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domingo, 12 de septiembre de 2021

El Señor viene a hacer la obra de purificar el pecado del hombre en los últimos días para salvarlo y dejarlo entrar al reino de los cielos

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El Señor viene a hacer la obra de purificar el pecado del hombre en los últimos días para salvarlo y dejarlo entrar al reino de los cielos

 Herman@s, ¿la conclusión de la obra redentora del Señor Jesús significa el fin de la obra de salvación de Dios? Tal vez, dirían que lo que dijo el Señor Jesús en la cruz «¡Consumado es!» significa que la obra de salvación de Dios fue terminada. Pero, ¿es éste realmente el caso? La obra de redención del Señor Jesús perdonó el pecado del hombre, pero no eliminó su naturaleza pecaminosa y carácter satánico. Por lo tanto, aún estamos en la esclavitud de nuestra naturaleza pecaminosa y no podemos evitar pecar y resisitrnos a Dios. El Señor Jesús dijo: “En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre” (Juan 8:34-35). Y en el libro de Hebreos se dice: “Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). Evidentemente, los que no son liberados de la atadura del pecado pero no han alcanzado la purificación no merecen ver el rostro de Dios y entrar en el reino de los cielos. Debido a que el hombre comete pecados con frecuencia sin ser capaz de dejar, y que Dios está consciente del dolor de la gente que vive en el pecado, entonces, Él decidió vendría de nuevo en los últimos días para hacer una obra nueva y más elevada, al fin de salvarla del pecado y hacerla ser purificada y entrar en el reino celestial.

Veamos algunos versículos y la Palabra de Dios para entender mejor lo anterior.

“Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad” (Juan 16:12-13). “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17).

Dios Todopoderoso dice: “Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad y se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre; no lo libró de la totalidad de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para librar completamente al hombre de su carácter satánicamente corrompido. Y, así, ahora que el hombre ha sido perdonado de sus pecados, Dios ha vuelto a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida”.

“El objetivo esencial de la obra del castigo y el juicio de Dios es purificar a la humanidad y prepararla para el día del reposo final. Sin esta purificación, nadie de la humanidad podrá ser clasificado en diferentes categorías según su especie ni entrar en el reposo. Esta obra es el único camino de la humanidad para entrar en el reposo”.

Ahora el Salvador Jesús ha regresado hace mucho tiempo, es Dios Todopoderoso encarnado, ha publicado millones de palabras de la verdad y ha hecho la obra de purificar y salvar al hombre para resolver su naturaleza pecaminosa y llevarlo al reino de los cielos, concluyendo así toda la obra de Dios para salvar a la humanidad.


Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

martes, 31 de agosto de 2021

Encontré el camino al reino de los cielos


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Prédica cristiana sobre la fe: Encontré el camino al reino de los cielos

Por Sheila, Kenia

Sembrar la semilla del sueño del reino de los cielos

Nací en una familia católica, y desde que era pequeña mi abuela me enseñó a rezar y a observar los rituales católicos. Cuando tenía 15 años empecé a aceptar las doctrinas del catolicismo, como hacer buenas obras y amar a los demás, y participé en todo tipo de rituales en la iglesia. El sacerdote solía decir a menudo que sólo al estar equipados con estas doctrinas podíamos ser verdaderos creyentes en Dios, y entonces, cuando viniese, seríamos arrebatados al reino de los cielos. Así que me decía a mí misma con frecuencia que tenía que seguir los ritos de la iglesia absolutamente y participar activamente en las actividades de la iglesia para llegar a ser alguien amada por Dios, obtener Sus bendiciones, y ser arrebatada al reino del cielo.

¿Puedo entrar en el reino de los cielos si no puedo escapar de las ataduras del pecado?

Cuando estaba en la universidad, me di cuenta de que mis amigos de la iglesia siempre parecían muy devotos cuando iban a misa, pero en sus vidas normales hacían cosas a menudo que ofendían a Dios, como fumar, beber e ir a fiestas salvajes. Esto me causaba sorpresa e irritación a la vez, y pensaba: “El Señor Jesús nos enseñó que tenemos que amar a nuestro Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con todo nuestro cuerpo, y que debemos alejarnos de los placeres, las pruebas y las tentaciones del mundo. Mis amigos de la iglesia parecen creer en Dios por fuera, pero en realidad no prestan nada de atención a obrar por Él. Incluso desean las cosas del mundo y buscan los placeres seculares; ¿no es esto violar las enseñanzas del Señor? No puedo ser como ellos. Tengo que centrarme en gastarme y trabajar por Dios.” Por esa razón, pensé que amaba a Dios más que mis amigos de la iglesia.

Sin embargo, descubrí que mi propio estado espiritual no cumplía los requisitos del Señor. Aunque en la iglesia participaba activamente en todas las actividades y trabajaba con entusiasmo, en mi vida normal no podía cumplir los mandamientos de Dios. Por ejemplo, cuando veía que un amigo de la iglesia que buscaba los placeres de la carne parecía feliz y libre, mientras yo me encontraba con todo tipo de dificultades y adversidades, no podía evitar culpar al Señor. Cuando cometía un error y mi familia me reñía, solía poner excusas y protestaba para defenderme, y me enfadaba por ser regañada. A veces, mi madre me reprochaba, diciendo: “¡Dios nos enseñó a ser humildes y a perdonar, pero tú no estás cumpliendo Sus palabras!” Sus palabras me sentaron como una bofetada; me di cuenta de que en realidad no estaba cumpliendo las palabras de Dios y tenía muchos remordimientos por ser creyente sólo de palabra. No pude evitar empezar a reflexionar: “¿Por qué no puedo triunfar sobre el pecado? Aunque siempre me confieso con el cura después de pecar y hago muchas obras buenas para compensar, después de todo simplemente cometo el mismo pecado. Si tengo fe de esta manera, ¿puedo realmente obtener las bendiciones del Señor?” Pero, entonces, pensaba en lo que nos había enseñado el cura: “Si nos confesamos al cura después de pecar, nuestros pecados serán perdonados. Siempre que nos gastemos y trabajemos por Dios, y hagamos muchas obras buenas, podemos conseguir Su misericordia y Sus bendiciones de nuevo. Como dice la Biblia: ‘He combatido con valor, he concluido la carrera, he guardado la fe. Nada me resta sino aguardar la corona de justicia que me está reservada, y que me dará el Señor en aquel día como justo juez, […]’ (2 Timoteo 4:6-7)”. Entonces me sentía algo consolada; siempre que me confesara a menudo y siguiese trabajando y gastándome por Dios, todavía tenía la esperanza de entrar en el reino de los cielos. Así que seguí haciendo buenas obras activamente, trabajando duro y haciendo sacrificios.

