miércoles, 24 de marzo de 2021

La quinta señal de la venida del Señor: El evangelio se ha extendido hasta los extremos de la tierra

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La quinta señal de la venida del Señor: El evangelio se ha extendido hasta los extremos de la tierra

Mateo 24:14 dice: “Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”. “este evangelio del reino se predicará en todo el mundo” se refiere a que cuando la gente de todas las partes del mundo escucha el evangelio del Señor, Cristo vendrá de nuevo. Después de que el Señor Jesús fue crucificado completando la obra de redención, el Espíritu Santo empezó a guiar a los pueblos escogidos por Dios a dar testimonio del Señor Jesús. El evangelio del Señor se ha difundido hasta los extremos del universo por medio de la radio, el internet, los libros, los folletos evangelísticos, las predicaciones u otras maneras, hay muchos cristianos en los rincones del mundo, y algunos países establecen el cristianismo como religión nacional, e incluso en China en el que el partido ateo toma el poder también hay muchas personas que han aceptado el evangelio del Señor Jesús. Pesamos en esto: “¿En qué país o sitio en el mundo la gente no ha escuchado el evangelio del Señor?”. Obviamente, las profecías del regreso del Señor se han cumplido.

Para conocer más, por favor, vea el vídeo

 


Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

lunes, 22 de marzo de 2021

¿Pueden los padres cambiar el destino de sus hijos?

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Reflexión Cristiana: ¿Pueden los padres cambiar el destino de sus hijos?

Todos los padres esperan que sus hijos puedan destacarse en el futuro y les ayudan a realizar los deseos que aún no han alcanzado. Por esto, los padres han pagado un alto precio para cultivar y educar sus hijos, pero ¿pueden en verdad cambiar el destino de sus hijos?


Dios dice: “Además del nacimiento y la crianza, la responsabilidad de los padres en la vida de un niño es simplemente proveerle un entorno formal para que crezca en él, porque nada excepto la predestinación del Creador tiene influencia sobre el destino de la persona. Nadie puede controlar qué clase de futuro tendrá una persona; se ha predeterminado con mucha antelación, y ni siquiera los padres de uno pueden cambiar su destino. En lo que respecta a este, todo el mundo es independiente, y tiene el suyo propio. Por tanto, los padres no pueden evitar el destino de uno ni ejercer la más mínima influencia sobre el papel que uno desempeña en la vida. Podría decirse que la familia en la que uno está destinado a nacer, y el entorno en el que crece, no son nada más que las condiciones previas para cumplir su misión en la vida. No determinan en modo alguno el destino de la persona en la vida ni la clase de destino en el que cumplirá su misión. Y, por tanto, los padres no pueden ayudarle en el cumplimiento de su misión ni tampoco puede ningún familiar ayudarle a asumir su papel en la vida. Cómo cumple uno su misión y en qué tipo de entorno desempeña su papel viene determinado por su destino de uno en la vida. En otras palabras, ninguna otra condición objetiva puede influenciar la misión de una persona, que es predestinada por el Creador. Todas las personas maduran en su entorno de crecimiento particular, y después poco a poco, paso a paso, emprenden sus propios caminos en la vida, cumplen los destinos planeados para ellas por el Creador, de manera natural; y entran involuntariamente en el inmenso mar de la humanidad y asumen sus propios puestos en la vida, donde comienzan a cumplir con sus responsabilidades como seres creados por causa de la predestinación y la soberanía del Creador”.

