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lunes, 11 de octubre de 2021

El nombre de Dios puede cambiar, pero Su esencia nunca cambia

 Las palabras relevantes de Dios:

Cada vez que Dios llegue a la tierra, cambiará Su nombre, Su género, Su imagen, y Su obra; Él no repite Su obra, y siempre es nuevo y nunca viejo. Cuando vino anteriormente, se le llamó Jesús; ¿se le podría seguir llamando Jesús cuando venga de nuevo esta vez? Cuando vino anteriormente, era un varón; ¿podría ser de nuevo un varón esta vez? Cuando vino durante la Era de la Gracia Su obra fue ser clavado en la cruz; ¿seguirá redimiendo a la humanidad del pecado cuando venga de nuevo esta vez? ¿Volverá a ser clavado en una cruz? ¿No sería eso una repetición de Su obra? ¿No sabías que Dios es siempre nuevo y nunca viejo? Están aquellos que dicen que Dios es inmutable. Eso es correcto, pero se refiere a la inmutabilidad del carácter y la esencia de Dios. Los cambios en Su nombre y obra no demuestran que Su esencia se haya alterado; en otras palabras, Dios siempre será Dios, y esto nunca cambiará. Si dices que la obra de Dios siempre permanece igual, ¿sería entonces capaz de terminar Su plan de gestión de seis mil años? Sólo sabes que Dios es eternamente inmutable, ¿pero sabes que Él es siempre nuevo y nunca viejo? Si la obra de Dios nunca cambió, ¿podría haber traído a la humanidad hasta hoy? Si Dios es inmutable, ¿por qué ha hecho ya la obra de dos eras? Su obra siempre está progresando hacia adelante, es decir, Su carácter se manifiesta gradualmente al hombre y lo que se revela es Su carácter inherente. En el principio, el carácter de Dios se escondió del hombre. Él nunca reveló abiertamente Su carácter al hombre, y este simplemente no tenía conocimiento de Él. Por ello, usó Su obra para revelar poco a poco Su carácter al hombre, pero esto no significa que este cambie en cada era. No es el caso que el carácter de Dios esté cambiando constantemente, porque Su voluntad siempre lo esté haciendo, sino que al ser diferentes las eras de Su obra, Su carácter inherente se revela poco a poco al hombre en su totalidad, de forma que este pueda conocerle. Pero esto no demuestra en absoluto que Dios no tenga originalmente un carácter particular y que este haya ido cambiando de forma gradual con el paso de las eras; ese entendimiento es erróneo. Dios le revela al hombre Su carácter inherente y particular, lo que Él es, de acuerdo con el paso de las eras. La obra de una sola era no puede expresar todo el carácter de Dios. Por tanto, las palabras “Dios es siempre nuevo y nunca viejo” hacen referencia a Su obra, y las palabras “Dios es inmutable” tienen relación con lo que Dios inherentemente tiene y es. En cualquier caso, no puedes hacer depender la obra de seis mil años en un punto, o representarla con simples palabras muertas. Tal es la estupidez del hombre. Dios no es tan simple como el hombre imagina, y Su obra no puede detenerse en una era. Jehová, por ejemplo, no puede representar siempre el nombre de Dios; Él también puede hacer Su obra bajo el nombre de Jesús. Esto es una señal de que la obra de Dios siempre progresa hacia adelante.

Extracto de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunos dicen que el nombre de Dios no cambia. ¿Por qué, entonces, pasó a ser Jesús el nombre de Jehová? Se profetizó la venida del Mesías, ¿por qué vino, entonces, un hombre con el nombre de Jesús? ¿Por qué cambió el nombre de Dios? ¿No se llevó a cabo esa obra hace mucho tiempo? ¿Acaso no puede realizar Dios una obra más nueva hoy? La obra de ayer puede alterarse y la obra de Jesús puede seguir a la de Jehová. ¿No puede, entonces, la obra de Jesús ser sucedida por otra obra? Si el nombre de Jehová puede cambiar al de Jesús, entonces, ¿no puede cambiarse también el nombre de Jesús? Nada de esto es extraño, es solo que las personas son así de simples. Dios siempre será Dios. Sin importar cómo cambie Su obra e independientemente de cómo pueda cambiar Su nombre, Su carácter y sabiduría nunca cambiarán. Si crees que solo se puede llamar a Dios por el nombre de Jesús, tu conocimiento es demasiado limitado. ¿Te atreves a afirmar que Jesús será para siempre el nombre de Dios, que a Dios eternamente y para siempre se le llamará por el nombre de Jesús y que esto nunca cambiará? ¿Te atreves a afirmar con certeza que es el nombre de Jesús el que concluyó la Era de la Ley y también concluirá la era final? ¿Quién puede decir que la gracia de Jesús puede llevar la era a su fin?