Una publicación de Facebook me hace reflexionar

Un día, en el año 2017, abrí Facebook para ver si había algo nuevo ese día y estaba mirando las publicaciones como siempre, cuando vi que una hermana llamada Betty había publicado lo siguiente: “Aunque muchas personas creen en Dios, pocas entienden qué significa la fe en Él y qué deben hacer para conformarse a Su voluntad. […] ‘Creer en Dios’ significa creer que hay un Dios; este es el concepto más simple respecto a creer en Él. Aún más, creer que hay un Dios no es lo mismo que creer verdaderamente en Él; más bien es una especie de fe simple con fuertes matices religiosos. La fe verdadera en Dios significa lo siguiente: con base en la creencia de que Dios tiene la soberanía sobre todas las cosas, uno experimenta Sus palabras y Su obra, purifica su carácter corrupto, satisface la voluntad de Dios y llega a conocerlo. Sólo un proceso de esta clase puede llamarse ‘fe en Dios’. Sin embargo, las personas consideran a menudo que la creencia en Dios es un asunto simple y frívolo. Las personas que creen en Dios de esta manera han perdido el significado de creer en Él y, aunque pueden seguir creyendo hasta el final, jamás obtendrán Su aprobación, porque marchan por la senda equivocada. Hoy siguen existiendo quienes creen en Dios según letras y doctrinas huecas. No saben que carecen de la esencia de la creencia en Dios, y no pueden obtener Su aprobación. Aun así, siguen orando a Dios para recibir bendiciones de seguridad y suficiente gracia. Detengámonos, calmemos nuestro corazón y preguntémonos: ¿Puede ser que creer en Dios sea realmente la cosa más fácil en la tierra? ¿Puede ser que creer en Dios no signifique nada más que recibir mucha gracia de Él? Las personas que creen en Dios sin conocerlo o que creen en Dios y, sin embargo, se oponen a Él, ¿son realmente capaces de satisfacer la voluntad de Dios?” (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”). Estas palabras eran verdaderamente nuevas y diferentes e inmediatamente se apoderaron de mi corazón. Nunca antes había oído nada así, y en especial las últimas frases eran cosas que nunca había considerado. Pensé: “¡Estas palabras son maravillosas! ¿Quién las dijo? ¡Revelan el significado de la fe y nuestros objetivos por los que creemos en Dios en un pasaje tan corto!” Reflexioné acerca de estas palabras, y por primera vez calmé mi corazón y consideré mi propia fe. Pensé en cómo todos esos años siendo católica, aunque a menudo participaba en todo tipo de actividades y rituales organizados por la iglesia, trabajaba de manera proactiva por la iglesia, hacía buenas obras en la comunidad, había sufrido un poco y pagado un pequeño precio, en realidad había estado haciendo todo eso para que mi familia y yo fuésemos bendecidos y protegidos por Dios. Aun más, lo había hecho para poder entrar en el reino del cielo en el futuro. Siempre había pensado que buscar ese camino era correcto y que ese tipo de fe era aceptable para Dios y que ganaría Sus bendiciones y aprobación. Pero, después de leer este pasaje, empecé a tener la ligera impresión de que el significado de creer en Dios es muy profundo, y trabajar duro, abandonar cosas y gastarme a cambio de las bendiciones del reino del cielo no era amar a Dios de verdad. ¿Cómo podría ese tipo de fe obtener la aprobación de Dios? Esto fue como un toque de atención para mi corazón; no pude evitar tener dudas acerca de mi propio sueño del reino del cielo. Pero, entonces, recordé los 20 años, más o menos, en los que había sido creyente. Había continuado trabajando en la iglesia; ¿cómo podía toda mi adversidad y el precio que había pagado ser en vano?

Cuanto más reflexionaba sobre lo que la hermana Betty había publicado, más esperaba que escribiese más palabras como esta para resolver las dudas de mi corazón. Decidí enviarle una solicitud de chat y establecer una relación de amistad. Ella respondió muy rápido y me presentó a la Hermana Lily también, diciendo que podíamos tener reuniones en línea. Yo accedí de muy buena gana.

Entender la relación entre el trabajo duro y entrar en el reino del cielo

Mientras estábamos reunidas, primero compartimos nuestras propias experiencias de fe, y entonces yo compartí lo que sentí al leer la publicación de Betty. Le dijo: “El pasaje está muy bien escrito y es muy práctico. Me di cuenta de que mi fe en Dios era simplemente para obtener bendiciones, no porque tuviese amor verdadero por Dios. Pero, todavía estoy un poco confusa, porque la Biblia dice: ‘He combatido con valor, he concluido la carrera, he guardado la fe. Nada me resta sino aguardar la corona de justicia que me está reservada, y que me dará el Señor en aquel día como justo juez, […]’ (2 Timoteo 4:6-7). Y el sacerdote a menudo nos dice que, siempre que sigamos trabajando y gastándonos por Dios, y hagamos muchas buenas obras, en el futuro seremos bendecidos por Dios y entraremos en el reino del cielo. Todos estos años he sido creyente, he continuado trabajando duro y dando lo que tengo; ¿cómo puede ser que nada de eso vaya a ser conmemorado por Dios?”

La hermana Lily dijo: “En verdad no es fácil para nosotros reconocer que creemos en Dios para obtener bendiciones en vez de hacerlo por amor verdadero por Él. Este es el esclarecimiento y la dirección de Dios. ¡Gracias a Dios! No entendemos completamente la verdad sobre qué tipo de personas puede entrar en el reino del cielo, y por eso surge este tipo de confusiones. De hecho, muchos creyentes piensan que, aunque pequemos con frecuencia y no podamos adherirnos a las enseñanzas de Dios, siempre que nos confesemos a un cura, hagamos muchas buenas obras y sigamos obrando, abandonemos cosas y nos gastemos por Dios, seremos aceptados por Dios. Entonces, cuando venga, entraremos en el reino del cielo. Pero ¿es correcta esta perspectiva? ¿Tiene esto algún fundamento en la palabra de Dios? Al leer la Biblia podemos fácilmente descubrir que, ni Yahvé ni el Señor Jesús dijeron nada parecido, ni tampoco el Espíritu Santo. Esas eran las palabras de Timoteo; son palabras humanas y sólo representan una opinión personal. Las únicas porciones de la Biblia que son la palabra de Dios, que son la verdad, son las partes que dijo Yahvé, las pronunciadas por Yahvé a través de los profetas, y las del Señor Jesús. Las palabras de los discípulos y los apóstoles no son la verdad y, a pesar del hecho de que están recogidas en la Biblia, son sólo palabras del hombre y sólo representan sus experiencias personales y entendimiento de las palabras de Dios, y sus propias ideas. Aunque contienen el esclarecimiento del Espíritu Santo, no pueden ser llamadas palabras de Dios. Por eso tenemos que guiarnos por las palabras de Dios en algo tan importante como entrar en el reino del cielo. Si actuamos según las palabras del hombre, es muy probable que nos desviemos del camino del Señor.

