios se hace carne en Su misma esencia, se hace hombre”.

De aquí sabemos que Cristo es la carne vestida por el Espíritu de Dios. Dios viene a la tierra encarnándose en una persona corriente para redimir y salvar al hombre. Dicha carne tiene humanidad normal y divina completa. En apariencia, Cristo se ve común, respeta rutinas diarias, posee emociones y participa en las actividades de la gente corriente, pero en esencia, Cristo es Dios, puede iniciar una nueva era y acabar con la vieja, puede revelar el carácter de Dios y lo que tiene y es, puede expresar la verdad según las necesidades del hombre para proveerlo y salvarlo. En resumen, Cristo puede realizar la obra de Dios mismo, esto es algo que ningún ser creado puede alcanzar. Al igual que el Señor Jesús, se vio ordinario por fuera, vivía de una manera práctica entre los hombres, pero podía expresar la verdad, otorgar el camino de arrepentimiento al hombre y mostrar muchos milagros, tales como calmar el mar y viento, alimentar a cinco mil personas con cinco panes y dos peces y resucitar a muertos, etc. Estos prueban que el Señor Jesús era Cristo, Dios encarnado mismo.

lea la Palabra de Dios

La esencia de Cristo es la obediencia a la voluntad del Padre celestial

El Dios encarnado se llama Cristo y Cristo es la carne vestida con el Espíritu de Dios. Esta carne es diferente a cualquier hombre que es de la carne. La diferencia es porque Cristo no es de carne y hueso; Él es la personificación del Espíritu. Tiene tanto una humanidad normal como una divinidad completa. Su divinidad no la posee ningún hombre. Su humanidad normal sustenta todas Sus actividades normales en la carne, mientras que Su divinidad lleva a cabo la obra de Dios mismo. Sea Su humanidad o Su divinidad, ambas se someten a la voluntad del Padre celestial. La esencia de Cristo es el Espíritu, es decir, la divinidad. Por lo tanto, Su esencia es la de Dios mismo; esta esencia no interrumpirá Su propia obra y Él no podría hacer nada que destruyera Su propia obra ni tampoco pronunciaría ninguna palabra que fuera en contra de Su propia voluntad. Por lo tanto, el Dios encarnado nunca haría ninguna obra que interrumpiera Su propia gestión. Esto es lo que todas las personas deben entender. La esencia de la obra del Espíritu Santo es salvar al hombre y es por el bien de la propia gestión de Dios. De manera similar, la obra de Cristo también es salvar a los hombres, y lo es por causa de la voluntad de Dios. Dado que Dios se hace carne, Él hace realidad Su esencia dentro de Su carne de tal manera que Su carne es suficiente para emprender Su obra. Por lo tanto, toda la obra del Espíritu de Dios la reemplaza la obra de Cristo durante el tiempo de la encarnación, y la obra de Cristo está en el corazón de toda la obra, a través del tiempo de la encarnación. No se puede mezclar con la obra de ninguna otra era. Y ya que Dios se hace carne, obra en la identidad de Su carne; ya que viene en la carne, entonces termina en la carne la obra que debía hacer. Ya sea el Espíritu de Dios o Cristo, ambos son Dios mismo y Él hace la obra que debe hacer y desempeña el ministerio que debe desempeñar.

