jueves, 29 de octubre de 2020

Los desastres se vuelven cada vez más graves, ¿cómo debemos buscar las huellas de Dios?


La pandemia todavía se está extendiendo, y recientemente, otros desastres como el gran terremoto, el huracán, la inundación y el incendio, etc., ocurren uno tras otro en muchos países, todo el mundo está sufriendo ataques de ellos. De esto, podemos ver que las profecías de la venida del Señor se han cumplido, tal como dijo el Señor Jesús: “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores” (Mateo 24:7-8). Ahora, muchas personas en Internet testifican que el Señor Jesús ha regresado, entonces, ¿qué debemos hacer para poder recibirlo? De hecho, Él ya nos ha dicho el camino correcto.El Señor Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). La profecía del Apocalipsis dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Dios dice: “Ya que estamos buscando las huellas de Dios, nos corresponde a nosotros buscar la voluntad de Dios, por Sus palabras y declaraciones; porque dondequiera que haya nuevas palabras dichas por Dios, allí está la voz de Dios, y donde están las huellas de Dios, ahí están los hechos de Dios. Donde está la expresión de Dios, ahí aparece, ahí existe la verdad, el camino y la vida. Al buscar las huellas de Dios, habéis ignorado las palabras ‘Dios es la verdad, el camino y la vida’. Y así, muchas personas, incluso cuando reciben la verdad, no creen que han encontrado las huellas de Dios y mucho menos reconocen la aparición de Dios. ¡Qué error tan grave!”.

A partir de aquí, podemos ver que cuando el Señor vuelva en los últimos días, expresará palabras, llamará a la puerta de nuestro corazón y buscará a Sus ovejas con Sus palabras. Las ovejas de Dios se enfocan en escuchar Su voz, son capaces de reconocer Su voz y de recibir Su regreso con éxito. 

Hoy en día, continúan ocurriendo los desastres como los terremotos, plagas y hambrunas. Los que están familiarizados con la Biblia todos saben que estos son las señales de los últimos tiempos. Cuando aparecen estas señales, prueba que el Señor ha vuelto por segunda vez. Entonces, ¿cómo debemos buscar las huellas de Dios y recibir al Señor? Les invitamos a los hermanos y hermanas a hacer clic en el enlace de WhatsApp para comunicarse y hablar con nosotros, vamos a buscar juntos las huellas de Dios para recibir al Señor.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

¿Por qué las iglesias pueden degenerar en religión?


Las palabras relevantes de Dios:

En cada etapa de la obra de Dios existen también las correspondientes exigencias para el hombre. Todos los que están dentro de la corriente del Espíritu Santo poseen la presencia y disciplina del Espíritu Santo, y los que no están dentro de la corriente del Espíritu Santo están bajo el mando de Satanás y no tienen ninguna obra del Espíritu Santo. Las personas que están en la corriente del Espíritu Santo son las que aceptan la nueva obra de Dios, las que cooperan en la nueva obra de Dios. Si las que están dentro de esta corriente no pueden cooperar y no pueden poner en práctica la verdad que Dios exige durante este tiempo, entonces serán disciplinadas y, en el peor de los casos, el Espíritu Santo las abandonará. […] No así a las personas que no aceptan la nueva obra: ellas están fuera de la corriente del Espíritu Santo y la disciplina y la amonestación del Espíritu Santo no se aplican a ellas. Estas personas viven todo el día dentro de la carne, viven dentro de sus mentes y todo lo que hacen es de acuerdo a la doctrina que se produce por el análisis y la investigación de sus propios cerebros. Tales cosas no son las exigencias de la nueva obra del Espíritu Santo, mucho menos es la cooperación con Dios. Los que no aceptan la nueva obra de Dios son despojados de la presencia de Dios y, además, son privados de las bendiciones y de la protección de Dios. La mayoría de sus palabras y acciones se aferran a las exigencias del pasado de la obra del Espíritu Santo; son doctrina, no la verdad. Tal doctrina y regla son suficientes para probar que lo único que los une es la religión; no son los escogidos o los objetos de la obra de Dios. La asamblea de todos los que están entre ellos sólo se puede llamar un gran congreso de religión y no se puede llamar una iglesia. Este es un hecho inalterable. No tienen la nueva obra del Espíritu Santo; lo que hacen parece oler a religión, lo que viven parece estar repleto de religión; no poseen la presencia y la obra del Espíritu Santo, mucho menos son elegibles para recibir la disciplina o el esclarecimiento del Espíritu Santo. Todas estas personas son cadáveres inertes y gusanos que están desprovistos de espiritualidad. No tienen conocimiento de la rebelión y oposición del hombre, no tienen conocimiento de toda la maldad del hombre, mucho menos conocen toda la obra de Dios y la actual voluntad de Dios. ¡Todas son ignorantes, personas viles, son escoria, no aptas para ser llamadas creyentes!