“Entonces, ¿qué tipo de persona puede verdaderamente entrar en el reino del cielo? El Señor nos dijo muy claramente: ‘No todo aquel que me dice: ¡Oh, Señor, Señor! entrará por eso en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre celestial, ése es el que entrará en el reino de los cielos’ (Mateo 7:21). A partir de las palabras de Dios podemos ver que, cuando Dios sopesa si la gente cumple los requisitos para entrar en el reino de los cielos, no tiene en cuenta cuánto han abandonado o cuánto se han gastado, sino que considera si siguen la voluntad del Padre celestial. Es decir, los que entran en el reino del cielo deben ser personas que se desprenden del pecado y consiguen la purificación, que se adhieren al camino de Dios y pueden obedecerle, amarle y adorarle. Si trabajamos duro, abandonamos cosas y nos gastamos mucho, pero no nos adherimos a las palabras de Dios y, por el contrario, pecamos frecuentemente y nos resistimos a Dios, entonces somos malvados y no podemos entrar en el reino del cielo. Seremos como los fariseos judíos que se opusieron al Señor, que siempre estaban en el templo sirviendo a Dios y viajaban hasta los confines de la tierra predicando el evangelio de Yahvé. A los ojos de la gente, ellos trabajaban muy duro, abandonaban mucho y daban todo lo que tenían, y deberían ser los que más merecen la aprobación de Dios. Sin embargo, Dios los condenó como hipócritas y los maldijo, diciendo que eran de la índole de serpientes venenosas e hijos del infierno. Los fariseos tuvieron ese tipo de fin, principalmente porque, a pesar de su trabajo duro, detrás de todo eso estaban realizando transacciones con Dios a cambio de que Dios les concediera bendiciones. Esto fue principalmente para mantener su propio estatus y forma de vida. Los fariseos eran arrogantes por naturaleza y no tenían ninguna reverencia por Dios. No exaltaban a Dios ni daban testimonio de Él en sus sermones, sino que, en cambio, siempre alardeaban y utilizaban su buen comportamiento superficial para embaucar a los creyentes. Llevaron a los creyentes ante ellos mismos para hacer que les adorasen, admirasen y siguiesen a ellos en vez de a Dios. Cuando el Señor Jesús estaba obrando, los fariseos se convirtieron abiertamente en enemigos del Señor para proteger su estatus y forma de vida, condenando y blasfemando violentamente al Señor Jesús. Hicieron todo lo posible por evitar que los creyentes le siguiesen y finalmente incluso se aliaron con el gobierno romano para clavarlo en la cruz. Esto ofendió gravemente el carácter de Dios y con ello se ganaron el castigo de Dios. Esto prueba que, aunque la gente pueda trabajar duro y abandonar algunas cosas, no significa que sean los que siguen la voluntad de Dios. Sin ser limpiados de sus pecados, aunque hagan sacrificios y se gasten, todavía pueden hacer el mal y oponerse a Dios. Si nos comparamos con esto, vemos que, aunque parezca que trabajemos duro por fuera y que estemos felices de ser buenos samaritanos, ayudar y apoyar a nuestros hermanos y hermanas, nuestro objetivo es ser bendecidos y entrar en el reino del cielo. Cuando Dios nos bendice, le damos gracias y le alabamos, pero cuando nos encontramos con dificultades o desastres, malinterpretamos a Dios y le culpamos, o incluso le traicionamos. Somos grandilocuentes en nuestra obra y sermones, dando testimonio de cuánto hemos sufrido y cuánta obra hemos hecho para recibir la aprobación de otros creyentes, para que nos admiren y nos adoren. No es para retribuir a Dios por Su amor o permitir que los creyentes entiendan la voluntad y los requisitos de Dios, sino para buscar fama y estatus. Cuando nos encontramos con gente, hechos o cosas indeseables en nuestras vidas, perdemos los estribos y no podemos seguir la palabra de Dios. La lista continúa. A partir de esto podemos ver que nuestro trabajo duro, nuestros sacrificios y esfuerzos no son para amar o satisfacer a Dios, sino que son transacciones para explotar y engañar a Dios para que satisfaga nuestras ambiciones y nuestros deseos. ¿Cómo podría la gente como nosotros, que está constantemente viviendo en pecado, ser considerada como gente que sigue la voluntad del Padre celestial? Dios es santo y requiere de nosotros que nos deshagamos completamente de las ataduras del pecado y obtengamos la purificación; esta es la única manera de poder ver Su rostro. Pero, actualmente estamos llenos de suciedad, ¿entonces cómo podría Dios llevarnos al reino celestial? Sólo al dejar de lado el pecado y convertirnos en personas que cumplen la voluntad de Dios podemos recibir la aprobación de Dios y ser dignos de entrar en el reino del cielo.”

Mientras escuchaba esto, pensé: “Es cierto. Dios nunca dijo que la gente que obra y sufre mucho podrá entrar en el reino del cielo. Por el contrario, Él dijo que sólo los que siguen la voluntad del Padre celestial entrarán. Al parecer, estábamos equivocados todos estos años al seguir las palabras de Timoteo, y son completamente contrarias a lo que Dios requiere. Cuando pienso en estos años pasados, aunque he estado trabajando en la iglesia y haciendo muchas obras buenas, todo era para ser bendecida y entrar en el reino del cielo: sólo era para realizar transacciones con Dios, no con el fin de amarle y satisfacerle. Además, todavía culpo a Dios cuando me encuentro con adversidad, y después de hacer algo mal, todavía discuto y miento para defenderme. Incluso después de confesarme sigo pecando con frecuencia. ¿Cómo puedo ser considerada alguien que sigue la voluntad de Dios?” En ese momento, le dije a la hermana Lily: “Siempre pensaba que trabajar duro me abriría las puertas del reino del cielo, pero a través de la palabra de hoy de estas Escrituras me he dado cuenta de que este tipo de fe no concuerda con la voluntad de Dios. También he llegado a ver que sólo los que se deshacen del pecado y son limpiados, y se convierten en personas que pueden mantener la voluntad de Dios, pueden entrar en el reino del cielo. Pero, yo todavía estoy atada al pecado y no sé cómo escapar de él y ser limpiada. ¿Podéis compartir más conmigo?”