La esencia de Dios en sí misma ejerce autoridad, pero es capaz de someterse por completo a la autoridad que proviene de Él. Sea la obra del Espíritu o la obra de la carne, ninguna entra en conflicto con la otra. El Espíritu de Dios es la autoridad sobre toda la creación. La carne, con la esencia de Dios, también posee autoridad, pero Dios en la carne puede hacer toda la obra que obedece la voluntad del Padre celestial. Esto no lo puede alcanzar ni concebir una persona sola. Dios Mismo es la autoridad, pero Su carne puede someterse a Su autoridad. Esto es lo que implican las siguientes palabras: “Cristo obedece la voluntad de Dios Padre”. Dios es un Espíritu y puede hacer la obra de salvación, de la misma manera que lo puede hacer Dios hecho hombre. De cualquier manera, Dios Mismo hace Su propia obra; Él no interrumpe ni interfiere, ni, mucho menos, lleva a cabo una obra que se contradiga a sí misma, porque la esencia de la obra que hace el Espíritu y la carne es igual. Sea el Espíritu o la carne, ambos obran para cumplir una voluntad y para gestionar la misma obra. Aunque el Espíritu y la carne tienen dos cualidades dispares, sus esencias son las mismas; ambas poseen la esencia de Dios mismo y la identidad de Dios mismo. Dios mismo no tiene elementos de desobediencia; Su esencia es buena. Él es la expresión de toda la belleza y bondad, así como de todo el amor. Incluso en la carne, Dios no hace nada que desobedezca a Dios Padre. Incluso a costa de sacrificar Su vida, estaría dispuesto de todo corazón a hacerlo y no elegiría otra cosa. Dios no posee elementos de santurronería ni prepotencia, arrogancia o altivez; no posee elementos de ruindad. Todo lo que desobedece a Dios proviene de Satanás; Satanás es el origen de toda maldad y fealdad. La razón por la que el hombre tiene cualidades similares a las de Satanás es porque Satanás ha corrompido al hombre y ha trabajado en él. Satanás no ha corrompido a Cristo; por lo tanto, Él solo posee las características de Dios y ninguna de las de Satanás. No importa qué tan ardua sea la obra o débil la carne, Dios, mientras vive en la carne, nunca hará nada que interrumpa la obra de Dios mismo, y, mucho menos, abandonará la voluntad de Dios Padre en desobediencia. Él preferiría sufrir dolores en la carne que traicionar la voluntad de Dios Padre; así como Jesús lo dijo en la oración: “Padre mío, si es posible, que pase de Mí esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú quieras”. La gente toma sus propias decisiones, pero Cristo no. Aunque tiene la identidad de Dios mismo, aún así busca la voluntad de Dios Padre y cumple lo que Dios Padre le confió, desde la perspectiva de la carne. Esto es algo inalcanzable para el hombre. Lo que proviene de Satanás no puede tener la esencia de Dios, solo puede tener una que desobedece y se resiste a Dios. No puede obedecer por completo a Dios, mucho menos obedecer de buen grado la voluntad de Dios. Todos los hombres excepto Cristo pueden hacer lo que resiste a Dios y ni uno solo puede llevar a cabo directamente la obra que Dios le confió; ninguno es capaz de ver la gestión de Dios como un propio deber que debe desempeñar. Someterse a la voluntad de Dios Padre es la esencia de Cristo; la desobediencia contra Dios es la característica de Satanás. Estas dos cualidades son incompatibles y cualquiera que tenga las cualidades de Satanás no se puede llamar Cristo. La razón por la cual el hombre no puede hacer la obra de Dios en Su lugar es porque el hombre no tiene nada de la esencia de Dios. El hombre obra para Dios por el bien de sus intereses personales y perspectivas futuras, pero Cristo obra para hacer la voluntad de Dios Padre.

