sábado, 25 de septiembre de 2021

¿Por qué sigamos pecando si nuestros pecados son perdonados debido a la creencia en el Señor?

 Muchas personas que creen con sinceridad en el Señor tienen angustia de que saben muy bien las enseñanzas del Señor, pero se ven difíciles de practicarlas. Después de pecar, se ponen a orar a Dios confesando sus pecados, tomando decisiones de no volver a cometerlos y tratando de controlarse, pero el pecado se está atando fuertemente como si fuera un yugo y haciéndose ser incapaces de liberarse de él. ¿Quieres saber cuál es la raíz de esto? Esto se debe a que nuestra naturaleza pecaminosa todavía no ha sido resuelta. Leamos unas palabras de Dios para saber más detalles.

Dios dijo: "Por todo lo que el hombre pueda haber sido redimido y perdonado de sus pecados, sólo puede considerarse que Dios no recuerda sus transgresiones y no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, cuando el hombre, que vive en un cuerpo de carne, no ha sido liberado del pecado, sólo puede continuar pecando, revelando, interminablemente, su carácter satánico corrupto. Esta es la vida que el hombre lleva, un ciclo sin fin de pecado y perdón. La mayor parte de la humanidad peca durante el día y se confiesa por la noche. Así, aunque la ofrenda por el pecado siempre sea efectiva para el hombre, no podrá salvarlo del pecado. Sólo se ha completado la mitad de la obra de salvación, porque el hombre sigue teniendo un carácter corrupto".
Estas palabras de Dios dejan en claro por qué repetimos pecados. Aunque creemos en el Señor y nuestros pecados son perdonados, la naturaleza pecaminosa sigue arraigada en nosotros, tales como la arrogancia, el engaño y la maldad, etc., esto es algo más profundo que el pecado y causa que a menudo pecamos y nos resistimos a Dios involuntariamente. Se puede ver que si nuestra naturaleza pecaminosa no se resuelve, no nos libraremos de la esclavitud del pecado a pesar de que oramos y confesamos diariamente. Al igual que cuando cortamos el césped, si solo lo cortamos en superficie y en lugar de por la raíz, se volverá a crecer.

Vídeo recomendado: Testimonio cristiano | He encontrado el camino para purificarme del pecado

viernes, 24 de septiembre de 2021

Película cristiana en español | "La honestidad no tiene precio" Dios bendice a los que son honestos


Película cristiana en español | "La honestidad no tiene precio" Dios bendice a los que son honestos

Zhen Cheng era el dueño de un taller de reparación de electrodomésticos. Era amable, honesto y llevaba su negocio siguiendo las reglas. Nunca trataba de engañar a nadie, pero apenas ganaba lo suficiente para mantener a su familia. Pasado un tiempo, un miembro de su familia y un colega le instaron a practicar las reglas no escritas del negocio, y Zhen Cheng comenzó a creer en dichos que representan una filosofía satánica, tales como:"El dinero no es omnipotente, pero sin él no se puede hacer absolutamente nada". "Los valientes mueren satisfechos; los tímidos mueren de hambre".y "El dinero es lo primero".Zhen Cheng perdió la buena conciencia que le había guiado hasta entonces y empezó a usar métodos maliciosos para ganar más dinero. Aunque ganaba más que antes y su nivel de vida había mejorado, Zhen Cheng, sin embargo, se sentía infeliz y le asolaba un sentimiento de vacío; su existencia era hueca y estaba cargada de sufrimiento.

Cuando Zhen Cheng aceptó la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, llegó a entender a través de la palabra de Dios que a Dios le gusta la gente honesta y desprecia a los que engañan. Zhen Cheng también llegó a entender que ser una persona honesta es la única manera de comportarse como una auténtica persona y la única manera de alcanzar la alabanza de Dios, y por eso prometió ser un hombre honesto. Sin embargo, se demostró que ser un hombre honesto en el mundo real era difícil; con los hermanos y hermanas de la iglesia podía ser tan directo como debía; pero si lo era en el mundo de los negocios, ¿podría ganar dinero? A la larga no sólo ganaría menos dinero, además podría experimentar significativas pérdidas y arriesgarse a quedarse sin su negocio... Ante tales dificultades, ¿podría Zhen Cheng llevar su negocio con honestidad? ¿Qué tipo de giros inesperados ocurrirán en el proceso? ¿Cuál será su mayor recompensa?

jueves, 23 de septiembre de 2021

¿Realmente conoce usted el camino del arrepentimiento que el Señor Jesús difundió?

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Preguntas Cristianas: ¿Realmente conoce usted el camino del arrepentimiento que el Señor Jesús difundió?

En la Era de la Gracia, el Señor Jesús dio el camino del arrepentimiento al hombre, como Él dijo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). “Y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24:47).

Dios dice: “En su momento, Jesús solo les dio a Sus discípulos una serie de sermones en la Era de la Gracia relativos a cómo practicar, cómo reunirse, cómo suplicar en oración, cómo tratar a los demás, etc. La obra que Él llevó a cabo fue la de la Era de la Gracia y solo explicó cómo debían practicar los discípulos y los que lo seguían. Él realizó únicamente la obra de la Era de la Gracia y nada de la obra de los últimos días. […] La obra de Dios en cada era tiene límites claros; Él sólo realiza la obra de la era presente, no la de la siguiente era de antemano. Solo así puede ponerse de manifiesto Su obra representativa de cada era. Jesús solo habló de las señales de los últimos días, de cómo ser paciente y cómo ser salvado, de cómo arrepentirse y confesar, y de cómo cargar la cruz y soportar el sufrimiento; Él nunca habló de cómo debe el hombre lograr la entrada en los últimos días ni de cómo debe buscar satisfacer la voluntad de Dios”.

De aquí sabemos que en la Era de la Gracia el Señor Jesús hizo la obra de redención y trajo el camino del arrepentimiento, así como nos enseñó a confesar nuestros pecados, arrepentirnos, llevar la cruz para seguirlo, amarlo con todo nuestro corazón, alma y mente, amar a los demás como a nosotros mismos, ser humildes y pacientes con otros, perdonarlos setenta veces siete, etc. Mientras la gente practique estas enseñanzas, obtendrá el perdón de pecado y podrá disfrutar de las abundantes gracias y bendiciones de Dios. Este es el camino del arrepentimiento que nos otorgó el Señor Jesús en la Era de la Gracia. Aunque nuestros pecados han sido perdonados, nuestra naturaleza pecaminosa aún existe, y todavía cometemos pecados, nos resistimos a Dios y lo traicionamos, así que ¿merecen las persona como nosotros entrar en el reino celestial y conseguir la vida eterna? Está escrito en la Biblia: “Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). “Sed santos, porque Yo soy santo” (1 Pedro 1:16). Y se profetiza en el Apocalipsis: “En su boca no fue hallado engaño; están sin mancha” (Apocalipsis 14:5). De esto, se ve que solo los que no hablan mentiras y son purificados pueden recibir la vida eterna y entrar en el reino de los cielos. Sin embargo, aún no hemos alcanzado estos requisitos, esto es una prueba suficiente de que no hemos recibido la vida eterna, ni estamos cualificados para entrar en él. Porque aunque el Señor Jesús nos redimió y nos enseñó a arrepentirnos, no nos dio el camino de la vida eterna, es decir, la forma de despojarnos de nuestra naturaleza satánica y alcanzar la purificación. 