Continuará…

Catolicismo: Por fin tengo la esperanza de cumplir mi sueño del reino de los cielos (II)

El camino hacia la purificación y la entrada al reino celestial

La hermana Lily dijo: “¡Gracias a Dios! Tienes toda la razón. Si queremos entrar en el reino de los cielos, debemos resolver absolutamente el problema de nuestros pecados. Así que, ¿cómo podemos escapar de nuestras naturalezas pecadores y ser limpiados? Para esto debemos entender la obra del Señor Jesús y el resultado que consiguió, así como el camino hacia la liberación del pecado. Vamos a leer primero otro pasaje de las palabras de Dios: ‘Un pecador como vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado ni perfeccionado por Dios, ¿puede ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡qué suerte tendrías! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Tú, un pecador que acaba de ser redimido, eres, por tanto, incapaz de heredar directamente la herencia de Dios’ (‘Acerca de los apelativos y la identidad’ en “La Palabra manifestada en carne”). ‘Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad y se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre; no lo libró de la totalidad de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para librar completamente al hombre de su carácter satánicamente corrompido. Y, así, ahora que el hombre ha sido perdonado de sus pecados, Dios ha vuelto a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida’ (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”)”.

La hermana Lily compartió conmigo lo siguiente: “A partir de las palabras de Dios podemos ver que Él obra para salvar a la humanidad basándose en Su plan de gestión y la necesidad de la humanidad. De la misma manera en que, en la fase posterior de la Era de la Ley, cuando los seres humanos estábamos pecando cada vez más y no podíamos cumplir las leyes o mandamientos, y estábamos enfrentados al peligro de ser ejecutados bajo la ley, Dios se encarnó como el Señor Jesús según las necesidades de la gente de aquel entonces. Fue crucificado por el bien de la humanidad y redimió a la humanidad del pecado para que pudiésemos ser liberados de la condena y la maldición de la ley. Al aceptar la salvación del Señor Jesús, siempre que confesemos nuestros pecados a Dios y nos arrepintamos, estos pecados serán perdonados y podremos disfrutar de la gracia y las bendiciones concedidas por el Señor. Estos son los resultados que obtuvo la obra del Señor Jesús. Aunque nos redimió de nuestros pecados, no perdonó nuestros caracteres corruptos o naturalezas pecadoras. Como Satanás nos corrompió, nuestros caracteres se han vuelto increíblemente arrogantes, deshonestos, malvados y codiciosos, molestos con la verdad y amantes de la injusticia. Estamos controlados por estos caracteres corruptos y, a menudo, no podemos evitar pecar y oponernos a Dios, luchamos con los demás por la fama y el beneficio, somos celosos y divisorios, mentimos y engañamos, nos elevamos y damos testimonio de nosotros mismos, etc. Por ejemplo, estamos controlados por nuestras naturalezas pecadoras y en todo mantenemos nuestros propios intereses. En el momento en que otra persona infringe nuestros propios intereses. entramos en conflicto y perdemos los estribos, o incluso empezamos a odiarlos. No tenemos ni la más mínima tolerancia o paciencia con los demás, e incluso nuestra obra y nuestros sacrificios se hacen solamente a cambio de las bendiciones de Dios, para obtener recompensas y entrar en el reino de los cielos. Si estamos dominados por nuestras naturalezas arrogantes y siempre queremos estar al mando, siempre queremos que otros hagan lo que decimos, nos aferraremos a nuestras ideas, no estaremos dispuestos a aceptar las sugerencias de los demás, estaremos celosos y disgustados cuando veamos que otros sobresalen más que nosotros, e incluso reprimiremos o regañaremos a los demás para mantener nuestro propio estatus. Si estamos controlados por nuestras propias naturalezas astutas, seremos insinceros a menudo, haremos falsas declaraciones y taparemos nuestros propios errores para proteger nuestros propios intereses, nuestras apariencias y nuestro estatus. A partir de esto, podemos ver que estas naturalezas satánicas son la raíz de lo que nos lleva a ser pecadores, y si no nos libramos de ellos, nunca dejaremos de pecar y resistirnos a Dios; nunca seremos dignos de entrar en el reino de los cielos. El objetivo de Dios al desarrollar Su obra de gestión es salvarnos completamente de la naturaleza pecadora para que obtengamos las bendiciones y las promesas de Dios. Por eso, en los últimos días, Dios está haciendo el paso de la obra del juicio empezando con la casa de Dios sobre los cimientos de la obra del Señor Jesús para transformar y limpiar completamente nuestros caracteres satánicos para que podamos deshacernos de las ataduras del pecado y ser ganados por Dios, cumpliendo así nuestro sueño del reino celestial. Tal y como profetizó el Señor una vez: ‘Y no recibe mis palabras, ya tiene juez que le juzgue; la palabra que yo he predicado, ésa será la que le juzgue el último día’ (Juan 12:48). Nos dijo claramente que en los últimos días volvería y expresaría muchas verdades, y completaría la obra de juzgar y limpiar al hombre con palabras, señalando el camino para que nos libremos de nuestros caracteres corruptos. Esto nos permitirá ser completamente limpiados y convertirnos en personas que obedecen verdaderamente a Dios y le temen. Sólo si aceptamos la obra de Dios del juicio en los últimos días, nuestros caracteres corruptos pueden ser limpiados; esta es nuestra única esperanza para entrar en el reino del cielo.”

Después de escuchar la palabra de la hermana Lily, por fin entendí que el Señor hizo la obra de la redención y que, gracias a nuestra fe en Él, hemos sido absueltos de nuestros pecados, pero nuestras naturalezas internas pecadoras no han sido limpiadas. Por eso todavía vivimos dentro del ciclo vicioso de pecar, confesar, y pecar de nuevo. Si queremos escapar del pecado, debemos aceptar el juicio y la obra de limpieza hecha por Dios en los últimos días, ya que esta es la única manera en que nuestros caracteres corruptos pueden ser purificados y podemos convertirnos en personas que pueden amar y obedecer verdaderamente a Dios, y podemos estar cualificados para entrar en el reino del cielo. Estaba entusiasmada al escuchar que Dios volvería para expresar verdades y hacer la obra del juicio porque Dios nos diría cómo escapar de las cadenas del pecado, y esto me daría esperanza para entrar en el reino de los cielos. ¡Gracias a Dios! Se hacía tarde, así que dejé de compartir, pero busqué una hora para compartir con ellos el día siguiente.