Extracto de ‘¿Cómo puede el hombre que ha delimitado a Dios con sus nociones recibir Sus revelaciones?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios es siempre Dios, y nunca se volverá Satanás; Satanás siempre es Satanás, y nunca se volverá Dios. La sabiduría, lo maravilloso, la justicia y la majestad de Dios nunca cambiarán. Su esencia y lo que Él tiene y es nunca cambiarán. Sin embargo, Su obra siempre está progresando hacia adelante y siempre va profundizando, porque Él siempre es nuevo y nunca viejo. En cada era Dios adopta un nuevo nombre, hace una obra nueva y permite a Sus criaturas ver Su nueva voluntad y Su nuevo carácter. Si las personas no ven la expresión del nuevo carácter de Dios en la nueva era, ¿acaso no lo clavarían eternamente en la cruz? Y al hacerlo, ¿no definirían a Dios?

Extracto de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Para conocer más: Como sera la venida de Cristo

jueves, 27 de agosto de 2020

Profecías de la Biblia: ¡El nombre de Jesucristo cambiará en los últimos días!



Profecías de la Biblia: ¡El nombre de Jesucristo cambiará en los últimos días!

El despertador en mi mesa mostraba que eran las 11:05 p.m. Yo tenía el hábito de que, cada noche antes de acostarme, leía un versículo de las Escrituras. Normalmente, ya habría leído un verso y estaría dormida a esa hora, pero esa noche, un versículo de las Escrituras me había dejado perpleja.El Apocalipsis 3:12 dice: “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo”. Había leído este versículo muchas veces, pero esa noche las palabras “mi nombre nuevo” llamaron mi atención y esto me había dejado perpleja. Reflexioné: ¿“mi nombre nuevo” significa que el Señor Jesús tendrá un nuevo nombre cuando regrese en los últimos días? Sin embargo, en el Libro de Hebreos dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). El nombre del Señor Jesús no puede cambiar. Entonces, ¿qué significan las palabras “mi nombre nuevo” en el Apocalipsis? ¿Podría ser que el nombre del Señor Jesús cambiará cuando Él regrese en los últimos días?

“Tic, tac, tic, tac”, la segunda manecilla de mi reloj despertador giró alrededor del dial. Era mucho más tarde y yo aún no me había dado cuenta. Esta pregunta no debía tomarse a la ligera, pues tenía una relación directa con el importante asunto de mi entrada en el reino celestial. Yo tenía que buscar y entender la respuesta. “Oh Señor, por favor, ilumíname y guíame...”. Oré en silencio con mi corazón y le confié la pregunta al Señor.
Cuando anochecía al día siguiente, recibí de repente una llamada de Wang Fang, una antigua compañera de clase que había estado predicando el evangelio en otras partes de China. Dijo que quería venir a charlar conmigo. Cuando colgué el teléfono, me sentí realmente feliz y pensé: Podré buscar la respuesta a mi pregunta con mi antigua compañera de clase.
Wang Fang y yo estábamos sentadas en el sofá de mi sala y le conté todo sobre las perplejidades en mi corazón.
Después de escuchar, mi antigua compañera de clase me dijo: “Hui Zhen, dices que el nombre de Dios no puede cambiar, así que déjame preguntarte: ¿Cuál es el nombre de Dios en el Antiguo Testamento?”.
Respondí sin la menor duda:
—¡Jehová!
—¿Y cuál es el nombre de Dios en el Nuevo Testamento? —preguntó Wang Fang.
—¡Jesús!
Wang Fang me miró sonriendo y dijo:
“¿Entonces el nombre de Dios no ha cambiado?”.
Me sorprendió la pregunta de Wang Fang. No podía ser... ¿O acaso sí? El nombre de Dios había cambiado del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento, y el nombre Jehová se había convertido en Jesús. Si ese era el caso, entonces el nombre de Dios no era eternamente inmutable...
Sin dejar de sonreír, Wang Fang dijo mientras me miraba: “Hui Zhen, te leeré algunos pasajes y luego entenderás”. Mientras decía esto, sacó su teléfono celular del bolsillo y lo deslizó la pantalla hasta encontrar lo que estaba buscando, y luego leyó: “[...] originalmente, Dios no tenía nombre. Sólo adoptó uno, dos, o muchos, porque tenía una obra que hacer y tenía que gestionar a la humanidad” (“La visión de la obra de Dios (3)”). “‘Jehová’ es el nombre que adopté durante Mi obra en Israel, y significa el Dios de los israelitas (el pueblo escogido de Dios) que puede tener compasión del hombre, maldecirlo, y guiar su vida. Significa el Dios que posee gran poder y está lleno de sabiduría. ‘Jesús’ es Emanuel, y significa la ofrenda por el pecado que está llena de amor, de compasión, y redime al hombre. Él realizó la obra de la Era de la Gracia, y representa la Era de la Gracia, y sólo puede representar una parte del plan de gestión. […] En cada era y etapa de la obra, Mi nombre no carece de base, sino que tiene un significado representativo: cada nombre representa una era. ‘Jehová’ representa la Era de la Ley, y es el título honorífico para el Dios adorado por el pueblo de Israel. ‘Jesús’ representa la Era de la Gracia, y es el nombre del Dios de todos aquellos que fueron redimidos durante la Era de la Gracia” (“El Salvador ya ha regresado en una ‘nube blanca’”).