Para conocer más: Qué es el arrepentimiento

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Mira, ¡que grande es la fuerza de confiar en Dios!

Cuando Moisés condujo a los israelitas a cruzar el Mar Rojo, se apoyó en Dios, y Dios separó el Mar Rojo dejando que escaparan con éxito de Egipto;

David venció a Goliat confiando en Dios, y fruto lo cual los israelitas ganaron la guerra;

Cuando Daniel se hizo culpable y fue arrojado al foso de los leones, confió en Dios, entonces Dios cerró la boca de las fieras y él sobrevivió;

Hermanos, si encuentran alguna dificultad en su vida, por favor confíen en Dios, ¡no hay nada difícil para Dios!

Comparte un artículo para ayudarte a encontrar la respuesta:

Estudio acerca de la oración: ¿Cómo orar para que el Señor escuche?

Hermanos y hermanas:

¡La paz del Señor esté con ustedes! Hoy, hablaremos sobre “los tres problemas que debemos resolver en la oración”. Que el Señor guíe nuestra comunión. Nosotros, los hermanos y hermanas, sabemos que la oración es el camino para establecer una relación normal con Dios. Todos esperamos que nuestras oraciones sean escuchadas y aceptadas, pero hoy muchos hermanos y hermanas están afligidos por el hecho de que sus oraciones no son escuchadas ni aceptadas. Entonces, ¿cómo debemos orar según la voluntad de Dios y qué problemas debemos resolver en nuestras oraciones para que el Señor las escuche?

1. Debemos resolver el problema de hablar de manera pretenciosa, impráctica y deshonesta cuando oramos

En nuestra vida diaria, cuando oramos al Señor a menudo decimos cosas que son falsas, exageradas o vacías, así que el Señor esconde Su rostro y no escucha. Por ejemplo, en nuestras oraciones decimos con frecuencia: “Señor, sé que todas las cosas en el mundo están sucias y que somos simplemente huéspedes y extranjeros en este mundo. Quiero amarte y satisfacerte”. Sin embargo, en nuestra vida seguimos sin poder dejar atrás las cosas del mundo como la riqueza, la reputación y el estatus, e incluso las buscamos de manera activa. A veces, oramos al Señor y decimos: “Dios, deseo ser un siervo leal y servirte con todo mi corazón, con toda mi mente y con todas mis fuerzas”. Pero en nuestra obra, cuando nos encontramos con dificultades que no sabemos resolver, nos quejamos de las dificultades y los problemas. También oramos a menudo de la siguiente manera: “Señor, deseo cargar con la cruz y seguirte”. Pero, cuando llegan grandes dificultades, como la enfermedad o el encarcelamiento, se producen quejas en nuestro corazón y culpamos al Señor por no protegernos. Estas oraciones no son prácticas. No son palabras que salgan de nuestro corazón y por eso el Señor no las acepta. El Señor Jesús dijo: “Dios es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad” (Juan 4:24). Así, podemos ver que el Señor nos exige que seamos personas honestas y que hablemos de manera práctica y seria con el Señor. No debemos hablar de forma pretenciosa ni decir cosas que no sean realistas o estaremos engañando al Señor y haremos que nos deteste. Así que, cuando oremos, debemos practicar hablar al Señor desde el corazón, de forma realista, y descartar las palabras falsas e hipócritas. No debería importarnos cuánto hablemos o lo bien que suenen nuestras palabras, sino que debemos preocuparnos de si oramos al Señor sinceramente. Por ejemplo, cuando hacemos una obra para el Señor, quizás en nuestro corazón queramos ir tras las cosas del mundo y la riqueza, así que debemos hablar honestamente al Señor y pedirle que nos guíe y nos ayude a trabajar por Él con sinceridad. Si nos encontramos con dificultades, debemos ser sinceros con el Señor: “Dios, estoy teniendo dificultades en este momento, soy débil, quiero amarte, pero no encuentro la voluntad para ello, así que te pido que muevas mi corazón y que no permitas que mis dificultades me hagan débil”. Después de esto, debemos colaborar activamente con Dios y confiar sinceramente en Él. Cuando cometemos errores que ofenden al Señor o entendemos incorrectamente a Dios durante nuestras dificultades, debemos aún más explicar honestamente al Señor la corrupción que exponemos, nuestros verdaderos pensamientos, nuestras dificultades, etcétera. Lo que decimos cuando oramos al Señor debe ser sincero y verdadero, porque, si es así, tendremos siempre intimidad con Dios y Dios escuchará nuestras oraciones. De esta manera, nuestro conocimiento de Dios se profundizará y creceremos continuamente en la vida.

2. Debemos resolver el problema de pasar por procesos, hacer las cosas por inercia y no acercarnos a Dios con calma cuando oramos

Hoy, muchos de nuestros hermanos y hermanas solo se centran en el proceso externo cuando oran y no están orando en silencio delante de Dios. Piensa que, si estás ocupado en el trabajo y tienes miedo de llegar tarde a trabajar por la mañana, en un intento por ganar algo de tiempo murmuras una oración a medias a Dios. Estas oraciones son una manera de salir del paso, simplemente haciéndolo por inercia. O, cuando oramos en las reuniones y escuchamos a otra persona orar durante mucho tiempo o decir muchas cosas, mientras que nosotros no tenemos mucho que decir, nos da miedo que nos miren por encima del hombro si oramos menos que los demás, así que cuando nos llega el turno, imitamos a la otra persona y decimos muchas palabras, incluso repitiendo cosas que dijo el otro. Estas oraciones se ofrecen para que la gente las oiga, así que no son oraciones que se digan en silencio delante de Dios. El Señor Jesús nos dijo: “Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mateo 6:6). La palabra del Señor nos dice que debemos tener un corazón tranquilo y sosegado cuando oramos delante de Dios, y que no debemos estar bajo la influencia de ninguna persona, asunto o cosa. Por ejemplo, tal vez tengamos prisa por llegar al trabajo por la mañana, pero, mientras esperamos el autobús, podemos calmar nuestro corazón e ir en silencio delante del Señor. También podemos hacerlo en nuestro corazón mientras vamos en el autobús o estamos en la oficina. Orar así no nos pide que obedezcamos ninguna norma; sólo requiere que nos acerquemos al Señor y consigamos el resultado de no separarnos de Él. Además, cuando oramos en las reuniones, no deberíamos intentar hacer que los demás nos admiren cuando oramos, ni preocuparnos por cómo nos ven los demás, sino que sólo debemos buscar ir delante de Dios en silencio y abrirle nuestro corazón y aceptar el movimiento del Espíritu Santo. Cuando hacemos esto, no estamos haciendo las cosas sin pensar, y Dios nos escucha.