de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si las personas tratan la verdad como un dogma al cual deben ceñirse en su fe, ¿son propensas a caer en la ceremonia religiosa? Y ¿cuál es la diferencia entre la observancia de este tipo de ceremonia religiosa y la fe del cristianismo? Puede haber diferencias entre las enseñanzas antiguas y las nuevas, y lo que se dice puede ser más profundo y progresivo, pero si las enseñanzas no son más que un tipo de teoría y si simplemente se convierten en una forma de ceremonia y de doctrina para las personas, y si, del mismo modo, las personas no pueden obtener la verdad de ella o entrar en la realidad de la verdad, entonces ¿acaso su fe no es lo mismo que el cristianismo? En esencia, ¿no es esto cristianismo? Así que en vuestro comportamiento y en el desempeño de vuestro deber, ¿en qué cosas tenéis puntos de vista iguales o similares a los de los creyentes en el cristianismo? Buscar tener un buen comportamiento superficial, luego hacer vuestro máximo esfuerzo por crear una simulación para vosotros mismos usando la apariencia de espiritualidad, hacerte pasar por una persona espiritual, mostrar una apariencia de espiritualidad en lo que dices, haces y revelas, hacer unas cuantas cosas que, de acuerdo con las nociones e imaginaciones de las personas, son dignas de alabanza, todo esto es buscar una falsa espiritualidad y es hipocresía. Te apoyas en palabras y teorías grandilocuentes, diciendo a las personas que lleven a cabo buenas acciones, que sean buenas personas y que se enfoquen en la búsqueda de la verdad, pero en tu propia conducta y en el desempeño de tu deber, jamás has buscado la verdad, jamás has actuado de acuerdo con los principios de la verdad, jamás has entendido de qué se habla en la verdad, cuál es la voluntad de Dios, cuáles son los estándares que Él requiere del hombre; nunca te has tomado nada de esto en serio. Cuando te encuentras con algunos problemas, actúas totalmente según tu propia voluntad y haces a Dios a un lado. ¿Son estas acciones externas y estos estados internos temer a Dios y rechazar el mal? Si no existe ninguna conexión entre la fe de las personas y su búsqueda de la verdad, sin importar por cuántos años crean en Dios, no serán capaces de temer a Dios auténticamente y rechazar el mal. Y entonces, ¿qué clase de senda pueden recorrer personas como estas? ¿Con que pasan sus días equipándose? ¿Acaso no es con palabras y teorías? ¿Acaso no pasan los días armándose, revistiéndose con palabras y teorías para parecerse más a los fariseos y a las personas que supuestamente sirven a Dios? ¿Qué son todas estas acciones? Ellos simplemente hacen las cosas por inercia, ondean la bandera de la fe y llevan a cabo ritos religiosos, tratando de engañar a Dios para lograr su objetivo de ser bendecidos. No adoran a Dios en absoluto. Al final, ¿acaso ese grupo de personas no terminará precisamente como quienes están dentro de la iglesia que supuestamente sirven a Dios y que supuestamente creen en Dios y lo siguen?

de ‘Sólo si vives ante Dios en todo momento puedes caminar por la senda de la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo

¿Qué es el nombre de Dios para quienes creen en Jehová? Ellos están en un grupo religioso, en el judaísmo. Se convirtieron en un tipo de grupo religioso. Y ¿cómo define Dios a aquellos que creen en Jesús? Son clasificados como parte del grupo religioso llamado “cristianismo”, ¿cierto? A los ojos de Dios, el judaísmo y el cristianismo son grupos religiosos. ¿Por qué los define Dios de esta manera? Entré todos los que son miembros de estos cuerpos religiosos definidos por Dios, ¿hay alguno que tema a Dios y rechace el mal, que haga la voluntad de Dios y siga el camino de Dios? (No). A los ojos de Dios, ¿todos los que nominalmente siguen a Dios podrían ser personas a las que Él reconoce como creyentes en Dios? ¿Podrían todos ellos tener una conexión con Dios? ¿Podrían ser todos ellos objetivos para la salvación de Dios? (No). Aunque ahora habéis aceptado la obra de Dios de los últimos días, ¿vendrá un día en el que seáis reducidos a lo que Dios ve como un grupo religioso? Eso parece inconcebible. Si os volvéis parte de un grupo religioso a los ojos de Dios, no seréis salvados por Él y eso significa que no pertenecéis a la casa de Dios. Así pues, intentemos resumir: ¿Qué senda recorren estas personas que nominalmente creen en el Dios verdadero, pero que Dios cree que son parte de un grupo religioso? ¿Podría decirse que estas personas caminan por la senda de ondear la bandera de la fe sin siquiera seguir Su camino o adorarle y, en su lugar, abandonan a Dios? Es decir, caminan por la senda de creer en Dios, pero de adorar a Satanás, llevando a cabo su propia gestión y tratando de establecer su propio reino; ¿es esto la esencia de todo ello? ¿Acaso las personas que son así tienen alguna conexión con el plan de gestión de Dios para la salvación del hombre? (No). Sin importar cuántas personas crean en Dios, tan pronto como sus creencias sean definidas por Dios como pertenecientes a una religión o grupo, entonces Dios decide que ellas no pueden ser salvadas. ¿Por qué digo esto? En el caso de un grupo o multitud de personas que carecen de la obra y guía de Dios y que no lo adoran en absoluto, ¿a quién adoran? ¿A quién siguen? En su corazón, reconocen a Dios, pero en realidad, están sujetos a la manipulación y control humanos. Sólo de nombre, probablemente siguen a una persona, pero en esencia, siguen a Satanás, el diablo; siguen a las fuerzas que son hostiles a Dios, que son enemigas de Dios. ¿Podría Dios salvar a un manojo de personas como estas? ¿Son ellas capaces de arrepentirse? Ondean la bandera de la fe, realizando proyectos humanos, dirigiendo su propia gestión y van en contra del plan de gestión de Dios para la salvación de la humanidad. Su resultado final es ser detestadas y rechazadas por Dios; Dios no podría, de ningún modo, salvar a estas personas y ellas no podrían, de ninguna manera, arrepentirse, pues ya han sido atrapadas por Satanás: están completamente en las manos de Satanás. […] si las personas son incapaces de seguir el camino de Dios y de caminar por el camino de la salvación, ¿cuál será su resultado final? Su resultado final será el mismo que el de aquellos que creen en el cristianismo y el judaísmo; no habrá diferencia. ¡Este es el carácter justo de Dios! Independientemente de cuántos sermones hayas escuchado y cuántas verdades hayas entendido, si, al final, continúas siguiendo a las personas y a Satanás y, finalmente, sigues siendo incapaz de seguir el camino de Dios y de temer a Dios y de rechazar el mal, entonces las personas como estas serán aborrecidas y rechazadas por Dios. Aparentmeente, estas personas que son aborrecidas y rechazadas por Dios pueden hablar mucho sobre letras y doctrinas y, sin embargo, son incapaces de adorar a Dios; son incapaces de temer a Dios y de rechazar el mal y son incapaces de tener una obediencia total a Dios. A los ojos de Dios, Él las define como una religión; simplemente, como un grupo de humanos y como un lugar de alojamiento para Satanás. De forma colectiva, se hace referencia a ellas como la pandilla de Satanás y son totalmente aborrecidas por Dios.

de ‘Sólo si vives ante Dios en todo momento puedes caminar por la senda de la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

¿Qué queremos decir cuando hablamos acerca de “seguir a Dios”? Queremos decir experimentar la obra de Dios y aceptar la verdad. Si no aceptas la verdad, si no experimentas la obra de Dios, entonces no estás experimentando el juicio y castigo de Dios, lo que quiere decir que no sigues a Dios. ¿Cómo llamamos a aquellos que no siguen a Dios, pero que creen en Dios? Los llamamos creyentes religiosos. ¿No es este el tipo de creencia de aquellos que creen en Dios dentro del mundo religioso? Sólo creen en el Dios en el cielo, pero no siguen a Dios, no experimentan la obra de Dios, sólo se aferran a su Biblia, sólo se aferran a su así llamada escritura. Todos los días leen un párrafo y oran de una manera religiosa y ese es todo. No tiene nada que ver con su propia vida, con la manera cómo viven. Sólo hacen lo que deben hacer. Esto es lo que se conoce como creencia religiosa. No aceptan la nueva obra de Dios ni experimentan la obra de Dios. Así que, su fe sólo está ahí para llenar un vacío en su espíritu, para satisfacer sus sufrientes corazones y para ir en busca de algún tipo de sustento. Podrán las personas con esta clase de fe ser capaces de dar un resonante y hermoso testimonio de Dios? Ciertamente no podrán dar testimonio, porque no se enfocan en entregarse a Dios, ni en pagar un precio, ni en obedecer a Dios, ni en la vida. Por esto, no dan testimonio. Así que, siempre que son perseguidas, hay muy pocas entre ellas que son capaces de permanecer firmes. Cuando sus vidas están en riesgo, todas traicionan a Dios. Tal vez algunos de vosotros refutaréis esto y diréis: “En la Era de la Gracia y en la Era de la Ley, ¿acaso no hubo muchos mártires?”. Eso no está mal. Esos mártires tenían la obra del Espíritu Santo, ellos también eran seguidores de Dios en esas eras, igual que nosotros lo somos hoy. Su creencia no era una creencia religiosa. Los que experimentaron la obra de Dios durante la Era de la Ley fueron personas que siguieron a Dios en la Era de la Ley. Los que experimentaron la obra de Dios durante la Era de la Gracia fueron personas que siguieron a Dios en la Era de la Gracia. En la Era del Reino, aquellos de nosotros que experimentamos la obra de Dios en los últimos días también somos seguidores de Dios. Sin embargo, mientras que Dios encarnado de los últimos días lleva a cabo Su obra personalmente, los creyentes que permanecen en la Era de la Gracia y aquellos que permanecen en la Era de la Ley, no aceptan la obra de Dios de los últimos días ni siguen a Cristo de los últimos días, por lo que su fe en Dios se ha convertido en creencia religiosa.