Wang Fang luego me compartió lo siguiente: “A partir de estos dos pasajes, entendemos que, antes de que Dios comenzara a realizar Su obra para salvar a la humanidad, Él no tenía nombre, sino que era simplemente Dios, el Creador. Después de que la humanidad fue corrompida por Satanás, Dios comenzó Su obra para salvar a la humanidad, y solo entonces tomó un nombre. Dios solo tomó el nombre de Jehová cuando llamó a Moisés para que sacara a los israelitas de Egipto. La Biblia señala, ‘Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿qué les responderé? Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros. Y dijo más Dios á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado á vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por todos los siglos’ (Éxodo 3:13-15). A partir de entonces, Dios usó el nombre de Jehová para comenzar la obra de la Era de la Ley, para sacar a los israelitas de Egipto y cruzar el Mar Rojo y guiar sus vidas en el desierto con columnas de nube y fuego. Les dio maná y codornices para comer y usó a Moisés para proclamar Su ley y Sus mandamientos en el Monte Sinaí, y guió a los israelitas de esa época para aprender a vivir en la tierra y adorar a Dios. Quienes acataron la ley y los mandamientos recibieron la bendición de Jehová Dios, y los que violaron la ley y los mandamientos fueron castigados. El nombre Jehová era un nombre específico de la Era de la Ley y representaba el carácter de Dios como misericordiosa y maldiciente al mismo tiempo.

Al final de la Era de la Ley, el hombre estaba siendo corrompido más y más profundamente por Satanás. Nadie pudo cumplir la ley por más tiempo, y todos estaban en constante peligro de ser condenados a muerte por la ley. Sin embargo, Dios tuvo misericordia del hombre y, para salvar a la humanidad, puso fin a la Era de la Ley en la cual había tomado a Jehová como Su nombre, se encarnó y, con el nombre de Jesús, lanzó la obra de la Era de la Redención. El Señor Jesús predicó dondequiera que iba, diciéndole a la gente que el reino celestial estaba cerca y que debían arrepentirse. También hizo muchos milagros, curando a los leprosos, haciendo que los cojos caminaran, que los ciegos vieran, incluso que los muertos vivieran de nuevo, y así sucesivamente. Mientras la gente siguiera al Señor, aceptara Su redención y orara en Su nombre, sus pecados serían perdonados y la ley ya no los condenaría a muerte. En la Era de la Gracia, el nombre de Dios cambió de Jehová a Jesús, y el carácter expresado por el Señor Jesús es principalmente el amor y la misericordia. Esto nos permite ver que, cada vez que Dios realiza una nueva etapa de obra y comienza una nueva era, cambia Su nombre y adopta uno que posee un significado de época para representar la obra que realiza en esa era y expresar Su carácter en ella”.