3. Debemos resolver el problema de tener deseos extravagantes y siempre ser egoístas cuando oramos

Como cristianos, todos sabemos que no podemos hacer peticiones extravagantes a Dios, pero como albergamos la intención de recibir bendiciones, a menudo hacemos demandas a Dios sin darnos cuenta, haciendo peticiones extravagantes para satisfacer todo tipo de deseos. Por ejemplo, para que nuestros hijos puedan entrar a una escuela mejor, podríamos orar: “Dios, los exámenes de mi hijo(a) son en unos pocos días. Te confío a mi hijo(a); te pido que le des inteligencia y sabiduría para que saque buenas notas en el examen y tenga éxito en el futuro”. Los que hacen negocios podrían orar: “Dios, te confío mi negocio y te pido protección y ayuda; te pido que bendigas el éxito de mi negocio y les muestres a los gentiles los milagros que puedes obrar, lo cual también me permitirá ser libre de las carencias materiales”. Los que trabajan en la iglesia y se dedican a ella podrían orar: “Señor, ahora que te sirvo y trabajo para ti, te pido que bendigas a mi familia con un negocio exitoso, para que no les falte ropa ni comida”. Estas oraciones contienen nuestros deseos extravagantes. Todas demandan a Dios que haga esto o aquello según nuestros deseos. Somos seres creados y debemos tener buen juicio delante del Creador. Debemos tener corazones que teman a Dios y no pedirle a Dios que cumpla nuestros deseos. El Señor Jesús también nos dijo: “Por tanto, no os preocupéis, diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿qué beberemos?’ o ‘¿con qué nos vestiremos?’ Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:31-33). El Señor Jesús nos enseñó que no debemos preocuparnos por qué comeremos o cómo nos vestiremos. No debemos pedirle estas cosas al Señor, porque el Señor preparará y dispondrá todo lo que necesitemos materialmente. El Señor nos pide lo siguiente: “Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Esto quiere decir que primero deberíamos orar por el Reino de Dios y Su justicia, porque Dios acepta este tipo de oración. Consideremos que todos sabemos que estamos viviendo en los últimos días y sabemos que las profecías dicen que Él regresará, así que debemos orar más para que el Reino de Dios venga pronto a la Tierra, como está escrito: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:10). Debemos orar para que el Señor nos guíe para ser vírgenes sabias y para poder darle la bienvenida al Señor cuando escuchemos noticias de Su retorno. Debemos orar también para escapar de nuestra corrupción y por la purificación. Estas oraciones para recibir la verdad y la vida serán escuchadas por el Señor.

Finalmente, me gustaría compartir con todos ustedes dos pasajes que leí en una página web sobre el Evangelio: “¿Qué significa orar realmente? Quiere decir hablar con Dios las palabras que están dentro de tu corazón y comunicarte con Dios después de que comprendiste Su voluntad, basándote en Sus palabras; quiere decir sentirte particularmente cerca de Dios, sentir que Él está enfrente de ti y que tú tienes algo que decirle; y quiere decir estar especialmente radiante dentro de tu corazón y sentir que Dios es especialmente precioso. Te vas a sentir especialmente constreñido y, después de escuchar tus palabras, tus hermanos y hermanas se van a sentir complacidos, van a sentir que las palabras que hablas son las palabras que están dentro de sus corazones, las palabras que quieren decir y que lo que tú dices representa lo que ellos quieren decir. Esto es lo que significa orar verdaderamente. Después de que has orado verdaderamente, te vas a sentir en paz y complacido en tu corazón; la fuerza para amar a Dios crecerá y vas a sentir que nada en toda tu vida es más valioso o importante que amar a Dios, y todo esto probará que tus oraciones han sido efectivas”. “Mientras oras tu corazón debe estar en paz delante de Dios y debe ser sincero. Estás realmente teniendo comunión y orando con Dios; no debes engañar a Dios usando palabras que suenen bonito. La oración se centra alrededor de aquello que Dios quiere completar hoy. Pídele a Dios que te ilumine y te esclarezca más, y lleva tu estado real y tus problemas delante de Él para que ores y tomes la determinación ante Dios. Orar no es seguir un procedimiento sino buscar a Dios usando tu corazón sincero. Pide que Dios proteja tu corazón, capacitándolo para que con frecuencia esté en paz delante de Dios, capacitándote para que te conozcas y te desprecies y te abandones en el ambiente que Dios ha puesto para ti, permitiéndote así tener una relación normal con Dios y haciendo de ti alguien que verdaderamente ama a Dios”.

Gracias al Señor. Las oraciones son nuestro puente espiritual de comunicación con Dios y siempre que oremos al Señor con un corazón sincero y honesto y oremos para satisfacer la voluntad de Dios, el Señor aceptará y escuchará nuestras oraciones. Gracias al Señor por permitirme tener comunión con ustedes hoy. ¡Amén!

Recomendación: Cómo orar efectivamente

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

martes, 21 de septiembre de 2021

Sé consciente de la voluntad de Dios para alcanzar la perfección

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Palabra de Dios para hoy: Sé consciente de la voluntad de Dios para alcanzar la perfección

Cuanto más consciente seas de la voluntad de Dios, mayor será la carga que lleves a cuestas, y cuanto mayor sea la carga que llevas a cuestas, más rica será tu experiencia. Cuando seas consciente de la voluntad de Dios, Él pondrá una carga sobre ti y luego te esclarecerá sobre las tareas que te ha confiado. Cuando Dios te dé esta carga, prestarás atención a todas las verdades relacionadas mientras comes y bebes de Sus palabras. Si tienes una carga relacionada con las condiciones de vida de tus hermanos y hermanas, entonces se trata de una carga que Dios te ha confiado y siempre llevarás esta carga contigo en tus oraciones diarias. Se te ha dado como carga lo que Dios hace, y estás dispuesto a llevar a cabo lo que Él quiere hacer; esto es lo que significa hacer tuya la carga de Dios. En este punto, cuando comas y bebas las palabras de Dios, te enfocarás en este tipo de asuntos y te preguntarás: ¿cómo voy a resolver estos problemas? ¿Cómo puedo facilitar que mis hermanos y hermanas alcancen la liberación y tengan gozo espiritual? También os enfocaréis en resolver estos problemas mientras impartís enseñanza, y cuando comáis y bebáis las palabras de Dios os enfocaréis en comer y beber las palabras que se relacionan con estos temas. También llevaréis una carga mientras coméis y bebéis Sus palabras. Una vez que hayas entendido las exigencias de Dios, tendrás una idea más clara de qué senda tomar. Este es el esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo que conlleva tu carga y también es la guía que te ha sido otorgada por Dios. ¿Por qué digo esto? Si no llevas a cuestas ninguna carga, no prestarás atención cuando comas y bebas las palabras de Dios; cuando comes y bebes las palabras de Dios mientras llevas a cuestas una carga, puedes comprender la esencia de dichas palabras, encontrar tu camino y ser consciente de la voluntad de Dios. Por tanto, deberías desear en tus oraciones que Dios ponga más cargas sobre ti y te confíe tareas mayores de modo que puedas tener delante de ti una mayor senda donde practicar, para que tenga un mayor efecto que comas y bebas las palabras de Dios, para que cada vez seas más capaz de captar la esencia de Sus palabras y de ser movido por el Espíritu Santo.