La humanidad de Cristo está gobernada por Su divinidad. Aunque Él está en la carne, Su humanidad no es del todo parecida a la de un hombre de la carne. Él tiene Su propio carácter único y a este también lo gobierna Su divinidad. Su divinidad no tiene debilidades; la debilidad de Cristo se refiere a la debilidad de Su humanidad. Hasta cierto punto, esta debilidad constriñe Su divinidad, pero esos límites están dentro de un cierto radio de acción y tiempo y no son ilimitados. Cuando llega el tiempo de ejecutar la obra de Su divinidad, se hace independientemente de Su humanidad. La humanidad de Cristo está completamente dirigida por Su divinidad. Además de la vida normal de Su humanidad, Su divinidad influye en todas las demás acciones de Su humanidad, las afecta y las dirige. Aunque Cristo tiene una humanidad, no interrumpe la obra de Su divinidad y esto es precisamente porque la humanidad de Cristo está dirigida por Su divinidad; aunque Su humanidad no es madura en Su conducta ante los demás, esto no afecta la obra normal de Su divinidad. Cuando digo que Su humanidad no se ha corrompido quiero decir que la humanidad de Cristo puede estar directamente comandada por Su divinidad, y que Él posee un sentido más elevado que el del hombre común. Su humanidad es la más adecuada para ser dirigida por la divinidad en Su obra; Su humanidad es la más capaz de expresar la obra de la divinidad y es la más capaz de someterse a tal obra. Mientras Dios obra en la carne, nunca pierde de vista el deber que el hombre en la carne debe cumplir; Él es capaz de adorar a Dios en el cielo con un corazón sincero. Tiene la esencia de Dios y Su identidad es la de Dios Mismo. Es solo que ha venido a la tierra y se ha vuelto un ser creado, con el caparazón exterior de un ser creado y que ahora posee una humanidad que antes no tenía; es capaz de adorar a Dios en el cielo. Este es el ser de Dios Mismo y que el hombre no puede imitar. Su identidad es Dios mismo. Es desde la perspectiva de la carne que Él adora a Dios; por lo tanto, las palabras “Cristo adora a Dios en el cielo” no son incorrectas. Lo que Él pide del hombre es precisamente Su propio ser; ya ha logrado todo lo que pide del hombre antes de que se lo demande. Nunca exigiría cosas a los demás para librarse Él de exigencias, porque todo esto constituye Su ser. Independientemente de cómo lleve a cabo Su obra, no actuaría de una manera en la que desobedeciera a Dios. No importa qué pida Él del hombre, ninguna exigencia excede lo que el hombre puede lograr. Todo lo que Él hace es hacer la voluntad de Dios y es en aras de Su gestión. La divinidad de Cristo está por encima de todos los hombres; por lo tanto, Él es la autoridad suprema de todos los seres creados. Esta autoridad es Su divinidad, es decir, el carácter y el ser de Dios mismo, que determina Su identidad. Por lo tanto, no importa qué tan normal sea Su humanidad, es innegable que tiene la identidad de Dios mismo; no importa desde qué punto de vista hable y la manera en la que Él obedezca la voluntad de Dios, no puede decirse que no sea Dios mismo. Los hombres necios e ignorantes muchas veces ven la humanidad normal de Cristo como un defecto. No importa cómo Él exprese y revele el ser de Su divinidad, el hombre es incapaz de reconocer que Él es Cristo. Y entre más demuestre Cristo Su obediencia y humildad, más a la ligera los necios considerarán a Cristo. Incluso están los que adoptan hacia Él una actitud de exclusión y desprecio; sin embargo colocan sobre la mesa a esos “grandes hombres” de imágenes elevadas para adorarlos. La resistencia del hombre a Dios y su desobediencia a Él vienen del hecho de que la esencia del Dios encarnado se somete a la voluntad de Dios y también de la humanidad normal de Cristo; este es el origen de la resistencia del hombre a Dios y la desobediencia a Él. Si Cristo no hubiera tenido la apariencia de Su humanidad y tampoco hubiera buscado la voluntad de Dios Padre desde la perspectiva de un ser creado, sino que en su lugar hubiera poseído una superhumanidad, entonces probablemente no habría habido ninguna desobediencia entre el hombre. La razón por la que el hombre siempre está dispuesto a creer en un Dios invisible que está en el cielo es porque Dios en el cielo no tiene una humanidad y no posee ni una sola cualidad de un ser creado. Por tanto, el hombre siempre le tiene la mayor de las estimas, pero tiene una actitud de desprecio hacia Cristo.