Dios regresó hace mucho tiempo

Cuando compartimos el día siguiente, la hermana Lily me puso una grabación de una recitación: “El salvador ya ha regresado en una ‘nube blanca’” Escuchar esto me conmovió mucho; sentí que estas palabras eran muy autoritarias. Estas palabras explican claramente cómo Dios volverá en una nube y nos dicen que nuestra esperanza en que Él descienda de los cielos sobre una nube sale completamente de nuestras propias nociones e imaginaciones; la nube blanca de la que Dios habla no es una nube material que podamos ver en el cielo, sino que se refiere a las palabras expresadas por el Señor Jesús cuando regrese en los últimos días. Entonces, la hermana Lily me dijo emocionada: “Sheila, la verdad es que el Señor Jesús que hemos estado esperando ha regresado desde hace mucho tiempo. Él es Dios Todopoderoso en la carne. Él ha expresado muchas verdades y está haciendo la obra del juicio empezando con la casa de Dios. Las palabras que te leí en la reunión de ayer, así como la recitación que has escuchado hoy, son todas palabras expresadas personalmente por Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso ha venido y ha abierto los siete sellos, ha abierto el rollo y revelado todos los misterios que no habíamos entendido todas estas generaciones. También nos ha concedido todas las verdades para que obtengamos la salvación y seamos limpiados. Esto es lo que el Espíritu Santo dijo a todas las iglesias. Ahora, la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días se ha propagado por todo el mundo, y Sus palabras han sido traducidas a más de 20 idiomas y publicadas en Internet para que la gente de todo el mundo que busque hambrienta la aparición de Dios pueda investigarlas. Muchas personas de todas las denominaciones, que de verdad creen en Dios y tienen sed de la verdad, han reconocido la voz de Dios al leer las palabras de Dios Todopoderoso, y han aceptado Su obra de los últimos días en masa, volviendo ante Su trono y siguiendo los pasos de Dios. El que podamos escuchar la voz de Dios hoy es Su dirección completamente; ¡todos estamos muy bendecidos!”

Al escuchar la noticia de que el Señor ha regresado, me sentí exultante y absolutamente emocionada. Al parecer, la recitación que había reproducido y las palabras que habíamos leído el día anterior eran todas las palabras de Dios; ¡con razón eran tan autoritarias! No me podía imaginar que sería capaz de darle la bienvenida al regreso del Señor. ¡Estaba tan contenta!

Entonces, la hermana Lily compartió más conmigo acerca de cómo Dios utiliza palabras para hacer la obra del juicio en los últimos días, y leyó estas palabras de Dios Todopoderoso: “La obra de Dios en la encarnación actual consiste en expresar Su carácter, principalmente, por medio del castigo y el juicio. Con base en esto, trae más verdad al hombre y le señala más formas de práctica, y, de este modo, logra Su objetivo de conquistar al hombre y salvarlo de su propio carácter corrupto. Esto es lo que yace detrás de la obra de Dios en la Era del Reino” (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”). “En los últimos días, Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la sustancia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tales como el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como la sabiduría y el carácter de Dios, etc. Todas estas palabras están dirigidas a la sustancia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios se refieren a que el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra del juicio, Dios no aclara simplemente la naturaleza del hombre con unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda no pueden ser sustituidos con palabras corrientes, sino con la verdad de la que el hombre carece por completo. Solo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; solo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra del juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra del juicio realizada por Dios” (‘Cristo hace la obra del juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Después de leer las palabras de Dios, la hermana Lily dijo compartiendo: “Las palabras de Dios están muy claras. Dios Todopoderoso de los últimos días hace la obra del juicio y de limpiar al hombre con palabras. Dios en la carne ha expresado todas las verdades para que la humanidad pueda ser salvada completamente; estas verdades son abundantes y revelan la justicia, majestad y carácter inviolable de Dios hacia nosotros, exponiendo nuestros caracteres satánicos y nuestra naturaleza y esencia que se oponen a Dios. Juzgan y revelan nuestras perspectivas incorrectas sobre la fe, así como nuestras ideas e imaginaciones acerca de Dios. También nos dicen cómo ser personas honestas, qué tipo de servicio concuerda con la voluntad de Dios, y cómo someternos a Dios y amarle en todo tipo de ambientes. Nos dicen cómo alcanzar el verdadero temor de Dios, cómo evitar el mal, y cómo ser compatibles con Cristo. Al leer las palabras de Dios y someternos a Su obra, y a través de lo que se revela en nuestros encuentros con la realidad, vemos que nuestros caracteres satánicos corruptos de ser arrogantes, egoístas, despreciables, deshonestos y fraudulentos están muy arraigados, y hagamos lo que hagamos, siempre tenemos nuestros propios motivos y objetivos. Incluso en nuestra obra y nuestros sermones, los motivos son la fama y el estatus; siempre estamos alardeando delante de los demás para que la gente nos admire. No es para exaltar o dar testimonio de Dios para nada. Cuando la obra de Dios no concuerda con nuestras ideas, lo delimitamos y juzgamos. Carecemos totalmente de verdadera sumisión hacia Dios. Al cumplir nuestro deber anhelamos las comodidades de la carne, a menudo saliendo del paso y engañando a Dios; carecemos totalmente de devoción hacia Él. Sólo entonces podemos ver lo profundamente que Satanás nos ha corrompido, que carecemos completamente de conciencia, razón, carácter y dignidad, y que no somos dignos de ser llamados humanos. Entonces, también empezamos a odiar nuestros propios caracteres corruptos y estamos dispuestos a abandonar la carne y poner en práctica las palabras de Dios. Al experimentar el juicio y el castigo de Dios, llegamos a saber que a Dios le gustan las personas honestas y los que ponen en práctica la verdad, mientras que siente repulsión y odio por las personas deshonestas y los que son conscientes de la verdad, pero siguen rebelándose contra Dios y resistiéndose a Él, confiando en sus caracteres corruptos. Llegamos a entender la voluntad y los requisitos de Dios y a obtener conocimiento auténtico de Su carácter justo; nuestra reverencia por Dios aumenta poco a poco y vemos que Su juicio y castigo hacia nosotros son Su amor y salvación. Al seguir experimentando este camino, abandonamos la carne y practicamos las palabras de Dios cada vez más, y nuestros caracteres satánicos corruptos desaparecen gradualmente. Empezamos a vivir con la semejanza de personas honestas. Todo esto es el fruto del juicio y el castigo de Dios.”

Después de que ella compartiese conmigo, sentí que la obra del juicio de Dios de los últimos días es increíblemente práctica, puede realmente transformar y purificar a la gente, ¡y por fin tengo la esperanza de cumplir mi sueño del reino del cielo! También tuve algo de idea acerca de las intenciones sinceras de Dios de salvar a la humanidad; estaba muy conmovida. Esperaba leer más de las palabras de Dios Todopoderoso y llegar a entender la obra del juicio de Dios.