Comer y beber las palabras de Dios, practicar la oración, aceptar la carga de Dios y las tareas que Él te confía, todo esto es para que pueda haber una senda delante de ti. Cuanto más pese sobre ti la carga de lo que Dios te ha confiado, más fácil será que seas perfeccionado por Él. Algunas personas no están dispuestas a coordinarse con otras en el servicio a Dios, aunque hayan sido llamadas a hacerlo; estas son personas perezosas que solo desean deleitarse en las comodidades. Cuanto más se te pida que sirvas en coordinación con otras personas, más experiencia adquirirás. Debido a que tienes más cargas y experiencias, tendrás más oportunidades de ser perfeccionado. Por tanto, si puedes servir a Dios con sinceridad, serás consciente de Su carga; así pues, tendrás más oportunidades de que Él te perfeccione. Es justo ese grupo de personas el que actualmente está siendo perfeccionado. Cuanto más te conmueva el Espíritu Santo, más tiempo dedicarás a ser consciente de la carga de Dios, más serás perfeccionado por Él y más te ganará Él, hasta que, al final, te convertirás en alguien a quien Dios utiliza. En la actualidad, hay algunas personas que no llevan cargas por la iglesia. Estas personas son flojas y descuidadas, y solo les preocupa su propia carne. Son extremadamente egoístas y, también, ciegas. Si no puedes ver este asunto con claridad, no llevarás ninguna carga. Cuanto más consciente seas de la voluntad de Dios, mayor será la carga que Él te confiará. Las personas egoístas no están dispuestas a sufrir tales cosas ni a pagar el precio y, como resultado, perderán oportunidades para que Dios las perfeccione. ¿Acaso no se están haciendo daño a sí mismas? Si eres alguien consciente de la voluntad de Dios, desarrollarás una carga verdadera para la iglesia. De hecho, en lugar de considerar que esto es una carga que llevas para la iglesia, sería mejor que la consideraras como una carga que llevas para tu propia vida, porque el propósito de esta carga que desarrollas para la iglesia es que utilices estas experiencias para que Dios te perfeccione. Por tanto, quien lleve la mayor carga para la iglesia, quien lleve una carga para entrar en la vida, será a quien Dios perfeccionará. ¿Has visto esto claramente? Si la iglesia con la que estás se encuentra esparcida como la arena, pero tú no te sientes ni preocupado ni inquieto e incluso haces la vista gorda cuando tus hermanos y hermanas no comen ni beben normalmente las palabras de Dios, entonces no estás llevando carga alguna. A Dios no le gustan tales personas. La clase de personas que a Él le agradan tienen hambre y sed de justicia y son conscientes de Su voluntad. Por tanto, debes ser consciente de la carga de Dios, aquí y ahora; no debes esperar que Dios revele Su carácter justo a toda la humanidad para ser consciente de Su carga. ¿No sería demasiado tarde entonces? Esta es una buena oportunidad para que Dios te perfeccione. Si dejas que esta oportunidad se te escape de las manos, lo lamentarás por el resto de tu vida, del mismo modo que Moisés no pudo entrar en la buena tierra de Canaán y lo lamentó por el resto de su vida y murió con remordimientos. Una vez que Dios haya revelado Su carácter justo a todas las personas, te llenarás de remordimiento. Aunque Dios no te castigue, te castigarás tú mismo por tu propio remordimiento. Algunas personas no están convencidas de esto, pero si tú no lo crees, simplemente espera y observa. Hay algunas personas cuyo único propósito es que se cumplan estas palabras. ¿Estás dispuesto a sacrificarte por estas palabras?

Si no buscas oportunidades para ser perfeccionado por Dios y si no luchas por llevar la delantera en tu búsqueda de la perfección, entonces al final te llenarás de remordimiento. El presente es la mejor oportunidad para alcanzar la perfección; ahora es un momento extremadamente bueno. Si no buscas seriamente que Dios te perfeccione, una vez que Su obra haya concluido será demasiado tarde: habrás perdido la oportunidad. No importa cuán grandes sean tus aspiraciones, si Dios ya no está llevando a cabo obra alguna, independientemente del esfuerzo que hagas, nunca serás capaz de alcanzar la perfección. Debes aprovechar esta oportunidad y colaborar mientras el Espíritu Santo lleva a cabo Su gran obra. Si pierdes esta oportunidad, no se te dará otra, por mucho que te esfuerces. Algunos de vosotros claman: “¡Dios, estoy dispuesto a ser consciente de Tu carga y a satisfacer Tu voluntad!”. Sin embargo, tú no tienes una senda en la cual practicar, así que tus cargas no perdurarán. Si tienes una senda delante de ti, adquirirás experiencia, un paso a la vez, y tu experiencia se estructurará y organizará. Después de que hayas completado una carga, se te dará otra. A medida que tu experiencia de vida sea más profunda, tus cargas se harán más profundas también. Algunas personas solo llevan una carga cuando el Espíritu Santo las toca; después de un tiempo, una vez que ya no tienen una senda donde practicar, dejan de llevar cargas a cuestas. No puedes desarrollar cargas simplemente comiendo y bebiendo las palabras de Dios. Al comprender muchas verdades, obtendrás discernimiento, aprenderás a resolver problemas mediante el uso de la verdad y tendrás un entendimiento más preciso de las palabras de Dios y de Su voluntad. Con estas cosas, desarrollarás cargas y solo entonces podrás realizar obra de manera apropiada. Si tenéis una carga, pero no tenéis un entendimiento claro de la verdad, no funcionará tampoco. Debéis experimentar las palabras de Dios en persona y saber cómo practicarlas. Solo después de que hayas entrado en la realidad tú mismo podrás proveer para los demás, guiarlos y ser perfeccionado por Dios.