Aunque Cristo en la tierra es capaz de obrar en nombre de Dios mismo, no viene con la intención de mostrarles a todos los hombres Su imagen en la carne. No viene para que todos los hombres lo vean; viene para permitirle al hombre que Su mano lo guíe y así el hombre entra en una nueva era. La función de la carne de Cristo es para la obra de Dios mismo; es decir, para la obra de Dios en la carne y no para permitirle al hombre entender por completo la esencia de Su carne. No importa cómo Él obre, nada de lo que hace excede lo que puede alcanzar la carne. No importa cómo obre, lo hace así en la carne con una humanidad normal y no le revela por completo al hombre el verdadero rostro de Dios. Además, Su obra en la carne nunca es tan sobrenatural o inestimable como la concibe el hombre. Aunque Cristo representa a Dios mismo en la carne y ejecuta en persona la obra que Dios mismo debe hacer, no niega la existencia de Dios en el cielo y tampoco proclama febrilmente Sus propias acciones. Más bien, humildemente permanece escondido dentro de Su carne. Excepto por Cristo, los que falsamente afirman ser Cristo no poseen Sus cualidades. Cuando se yuxtapone al carácter arrogante y de autoexaltación de esos falsos Cristos, se hace evidente qué clase de carne es verdaderamente Cristo. Entre más falsos son esos falsos Cristos, más alardean y más capaces son de obrar señales y maravillas para engañar a los hombres. Los falsos Cristos no tienen las cualidades de Dios; Cristo no está contaminado con ningún elemento que pertenezca a los falsos Cristos. Dios se hace carne solo para completar la obra de la carne y no simplemente para permitirles a los hombres verlo. Más bien, deja que Su obra afirme Su identidad y permite que lo que Él revela dé testimonio de Su esencia. Su esencia no es infundada; Su mano no se apoderó de Su identidad; Su identidad está determinada Su obra y Su esencia. Aunque tiene la esencia de Dios Mismo y es capaz de hacer la obra de Dios Mismo, sigue siendo, después de todo, carne distinta al Espíritu. Él no es Dios con las cualidades del Espíritu; es Dios con un caparazón de carne. Por lo tanto, no importa qué tan normal y qué tan débil sea y de qué manera busque la voluntad de Dios Padre, Su divinidad es innegable. En el Dios encarnado existe no solo una humanidad normal con sus debilidades; existe también lo maravilloso e insondable de Su divinidad, así como todas Sus acciones en la carne. Por esto, tanto la humanidad como la divinidad existen de una manera real y práctica dentro de Cristo. Esto no es en absoluto algo vano o sobrenatural. Él viene a la tierra con el objetivo primordial de llevar a cabo la obra; es imperativo que posea una humanidad normal para llevar a cabo la obra en la tierra; de otro modo, por más grande que fuera el poder de Su divinidad, no se podría aprovechar su función original. Aunque Su humanidad sea de gran importancia, no es Su esencia. Su esencia es la divinidad; por lo tanto, el momento en el que Él comienza a desempeñar Su ministerio en la tierra es el momento en el que comienza a expresar el ser de Su divinidad. Su humanidad existe solo para sustentar la vida normal de Su carne, de modo que Su divinidad pueda llevar a cabo la obra normalmente en la carne; es la divinidad la que dirige Su obra por completo. Cuando Él complete Su obra, habrá cumplido Su ministerio. Lo que el hombre debe conocer es la totalidad de Su obra, y es por medio de Su obra que Él le permite al hombre conocerlo. En el transcurso de Su obra, expresa plenamente el ser de Su divinidad, que no es un carácter contaminado por la humanidad ni un ser contaminado por el pensamiento y el comportamiento humanos. Cuando llegue el momento en que todo Su ministerio haya llegado a su fin, ya habrá expresado de una manera perfecta y plena el carácter que debió expresar. Su obra no está guiada por las instrucciones de ningún hombre; la expresión de Su carácter también es bastante libre y no está controlada por la mente ni procesada por el pensamiento, sino que se revela de manera natural. Esto no es algo que pueda lograr ningún hombre. Incluso si el entorno es adverso o las condiciones no son favorables, es capaz de expresar Su carácter en el momento apropiado. Alguien que es Cristo expresa el ser de Cristo, mientras que los que no lo son no poseen el carácter de Cristo. Por lo tanto, incluso si todos lo resisten o tienen nociones acerca de Él, ninguno puede negar sobre la base de las nociones del hombre que el carácter que Cristo expresa es el de Dios. Todos los que van tras Cristo con un corazón sincero o buscan a Dios intencionalmente, admitirán que Él es Cristo, basándose en la expresión de Su divinidad. Nunca negarían a Cristo sobre la base de ningún aspecto de Él que no se ajuste a las nociones del hombre. Aunque el hombre sea muy necio, todos saben exactamente lo que es la voluntad del hombre y lo que emana de Dios. Es solo que muchas personas se resisten deliberadamente a Cristo, como resultado de sus intenciones. Si no fuera por esto, entonces ni un solo hombre tendría razón para negar la existencia de Cristo, porque la divinidad que Cristo expresa realmente existe y Su obra no se puede ver a simple vista.