de ‘Más sobre el significado y la importancia de buscar la verdad’ en “Sermones y enseñanzas sobre la entrada en la vida (XI)”

Primero, debemos entender cómo los círculos religiosos son formados y cuál es la diferencia entre iglesia y religión. Es muy necesario aclarar estas cuestiones. Podemos ver de la Biblia que durante cada etapa de la obra de Dios, el pueblo escogido de Dios fue guiado y pastoreado por aquellos que Dios personalmente había establecido y designado. Por ejemplo, durante la Era de la Ley, Dios directamente usó a Moisés para guiar al pueblo de Israel y designó a Moisés para que organizara el sistema sacerdotal. Después de que la obra de Moisés se completó, no hubo más personas en la tierra que fueran directamente designadas por Dios para guiar a los israelitas. Los sacerdotes comenzaron a ser elegidos por el pueblo. Este es el antecedente de la creación de los círculos religiosos judaicos. Desde entonces, el sistema sacerdotal del judaísmo ha sido formado por elecciones de los círculos religiosos. Con mucha frecuencia los círculos religiosos se fueron corrompiendo gradualmente porque se eligieron los sacerdotes equivocados. Cuando el Señor Jesús encarnado apareció y llevó a cabo la obra durante la Era de la Gracia, los círculos religiosos habían caído al grado de resistirse y condenar a Cristo y se convirtieron en enemigos de Dios. Este es un hecho que todos en esa época presenciaron. Cuando el Señor Jesús vino a la tierra para realizar Su obra redentora, Él personalmente seleccionó a los doce apóstoles. El Espíritu Santo también comenzó a obrar en ese entonces y estaba con los discípulos del Señor Jesús. En ese tiempo, a la reunión de aquellos en la tierra que aceptaban la obra del Señor Jesús se le llamó una iglesia y fueron completamente pastoreados por las personas que Dios asignó, en otras palabras, personas usadas por el Espíritu Santo. En ese tiempo, se creó la verdadera iglesia y este es el origen de la iglesia. Más de treinta años después de la resurrección y ascensión al cielo del Señor Jesús, la mayoría de los doce apóstoles habían muerto por la fe y la iglesia en la tierra ya no era pastoreada por los apóstoles directamente asignados por el Señor Jesús. Así que se forman varios tipos de grupos religiosos. Este fue el antecedente de la creación de los círculos religiosos durante la Era de la Gracia. Después de eso, independientemente de si las personas tuvieran o no la obra del Espíritu Santo, podían organizar una iglesia siempre y cuando pudieran hablar sobre la Biblia. En tanto que fueran dotados, las personas estaban de acuerdo con ellos y los seguían. Ellos podían obrar y predicar como quisieran sin que nadie los restringiera, así que comenzaron a formarse varias denominaciones. ¿Qué es una iglesia y qué es religión? Se podría decir que los grupos que son guiados y pastoreados por las personas usadas por el Espíritu Santo son una iglesia, mientras que aquellos que son pastoreados y guiados por personas no usadas por el Espíritu Santo son una religión. Esta es la división más simple y verdadera. Las iglesias verdaderas tienen la obra del Espíritu Santo. En las religiones, muy rara vez aparece la obra del Espíritu Santo, e incluso si lo hiciera, es únicamente en las pocas personas que verdaderamente creen en Dios y buscan la verdad. Esta es la diferencia entre iglesia y religión. Para las iglesias es crucial si los pastores son o no trabajados y usados por el Espíritu Santo. Si el pastor es alguien que busca la verdad y camina por la senda correcta, entonces la obra del Espíritu Santo está presente. Si el pastor no es alguien que busca la verdad y camina en la senda de los fariseos, entonces la obra del Espíritu Santo no está presente. En tanto que las personas puedan distinguir entre los pastores reales y los falsos, podrán encontrar una iglesia verdadera.

de ‘¿Por qué el mundo religioso siempre se ha resistido a Dios mientras le sirve?’ en “Sermones y comunión de lo de arriba (Selecciones)”

Recomendación: Reflexiones Cristianas

Sodoma es reducida a cenizas por ofender la ira de Dios

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Sodoma es reducida a cenizas por ofender la ira de Dios