En “La senda… (4)” está escrito que todos vosotros sois el pueblo del reino, predestinado por Dios antes de las eras, y que nadie puede arrebatarlo. También dice ahí que Dios desea que todos sean utilizados y perfeccionados por Él y que Él exige que todos se presenten como Su pueblo y que solo convirtiéndose en el pueblo de Dios pueden cumplir Su voluntad. En ese momento, todos enseñasteis sobre este tema, y comunicasteis sobre la senda de entrada con base en los estándares para el pueblo de Dios. Por tanto, la obra que lleva a cabo el Espíritu Santo durante esa época fue sacar a las personas de su estado negativo y llevarlas a uno positivo. En aquel entonces, la obra del Espíritu Santo tendió a permitir que todos disfrutaran de las palabras de Dios como Su pueblo, y que cada uno de vosotros comprendiera claramente que sois el pueblo de Dios, tal y como se predestinó antes de las eras, y que Satanás no puede llevaros. Así pues, todos orasteis: “¡Dios! Estoy dispuesto a pertenecer a Tu pueblo, porque Tú nos predestinaste antes de las eras y nos otorgaste este estatus. Estamos dispuestos a satisfacerte desde esta posición”. Cuando orabas así, el Espíritu Santo te conmovía; así tendía a obrar el Espíritu Santo. En este tiempo debéis orar y entrenaros para aquietar vuestro corazón delante de Dios de modo que podáis esforzaros por la vida y buscar la entrada al entrenamiento del reino. Este es el primer paso. En este momento, la obra de Dios consiste en que todos entren en la senda correcta, tengan una vida espiritual normal y experiencias auténticas, que el Espíritu Santo los conmueva y, teniendo todo esto como fundamento, que acepten las comisiones que Dios les da. El propósito de ingresar en el entrenamiento del reino es permitir que todas vuestras palabras, actos, movimientos, pensamientos e ideas entren en las palabras de Dios, que seáis tocados más a menudo por Dios y, así, desarrolléis un corazón amoroso hacia Él y que asumáis más de la carga de la voluntad de Dios, de forma que todos estén en la senda de ser perfeccionados por Dios, para que todos estén en el camino correcto. Una vez que estás en esta senda de ser perfeccionado por Dios, estás en el camino correcto. Una vez que tus pensamientos y tus ideas, así como tus intenciones equivocadas, puedan corregirse, y puedas pasar de ser consciente de la carne a ser consciente de la voluntad de Dios, y una vez que puedas resistirte a la distracción de las intenciones equivocadas cuando surjan y actúes de acuerdo con la voluntad de Dios, si eres capaz de lograr tal transformación, entonces estás en la senda correcta de la experiencia de vida. Una vez que tus prácticas de oración estén en el camino correcto, el Espíritu Santo te tocará en tus oraciones. Cada vez que ores, el Espíritu Santo te tocará; cada vez que ores, serás capaz de aquietar tu corazón delante de Dios. Cada vez que comas y bebas un pasaje de la palabra de Dios, si eres capaz de comprender la obra que Él está llevando a cabo actualmente y puedes entender cómo orar, cómo cooperar y cómo lograr la entrada, solo entonces el que comas y bebas las palabras de Dios dará resultados. Cuando a través de las palabras de Dios puedas encontrar la senda de entrada y discernir la dinámica actual de la obra de Dios, así como la guía de la obra del Espíritu Santo, habrás entrado en el camino correcto. Si no has comprendido los puntos clave mientras comes y bebes las palabras de Dios, y si, posteriormente, sigues sin ser capaz de encontrar una senda en la cual practicar, esto mostrará que sigues sin saber cómo comer y beber apropiadamente Sus palabras y que no has descubierto el método o el principio para hacerlo. Si no has comprendido la obra que Dios está llevando a cabo actualmente, serás incapaz de aceptar las tareas que Él desearía confiarte. La obra que Dios lleva a cabo en la actualidad es, precisamente, aquella en la cual los seres humanos deben entrar y la que deben comprender en el presente. ¿Comprendéis estas cosas?

Si coméis y bebéis las palabras de Dios de manera eficaz, vuestra vida espiritual se vuelve normal e, independientemente de las pruebas con las que os enfrentéis, de las circunstancias con las que os podáis topar, de los padecimientos físicos que puedas soportar, del distanciamiento de los hermanos y hermanas o de las dificultades familiares que puedas experimentar, puedes comer y beber de las palabras de Dios de manera normal, orar de manera normal y continuar con tu vida de iglesia de manera normal; si puedes conseguir todo esto, demostrará que estás en el camino correcto. Algunas personas son demasiado frágiles y no tienen perseverancia. Cuando se enfrentan con un pequeño obstáculo, lloriquean y se vuelven negativas. La búsqueda de la verdad exige perseverancia y determinación. Si no habéis satisfecho la voluntad de Dios esta vez, debéis ser capaces de aborreceros a vosotros mismos, y, en el fondo, tener la determinación silenciosa de alcanzar éxito la próxima vez. Si esa vez no fuerais conscientes de la carga de Dios, deberíais estar decididos a rebelaros contra la carne cuando os enfrentéis al mismo obstáculo en el futuro y decidir satisfacer la voluntad de Dios. Así es como os volvéis dignos de elogio. Algunas personas ni siquiera saben si sus propios pensamientos o ideas son correctos; ¡tales personas son necias! Si deseas someter a tu corazón y rebelarte contra la carne, primero debes saber si tus intenciones son correctas; solo entonces puedes someter a tu corazón. Si no sabes si tus intenciones son correctas, ¿puedes someter a tu corazón y rebelarte contra la carne? Aun si te rebelaras, lo harías de una manera confusa. Debes saber cómo rebelarte contra tus intenciones equivocadas; eso es lo que significa rebelarse contra la carne. Una vez que reconoces que tus intenciones, pensamientos e ideas están equivocados, debes dar la vuelta rápidamente y caminar por la senda correcta. Resuelve este asunto primero, y entrénate para lograr la entrada en este aspecto, porque tú sabes mejor que nadie si tus intenciones son correctas o no. Una vez que tus intenciones erróneas se corrijan y ahora estén a favor de Dios, habrás cumplido la meta de someter a tu corazón.

Lo más importante que debéis hacer ahora es obtener conocimiento de Dios y de Su obra. También debes saber cómo lleva a cabo el Espíritu Santo Su obra en la humanidad; estos actos son esenciales para entrar en el camino correcto. Te será más fácil entrar hacerlo una vez que hayas comprendido este punto vital. Crees en Dios y lo conoces, y esto muestra que tu fe en Él es genuina. Si continúas adquiriendo experiencia, pero, al final, sigues siendo incapaz de conocer a Dios, entonces eres, sin duda, una persona que se resiste a Dios. Aquellos que solo creen en Jesucristo, sin creer también en el Dios encarnado de hoy, están condenados. Todos son fariseos de los últimos días, ya que no reconocen al Dios de hoy. Todos se oponen a Dios. Por muy devota que sea su creencia en Jesús, todo será en vano; Dios no los elogiará. ¡Todos aquellos que portan un letrero que dice que creen en Dios, pero no tienen un conocimiento verdadero de Él en su corazón, son hipócritas!