“Los humanos no son señores de su propio destino, pero esperan cambiar los destinos de la generación más joven; no tienen poder para escapar de sus propios destinos, pero intentan controlar los de sus hijos e hijas. ¿No están sobrevalorándose? ¿No es esto insensatez e ignorancia humanas? Las personas llegan hasta donde sea por el bien de sus hijos, pero al final, cuántos tenga uno, y cómo sean estos, no responde a sus planes y deseos. Algunas personas son pobres, pero engendran muchos hijos; algunas son ricas, pero no tienen ninguno. Algunos quieren una hija, pero se les niega ese deseo; algunos quieren un niño, pero son incapaces de tener un varón. Para algunos, los hijos son una bendición; para otros, una maldición. Algunas parejas son brillantes, pero dan a luz hijos torpes; algunos padres son trabajadores y honestos, pero los hijos que crían son indolentes. Algunos padres son amables y justos, pero tienen hijos que resultan ser astutos y despiadados. Algunos padres están sanos de mente y cuerpo, pero dan a luz hijos discapacitados. Algunos padres son ordinarios y fracasados, pero tienen hijos que consiguen grandes éxitos. Algunos padres son de un estatus bajo, pero tienen hijos que llegan a ser eminencias”.

De las palabras de Dios vemos que el destino del hombre en toda la vida es dominado y controlado por el Creador. Los padres solo juegan un papel de dar a la luz y criar, no pueden en absoluto determinar el destino de sus hijos. Queremos controlar el destino de nuestros hijos y pedir que ellos vivan de acuerdo con la pista de la vida planeada por nosotros, esta es una manifestación ignorante. Solo si buscamos a conocer la soberanía de Dios, poniendo los hijos en las manos de Dios y obedeciendo los arreglos de Dios, nuestro corazón se siente relajado.

La tercera señal de la venida del Señor: La aparición de guerras, hambrunas y terremotos

El Señor Jesús profetizó: “Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores” (Mateo 24:6-8).

En los últimos años, los desastres como terremotos, hambrunas, pestilencias, inundaciones y sequías, etc., han ocurrido frecuentemente en todas las partes del mundo y se han vuelto cada vez más graves. Especialmente los desastres de estos años se suceden con mayor frecuencia.

Entre enero y agosto de 2019 han sucedido un total de 72,843 incendios en el pulmón de la Tierra, la Amazonia, el número más alto desde que comenzaron los registros en 2013, lo que representa un aumento de más del 80 por ciento en comparación con el mismo período de 2018.
……
Indonesia fue golpeada por un fuerte terremoto de magnitud 7,5 que sacudió el 28 de septiembre de 2018, tras el cual se produjo un tsunami de hasta tres metros de altura, causando más de 1600 muertes, y desaparecieron 5000 personas.

El desastre provocado por inundaciones y deslizamientos de tierra fue en Sulawesi del Sur de Indonesia, el 22 de enero de 2019, causó 82 muertes y más de mil personas fueron obligadas a evacuar.

Estos desastres no ocurren sólo en uno o dos lugares, sino que seguirán aumentando y extendiendo sobre un área cada vez mayor. Es precisamente la frecuencia de estos desastres lo que sirve como un recordatorio a la humanidad por parte de Dios y a partir de ellos vemos que esta profecía bíblica se cumplió ya hace mucho y que el Señor ha regresado.

Tal como las palabras de Dios dicen: “Cuando se habla de los últimos días, esto se refiere a una era independiente; una en la que Jesús dijo que debéis afrontar desastres y terremotos, hambrunas y plagas, lo que señalará que es una nueva era, y no la antigua Era de la Gracia”.

“En el mundo, los terremotos son el principio del desastre. Primero, hago que el mundo, es decir la tierra, cambie. A eso le siguen plagas y hambrunas. Este es Mi plan, estos son Mis pasos y movilizaré todo para que me sirva, para completar Mi plan de gestión. Por lo tanto, todo el mundo-universo será destruido, incluso sin Mi intervención directa”.

“Todos los desastres sucederán uno tras otro; todas las naciones y todos los lugares experimentarán desastres, plaga, hambre, inundación, sequía y terremotos están por todas partes. Estos desastres no ocurren sólo en uno o dos lugares, ni terminarán dentro de uno o dos días, sino que se extenderán sobre un área cada vez mayor y los desastres serán cada vez más severos. Durante este tiempo surgirán sucesivamente toda clase de plagas de insectos, y el fenómeno del canibalismo ocurrirá en todos los lugares. Este es Mi juicio sobre todas las naciones y pueblos”.