La obra y la expresión de Cristo determinan Su esencia. Es capaz de completar con un corazón sincero lo que se le ha confiado. Es capaz de adorar a Dios en el cielo con un corazón sincero y con un corazón sincero buscar la voluntad de Dios Padre. Todo esto lo determina Su esencia. Y también Su esencia determina Su revelación natural; la razón por la que la llamo Su “revelación natural” es porque Su expresión no es una imitación o el resultado de la educación impartida por el hombre o el resultado de muchos años de cultivo en manos del hombre. Él no la aprendió ni se adornó con ella; más bien, es inherente a Él. El hombre puede negar Su obra, Su expresión, Su humanidad y toda la vida de Su humanidad normal, pero nadie puede negar que Él adora a Dios en el cielo con un corazón sincero; nadie puede negar que ha venido a cumplir la voluntad del Padre celestial y nadie puede negar la sinceridad con la que busca a Dios Padre. Aunque Su imagen no sea agradable a los sentidos y Su discurso no posea un aire extraordinario y Su obra no sea trascendental como el hombre lo imagina, Él es, en realidad, Cristo, Aquel que cumple la voluntad del Padre celestial con un corazón sincero, que se somete por completo al Padre celestial y que es obediente hasta la muerte. Esto se debe a que Su esencia es la esencia de Cristo. Esta verdad es difícil de creer para el hombre, pero es un hecho. Cuando el ministerio de Cristo se haya cumplido por completo, el hombre podrá ver a partir de Su obra que Su carácter y Su ser representan el carácter y el ser de Dios en el cielo. En ese momento, la suma de toda Su obra podrá afirmar que Él es en realidad el Verbo que se hizo carne, y no la carne semejante a la de un hombre de carne y hueso. Cada paso de la obra de Cristo en la tierra tiene su importancia representativa, pero el hombre que experimenta la obra actual de cada paso no es capaz de comprender la importancia de Su obra. Esto ocurre así sobre todo en lo que se refiere a los varios pasos de la obra que Dios lleva a cabo en Su segunda encarnación. La mayoría de los que solo han escuchado o visto las palabras de Cristo pero que nunca lo han visto a Él, no tienen noción de Su obra; a los que han visto a Cristo y escuchado Sus palabras, y que también han experimentado Su obra, se les hace difícil aceptar Su obra. ¿No es acaso porque la apariencia y la humanidad normal de Cristo no le agradan hombre? Los que acepten Su obra después de que Cristo se haya ido no van a tener esas dificultades porque solo aceptan Su obra y no entran en contacto con la humanidad normal de Cristo. El hombre es incapaz de desechar las nociones que tiene de Dios y en cambio lo escudriña intensamente; esto se debe al hecho de que el hombre solo se enfoca en Su apariencia y no es capaz de reconocer Su esencia basándose en Su obra y en Sus palabras. Si el hombre cerrara los ojos a la apariencia de Cristo o evitara analizar la humanidad de Cristo y hablara solo de Su divinidad, cuya obra y palabras ningún hombre puede alcanzar, entonces las nociones del hombre disminuirán a la mitad, incluso al punto de que todas las dificultades del hombre se resolverían. Durante la obra del Dios encarnado, el hombre no puede soportarlo y está repleto de nociones acerca de Él, y son comunes los casos de resistencia y desobediencia. El hombre no puede tolerar la existencia de Dios, ni puede mostrar indulgencia a la humildad y al ocultamiento de Cristo, ni perdonar Su esencia, que obedece al Padre celestial. Por lo tanto, no puede quedarse con el hombre por la eternidad después de que Él termina Su obra porque el hombre no está dispuesto a que viva junto a él. Si los hombres no le pueden mostrar indulgencia durante el curso de Su obra, entonces, ¿cómo podrían tolerar que Él viviera junto a ellos después de haber cumplido Su ministerio, mientas los ve experimentar poco a poco Sus palabras? ¿No caerían muchos entonces por Él? El hombre solo le permite obrar en la tierra; este es el mayor grado de indulgencia del hombre. Si no fuera por Su obra, hace mucho que el hombre lo hubiera echado de la tierra, así que, ¿no mostraría mucha menos indulgencia una vez que se completara Su obra? Luego, ¿no le daría muerte el hombre y lo torturaría hasta la muerte? Si no lo llamaran Cristo, entonces posiblemente no podría obrar entre la humanidad; si no obrara con la identidad de Dios Mismo y, en su lugar, obrara solo como un hombre normal, entonces el hombre no toleraría ni una sola frase que Él pronunciara, mucho menos toleraría lo más mínimo de Su obra. Así que solo puede portar esta identidad en Su obra. De esta manera, Su obra es más poderosa que si no lo hubiera hecho así; porque los hombres están dispuestos a obedecer el prestigio y una gran identidad. De no haber portado la identidad de Dios Mismo mientras obraba o de no haber aparecido como Dios Mismo, entonces no hubiera tenido la oportunidad de hacer la obra en lo absoluto. A pesar del hecho de que Él tiene la esencia de Dios y el ser de Cristo, el hombre no cedería ni le permitiría ejecutar la obra con facilidad entre la humanidad. Él porta la identidad de Dios Mismo en Su obra; aunque tal obra sea decenas de veces más poderosa que la que se haga sin esa identidad, el hombre todavía no le es completamente obediente porque solo se somete a Su prestigio y no a Su esencia. Si es así, cuando quizá un día Cristo renuncie a Su cargo, ¿le permitiría el hombre permanecer vivo siquiera un día? Dios está dispuesto a vivir en la tierra con el hombre para que Él pueda ver los efectos que la obra de Su mano traerá en los años por venir. Sin embargo, el hombre no puede tolerar Su presencia ni siquiera por un día, de modo que Él no puede sino desistir. Permitirle a Dios hacer la obra que debe hacer entre los hombres, y cumplir Su ministerio es el mayor grado de indulgencia y gracia del hombre. Aunque los que Él ha conquistado personalmente le muestran tal gracia, solo le permiten quedarse hasta que Su obra haya terminado, ni un momento más. Si esto es así, ¿qué pasa con los que Él no ha conquistado? ¿Que Él sea Cristo con el caparazón de un hombre normal no es la razón por la que el hombre trata al Dios encarnado de esta forma? Si Él solo tuviera la divinidad y no una humanidad normal, entonces, ¿no se resolverían las dificultades del hombre con mayor facilidad? El hombre reconoce Su divinidad a regañadientes y no muestra interés en Su caparazón de hombre corriente, a pesar del hecho de que Su esencia es exactamente la de Cristo, que se somete a la voluntad del Padre celestial. Así pues, Él no tendría otra opción más que cancelar Su obra de estar entre los hombres para compartir con ellos tanto las alegrías como las tristezas, porque el hombre ya no podría tolerar Su existencia.