Para buscar ser perfeccionada por Dios, una persona debe entender primero lo que significa ser perfeccionada por Él, así como las condiciones que debe cumplir para ello. Una vez que comprende tales asuntos, debe buscar una senda de práctica. Para ser perfeccionado, uno debe tener determinada calidad. Muchas personas no tienen la calidad suficiente, en cuyo caso debes pagar un precio y trabajar duro de manera subjetiva. A menor calidad, mayor será el esfuerzo subjetivo que debes hacer. Cuanto mayor sea tu comprensión de las palabras de Dios y cuanto más las pongas en práctica, más rápidamente podrás entrar en la senda de la perfección. Por medio de la oración, puedes ser perfeccionado en el área de la oración; también puedes ser perfeccionado al comer y beber las palabras de Dios, captar su esencia y vivir su realidad. Mediante la experiencia diaria de las palabras de Dios, debes llegar a saber qué es lo que te falta y, sobre todo, debes reconocer tu principal falla y tus debilidades, y orar y suplicar a Dios. Al hacerlo, poco a poco serás perfeccionado. La senda que lleva a la perfección es: orar, comer y beber las palabras de Dios, captar su esencia, obtener la entrada a la experiencia de las palabras de Dios, llegar a conocer lo que te falta internamente, someterte a la obra de Dios, ser consciente de la carga de Dios y abandonar la carne por medio de tu amor a Dios, además de comunicarte frecuentemente con tus hermanos y hermanas, lo cual puede enriquecer tus experiencias. Trátese de la vida comunitaria o de tu vida personal, o de grandes congregaciones o pequeñas, todas ellas pueden permitirte adquirir experiencia y recibir entrenamiento para que tu corazón pueda aquietarse delante de Dios y regresar a Él. Todo esto forma parte del proceso de ser perfeccionado. Experimentar las palabras de Dios, tal y como se mencionó anteriormente, significa poder degustarlas y permitirte vivirlas para que tengas mayor fe y amor a Dios. De esta manera, gradualmente te irás quitando tu corrupto carácter satánico, te despojarás de motivaciones inapropiadas y vivirás la semejanza de una persona normal. Cuanto mayor sea el amor a Dios dentro de ti —es decir, cuanto mayor sea lo que Dios ha perfeccionado en ti— menos te poseerá la corrupción de Satanás. Por medio de tus experiencias prácticas, gradualmente entrarás en la senda de la perfección. Por lo tanto, si deseas ser perfeccionado, entonces resulta especialmente importante que seas consciente de la voluntad de Dios y experimentes Sus palabras.

De “La Palabra manifestada en carne”

Recomendación: Devocionales cristianos

lunes, 20 de septiembre de 2021

10 Versículos de la Biblia sobre la Oración

 Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.

Filipenses 4:6-7

La verdadera oración puede ser escuchada por Dios y hacernos sentir Su presencia, tener Su guía en todas las cosas, obtener Su iluminación al leer y comunicar Su palabra y acabar creciendo gradualmente la vida. Entonces, ¿qué es la verdadera oración? ¿Cómo alcanzarla? Los versículos de la Biblia sobre la oración y las palabras de Dios relacionadas te darán respuestas.

Filipenses 4:6-7

Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.

Mateo 7:7-8

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.

Jeremías 29:12

Entonces me invocaréis, é iréis y oraréis á mí, y yo os oiré.

Mateo 18:19-20

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.

Lucas 11:2

Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Mateo 21:22

Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Mateo 6:5

Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago.

Mateo 6:6-7

Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos.

Mateo 26:41

Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma.

Santiago 5:16

Confesaos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.

Palabras de Dios relacionadas:

Dios dice:“¿Qué significa orar realmente? Quiere decir hablar con Dios las palabras que están dentro de tu corazón y tener comunión con Dios después de que comprendiste Su voluntad, basándote en Sus palabras; quiere decir sentirte particularmente cerca de Dios, sentir que Él está enfrente de ti y que tienes algo que decirle; y quiere decir estar especialmente radiante dentro de tu corazón y sentir que Dios es especialmente precioso. Te sentirás especialmente inspirado y, después de escuchar tus palabras, los hermanos y hermanas se sentirán complacidos, sentirán que las palabras que hablas son las que están dentro de sus corazones, las que quieren pronunciar, y que lo que dices representa lo que ellos quieren decir. Esto es lo que significa orar verdaderamente. Después de que has orado verdaderamente, te sentirás en paz y complacido en tu corazón; la fuerza para amar a Dios crecerá y sentirás que nada en toda tu vida es más valioso o significativo que amar a Dios, y todo esto probará que tus oraciones han sido efectivas.”

1. ¿Cómo se puede entrar en la oración verdadera?

Dios dice:“Mientras oras, tu corazón debe estar en paz delante de Dios y debe ser sincero. Estás realmente teniendo comunión y orando con Dios; no debes engañar a Dios usando palabras elegantes. La oración se debe centrar en torno a aquello que Dios quiere completar hoy. Pídele a Dios que te ilumine y te esclarezca más, y lleva tu estado actual y tus problemas delante de Él para que ores y tomes una resolución ante Dios. Orar no es seguir un procedimiento sino buscar a Dios usando tu corazón sincero. Pide que Dios proteja tu corazón,capacitándolo para que con frecuencia esté en paz delante de Dios, capacitándote para que te conozcas y te desprecies y te abandones en el ambiente que Dios ha puesto para ti, permitiéndote así tener una relación normal con Dios y haciendo de ti alguien que verdaderamente ama a Dios.”

2. ¿Cuál es el significado de la oración?

Dios dice:“La oración es una de las formas en las que el hombre coopera con Dios, es un modo por medio del cual el hombre invoca a Dios y es el proceso por medio del cual el Espíritu de Dios toca al hombre. Se puede decir que los que están sin oración son muertos que no tienen espíritu, lo que prueba que les hacen falta las facultades para que Dios los toque. Sin la oración, las personas no pueden alcanzar una vida espiritual normal, mucho menos seguir la obra del Espíritu Santo; sin la oración, rompen su relación con Dios y no pueden recibir la aprobación de Dios. Siendo que eres alguien que cree en Dios, entre más ores, más te toca Dios. Esas personas tienen una mayor determinación y pueden recibir más la iluminación más reciente de Dios; como resultado, el Espíritu Santo puede perfeccionar sólo a personas como estas tan pronto como sea posible.”