Hoy en día, los desastres como terremotos, plagas y hambrunas están ocurriendo con frecuencia, esto es señales del fin del mundo que nos dice que el día del Señor ha llegado, el Señor ha regresado. ¿Cómo debemos recibir al Señor? Puede hacer clic en los siguientes datos de contacto para discutir y comunicarse con nosotros en línea, nuestros especialistas le responderán online.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

domingo, 21 de marzo de 2021

No esperes más, el Salvador ya regresó en una “nube”

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Devocional cristiano: No esperes más, el Salvador ya regresó en una “nube”

Ahora, varias calamidades se amplifican cada vez más, muchos creyentes ya han tenido presagios: las profecías sobre la segunda venida del Señor se han cumplido, puede que ya haya regresado, pero ¿por qué no lo hemos visto aún venir en las nubes? De hecho, el Señor ya ha regresado. Siempre que lea atentamente las siguientes palabras, tendrá la oportunidad de dar la bienvenida al regreso del Señor.

Dios dice: “El hombre cree que, después de la crucifixión y la resurrección, Jesús volvió al cielo sobre una nube blanca para ocupar Su lugar a la diestra del Altísimo. De forma parecida, Jesús descenderá de nuevo sobre una nube blanca (esta nube se refiere a la nube sobre la que Jesús cabalgó cuando regresó al cielo) entre aquellos que lo han anhelado desesperadamente durante miles de años, y Él tendrá la imagen y vestimenta de los judíos. Después de aparecerse al hombre, Él le concederá comida y hará que el agua viva brote para él y vivirá en medio de él, lleno de gracia y lleno de amor, vívido y real. Todas esas nociones son lo que cree la gente. Sin embargo, Jesús el Salvador no hizo esto; hizo lo contrario de lo que el hombre concibió. No llegó entre los que habían anhelado Su regreso ni se les apareció a todos los pueblos mientras cabalgaba sobre la nube blanca. Él ya ha llegado, pero el hombre no lo conoce y sigue siendo ignorante de Él. El hombre solamente está esperándolo sin propósito, sin darse cuenta de que Él ya ha descendido sobre una ‘nube blanca’ (la nube que es Su Espíritu, Sus palabras, todo Su carácter y todo lo que Él es) y está ahora entre un grupo de vencedores que Él formará durante los últimos días”. “Desde la creación del mundo hasta hoy, ni una sola persona me ha visto. Este es el Dios que se le aparece al hombre en los últimos días, pero que está oculto entre los hombres. Él mora entre los hombres, verdadero y real, como el sol ardiente y la llama abrasadora, lleno de poder y rebosante de autoridad. No hay una sola persona o cosa que no será juzgada por Mis palabras y ni una sola persona o cosa que no será purificada por el fuego ardiente. Finalmente, todas las naciones serán bendecidas debido a Mis palabras y también serán hechas pedazos debido a ellas. De esta forma, todas las personas durante los últimos días verán que Yo soy el Salvador que ha regresado, y que Yo soy el Dios Todopoderoso que conquista a toda la humanidad. Y todos verán que una vez fui la ofrenda por el pecado para el hombre, pero que en los últimos días también me convierto en las llamas del sol que incineran todas las cosas, así como el Sol de la justicia que revela todas las cosas. Esta es Mi obra en los últimos días”.

De la palabra de Dios podemos ver que la “nube blanca” sobre la cual el Señor descenderá no es lo que imaginamos, pero significa que en los últimos días Dios se nos aparecerá con Sus palabras, Su carácter y Su ser. Hoy el Señor ya ha regresado en una “nube blanca”, ha expresado millones de palabras llevando a cabo la obra de juicio y purificación, trayendo todas las verdades necesarias para la plena salvación, expresando su carácter justo, santo, majestuoso e airado, desentrañando el misterio del plan de gestión de 6.000 años de Dios y ha relatado Sus obras a nosotros los seres humanos a lo largo de los siglos.