Asentí y dije: “¡Ah, entonces el nombre de Dios cambia junto con Su obra! Un nombre sólo puede representar una era y una etapa de la obra de Dios. La era cambia, la obra de Dios cambia, y el nombre de Dios cambia junto con esto. Jehová fue el nombre específico de la Era de la Ley, y Jesús fue el nombre que Dios adoptó en la Era de la Gracia cuando estaba realizando Su obra de redención. Dios cambió Su nombre de Jehová a Jesús porque las personas al final de la Era de la Ley ya no podían cumplir la ley, y fue solo cuando Dios iba a realizar Su obra para redimir a la humanidad en la Era de la Gracia que Él cambió Su nombre. ¿He entendido esto bien, Wang Fang?”.
Wang Fang asintió sonriendo y dijo: “¡Sí, es correcto! Lo has entendido”.
Sin embargo, seguía sintiéndome un poco perpleja, y por eso dije:“Entonces, ¿qué significan las palabras ‘Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.’ (Hebreos 13:8)? ¿No podría estar refiriéndose al nombre de Dios? ¿Cómo debo entender este versículo de las Escrituras?

Wang Fang continuó sonriendo y habló de manera lenta y calmada, diciendo: “Leamos un par de pasajes más, y luego lo entenderemos. ‘Están aquellos que dicen que Dios es inmutable. Eso es correcto, pero se refiere a la inmutabilidad del carácter y la esencia de Dios. Los cambios en Su nombre y obra no demuestran que Su esencia se haya alterado; en otras palabras, Dios siempre será Dios, y esto nunca cambiará. Si dices que la obra de Dios siempre permanece igual, ¿sería entonces capaz de terminar Su plan de gestión de seis mil años? Sólo sabes que Dios es eternamente inmutable, ¿pero sabes que Él es siempre nuevo y nunca viejo? Si la obra de Dios nunca cambió, ¿podría haber traído a la humanidad hasta hoy? Si Dios es inmutable, ¿por qué ha hecho ya la obra de dos eras?’ ‘[...] las palabras “Dios es inmutable” tienen relación con lo que Dios tiene y es inherentemente’. ‘La sabiduría, lo maravilloso, la justicia, y la majestad de Dios nunca cambiarán. Su esencia y lo que Él tiene y es nunca cambiarán. Sin embargo, Su obra siempre está progresando hacia adelante, y siempre va profundizando, porque Él siempre es nuevo y nunca viejo. En cada era Dios adopta un nuevo nombre, hace una obra nueva, y permite a Sus criaturas ver Su nueva voluntad y nuevo carácter’ (“La visión de la obra de Dios (3)”). Podemos ver a partir de estos dos pasajes que las palabras “Dios es inmutable” se refieren a la inmutabilidad de Su carácter y esencia, y no significan que Su nombre nunca cambie. Aunque Dios realiza diferentes obras y adopta diferentes nombres en distintas épocas durante el transcurso de Su salvación de la humanidad, ya sea que Dios se llame Jehová o Jesús, Su esencia no cambia: Dios es Dios para siempre, y Su justicia y santidad nunca cambian. Por lo tanto, las palabras, ‘Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos’ (Hebreos 13:8). Se refieren a la inmutabilidad del carácter y la esencia de Dios, y no significan que el nombre de Dios nunca cambie. Sin embargo, los fariseos no sabían que el nombre de Dios cambiaba junto con Su obra, por lo que creían que solo Jehová era su Dios y que no había otro Salvador aparte de Jehová. Por lo tanto, cuando Dios comenzó la obra de la Era de la Gracia y Su nombre se convirtió en Jesús, ellos no pudieron aceptarlo, y condenaron al Señor Jesús y se resistieron frenéticamente a Él. Lo crucificaron, cometiendo un pecado atroz, y entonces fueron castigados por Dios. “Ellos no entendieron a qué se refería la inmutabilidad de Dios y no reconocieron los principios de la obra de Dios, por lo que hicieron malas acciones y se resistieron a Dios, y perdieron entonces la salvación de Dios”.
Cuando Wang Fang terminó de hablar, asentí y dije llena de emoción: “Ahora comprendo mucho más gracias a tus enseñanzas”. Resulta que las palabras “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). Significan que la esencia de Dios no cambia, pero el nombre de Dios puede cambiar. La obra de Dios se forja siempre hacia adelante, y Su nombre cambia junto con Su obra. ¡Ah! Los fariseos no entendieron este punto, y delimitaron a Dios dentro del alcance de Su obra en la Era de la Ley, creyendo que el nombre de Dios era Jehová y que no podía cambiar a nada más. Al final, no pudieron reconocer que el Señor Jesús y Jehová eran uno y el mismo Dios; ¡qué tontos fueron! ¡Si no me hubieses compartido tus enseñanzas sobre este asunto hoy, todavía estaría tan ciega como los fariseos y no entendería la obra de Dios!”. En ese momento, recordé las palabras “mi nombre nuevo” en Apocalipsis 3:12, y dije: “A la luz de lo que hemos dicho, ¡Dios seguramente tendrá un nuevo nombre cuando regrese en los últimos días! Entonces, ¿cuál será el nombre de Dios?” 