Cuando las personas de Sodoma vieron a estos dos siervos, no preguntaron la razón de su venida, ni nadie preguntó si habían venido a dar a conocer la voluntad de Dios. Al contrario, formaron una muchedumbre y, sin esperar una explicación, fueron a capturar a estos dos siervos como perros salvajes o lobos despiadados. ¿Vio Dios estas cosas cuando acontecieron? ¿Qué estaba pensando Dios en Su corazón en cuanto a este tipo de conducta humana, este tipo de cosa? Dios decidió destruir esta ciudad; no dudaría ni esperaría, ni seguiría siendo paciente. Su día había llegado, y, por tanto, se dispuso a hacer la obra que deseaba hacer. Así, Génesis 19:24-25 dice: “Luego Jehová mandó lluvia de azufre y fuego del cielo sobre Sodoma y sobre Gomorra y destruyó esas ciudades, toda la llanura, a todos sus habitantes y todo lo que crecía en estas tierras”.* Estos dos versículos dicen a las personas el método con el que Dios destruyó esta ciudad; también cuenta a las personas lo que Dios destruyó. Primero, la Biblia cuenta que Dios quemó la ciudad con fuego, y que la magnitud del mismo fue suficiente para destruir a todas las personas y aquello que crecía en la tierra. Es decir, el fuego que cayó del cielo no sólo destruyó la ciudad; también destruyó a todas las personas y cosas vivientes en su interior, sin dejar una sola huella detrás. Después de la destrucción de la ciudad, la tierra quedó vacía de cosas vivas. No había más vida, ni ninguna señal de ella. La ciudad se había convertido en un desierto, un lugar vacío lleno de un silencio mortal. Ya no habría más maldad contra Dios en este lugar; no habría más matanzas ni sangre derramada.

¿Por qué quería quemar Dios esta ciudad completamente? ¿Qué podéis ver aquí? ¿Soportaría Dios ver a la humanidad y la naturaleza, Sus propias creaciones, ser destruidas de esta forma? Si puedes discernir la ira de Jehová Dios del fuego enviado desde el cielo, entonces no es difícil ver el nivel de Su ira en el objetivo de Su destrucción así como en el grado en que esta ciudad fue destruida. Cuando Dios aborrece una ciudad, enviará Su castigo sobre ella. Cuando Dios está asqueado con una ciudad, emitirá repetidas advertencias informando a las personas sobre Su ira. Sin embargo, cuando Dios decide poner fin a una ciudad y destruirla —esto es, cuando Su ira y majestad han sido ofendidas— Él no dará más castigos ni advertencias. En su lugar, la destruirá directamente. La hará desaparecer por completo. Este es el carácter justo de Dios.

Extracto de ‘Dios mismo, el único II’ en “La Palabra manifestada en carne”


miércoles, 28 de octubre de 2020

Canciones cristianas | El sentido de la oración

 Canciones cristianas | El sentido de la oración

I
Orar es una forma en la que el hombre coopera con Dios,
invocar a Su Espíritu y ser tocado por Dios.
Mientras más ores, más serás tocado, iluminado y tenaz.
Personas así pronto se perfeccionarán.
Mientras más ores, más serás tocado, iluminado y tenaz.
Personas así pronto se perfeccionarán.
II
Así que los que no rezan son muertos sin alma.
No pueden ser tocados por Dios, ni seguir Su obra.
Los que nunca rezan pierden la vida espiritual normal,
han roto lazos con Dios; Él no los aprobará.
Los que nunca rezan pierden la vida espiritual normal,
han roto lazos con Dios; Él no los aprobará.
III
Mientras más ores, más serás tocado, iluminado y tenaz.
Personas así pronto se perfeccionarán.
Mientras más ores, más serás tocado, iluminado y tenaz.
Personas así pronto se perfeccionarán.
Personas así pronto se perfeccionarán.
Personas así pronto se perfeccionarán.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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Qué es orar : Siempre están en paz delante de Dios para orar a Él


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Qué es orar : Siempre están en paz delante de Dios para orar a Él

Todos sabemos que la oración es una forma importante de lograr la obra del Espíritu Santo. Pero en la vida real, debido a problemas de niños, tareas domésticas, cargas pesadas y trabajo, nos ignoramos la oración a menudo y, a veces, incluso hacer la oración es un proceso involuntario, lo que hace que nuestra relación con Dios sea cada vez más lejos.

La Palabra de Dios dice: “Primero se empieza con el asunto de la oración. Se es firme, y se ora a una hora fija. Independientemente de lo apurado que se esté de tiempo, de lo ocupado o de lo que sobrevenga, se ora cada día como algo normal, se come y se bebe las palabras de Dios como de costumbre. Mientras se coma y se beba las palabras de Dios, no importa cuáles sean los entornos, el espíritu está especialmente complacido; tampoco incomodan las personas, los acontecimientos ni las cosas de alrededor. Cuando se contempla normalmente a Dios en el corazón, lo que ocurre fuera no puede molestar. Esto es lo que significa tener estatura”.

“Cuando seas capaz de entregarle tu corazón a Dios, podrás percibir cada movimiento sutil en tu espíritu, y conocerás todo el esclarecimiento y la iluminación recibidos de Dios. Aférrate a esto, y entrarás poco a poco en la senda donde el Espíritu Santo te perfeccione. Cuanto más tranquilo esté tu corazón delante de Dios, más sensible y delicado será tu espíritu, y más capaz será de observar el movimiento del Espíritu Santo; entonces, tu relación con Dios se volverá más y más adecuada”.

La Palabra de Dios nos muestra claramente el camino de practicar, sin importar dónde estemos y en qué ambiente, por ejemplo, en reuniones, prácticas espirituales, un automóvil y trabajo, o andando, siempre y cuando oremos en silencio ante Dios, o extrañemos el amor de Dios, inconscientemente podemos acercarnos a Él.