Más tarde, la hermana Lily compartió más conmigo acerca de verdades como los misterios de las encarnaciones de Dios, cómo Satanás corrompe a la humanidad, cómo Dios salva a la humanidad paso a paso, la historia interna de la Biblia y el destino futuro de la humanidad y su resultado. Estas eran todas verdades que nunca había escuchado antes durante más de dos décadas de fe. Cuanto más leía las palabras de Dios Todopoderoso, más segura estaba en mi corazón de que esta era la voz de Dios, porque sólo Dios en la carne podía expresar palabras con tal autoridad y poder. Además de Dios, ¿quién podría revelar la verdad de la corrupción que Satanás nos causa? ¿Quién podría señalar los errores en nuestra creencia y dirigirnos hacia el camino correcto de la fe? ¿Y quién podría revelar los misterios del plan de gestión de 6000 años de Dios y decirnos cuáles son nuestro resultado y destino finales? Sólo Dios puede salvarnos de las fuerzas de Satanás para que podamos escapar de las ataduras del pecado, y dirigirnos por el camino de ser limpiados y alcanzar la salvación completa. Sólo Él puede traernos un destino final hermoso. Desde mi corazón confirmé que Dios Todopoderoso es el Señor regresado, que Él es la aparición de Cristo en los últimos días. Acepté con mucha alegría la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días.

Le doy gracias a Dios por escogerme; soy muy afortunada de haber escuchado Sus palabras en los últimos días, haber aceptado Su obra del juicio, y tenido la oportunidad de que mi sueño del reino celestial se cumpliese. ¡Debo buscar sinceramente la verdad y un cambio de carácter y convertirme en alguien que pone en práctica la voluntad de Dios para que pueda retribuirle por Su gran amor!

El fin.

Para conocer más: La segunda venida de Cristo

domingo, 29 de agosto de 2021

¿Cómo salir del pecado y entrar en el reino de Dios?

 Por Zhang Rui, China

Como cristiano, el pecado es algo con lo que yo no podría estar más familiarizado. ¡Ronda a mi alrededor todos los días, siempre está cerca y no puedo deshacerme de él! El ciclo constante de pecar y confesarme siempre me había preocupado, porque si el Señor volvía, ¿podría yo entrar en el reino de los cielos de esta manera? En medio de mi tormento, pensé en las palabras de Pablo: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena?” (Romanos 8:33-34). “Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). Sí, soy uno de los elegidos del Señor, el Señor ya ha perdonado todos mis pecados, y no importa si son pecados pasados, presentes o futuros, Él los perdona todos. Él ya no me ve como un pecador, y cuando el Señor venga, ¡podré entrar en el reino de los cielos!

Casualmente, un amigo de la iglesia me hizo esta pregunta posteriormente: “El Señor Jesús ha perdonado nuestros pecados, pero aun así pecamos, no podemos seguir el camino del Señor, y en nuestra vida diaria seguimos engañando, mintiendo, actuando de manera retorcida y taimada, tramando y conspirando, nos volvemos envidiosos y peleamos entre nosotros, y somos arrogantes y farisaicos. Vivimos en un ciclo de pecar cada día y confesar nuestros pecados cada noche, y no hemos escapado de nuestra naturaleza pecaminosa ni nos hemos purificado. El Señor Jesús dijo: ‘En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre’ (Juan 8:34-35). En 1 Pedro 1:16, también se dice: ‘porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy santo’. En estas palabras podemos ver que las personas como nosotros que no han escapado de la esclavitud del pecado no pueden entrar en el reino de los cielos. Dios es santo y justo, así que solo quienes han escapado del pecado están calificados para entrar en el reino de los cielos. Debemos creer en el Señor de acuerdo con las palabras del Señor, no de acuerdo con las palabras del hombre. Pablo era solo un discípulo, nada más que un hombre corrupto. ¿No dirías tú eso?”

La pregunta de mi amigo no pudo evitar que yo pensara: Él tenía razón en esto. Dios es santo y justo, así que los pecadores no están calificados para permanecer en el reino de Dios. Dios tiene la llave de la puerta del reino celestial, mientras que Pablo es simplemente un hombre corrupto. ¿Cómo pueden ser sus palabras la norma para entrar en el reino de los cielos? Si queremos entrar en el reino de los cielos, necesitamos determinar el camino basándonos en las palabras de Dios, no en las palabras de un hombre.

Yo soy un pecador, y Dios es santo, lo cual supone un gran abismo entre Dios y yo. ¿Cómo podría esperar yo entrar en el reino de los cielos mientras este exista? Pensar que pudiera hacerlo sería solo engañarme a mí mismo. Después de eso, cada vez que veía los versículos de la Biblia tales como “La santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14) y “Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23), mi corazón era traspasado por el tormento. A menudo pecaba involuntariamente y me resistía a Dios, estaba en esclavitud al pecado, me faltaban fuerzas para escapar, y esto significaba que nunca sería digno de ver a Dios. Entrar en el reino de los cielos era solo un sueño para mí.

Probé varios métodos para escapar de la esclavitud y las limitaciones del pecado. Una vez, ayuné, subí a la cima de una montaña y oré ante el Señor para confesar mis pecados, pero aun así pequé. También me esforcé por practicar las palabras del Señor y ser una persona honesta y dejar de mentir, pero en el momento en que algo afectaba mis intereses, seguía mintiendo involuntariamente y engañando a Dios y a otras personas. No solo eso; cuando veía a mis hermanos y hermanas dar mejores sermones o hablar con mayor claridad que yo, me ponía celoso, me negaba a someterme, y trataba secretamente de competir con ellos. Sabía claramente que estar celoso de los demás es algo que Dios aborrece, y oré muchas veces a Dios y traté de controlarme para no pecar, pero cada vez que veía que mis hermanos y hermanas recibían elogios, no podía dejar de sentirme celoso de ellos… Esto me preocupaba profundamente, y no sé cuántas lágrimas derramé ante el Señor mientras clamaba a Él: “Señor, ¿cómo puedo escapar de la esclavitud del pecado y entrar en el reino de los cielos?”