3. ¿Cuál es el efecto que se debe lograr por la oración?

Dios dice:“Las personas pueden llevar a cabo la práctica de la oración y comprender el significado de la oración, pero el efecto que la oración debe lograr no es nada sencillo. La oración no es un proceso de pasar por las formalidades, de seguir un procedimiento o de recitar las palabras de Dios, es decir, la oración no implica repetir palabras como un perico y copiarles a los demás. En la oración, le debes dar tu corazón a Dios, compartiendo con Dios las palabras que están en tu corazón para que Él te pueda tocar. Si las oraciones han de ser efectivas, entonces se deben basar en la lectura de las palabras de Dios. Sólo orando en medio de las palabras de Dios se podrá recibir más esclarecimiento e iluminación. Una oración verdadera se demuestra cuando se tiene un corazón que anhela las exigencias que Dios le hace y se está dispuesto a cumplir estas exigencias; se podrá odiar todo lo que Dios odia y sobre esta base se tendrá conocimiento, se conocerá y se tendrá claras las verdades que Dios explica. Tener la determinación, la fe, el conocimiento y un camino por el cual practicar después de orar, sólo esto es orar verdaderamente y sólo la oración como esta puede ser efectiva. Sin embargo, la oración se debe construir sobre el fundamento del disfrute de las palabras de Dios y teniendo comunión con Dios en Sus palabras, y el corazón puede buscar a Dios y estar en paz ante Dios. Esa oración ya ha alcanzado el punto de la comunión verdadera con Dios.”

Para conocer más: Qué es orar



domingo, 19 de septiembre de 2021

El valor inherente de la Biblia y cómo hay que abordar la Biblia de una forma que se conforme a la voluntad de Dios

 Las palabras relevantes de Dios:

La Biblia es un registro histórico de la obra de Dios en Israel, y documenta muchas de las predicciones de los antiguos profetas, así como algunas de las declaraciones de Jehová en Su obra en aquel momento. Por tanto, todas las personas consideran este libro como santo (porque Dios es santo y grande). Por supuesto, todo esto es resultado de su reverencia por Jehová y su adoración a Dios. Las personas se refieren así a este libro, sólo porque las creaciones de Dios muestran una gran veneración y adoración a su Creador, y están incluso aquellos que catalogan a este libro como un libro celestial. En realidad, es simplemente un registro humano. Jehová no lo tituló ni guio su creación personalmente. Es decir, el autor de este libro no es Dios, sino los hombres. La Santa Biblia sólo es el título respetuoso que el hombre le dio. No fue decidido por Jehová y Jesús tras un debate entre Ellos; no es nada más que una idea humana. Porque Jehová no escribió este libro, y, mucho menos, Jesús, sino que son los relatos transmitidos por muchos antiguos profetas, apóstoles y videntes, recopilados por generaciones posteriores en un libro de escritos antiguos que, para las personas, parece especialmente santo; un libro que, en su opinión, contiene muchos misterios insondables y profundos que están esperando ser descubiertos por generaciones futuras. Así pues, las personas están aún más dispuestas a creer que este libro es un libro celestial. Con la incorporación de los Cuatro Evangelios y el Libro del Apocalipsis, la actitud de las personas hacia él es particularmente diferente de la que tienen hacia cualquier otro libro y, por tanto, nadie se atreve a diseccionar este “libro celestial”, porque es demasiado “sagrado”.

¿Por qué, tan pronto como las personas leen la Biblia, son capaces de encontrar una senda apropiada en la cual practicar? ¿Por qué pueden obtener muchas cosas que eran incomprensibles para ellas? Hoy, estoy diseccionando la Biblia de esta forma y eso no significa que la aborrezca, o que niegue su valor como referencia. Te estoy explicando y aclarando el valor inherente y los orígenes de la Biblia para que no sigas atrapado en las tinieblas. Porque las personas tienen muchas opiniones sobre ella, y la mayoría de ellas son equivocadas; leer la Biblia de esta forma no sólo evita que obtengan lo que deberían, sino, más importante, obstaculiza la obra que pretendo hacer. Interfiere tremendamente con la obra del futuro, y sólo ofrece inconvenientes, no ventajas. Por tanto, lo que te estoy enseñando es simplemente la esencia y la historia interna de la Biblia. No te estoy pidiendo que no la leas o que vayas por ahí proclamando que está desprovista de valor, sino sólo que tengas el conocimiento y la opinión correctos de ella. ¡No seas demasiado parcial! Aunque la Biblia es un libro de historia escrito por los hombres, también documenta muchos de los principios por los cuales los antiguos santos y profetas servían a Dios, así como las experiencias de los apóstoles recientes en su servicio a Él, todo lo cual vieron y conocieron verdaderamente estas personas, y puede servir de referencia para las personas de esta era en su búsqueda del camino verdadero. Por tanto, al leer la Biblia, las personas también pueden obtener muchos caminos de vida que no pueden encontrarse en otros libros. Estos caminos son los caminos de vida de la obra del Espíritu Santo, experimentados por profetas y apóstoles en eras pasadas, y muchas de las palabras son valiosas y pueden proveer lo que las personas necesitan. Así pues, a todas las personas les gusta leer la Biblia. Como hay tanto oculto en ella, las opiniones de las personas sobre ella son diferentes de las que tienen sobre los escritos de grandes figuras espirituales. La Biblia es un registro y una recopilación de las experiencias y el conocimiento de personas que sirvieron a Jehová y a Jesús en la antigua era y en la nueva; así, las generaciones posteriores han sido capaces de obtener de ella mucho esclarecimiento, iluminación y sendas de práctica. La razón por la que la Biblia es más elevada que los escritos de cualquier gran figura espiritual es que sus escritos se basan en la Biblia, todas sus experiencias proceden de ella, y todos la explican. Así pues, aunque las personas puedan obtener provisión de los libros de cualquier gran figura espiritual, siguen adorando la Biblia, ¡porque parece muy elevada y profunda para ellos! Aunque la Biblia reúne algunos de los libros de las palabras de vida, como las epístolas de Pablo y de Pedro, y, aunque estos libros pueden proveer a las personas y ayudarles, los mismos siguen siendo obsoletos, siguen perteneciendo a la era antigua, y por muy buenos que sean, sólo son apropiados para un período, y no son eternos. Y es que la obra de Dios siempre está desarrollándose, y no puede simplemente detenerse en la época de Pablo y Pedro, o permanecer siempre en la Era de la Gracia en la que Jesús fue crucificado. Por tanto, estos libros sólo son apropiados para la Era de la Gracia, no para la Era del Reino de los últimos días. Sólo pueden proveer para los creyentes de la Era de la Gracia, no para los santos de la Era del Reino, y, por muy buenos que sean, siguen siendo obsoletos. Ocurre lo mismo con la obra de creación de Jehová o Su obra en Israel: por muy grande que fuera, llegaría a estar obsoleta, y llegaría el tiempo en el que esto pasaría. La obra de Dios también es igual: es grande, pero llegará un momento en el que termine; no siempre puede permanecer en medio de la obra de la creación ni entre la de la crucifixión. No importa cuán convincente fue la obra de la crucifixión ni lo efectiva que fue para derrotar a Satanás; la obra sigue siendo, después de todo, obra, y las eras siguen siendo, después de todo, eras. La obra no siempre puede permanecer sobre la misma base ni los tiempos pueden permanecer inmutables, porque existió la creación y también existirán los últimos días. ¡Es inevitable! Por consiguiente, las palabras de vida del Nuevo Testamento —las epístolas de los apóstoles y los Cuatro Evangelios— han pasado a ser hoy libros históricos, viejos almanaques, y ¿cómo podrían los viejos almanaques llevar a las personas a la nueva era? Independientemente de lo capaces que sean estos almanaques de proveer vida a las personas y de llevarlas a la cruz, ¿acaso no están obsoletos? ¿No están desprovistos de valor? Por tanto, digo que no deberías creer ciegamente en estos almanaques. Son demasiado antiguos, no pueden llevarte a la nueva obra y sólo pueden ser una carga para ti. No sólo no pueden llevarte a la nueva obra y a una nueva entrada, sino que te conducen a viejas iglesias religiosas; si así fuera, ¿no estarías retrocediendo en tu creencia en Dios?