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martes, 27 de octubre de 2020

¿Sabes? En los últimos días, hay otra manera además del descenso sobre nubes del Señor


Ahora, hay más y más desastres como el terremoto, la hambruna y la plaga en todo el mundo, las profecías de la venida del Señor se han cumplido básicamente, y muchas personas presienten que Él podría haber regresado. Pero, ¿por qué todavía no hemos visto al Señor venir en una nube para aparecerse a nosotros? De hecho, en la Biblia no solo hay profecías de que el Señor se nos aparecerá cabalgando sobre una nube, sino también otras profecías sobre Su aparición, es decir, Él se encarnará en el Hijo del hombre y descenderá de manera secreta, tal como: “He aquí, vengo como ladrón […]” (Apocalipsis 16:15). “Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis” (Lucas 12:40). “Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que Él padezca mucho y sea rechazado por esta generación” (Lucas 17:24-25). En estas profecías se menciona “vengo como ladrón” y “la hora que no esperéis”, estas palabras significan que el Señor vendrá en silencio, en secreto. La expresión “Hijo del hombre” se refiere a Aquel que nace de un ser humano, es de carne y hueso y posee una humanidad normal. Al igual que el Señor Jesús, quien se le llamaba el Hijo del hombre, Cristo. Por lo tanto, la profecía “el Hijo del Hombre vendrá” significa que en los últimos días el Señor se hará carne y volverá a la hora que nadie sabe.

La Palabra de Dios dice: “Esta vez, Dios viene a hacer la obra, no en un cuerpo espiritual, sino en uno muy corriente. Además, no sólo es el cuerpo de la segunda encarnación de Dios, sino también el cuerpo a través del cual Él regresa a la carne. Es una carne muy corriente. No puedes ver nada que lo haga resaltar entre los demás, pero puedes recibir de Él las verdades que nunca antes se han oído. Esta carne insignificante es la personificación de todas las palabras de la verdad de Dios, la que emprende Su obra en los últimos días y la que expresa todo el carácter de Dios para que el hombre lo entienda”. De las palabras de Dios, podemos ver que el Señor se nos aparecerá en los últimos días como el Hijo del hombre encarnado. ¿Estás confundido sobre cómo buscar los pasos de Dios y recibir a Él?

La Biblia predice que hay dos maneras de las que el Señor regresa, una es descender sobre una nube y la otra es venir como ladrón en la noche, es decir, vendrá en secreto. ¿Cómo se pueden cumplir estas dos maneras? ¿De qué manera debemos recibir al Señor? Haga clic en el siguiente botón para unirse a nosotros y conocer más sobre el misterio de la venida del Señor.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com

El Salvador ya ha regresado sobre una “nube blanca”


Durante varios milenios, el hombre ha anhelado poder ser testigo de la llegada del Salvador. El hombre ha anhelado contemplar a Jesús el Salvador montado en una nube blanca mientras desciende, en persona, entre aquellos que lo han añorado y anhelado durante miles de años. El hombre ha deseado también que el Salvador regrese y se reúna con ellos; es decir, deseó que Jesús el Salvador, que ha estado separado de la gente miles de años, regrese y lleve a cabo una vez más la obra de redención que Él hizo entre los judíos, que sea compasivo y amoroso con los hombres, que perdone sus pecados y cargue con ellos e incluso que cargue con todas las transgresiones del hombre y lo libre del pecado. Lo que el hombre anhela es que Jesús el Salvador sea el mismo que antes, un Salvador que sea adorable, amable y venerable, que nunca esté airado con el hombre ni le haga reproches, sino que perdone y soporte todos los pecados del hombre y que incluso, como antes, muera en la cruz una vez más por el hombre. Desde que Jesús partió, los discípulos que lo siguieron, además de todos los santos que fueron salvos en Su nombre, lo han estado añorando y esperando desesperadamente. Todos aquellos que fueron salvos por la gracia de Jesucristo durante la Era de la Gracia han estado anhelando ese día exultante en el momento final, cuando Jesús el Salvador descienda sobre una nube blanca para aparecerse entre todos los hombres. Por supuesto, este también es el deseo colectivo de todos aquellos que aceptan el nombre de Jesús el Salvador hoy. Todos en el universo, todos aquellos que saben de la salvación de Jesús el Salvador han estado anhelando desesperadamente que Jesucristo llegue repentinamente para cumplir lo que dijo cuando estuvo en la tierra: “Llegaré tal como partí”. El hombre cree que, después de la crucifixión y la resurrección, Jesús volvió al cielo sobre una nube blanca para tomar Su lugar a la diestra del Altísimo. De forma parecida, Jesús descenderá de nuevo sobre una nube blanca (esta nube se refiere a la nube sobre la que Jesús cabalgó cuando regresó al cielo) entre aquellos que lo han anhelado desesperadamente durante miles de años, y Él tendrá la imagen y vestirá como los judíos. Después de aparecer al hombre, Él le concederá comida y hará que el agua viva brote para él y vivirá en medio de él, lleno de gracia y lleno de amor, vívido y real. Todas esas nociones son lo que cree el pueblo. Sin embargo, Jesús el Salvador no hizo esto; Él hizo lo contrario de lo que el hombre concibió. No llegó entre los que habían anhelado Su regreso ni se les apareció a todos los pueblos mientras cabalgaba sobre la nube blanca. Él ya ha llegado, pero el hombre no lo conoce y permanece ignorante de Él. El hombre solamente está esperándolo sin propósito, sin darse cuenta de que Él ya ha descendido sobre una “nube blanca” (la nube que es Su Espíritu, Sus palabras, todo Su carácter y todo lo que Él es) y está ahora entre un grupo de vencedores que Él formará durante los últimos días. El hombre no sabe esto: a pesar de todo el afecto y amor que el santo Salvador Jesús tiene hacia el hombre, ¿cómo puede obrar en estos “templos” habitados por la inmundicia y los espíritus inmundos? Aunque el hombre ha estado esperando Su llegada, ¿cómo podría Él aparecer a aquellos que comen la carne de los injustos, que beben la sangre de los injustos y visten las ropas de los injustos, que creen en Él, pero que no lo conocen y que constantemente lo chantajean? El hombre sólo sabe que Jesús el Salvador está lleno de amor y rebosante de compasión y que Él es la ofrenda por el pecado, llena de redención. Sin embargo, el hombre no tiene idea de que Él es Dios mismo, que rebosa de justicia, majestad, ira y juicio, que posee autoridad y está lleno de dignidad. Por tanto, aunque el hombre ansiosamente anhela y ansía el regreso del Redentor, y hasta al cielo conmueven sus oraciones, Jesús el Salvador no se aparece a quienes creen en Él pero no lo conocen.