La práctica más importante para acoger la venida del Señor: escuchar la voz de Dios

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Prédica cristiana: La práctica más importante para acoger la venida del Señor: escuchar la voz de Dios

En este período de frecuentes calamidades, todos los cristianos fieles buscan la manera de recibir al Señor. Entonces, ¿cómo debemos practicar si queremos darle la bienvenida? El Señor Jesús profetizó una vez: “Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará á toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir”. (Juan 16:13). “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (Juan 10:27). Cuando el Señor regrese en los últimos días, hablará todas las verdades y buscará a sus ovejas hablando palabras, por lo que lo más importante para recibir al Señor es escuchar la voz de Dios.

Entonces, ¿puedes escuchar la voz de Dios? Leamos juntos un pasaje de la palabra de Dios.

La palabra de Dios dice: “No obstante, mientras el viejo mundo continúe existiendo, lanzaré Mi furia sobre sus naciones, promulgaré abiertamente Mis decretos administrativos por todo el universo, y enviaré castigo a quienquiera que los viole:

“Cuando vuelvo Mi rostro al universo para hablar, toda la humanidad oye Mi voz, y, así, ve todas las obras que en todo el universo Yo he llevado a cabo. Los que van en contra de Mi voluntad —es decir, los que se oponen a Mí con las acciones del hombre— caerán bajo Mi castigo. Yo tomaré las innumerables estrellas de los cielos y las haré de nuevo, y, gracias a Mí, el sol y la luna serán renovados; los cielos ya no serán más como eran y las innumerables cosas que hay sobre la tierra serán renovadas. Todo será hecho completo por medio de Mis palabras. Las muchas naciones que hay en el universo serán divididas de nuevo y reemplazadas por Mi reino, de forma que las naciones sobre la tierra desaparecerán para siempre y todas ellas se convertirán en un reino que me adore; todas las naciones de la tierra serán destruidas y dejarán de existir. De los seres humanos del universo, todos los pertenecientes al diablo serán exterminados y Mi fuego ardiente abatirá a todos los que adoran a Satanás; es decir que, excepto los que están ahora dentro de la corriente, todos quedarán reducidos a cenizas. Cuando Yo castigue a los muchos pueblos, los del mundo religioso regresarán, en grados diferentes, a Mi reino, conquistados por Mis obras, porque habrán visto la llegada del Santo cabalgando sobre una nube blanca. Toda la humanidad será separada según su propia especie y recibirá castigos proporcionales a sus acciones. Todos aquellos que se han opuesto a Mí, perecerán; en cuanto a aquellos cuyos actos en la tierra no me han involucrado, seguirán existiendo en la tierra bajo el gobierno de Mis hijos y de Mi pueblo debido a la forma como se han comportado. Yo me revelaré a los innumerables pueblos y naciones, y, con Mi propia voz, resonaré sobre la tierra, proclamando la terminación de Mi gran obra, para que toda la humanidad la vea con sus propios ojos”. Después de leer este pasaje de la palabra de Dios, ¿cuál es el sentimiento en su corazón? ¿Percibes que estas palabras tienen autoridad y poder? Además de Dios mismo, ¿quién puede promulgar abiertamente decretos administrativos en todo el universo? ¿Quién tiene la autoridad para tomar las estrellas infinitas en los cielos y crearlas de nuevo? ¿Quién tiene la autoridad para volver a dividir a las muchas naciones? ¿Y quién tiene la autoridad para clasificar todas las cosas según su tipo? Sí, estas son precisamente las expresiones de Dios a la humanidad. Estas son las palabras de Dios, tan pronto como las escuchas, sientes que tienen la autoridad y el poder y pueden convencer completamente a las personas. 

sábado, 20 de marzo de 2021

Palabras diarias de Dios Fragmento 28



Dios usa el arcoíris como símbolo de Su pacto con el hombre

Génesis 9:11-13 Yo establezco mi pacto con vosotros, y nunca más volverá a ser exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra. Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que hago entre yo y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por todas las generaciones: pongo mi arco en las nubes y será por señal del pacto entre yo y la tierra.