Extracto de ‘Relativo a la Biblia (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Esta ha formado parte de la historia humana durante varios milenios. La gente, además, le da la misma consideración que a Dios, hasta el punto de desplazarlo en los últimos días, para Su disgusto. Entonces, cuando la ocasión lo permitió, Dios se sintió obligado a aclarar la verdadera historia y los orígenes de la Biblia; de no haberlo hecho, la Biblia aún ocuparía el lugar de Dios en el corazón de la gente y esta emplearía las palabras de la Biblia para calibrar y condenar los actos de Dios. Al explicar la esencia, la estructura y los defectos de la Biblia, de ningún modo estaba negando Dios su existencia ni la estaba condenando; por el contrario, estaba aportando una descripción adecuada y oportuna que restablecía la imagen original de la Biblia, abordaba los malentendidos respecto a ella y le daba a la gente la perspectiva correcta de la Biblia para que dejara de idolatrarla y de estar perdida; es decir, para que, temerosa hasta de enfrentarse al trasfondo y los fallos reales de la Biblia, no confundiera más su fe ciega en ella con la fe y adoración hacia Dios. Una vez que la gente tiene una comprensión pura de la Biblia, puede dejarla de lado sin reparos y aceptar valientemente las nuevas palabras de Dios. Este es el objetivo de Dios en estos capítulos. La verdad que Dios quiere contar en ellos es que ninguna teoría ni realidad puede reemplazar Su obra y Sus palabras de hoy en día y que nada puede sustituirlo a Él. Si la gente no puede escapar de la trampa de la Biblia, nunca podrá presentarse ante Dios. Si desea presentarse ante Dios, primero debe purificar su corazón de cualquier cosa que pueda reemplazar a Dios; entonces lo satisfará.

Extracto de ‘Introducción’ de Las palabras de Cristo cuando Él entró en las iglesias en “La Palabra manifestada en carne”

Si deseas ver la obra de la Era de la Ley y cómo siguieron los israelitas el camino de Jehová, debes leer el Antiguo Testamento; si deseas entender la obra de la Era de la Gracia, debes leer el Nuevo Testamento. Sin embargo, ¿cómo ves la obra de los últimos días? Debes aceptar el liderazgo del Dios de hoy y entrar en la obra de hoy, porque esta es la nueva obra y nadie la ha registrado anteriormente en la Biblia. Hoy, Dios se ha hecho carne y ha seleccionado a otros escogidos en China. Él obra en estas personas, continúa Su obra en la tierra y continúa la obra de la Era de la Gracia. La obra de hoy es una senda por la que el hombre nunca ha caminado, y es un camino que nadie ha visto jamás. Es una obra que nunca se ha llevado a cabo antes; es la obra más reciente de Dios en la tierra. Así pues, la obra que nunca se ha realizado antes no es historia, porque el ahora es el ahora, y aún no se ha convertido en pasado. Las personas no saben que Dios ha llevado a cabo una obra mayor y más nueva en la tierra y fuera de Israel, que ya ha ido más allá del ámbito de Israel, así como de la predicción de los profetas; que es una obra nueva y maravillosa fuera de las profecías, y una obra más nueva más allá de Israel; una obra que las personas no pueden percibir ni imaginar. ¿Cómo podría contener la Biblia registros explícitos de tal obra? ¿Quién podría haber registrado cada fragmento de la obra de hoy, sin omisión y de antemano? ¿Quién podría haber registrado en aquel viejo libro enmohecido esta obra más poderosa y sabia que desafía las convenciones? La obra de hoy no es historia, y, por tanto, si deseas caminar por la nueva senda de hoy, debes apartarte de la Biblia, ir más allá de los libros de profecía o historia que están en ella. Solo entonces serás capaz de caminar por la nueva senda apropiadamente, y solo entonces serás capaz de entrar en el nuevo ámbito y en la nueva obra. Debes entender por qué hoy se te pide que no leas la Biblia, por qué hay otra obra independiente de ella, por qué Dios no busca una práctica más nueva y detallada en ella, y por qué hay, en su lugar, una obra más poderosa fuera de ella. Esto es todo lo que deberíais entender. Debes conocer la diferencia entre la obra antigua y la nueva, y, aunque no leas la Biblia, tienes que ser capaz de diseccionarla; si no, seguirás adorándola, y te será difícil entrar en la nueva obra y pasar por nuevos cambios. Ya que hay un camino más elevado, ¿por qué estudiar ese, que es más bajo y obsoleto? Ya que hay declaraciones más nuevas y una obra más nueva, ¿por qué vivir entre viejos registros históricos? Las nuevas declaraciones pueden proveer para ti, lo que demuestra que esta es la nueva obra; los viejos registros no pueden saciarte ni satisfacer tus necesidades actuales, y esto prueba que son historia, y no la obra de aquí y ahora. El camino más elevado es la obra más nueva, y con ella, por muy alto que fuera el camino del pasado, sigue siendo la historia de las reflexiones de las personas; independientemente de su valor como referencia, sigue siendo el camino antiguo. Aunque se registra en el “libro sagrado”, el camino antiguo es historia; aunque no hay constancia del mismo en el “libro sagrado”, el nuevo camino es del aquí y el ahora. Este camino puede salvarte y cambiarte, porque es la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Recomendación: Cómo estudiar la Biblia