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martes, 7 de enero de 2020

¿Cómo debemos esforzarnos para poder entrar en el Reino de los cielos?


Versículo de la Biblia sobre evangelio de hoy
“Y desde el tiempo de Juan Bautista, hasta el presente, el reino de los cielos se alcanza a viva fuerza, […]”
(Mateo 11:12)

Reflexion del evangelio de hoy

Cómo debemos esforzarnos para poder entrar en el Reino de los cielos
De este versículo, podemos conocer el requisito para entrar en el reino de los cielos que el Señor Jesús señaló para nosotros: Sólo esforzándonos podemos entrar en el reino de los cielos. Como cristianos, nuestro mayor deseo es ser arrebatados al reino de los cielos. Entonces, ¿cómo nos esforzamos? ¿En qué dirección debemos hacerlo? El Señor Jesús dijo: “No todo aquel que me dice: ¡Oh, Señor, Señor! entrará por eso en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre celestial, ése es el que entrará en el reino de los cielos” (Mateo 7:21). Y la Biblia también dice: “[...] la santidad de vida, sin la cual nadie puede ver a Dios” (Hebreos 12:13). Obviamente, sólo cuando hacemos la voluntad de Dios, seguimos Su camino, nos separamos del pecado y somos purificados, podemos entrar en el reino de los cielos. Sin embargo, muchas personas no se concentran en seguir el camino del Señor ni en practicar Sus palabras; en cambio, piensan que mientras trabajemos duro por el Señor, hagamos sacrificios, nos dediquemos y difundamos más el evangelio, podremos entrar en el reino de los cielos. Esto me recuerda a los fariseos que procuraron trabajar arduamente por el Señor y viajaron a lo largo y ancho predicando el evangelio. Pensaron que mientras lo hicieran de esta manera, el Señor los alabaría y entraría en el reino de los cielos. Esta es la dirección hacia la que trabajaron. Pero al final, todas sus acciones fueron condenadas como hipócritas porque querían entrar en el santo reino de Dios a través del trabajo externo en lugar de practicar las palabras del Señor. Echemos un vistazo al discípulo del Señor Jesús, Pedro. En su búsqueda del Señor Jesús, se centró en practicar de acuerdo con los requisitos del Señor en todo, y procuró amar a Dios y satisfacer a Dios, y finalmente logró un amor supremo de Dios, obedeció a Dios hasta la muerte, fue crucificado boca abajo para Dios, y se convirtió en una persona que buscaba el corazón de Dios. La gente como él vivirá en el reino celestial. Si comparamos las instrucciones hacia las que los fariseos y Pedro trabajaron, es fácil ver que si las personas que creen en Dios y lo siguen, quieren entrar en el reino de Dios, sólo practicando las palabras del Señor, siguiendo Su camino y convirtiéndose en personas que hacen la voluntad de Dios, ¿pueden entrar en el reino celestial? Esta es la única condición para entrar en el reino de los cielos. Como Dios dice: “Debes saber qué tipo de personas deseo; los impuros no tienen permitido entrar en el reino, no pueden mancillar el suelo santo. Aunque puedes haber realizado muchas obras y has obrado durante muchos años, si al final sigues siendo deplorablemente inmundo, ¡es intolerable para la ley del Cielo que desees entrar en Mi reino! Desde la fundación del mundo hasta hoy, nunca he ofrecido acceso fácil a Mi reino a cualquiera que se congracia conmigo. Esta es una norma celestial ¡y nadie puede quebrantarla!”. De las palabras de Dios, podemos ver que Dios es justo y santo, y que el reino de Dios es santo, así que ¿cómo se puede permitir que aquellos que son impuros entren en el reino? Mientras tanto, podemos ver que la voluntad de Dios es traer a aquellos que son salvos por Dios, que han cambiado y han sido limpios a Su reino. Habiendo conocido la voluntad de Dios, debemos seguir haciendo la voluntad de Dios, siguiendo el camino de Dios, y siendo limpios y perfeccionados, logrando así un amor último de Dios y obedeciendo a Dios hasta la muerte como Pedro. Sólo así podremos ser personas buscando el corazón de Dios, y tener un lugar en el reino celestial.
Traducido del original en inglés al español por Xinia Arias Quirós
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viernes, 6 de diciembre de 2019

Película evangélica "El pueblo del reino celestial" Escena 2 - Cómo superar el engaño y convertirse en una persona honesta que le dé gozo a Dios (Español Latino)