Cómo escapar de la esclavitud del pecado y entrar en el reino de los cielos

Tal vez el Señor escuchó mis oraciones. Un día, escribí una carta a una amiga de una iglesia de otra región para contarle mis problemas. Su respuesta decía: “Hermana, somos seres creados. Somos impotentes para vencer el pecado por nuestros propios medios. Si queremos escapar de la esclavitud del pecado y ser purificados, debemos rogar a Dios que obre en nosotros y nos salve. Aquellos que vivían en la Era de la Ley, debido a que cada vez estaban más corrompidos, no tenían suficientes ofrendas de sacrificio para redimir sus pecados, y siempre estaban en peligro de ser condenados a muerte por violar la ley. Solo podían clamar a Dios y rogarle a Dios que los salvara. Dios escuchó sus oraciones, y para redimir a la gente de las leyes, se convirtió en el Señor Jesús encarnado, concedió a la gente una gracia rica y generosa, enseñó a la gente a confesar sus pecados y arrepentirse, y se permitió a Sí mismo ser clavado en la cruz por el hombre, para redimir a la humanidad del pecado. Mientras aceptáramos la salvación del Señor Jesús, ya no seríamos condenados a muerte por la ley debido a nuestros pecados. En vez de eso, simplemente podríamos orar a Dios, disfrutar de la gracia y las bendiciones del Señor Jesús, y nuestros pecados serían perdonados. Pero nuestra naturaleza pecaminosa está profundamente arraigada dentro de nosotros, y debido a que el tiempo aún no había llegado, el Señor no había hecho la obra de librarnos de nuestro pecado. Debemos esperar el regreso del Señor para continuar la obra de la salvación, para que Su obra ulterior purifique y salve a la humanidad, antes de podernos librar por completo de la naturaleza pecaminosa. Tal como el Señor Jesús profetizó: ‘Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir’ (Juan 16:12-13). ‘Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final’ (Juan 12:47-48). A partir de esto, podemos ver que el Señor regresará en los últimos días para expresar muchas verdades, así como para juzgar y purificar nuestros pecados. Debemos aceptar todas las verdades expresadas por Cristo en los últimos días para escapar de nuestra pecaminosidad, purificarnos completamente de nuestras naturalezas satánicas, y ser completamente salvos por Dios para entrar en el reino de los cielos”.

Habiendo leído hasta este punto, comprendí que la razón por la que no podía escapar de la esclavitud y del control de mi pecaminosidad era que el Señor Jesús solo hacía la obra de redención, pero no de purificar y cambiar nuestros caracteres. El Señor solo redimió a las personas de las leyes, y les dio la oportunidad de acudir directamente ante Dios, orar a Él, y recibir Su salvación. Para aquellos de nosotros que escuchamos las palabras del Señor pero no podemos practicarlas, y que vivimos atrapados en un ciclo de pecado y arrepentimiento, el Señor no nos juzga ni nos condena. En los últimos días, el Señor regresará, dirá muchas palabras nuevas, y nos juzgará, purificará y cambiará, permitiéndonos escapar completamente de la esclavitud del pecado y vivir una verdadera semejanza humana. En este momento, me sentí repentinamente iluminado, “Señor, gracias por guiarme y ayudarme a comprender cómo escapar de la esclavitud del pecado”.

Luego, leí el siguiente pasaje de su carta: “En los últimos días, Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la sustancia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tales como el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como la sabiduría y el carácter de Dios, etc. Todas estas palabras están dirigidas a la sustancia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios se refieren a que el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra del juicio, Dios no aclara simplemente la naturaleza del hombre con unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda no pueden ser sustituidos con palabras corrientes, sino con la verdad de la que el hombre carece por completo. Solo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; solo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra del juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra del juicio realizada por Dios” (“Cristo hace la obra del juicio con la verdad”).

Ella siguió diciendo en su carta: “Cuando Dios venga en los últimos días a hacer la obra del juicio y del castigo, usará principalmente la expresión de estas palabras para revelar nuestras naturalezas satánicas, así como para analizar las palabras y las obras con las que nos resistimos a Dios y traicionamos la verdad. Él nos señalará también un camino para que escapemos de la esclavitud del pecado, y nos revelará todas y cada una de las verdades de la vida. Con la guía en estas palabras de Dios, finalmente podremos tener un verdadero conocimiento de nuestros propios caracteres corruptos y naturaleza pecaminosa, y también sabremos que Dios es justo y santo, sabremos lo que le gusta a Dios y lo que detesta, y sabremos cómo debemos practicar para obtener la aprobación de Dios. De esa manera, no importa cuánta rebeldía o resistencia a Dios haya dentro de nosotros, mientras aceptemos la obra de Dios en los últimos días, seremos purificados por las palabras de juicio de Cristo de los últimos días, finalmente seremos completamente salvos por Dios, y entraremos en el reino de los cielos”.

Finalmente, mi amiga de la iglesia dijo que regresaría en unos días, y que continuaría hablando conmigo sobre este aspecto de la verdad. Yo estaba encantado, y no podía dejar de suspirar y pensar: “¡Gracias a la orientación de Dios, finalmente hay esperanza para mí de escapar de la esclavitud del pecado!” ¡Toda la gloria sea para Dios! ¡Amén!

Para conocer más: Que es remision de pecados

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

sábado, 6 de junio de 2020

Música cristiana de alabanza|"El reino de Cristo se materializa entre los hombres" Nueva Jerusalén ha descendido



Música cristiana de alabanza|"El reino de Cristo se materializa entre los hombres" Nueva Jerusalén ha descendido



I
Dios Todopoderoso encarnado
aparece en Oriente en los últimos días,
como si saliera un sol justo;
la humanidad ha visto aparecer la luz verdadera.
El Dios justo, majestuoso, amable y misericordioso
se oculta humildemente entre los hombres,
mientras dicta la verdad, habla y obra.
Dios Todopoderoso está con nosotros frente a frente.
El Dios que tú has ansiado, el Dios que yo he esperado,
se nos aparece hoy de manera práctica.
Buscábamos la verdad, anhelábamos la justicia;
la verdad y la justicia han venido entre los hombres.
Tú amas a Dios, yo amo a Dios;
la humanidad rebosa una esperanza renovada.
Los pueblos obedecen, las naciones adoran
al Dios práctico encarnado.
II
Dios Todopoderoso expresa la verdad y trae el juicio,
revelando así el carácter justo de Dios.
Con el juicio, el castigo y las pruebas por las palabras,
Él conquista y perfecciona a un grupo de vencedores.
Las palabras de Dios, iracundas y majestuosas,
juzgan y purifican la injusticia de la humanidad,
destruyendo así por completo la era de la oscuridad.
La verdad y la justicia reinan en la tierra.
El mundo entero celebra, todos los pueblos se regocijan;
el tabernáculo de Dios llega entre los hombres.
El universo se conmociona y las naciones adoran,
se cumple en la tierra la voluntad de Dios.
El mundo entero celebra, todos los pueblos se regocijan;
el tabernáculo de Dios llega entre los hombres.
El universo se conmociona y las naciones adoran,
se cumple en la tierra la voluntad de Dios.
El reino de Cristo se materializa entre los hombres.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”


martes, 24 de marzo de 2020

Dios me guió a conocer los trucos de Satanás haciéndome ser capaz de mantenerme firme en el testimonio.

El camino de un peregrino es peligroso. El viaje de un cristiano para seguir a Dios por el camino correcto está lleno de dificultades y obstáculos—surgen todo tipo de pruebas de Satanás, una tras otras. Además de tener fe en Dios, los cristianos también deben aprender a tener discernimiento. Esta es la única manera de entender los trucos de Satanás y dar testimonio cuando las pruebas de Satanás te llegan. Ahora, me gustaría compartir mi propia historia personal con todos.