De “La Palabra manifestada en carne”

Quiere saber más, haga clic aquí: Prédicas cristianas

¿Podrán entrar al reino de los cielos los que viven en el ciclo de pecar y confesar? Este post le dirá la respuesta

Quizás algunas personas dirían que nosotros seres humanos no somos perfectos, así pues es inevitable que pequemos, y con que confesemos al Señor, Él perdonará nuestro pecado y seremos dignos de entrar en Su reino en el futuro. ¿Es correcto este punto de vista?

Se registra en la Biblia: “Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados, sino cierta horrenda expectación de juicio, y la furia de un fuego que ha de consumir a los adversarios” (Hebreos 10:26-27). Dios dice: “Un pecador como vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado ni perfeccionado por Dios, ¿puede ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡qué suerte tendrías! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Tú, un pecador que acaba de ser redimido, eres, por tanto, incapaz de heredar directamente la herencia de Dios”.


Película cristiana en español latino|Salvación|El camino de liberarse del pecado y entrar al cielo

¿Qué es la salvación? Aquellos que creen en el Señor Jesús piensan que si le oran con sinceridad al Señor, confiesan y se arrepienten de sus pecados, estos les serán perdonados y se les concederá la salvación, y que cuando el Señor venga ascenderán directamente al reino de los cielos. ¿Pero de verdad es tan simple la salvación?

El héroe de la película, Xu Zhiqian, cree en Dios desde hace muchos años, se entrega apasionadamente a Dios y lo abandonó todo para cumplir con sus deberes. A causa de ello, fue arrestado y torturado por el Partido Comunista de China. Tras salir de la cárcel, continuó cumpliendo con sus deberes, adquirió algo de experiencia práctica y sus sermones y su obra resolvieron algunos problemas prácticos de sus hermanos y hermanas. Más tarde, su esposa también fue arrestada, pero él no se quejó, no se volvió negativo ni se desmoronó… Todo esto le valió los cumplidos y elogios de sus hermanos y hermanas. Xu Zhiqian cree que posee la realidad de la verdad y que no hay problema para entrar en el reino de los cielos. Pero pronto le sobreviene una prueba inesperada: su esposa muere torturada por la policía del PCCh. Xu Zhiqian, angustiado, tiene nociones, confusiones y quejas sobre Dios, y piensa en rebelarse contra Él y traicionarlo… Luego, cuando se da cuenta de que está traicionando a Dios, comienza a reflexionar y se pregunta si las personas que, como él, pasan por pruebas y luego se quejan, malinterpretan a Dios y lo traicionan son salvadas realmente. ¿De verdad son aptas para entrar en el reino de Dios?