🙏🙏Es cierto que también soy pecador pero redimido por la sangre de Cristo Jesús y solamente en su sangre somos limpios de cualquier pecado,Hermoso Gracias a Dios y gracias hnos por el tema me ha hecho refleccionar... pareciera q estoy viendo mi vida.. 🙏kiero formarme conforme asu voluntad ❤


El Señor Jesús dijo: "En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos" (Mateo 18:3).
Cheng Nuo, una cristiana, nunca deja de intentar ser una persona honesta. Tras varios años de someterse a la obra de Dios, miente con mucha menos frecuencia y trabaja para la iglesia desde la mañana temprano hasta tarde a la noche, sufriendo y esforzándose. Se considera una persona honesta que respeta la voluntad de Dios. Pero cuando su esposo resulta lesionado gravemente en un lamentable accidente, en su corazón surgen confusiones y quejas sobre Dios y pierde el deseo de cumplir con su deber. Cuando Dios la pone a prueba y la expone, Cheng Nuo lee las palabras de Él y reflexiona sobre sí misma. Ve que, aunque miente mucho menos desde que se convirtió en creyente, su corazón aún conserva astucia y engaño, y que se ha esforzado por Dios con la intención de obtener de Él bendiciones y recompensas. Su carácter satánico egoísta y engañoso continúa profundamente arraigado, y no es una persona honesta que le dé gozo a Dios. Posteriormente, logra comprender su naturaleza engañosa al buscar la verdad y encuentra la senda para convertirse en una persona honesta, en una persona del reino de Dios…
Scripture quotations taken from LBLA Copyright by The Lockman Foundation.
Fuente: Evangelio de la Fuente de la Vida

miércoles, 14 de agosto de 2019

¿Realmente es el perdón de los pecados un pasaje al reino de los cielos?

cruz dorada

Reino de Dios | ¿Realmente es el perdón de los pecados un pasaje al reino de los cielos?
Hermanos y hermanas, ¡que la paz sea con ustedes! Muchos hermanos y hermanas tienen este punto de vista: Si seguimos al Señor y oramos en Su nombre, nuestros pecados serán perdonados, y a través de esto, además de frecuentes donaciones, trabajo, predicación, viajes y gastos, creemos que finalmente entraremos en el reino de los cielos. Pero muchos cristianos están confundidos: Nuestros pecados son perdonados, y hemos hecho algunas buenas obras, pero cuando entramos en contacto con otros, todavía revelamos la ira y nos volvemos furiosos con otras personas, no podemos llevarnos bien con otros, a menudo codiciamos y perseguimos cosas mundanas... Aunque oramos y nos confesamos al Señor todos los días, después ocurren los mismos problemas. ¿Pueden personas tan llenas de pecado como nosotros obtener realmente la aprobación de Dios y entrar en el reino de los cielos? Hoy, hablaremos para tratar esta cuestión.

domingo, 21 de julio de 2019

¿Tener nuestros pecados perdonados significa que podemos entrar en el reino de los cielos?


¿Tener nuestros pecados perdonados significa que podemos entrar en el reino de los cielos?