Noticias maravillosas: ¡el Señor ha regresado!

A principios de septiembre de 2017, uno de mis amigos de Facebook me dio testimonio de la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días. Ella compartió las tres fases de la obra de Dios, el significado de Sus nombres, Su plan de gestión para salvar a la humanidad, y los misterios de la Biblia. Esto me ayudó a entender que, en la obra realizada por Dios en la Era de la Ley, la Era de la Gracia y la Era del Reino, aunque los nombres y las obras de Jehová, el Señor Jesús y Dios Todopoderoso, hayan sido todos diferentes, todos tienen el mismo origen. Todo esto es un Dios que obra, habla y nos salva. El que Dios Todopoderoso aparezca y obre en los últimos días cumple lo que profetizó el Señor Jesús: “Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27). “Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final” (Juan 12:47-48). Me di cuenta de que Dios Todopoderoso es el regreso del Señor Jesús. Después de esto, asistí a reuniones con hermanos y hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso, y a través de las reuniones y compañerismo llegué a entender cada vez más verdades. Cada día era más feliz que el anterior; me sentía muy bien dentro de mi alma.

viernes, 20 de marzo de 2020

Esta es la forma de alcanzar el arrebatamiento

predicacion de jesus
Esta es la forma de alcanzar el arrebatamiento

Dos mil años después de la resurrección y la ascensión de Jesucristo, todos los que han estado anhelando desesperadamente el regreso del Señor están esperando ser arrebatados. Pero sus deseos aún no se pueden realizar por el momento. ¿Por qué es esto?

En una tarde cálida, las cigarras hacían un ruido estridente e incesante entre los árboles. En la carretera, los árboles y las flores agobiados por el calor parecían inclinar sus cabezas hacia abajo con indiferencia.

viernes, 21 de febrero de 2020

🌈Música cristiana de adoración🌈



Introducción:

"Himno Del Reino: El Reino Ha Descendido al Mundo" Fragmentos destacados : Un cielo y una tier

EL INDECENTE VIEJO MUNDO ES ANIQUILADO,GOZOSA BIENVENIDA AL NUEVO CIELO Y LA NUEVA TIERRA!🌍🌈

¡Ha sonado el conmovedor himno del reino, que anuncia al universo entero la llegada de Dios entre los hombres! ¡El reino de Dios ha llegado! ¡Todos los pueblos se alegran, todas las cosas se regocijan! Cuanto hay de un extremo al otro de los cielos es un derroche de algarabía. ¿Qué cautivadoras escenas de júbilo son estas?

Entre los hombres, que viven en el dolor y han soportado milenios de corrupción satánica, ¿quién no ansía la llegada de Dios, quién no la anhela? ¿Cuántos creyentes y seguidores de Dios de todos los tiempos han soportado el sufrimiento y la adversidad, la persecución y la alienación por la influencia de Satanás? ¿Quién no espera la pronta venida del reino de Dios? Tras saborear las alegrías y tristezas de la humanidad, ¿qué ser humano no desea que la verdad y la justicia ostenten el poder entre los hombres?

Cuando venga el reino de Dios, ¡por fin llegará el día esperado con ansia por todos los pueblos y naciones! En ese momento, ¿qué escenas se darán entre todas las cosas del cielo y la tierra? ¿Cuán hermosa será la vida en el reino? Con “Himno del reino: El reino ha descendido al mundo”, ¡se harán realidad las oraciones de miles de años!


😊🎬Los invito a ver el video completo:

jueves, 20 de febrero de 2020

Qué debemos hacer para ser protegidos por Dios en los desastres?🙏




🙏Queridos hermanos y hermanas,Los días de Noé han llegado.😰

Hace 2000 años, el Señor Jesús profetizó: “Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37).

Hoy en día estamos en el final de los últimos días, la humanidad ha sido corrompida cada vez más profunda y aboga por la maldad, los desastres ocurren con frecuencia, y todos estos señales indican que¡ los días de Noé han llegado! ¿Sabes qué obra ha hecho Dios para salvarnos en los últimos días? ¿Qué debemos hacer para ser protegidos por Dios en los desastres?

Dios dice: “[...] en la época de Noé, los hombres habían estado comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento hasta un punto que a Dios le resultó insoportable de presenciar, por lo que envió un gran diluvio para destruir a la humanidad y sólo dejó a la familia de ocho miembros de Noé y toda especie de aves y bestias. En los últimos días, sin embargo, aquellos a los que Dios ha guardado son todos los que le han sido leales hasta el final. Aunque ambas fueron épocas de gran corrupción insoportable para Dios de presenciar y la humanidad fue tan corrupta en ambas eras que le negó a Dios como el Señor, Dios destruyó a todos los hombres del tiempo de Noé. En ambas épocas, la humanidad ha afligido a Dios en gran manera, pero Él ha seguido siendo paciente con los hombres en los últimos días hasta ahora. ¿Por qué es esto así?”.


Scripture quotations taken from LBLA. Copyright by The Lockman Foundation.

😊🎬Bienvenido a ver video relacionado:

Nueva película cristiana en español | "Los días de Noé han llegado" Advertencias de Dios para los últimos días



Introducción de la película:

Echemos la vista atrás hacia la humanidad durante la era de Noé. El hombre estaba inmerso en todo tipo de actividades maliciosas sin dedicar el menor pensamiento al arrepentimiento. Nadie escuchaba la palabra de Dios. Su rigidez y maldad despertaron la ira de Dios y, al final, fueron tragados por el desastre del gran diluvio. Sólo la familia de ocho miembros de Noé escucharon la palabra de Dios y fueron capaces de sobrevivir. Ahora los últimos días ya han llegado. La corrupción de la humanidad se acentúa más y más. Todo el mundo reverencia el mal. Todo el mundo religioso sigue la corriente mundana. No sienten el más mínimo amor por la verdad. ¡Los días de Noé ya han llegado! Para salvar a la humanidad, Dios ha regresado una vez más para llevar a cabo la obra de juicio de los últimos días entre la humanidad. ¡Esta es la última vez que Dios salva al hombre! ¿Qué debe elegir la humanidad?

Esta es una historia verdadera. En vista de que los ciudadanos del condado de Qingping en la provincia de Sichuan se han negado constantemente a aceptar el evangelio del reino de Dios Todopoderoso, se han encontrado con dos situaciones de desastre. Durante el Gran Terremoto de Sichuan, muchos hermanos y hermanas que creían en Dios Todopoderoso fueron milagrosamente protegidos por Dios y sobrevivieron. Se ha dado testimonio de estos hechos: aquellos que aceptan y obedecen a Dios y aquellos que niegan y se resisten a Dios. ¡Estos dos tipos de personas tienen dos finales muy diferentes!

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