Wang Fang dijo con entusiasmo: “Gracias al Señor que, hace unos días, varios compañeros de trabajo y yo estábamos congregados y buscando juntos, y finalmente obtuvimos resultados. La Biblia en realidad nos indica cómo será llamado Dios en los últimos días. Dice en el Apocalipsis, ‘Yo soy el Alpha y la Omega, principio y fin, dice el Señor, que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso’ (Apocalipsis 1:8). ‘Y los cuatro animales tenían cada uno por sí seis alas alrededor, y de dentro estaban llenos de ojos; y no tenían reposo día ni noche, diciendo: Santo, santo, santo el Señor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir’ (Apocalipsis 4:8). ‘Diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu grande potencia, y has reinado’ (Apocalipsis 11:17). El Todopoderoso también se menciona en escrituras como Apocalipsis 15:3, 16:7 y 16:14, y 21:22. Estas muestran que cuando el Señor regrese en los últimos días, es muy probable que tome el nombre del Todopoderoso para realizar Su obra de salvar al hombre. Por lo tanto, si alguien predica que el Señor Jesús ha regresado para realizar una nueva obra, y que Su nombre ha cambiado al Todopoderoso, entonces es muy probable que esta sea la aparición y la obra del Señor, y debemos hacer todo lo posible para estudiarla y buscarla. ¡Solo entonces tendremos la oportunidad de dar la bienvenida al Señor!

Después de escucharla, me emocioné y dije: “¡Gracias al Señor! ¡He logrado tantas cosas hoy! Leía con frecuencia estos pasajes de las Escrituras, pero nunca pensé en ellos de esta manera ni entendía estas cosas. ¡Hoy, finalmente comprendo que el nombre de Dios puede cambiar y que Él tendrá un nombre nuevo en los últimos días! Aún más, ¡he encontrado la manera de dar la bienvenida al Señor!”

Estaba muy feliz, y sentí mi corazón lleno de dulzura y alegría. A continuación, Wang Fang y yo continuamos con nuestra conversación...

viernes, 20 de diciembre de 2019

"El misterio del nombre de Dios" ¿Se llamará Jesús cuando el Señor regrese?

Jehová Dios nos dice claramente en el Antiguo Testamento: “Yo, incluso Yo, soy Jehová; y fuera de mí no hay Salvador” (Isaías 43:11)*. “Jehová […] es mi nombre para siempre y este es mi recordatorio para todas las generaciones” (Éxodo 3:15)*.
Y, sin embargo, en el Nuevo Testamento dice: “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” (Hechos 4:12). “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8). Dice en el Antiguo Testamento que sólo Jehová es el nombre de Dios y así será para siempre. Sin embargo, en el Nuevo Testamento dice que uno sólo puede ser salvado por el nombre de Jesús. Puesto que el nombre de Dios, Jehová en la Era de la Ley, iba a ser Su nombre para siempre, entonces ¿por qué a Dios se le llamaba Jesús en la Era de la Gracia? ¿Cómo debemos entender las palabras “para siempre” que aparecen la Biblia? ¿Qué verdades y misterios se esconden detrás de los nombres de Dios?
Nota al pie:
*. The Bible quotation here is translated from AKJV.

Reflexión cristiana | "El misterio del nombre de Dios" ¿Se llamará Jesús cuando el Señor regrese?

Video introductorio:

A lo largo de 2000 años, los cristianos siempre han orado e implorado en el nombre del Señor Jesús, creyendo que el único nombre de Dios será por siempre el de Jesús. Sin embargo, el Libro del Apocalipsis, capítulo 3, versículo 12, profetiza que el Señor tendrá un nombre nuevo a Su regreso. Entonces, ahora que el Señor ha regresado en los últimos días, ¿podemos seguir llamándolo Jesús? ¿Qué misterios oculta el nombre de Dios? El diálogo cómico “El misterio del nombre de Dios” combina los estilos interpretativos del canto y el recital con el objetivo de guiarnos para que entendamos la relevancia de por qué Dios adopta nombres distintos en eras distintas.

Recomendación: La segunda venida de Cristo