El mayor anhelo para aquellos de nosotros que creemos en el Señor es entrar en el reino de los cielos, y por eso a menudo imaginamos lo hermoso que debe ser estar allí. Por supuesto, también confiamos en nuestra entrada al cielo, ya que la Biblia dice: “En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados” (Colosenses 1:14). Por lo tanto, creemos que nuestros pecados son perdonados después de tener fe en el Señor, y que ya no somos pecadores. También creemos que, cuando el Señor venga, seremos inmediatamente arrebatados al reino de los cielos. Pensar en estas cosas nos emociona mucho y anhelamos que el Señor se apresure hacia nosotros. Esto es lo que yo anhelaba antes también. Pero más tarde, después de estar hablando y discutir este asunto con mis hermanos y hermanas, hice un nuevo descubrimiento, y me gustaría compartir aquí con todos ustedes lo que logré.
El verdadero significado de tener nuestros pecados perdonados
Primero que todo, necesitamos entender algo: ¿Qué significa exactamente que nuestros pecados sean perdonados? Cuando se trata de este asunto, todos sabemos que Dios proclamó Sus leyes y mandamientos a través de Moisés en la Era de la Ley. Por medio de las leyes, Él hizo que la gente tomara conciencia del pecado, y permitió que la gente de ese tiempo supiera cómo vivir en la tierra, cómo vivir al lado de otras personas, y que si pecaban, sufrirían el castigo de Dios. Solo ofreciendo un sacrificio a Jehová Dios, sus pecados pueden ser perdonados. Tal como dice la Biblia: “Cuando alguna persona pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehová sobre cosas que no se han de hacer, y obrare contra alguno de ellos; Si sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo, ofrecerá á Jehová, por su pecado que habrá cometido, un becerro sin tacha para expiación” (Levítico 4:2-3). Aunque los pecados de la humanidad podían ser perdonados haciendo la ofrenda por el pecado, al final de la Era de la Ley, la humanidad estaba cada vez más corrompida por Satanás; por eso no podían observar las leyes de Dios, ya no había ninguna ofrenda por el pecado que pudieran hacer para redimirlos, y todos estaban en peligro de ser condenados a muerte por las leyes.
Dios no estaba dispuesto a vernos a todos sentenciados a muerte por las leyes, y entonces se hizo carne y obró entre los hombres en la forma del Señor Jesús. Predicó el evangelio del reino de los cielos y le pidió a la gente que se arrepintiera y confesara sus pecados, hasta que finalmente fue clavado en la cruz y se convirtió en la ofrenda por el pecado para toda la humanidad. Es tal como lo dice la Biblia, “En la cual voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez. Así que, todo sacerdote se presenta cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados” (Hebreos 10:10-11). Debido a la redención del Señor, nuestros pecados fueron perdonados y escapamos del peligro de ser sentenciados a muerte por las leyes. Cada vez que recordamos estos hechos, sentimos una increíble sensación de calidez en nuestros corazones, ya que fue la misericordia y la indulgencia de Dios lo que nos permitió a la humanidad, sobrevivir hasta este mismo día. La Biblia dice: “En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7). Está claro que nuestros pecados fueron perdonados porque el Señor Jesús nos redimió al ser crucificados por nuestra causa. Entonces ya no estábamos condenados por las leyes de Dios, Él ya no nos consideraba pecaminosos, y finalmente estuvimos calificados para presentarnos ante Dios y orarle, confesar nuestros pecados y arrepentirnos, y disfrutar de la abundancia de gracia que Dios nos concedió. Este es el verdadero significado de tener nuestros pecados perdonados.
¿Tener nuestros pecados perdonados significa que podemos entrar en el reino de los cielos?
Nuestros pecados fueron perdonados por el Señor, y Dios ya no nos consideró pecaminosos. Esto no significó, sin embargo, que nos hubiéramos liberado del pecado y la inmundicia. Si lo pensamos con cuidado, aunque creamos en el Señor, podemos trabajar duro para Él y parecer que nos comportamos bien en apariencia, aunque vivamos sin embargo vidas en las que pecamos durante el día y confesamos nuestros pecados de noche, no hemos desechado la corrupción de nuestra carne ni nos hemos liberado de la influencia de Satanás. Para enumerar solo algunos ejemplos: cuando otras personas hacen algo que va en contra de nuestros intereses, siempre ponemos en primer lugar los nuestros debido a nuestra naturaleza egoísta y despreciable, el odio puede surgir en nosotros hacia otras personas, y simplemente nos volvemos incapaces de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos; cuando queremos poner en práctica las palabras de Dios y ser personas honestas, tratamos involuntariamente de engañar y traicionar a los demás por nuestros propios intereses; sabemos perfectamente bien que el Señor nos pide que seamos humildes y, sin embargo, a menudo somos arrogantes y engreídos y no escuchamos a nadie; sabemos perfectamente bien que el Señor Jesús dijo que no podemos servir al Señor y a Mammón a un mismo tiempo, y sin embargo, seguimos siendo capaces de ser poseídos por la riqueza y los placeres materiales, a veces no elevamos oraciones ni asistimos regularmente a reuniones, y algunos hermanos y hermanas incluso siguen las tendencias del mundo y se convierten en falsos creyentes que solo son cristianos de nombre... ¿Estos comportamientos no demuestran acaso que todavía estamos viviendo bajo la influencia de Satanás y en medio de la corrupción y del pecado? ¿Cómo podríamos nosotros, cubiertos por la suciedad como lo estamos, mirar el rostro de Dios? La Biblia dice: “De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado. Y el siervo no queda en casa para siempre: el hijo queda para siempre” (Juan 8:34-35). El Señor habla muy claramente aquí. Vivimos en un círculo vicioso de pecado y confesión, somos los sirvientes del pecado, y Dios no nos dejará entrar en Su reino.