“Jehová” es el nombre que adopté durante Mi obra en Israel y significa el Dios de los israelitas (el pueblo escogido de Dios) que puede tener compasión del hombre, maldecirlo y guiar su vida; el Dios que posee gran poder y está lleno de sabiduría. “Jesús” es Emanuel, que significa la ofrenda por el pecado que está llena de amor, de compasión y que redime al hombre. Él hizo la obra de la Era de la Gracia y representa la Era de la Gracia, y sólo puede representar una parte de la obra del plan de gestión. Es decir, sólo Jehová es el Dios del pueblo escogido de Israel, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, el Dios de Moisés y el Dios de todo el pueblo de Israel. Y así, en la era presente, todos los israelitas excepto el pueblo judío, adoran a Jehová. Le hacen sacrificios en el altar y le sirven en el templo usando las túnicas de los sacerdotes. Lo que esperan es la reaparición de Jehová. Sólo Jesús es el Redentor de la humanidad, y Él es la ofrenda por el pecado que redimió a la humanidad del pecado. Es decir, el nombre de Jesús vino de la Era de la Gracia y llegó a existir debido a la obra de redención en la Era de la Gracia. El nombre de Jesús llegó a existir para permitir que las personas de la Era de la Gracia nacieran de nuevo y fueran salvadas, y es un nombre particular para la redención de toda la humanidad. Así, el nombre de Jesús representa la obra de la redención y denota la Era de la Gracia. El nombre de Jehová es un nombre particular para el pueblo de Israel que vivía bajo la ley. En cada era y etapa de la obra, Mi nombre no carece de fundamento, sino que tiene un significado representativo: cada nombre representa una era. “Jehová” representa la Era de la Ley y es el título honorífico para el Dios adorado por el pueblo de Israel. “Jesús” representa la Era de la Gracia y es el nombre del Dios de todos aquellos que fueron redimidos durante la Era de la Gracia. Si el hombre sigue anhelando la llegada de Jesús el Salvador durante los últimos días, y sigue esperando que llegue con la imagen que llevó en Judea, entonces todo el plan de gestión de seis mil años se hubiera detenido en la Era de la Redención y no podría haber progresado más. Los últimos días, además, nunca llegarían y la era nunca acabaría. Esto se debe a que Jesús el Salvador es sólo para la redención y salvación de la humanidad. Yo adopté el nombre de Jesús solo por el bien de todos los pecadores en la Era de la Gracia, pero no es el nombre por el cual llevaré a su fin a toda la humanidad. Aunque Jehová, Jesús y el Mesías representan todos a Mi Espíritu, estos nombres sólo denotan las diferentes eras de Mi plan de gestión y no me representan en Mi totalidad. Los nombres por los cuales me llaman las personas en la tierra no pueden expresar todo Mi carácter y todo lo que Yo soy. Son simplemente nombres diferentes por los que soy llamado durante las diferentes eras. Así pues, cuando la era final —la era de los últimos días— llegue, Mi nombre cambiará de nuevo. No se me llamará Jehová o Jesús, mucho menos el Mesías; se me llamará el potente Dios Todopoderoso mismo y bajo este nombre pondré fin a toda la era. Una vez se me conoció como Jehová. También se me llamó el Mesías, y las personas me llamaron una vez Jesús el Salvador con amor y respeto. Hoy, sin embargo, ya no soy el Jehová o el Jesús que las personas conocieron en tiempos pasados; Yo soy el Dios que ha regresado en los últimos días, el que pondrá fin a la era. Soy el Dios mismo que surge de los confines de la tierra, repleto de todo Mi carácter y lleno de autoridad, honor y gloria. Las personas nunca se han relacionado conmigo, nunca me han conocido y siempre han sido ignorantes de Mi carácter. Desde la creación del mundo hasta hoy, ni una sola persona me ha visto. Este es el Dios que aparece al hombre en los últimos días, pero que está oculto en medio de los hombres. Él mora entre los hombres, verdadero y real, como el sol ardiente y la llama abrasadora, lleno de poder y rebosante de autoridad. No hay una sola persona o cosa que no será juzgada por Mis palabras y ni una sola persona o cosa que no será purificada por el fuego ardiente. Finalmente, todas las naciones serán bendecidas debido a Mis palabras y también serán hechas pedazos debido a ellas. De esta forma, todas las personas durante los últimos días verán que Yo soy el Salvador que ha regresado, y que Yo soy el Dios Todopoderoso que conquista a toda la humanidad. Y todos verán que una vez fui la ofrenda por el pecado para el hombre, pero que en los últimos días también me convierto en las llamas del sol que incineran todas las cosas, así como el Sol de justicia que revela todas las cosas. Esta es Mi obra en los últimos días. Tomé este nombre y soy poseedor de este carácter para que todas las personas puedan ver que Yo soy un Dios justo, el sol ardiente, la llama abrasadora, y que todos puedan adorarme, al único Dios verdadero, y para que puedan ver Mi verdadero rostro: no soy sólo el Dios de los israelitas ni soy sólo el Redentor, soy el Dios de todas las criaturas en todos los cielos, la tierra y los mares.