Recomendación: Que es apartarse del mal

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Testimonio cristiano | ¿Quién se interpone entre el reino de los cielos y yo?

Testimonios de la vida de la iglesia te trae experiencias reales de cristianos juzgados por medio de las palabras de Dios Todopoderoso y sus testimonios al comprender la verdad, conocer a Dios y transformar su carácter corrupto. Aprende qué es el verdadero arrepentimiento y descubre la senda de purificación y entrada en el reino de los cielos.

   

 Testimonio cristiano  | ¿Quién se interpone entre el reino de los cielos y yo? 

Micaela es una católica devota que no se siente sustentada en lo espiritual. Busca por todas partes la obra del Espíritu Santo, hasta que un día descubre el sitio web de la Iglesia de Dios Todopoderoso y termina viendo muchas de las películas evangélicas de la Iglesia en internet. Al ver estas películas reconoce que las palabras de Dios Todopoderoso son la voz de Dios y confirma que Dios Todopoderoso es el regreso del Señor Jesús. Para su sorpresa, sin embargo, cuando su padre y su prima cristianos, anciano y pastora respectivamente, se enteran de su fe, tratan una y otra vez de estorbarla y acosarla, e incluso actúan con otros pastores en su contra. El padre de Micaela llega a amenazarla con repudiarla para que se vea forzada a renunciar a su fe en Dios Todopoderoso. Enzarzada en esta batalla espiritual, ¿cómo se ampara en Dios y se apoya en la verdad de Sus palabras para vencer las tentaciones de Satanás y su ataque contra ella, para finalmente mantenerse firme en el testimonio? Ve este vídeo para averiguarlo.

Conoce el plan de salvación del hombre de Dios para encontrar maneras de escaparse del pecado

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Preguntas Cristianas: Conoce el plan de salvación del hombre de Dios para encontrar maneras de escaparse del pecado

Los desastres se están intensificando, las profecías del regreso del Señor se han cumplido. Frente a esto, ¿le urge usted recibir al Señor para poder entrar en Su reino? Pero en la vida cotidiana, a menudo se enoja, miente y no puede evitar pecar, ¿se preocupa por ser abandonado por el Señor y caer en desastres? Entonces, ¿qué debemos hacer para poder escaparnos plenamente del pecado? No se preocupe, con que comprendamos cómo Dios nos salva paso a paso, encontraremos maneras al respecto.

Dios dice: “Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad y se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre; no lo libró de la totalidad de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para librar completamente al hombre de su carácter satánicamente corrompido. Y, así, ahora que el hombre ha sido perdonado de sus pecados, Dios ha vuelto a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida”. “La primera encarnación fue para redimir al hombre del pecado; para redimirlo por medio de la carne de Jesús; es decir, Él salvó al hombre desde la cruz, pero el carácter satánico corrupto todavía permanecía en el hombre. La segunda encarnación ya no tiene como propósito servir como ofrenda por el pecado, sino, más bien, salvar por completo a los que fueron redimidos del pecado. Esto se hace de tal forma que quienes han sido perdonados puedan ser librados de sus pecados, sean purificados completamente, y, al lograr un cambio de carácter, sean liberados de la influencia de la oscuridad de Satanás y regresen delante del trono de Dios. Sólo así puede el hombre ser plenamente santificado. Después de que la Era de la Ley llegó a su fin, y al comenzar la Era de la Gracia, Dios inició la obra de salvación, la cual continúa hasta los últimos días, cuando, al juzgar y castigar a la raza humana por su rebeldía, Él habrá purificado totalmente a la humanidad. Sólo entonces Dios concluirá Su obra de salvación y entrará en el reposo”.