Entonces, ¿cómo podemos entrar en el reino de Dios
Dios dice: “Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). Apocalipsis 14:5 dice: “Y en sus bocas no ha sido hallado engaño; porque ellos son sin mácula delante del trono de Dios”. Y Apocalipsis 3:18 dice: “Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas”. Podemos ver en las palabras de Dios y en las profecías del Apocalipsis que Dios es santo, y que solo aquellos que están purificados por Dios y que desechan toda la inmundicia y la corrupción pueden entrar en el reino de Dios. De manera similar, sabemos que, evidentemente, es imposible para nosotros desechar la atadura del pecado simplemente confiando en nosotros mismos. ¿Puedo preguntar quién de nosotros, hermanos y hermanas en el Señor, desea vivir en el pecado? A juzgar por nuestros propios deseos personales, ninguno de nosotros desea vivir en el pecado. Y, sin embargo, siempre estamos cometiendo pecados involuntariamente y luego confesándolos y sintiéndonos extremadamente acongojados e indefensos. Por lo tanto, si queremos deshacernos de los lazos y limitaciones del pecado y purificarnos, necesitamos la salvación ulterior de Dios.
Si examinamos la Biblia con cuidado, podemos ver que está profetizado en muchos lugares que el Señor realizará la obra del juicio en los últimos días para salvar a la humanidad; por ejemplo, la Primera Epístola de Pedro 4:17 dice: “Porque es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios”. Juan 12:47-48 dice: “Y el que oyere mis palabras, y no las creyere, yo no le juzgo; porque no he venido á juzgar al mundo, sino á salvar al mundo. El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero”. Y Juan 16:8 dice: “Y cuando él viniere redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio”. A partir de estas escrituras, podemos ver que la obra del juicio que comienza con la casa de Dios en los últimos días será realizada por el Señor Jesús que ha regresado, y las raíces del pecado y las naturalezas pecaminosas que llevamos dentro de nosotros deben pasar por el juicio y el castigo de Dios antes de que puedan ser eliminadas por completo.
Pero, ¿cómo realizará Dios Su obra de juicio y castigo, y cómo deberíamos experimentarla? La Biblia no establece claramente las respuestas a estas preguntas, pero el Señor profetizó hace mucho tiempo: “El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (Juan 12:48). “Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar. Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará á toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir” (Juan 16:12-13). “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias” (Apocalipsis 2:11). Podemos ver a partir de estas profecías que el Señor todavía tiene muchas cosas que decirnos, y que el Espíritu de la verdad vendrá en los últimos días para contarnos todas las verdades y misterios, para juzgar nuestros pecados y mostrarnos el camino para estar libres del pecado. Lo que debemos hacer en este momento crucial es prestar atención para escuchar las palabras pronunciadas por Dios y buscar y estudiar la obra del juicio de Dios en los últimos días, ya que solo así podemos ser vírgenes prudentes y dar la bienvenida al regreso del Señor, celebrar con Él, ser purificados por Dios y conducidos al reino de Dios.
Queridos hermanos y hermanas, que todos podamos decir esta oración al Señor:
“¡Oh Señor! Te pido que nos guíes y nos permitas escuchar las palabras que pronuncias y agradecer Tu regreso en los últimos días...”

Leer más sobre entrar en el reino de los cielos:
¿Ser salvo es equivalente a entrar en el reino de los cielos?

Recomendación: Sermones evangelisticos


sábado, 20 de julio de 2019

¿Eres un cristiano pobre o rico?

Jesucristo, Reino de Dios, la salvación, Evangelio de la Fuente de la Vida


Evangelio Diario | ¿Eres un cristiano pobre o rico?


Un día, mi esposa dijo, “Nuestra hija y yo fuimos recientemente a la casa de mi hermana menor para escuchar sermones, en los cuales creo se encuentra la obra del Espíritu Santo. Lo que el predicador dijo fue muy revelador, especialmente cuando hablaba acerca del tipo de personas que podrían darle acogida a Jesucristo en Su regreso, ¡Pensé que lo predicaba muy claramente! Querido, ¿Por qué no expresas tus puntos de vista tú y nuestro hijo, sobre cuáles personas serían las primeras en dar la bienvenida al Señor y los que serían llevados al Reino de Dios en el regreso del Señor?”