Si el Salvador llegara durante los últimos días y se le siguiera llamando Jesús y naciera de nuevo en Judea e hiciera Su obra allí, entonces esto demostraría que Yo sólo creé y redimí al pueblo de Israel y que no tengo nada que ver con los gentiles. ¿No contradiría esto Mis palabras de que “Yo soy el Señor que creó los cielos y la tierra y todas las cosas”? Dejé Judea y hago Mi obra entre los gentiles porque no soy solamente el Dios del pueblo de Israel, sino el Dios de todas las criaturas. Aparezco entre los gentiles durante los últimos días porque Yo no sólo soy Jehová, el Dios del pueblo de Israel, sino, además, porque Yo soy el Creador de todos Mis escogidos entre los gentiles. No sólo creé a Israel, Egipto y Líbano, sino a todas las naciones gentiles más allá de Israel. Debido a esto, Yo soy el Señor de todas las criaturas. Simplemente usé Israel como el punto de partida para Mi obra, empleé Judea y Galilea como las fortalezas de Mi obra de redención y ahora usé las naciones gentiles como la base desde la que pondré fin a toda la era. Hice dos etapas de la obra en Israel (estas dos etapas de la obra son la Era de la Ley y la Era de la Gracia) y he estado llevando a cabo dos etapas más de la obra (la Era de la Gracia y la Era del Reino) a través de las naciones más allá de Israel. Entre las naciones gentiles haré la obra de conquista y concluiré así la era. Si el hombre siempre me llama Jesucristo, pero no sabe que he comenzado una nueva era durante los últimos días y que me he embarcado en una nueva obra, y si el hombre continúa obsesivamente a la espera de la llegada de Jesús el Salvador, entonces llamaré a las personas como estas las que no creen en Mí; son personas que no me conocen y su creencia en Mí es falsa. ¿Podrían tales personas ser testigos de la llegada de Jesús el Salvador desde el cielo? Lo que esperan no es Mi llegada sino la llegada del Rey de los judíos. No anhelan que Yo aniquile este viejo mundo impuro, sino que anhelan la segunda venida de Jesús con la cual serán redimidos. Esperan que Jesús redima una vez más a toda la humanidad de esta tierra inmunda e injusta. ¿Cómo pueden tales personas convertirse en quienes completen Mi obra en los últimos días? Los deseos del hombre son incapaces de cumplir Mis deseos o de completar Mi obra, porque el hombre simplemente admira o aprecia el recuerdo la obra que he hecho antes y no tiene idea de que Yo soy el Dios mismo que siempre es nuevo y nunca viejo. El hombre sólo sabe que Yo soy Jehová y Jesús, y no tiene ni idea de que Yo soy el Último, Aquél que pondrá fin a la humanidad. Todo lo que el hombre anhela y conoce proviene de sus propias nociones y es simplemente lo que puede ver con sus propios ojos. No está en consonancia con la obra que Yo hago sino en discordancia con ella. Si Mi obra se condujera de acuerdo con las ideas del hombre, entonces, ¿cuándo terminaría? ¿Cuándo entraría la humanidad en el reposo? ¿Y cómo podría Yo entrar en el séptimo día, en el Sabbat? Yo obro según Mi plan y Mi propósito, no según las intenciones del hombre.

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