De las palabras de Dios sabemos que Dios se encarnó y fue clavado en la cruz convirtiéndose la ofrenda por el pecado para redimir a toda la humanidad, mientras aceptemos la obra de redención del Señor Jesús, nuestro pecado será perdonado. Sin embargo, la naturaleza pecaminosa sigue arraigada en nosotros, a menudo nos enojamos, decimos mentiras y nos vemos difícil mostrar tolerancia hacia otros, etc, innegablemente, aún vivimos en el ciclo de pecar y confesar, no podemos escaparnos de las ataduras de la naturaleza pecaminosa. Dios sabe nuestras necesidades, por eso, se ha encarnado otra vez en los últimos días para expresar toda la verdad de purificación y salvación del hombre realizando la obra de juicio con el fin de resolver plenamente nuestra naturaleza pecaminosa y carácter satánico. Solo experimentando la obra del juicio de Dios en los últimos días y alcanzando la purificación, se podrá entrar en el reino de Dios.

Para conocer más: Que es remision de pecados

miércoles, 2 de junio de 2021

Película cristiana en español | "Llamar a la puerta" Cómo recibir el regreso del Señor Jesús


Película cristiana en español | "Llamar a la puerta" Cómo recibir el regreso del Señor Jesús 

Hace dos mil años, el Señor Jesús profetizó: "Pero a medianoche se oyó un clamor: '¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo'" (Mateo 25:6). "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo" (Apocalipsis 3 :20 ). Durante los últimos dos mil años, los creyentes en el Señor han estado alerta y esperando que el Señor llamara a la puerta. ¿Cómo llamará a la puerta de la humanidad cuando Él regrese? En los últimos días, algunos han dado testimonio de que el Señor Jesús ha regresado —Dios Todopoderoso encarnado— y de que Él está haciendo la obra de juicio en los últimos días. Esta noticia ha conmocionado al mundo religioso. 

Yang Aiguang, la protagonista de la película, lleva décadas creyendo en el Señor y siempre ha trabajado y predicado con entusiasmo con la esperanza de recibir el regreso del Señor. Un día, dos personas llaman a su puerta para decirles a Yang Aiguang y a su marido que el Señor Jesús ha regresado y para compartir las palabras de Dios Todopoderoso con ellos. Ambos quedan profundamente conmovidos por las palabras de Dios Todopoderoso, pero como Yang Aiguang está sometida a las falacias, engaños y restricciones de los pastores y los ancianos, echa de su casa a las testigos de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Después de eso, las testigos vuelven a llamar a su puerta en varias ocasiones y leen las palabras de Dios Todopoderoso a Yang Aiguang, dando testimonio de la obra de Dios en los últimos días. Durante ese tiempo, el pastor entorpece y obstaculiza a Yang Aiguang una y otra vez y ella sigue vacilando. Sin embargo, al oír las palabras de Dios Todopoderoso, Yang Aiguang termina por entender la verdad y adquiere criterio respecto a los rumores y falacias difundidos por los pastores y ancianos. Finalmente, entiende cómo llama el Señor a la puerta durante Su regreso en los últimos días y cómo deberíamos recibirlo. Cuando se disipa la niebla, ¡Yang Aiguang oye por fin la voz de Dios y reconoce que Dios Todopoderoso es en verdad el regreso del Señor Jesús!

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

¿Sabe usted que la obra del juicio de Dios es una salvación en vez de un castigo para el hombre?

Cuando se trata de la obra del juicio de Dios en los últimos días, mucha gente considera que ésta es maldición y castigo, así que tiene miedo de enfrentarlo. Pero los que lo han experimentado en persona sienten que es una salvación y purificación y se esconde el gran amor de Dios. ¿Quiere saber la razón? Haga clic en para ver el vídeo destacado “‘Qué voz más hermosa’: El juicio de Dios en los últimos días es la salvación de la humanidad” para encontrarla.

 

Película cristiana "Qué voz más hermosa" Escena 5 - El juicio de Dios en los últimos días es la salvación de la humanidad (Español Latino)

El juicio de Dios en los últimos días es la salvación de la humanidad Algunos leen las palabras de Dios y ven que hay cosas duras: el juicio, la condena y la maldición de la humanidad. Piensan que si Dios juzga y maldice a la gente, los condenará y castigará a ellos también . ¿Cómo puede afirmarse que esta clase de juicio es para purificar y salvar a la humanidad? La palabra de Dios dice: "Lo que Dios maldice es la desobediencia del hombre y lo que Él juzga son los pecados del hombre". "Las duras revelaciones de la palabra tienen, todas, el propósito de guiarte por la senda correcta" (La Palabra manifestada en carne). ¿Cuál es la manera adecuada de entender la obra del juicio de Dios en los últimos días?

Recomendación: El juicio del gran trono blanco