Seguidamente, echemos un vistazo a esta parte de las escrituras sobre cómo usó Dios el arcoíris como símbolo de Su pacto con el hombre.

La mayoría de las personas sabe lo que es un arcoíris y han oído algunas historias relacionadas con ellos. En cuanto a la historia del arcoíris en la Biblia, algunos la creen y algunos la consideran una leyenda, mientras otros no la creen en absoluto. En cualquier caso, todos los acontecimientos que ocurrieron en relación al arcoíris fueron la obra de Dios, y tuvieron lugar en el proceso de la gestión del hombre por parte de Dios. Estos acontecimientos se han recogido con exactitud en la Biblia. Estos relatos no nos dicen cuál era el estado de ánimo de Dios en ese momento ni los propósitos detrás de estas palabras que Él pronunció. Además, nadie puede apreciar lo que Dios estaba sintiendo cuando las dijo. Sin embargo, el estado anímico de Dios en relación a todo este acontecimiento se revela entre las líneas del texto. Es como si Sus pensamientos en ese momento saltasen de la página a través de cada palabra y frase de la palabra de Dios.

Los pensamientos de Dios son aquello por lo que las personas deberían preocuparse y lo que deberían intentar llegar a conocer más. Esto se debe a que están inextricablemente relacionados con el entendimiento que el hombre tiene de Dios, que es un vínculo indispensable para la entrada del hombre en la vida. ¿Así pues, qué estaba pensando Dios en el momento en que acontecieron estas cosas?

Originalmente, Dios creó una humanidad que a Sus ojos era muy buena y cercana a Él, pero fue destruida por el diluvio tras rebelarse contra Él. ¿Le dolió a Dios que esa humanidad desapareciese así al instante? ¡Por supuesto que sí! ¿Cuál fue la expresión de este dolor? ¿Cómo se registró en la Biblia? Se registra en estas palabras: “Yo establezco mi pacto con vosotros, y nunca más volverá a ser exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra”. Esta simple frase revela los pensamientos de Dios. Esta destrucción del mundo le dolió mucho. En palabras del hombre, Él estaba muy triste. Podemos imaginar: ¿qué aspecto tenía la tierra, una vez llena de vida, tras ser destruida por el diluvio? ¿Qué aspecto tenía en aquel momento esa tierra que una vez estuvo llena de seres humanos? Ninguna morada humana, ninguna criatura viviente, agua por todas partes y completa devastación en la superficie del agua. ¿Era aquella escena el propósito original de Dios cuando creó el mundo? ¡Por supuesto que no! El propósito original de Dios era ver vida por toda la tierra, ver a los seres humanos que creó adorándole, no que fuese solo Noé el único en adorarle o el único que respondería a Su llamado para completar lo que le había encargado. Cuando la humanidad desapareció, Dios no vio lo que había pretendido originalmente, sino todo lo contrario. ¿Cómo no iba estar dolido Su corazón? Así pues, cuando estaba revelando Su carácter y expresando Sus emociones, Dios tomó una decisión. ¿Qué tipo de decisión tomó? Hacer un arco en las nubes (es decir, el arcoíris que vemos) como pacto con el hombre, una promesa de que Dios no destruiría de nuevo a la humanidad con un diluvio. Al mismo tiempo, también fue para decirles a las personas que Él había destruido el mundo con un diluvio, para que la humanidad recordase siempre por qué haría Dios algo así.

¿Fue la destrucción del mundo en aquel tiempo algo que quiso Dios? Definitivamente no fue algo que Él quiso. Podríamos ser capaces de imaginar una pequeña parte de la visión deplorable de la tierra tras la destrucción del mundo, pero no podemos acercarnos a imaginar cómo fue la escena a ojos de Dios. Podemos decir que, tanto en el caso de las personas de ahora como en el de las de entonces, nadie puede imaginar o apreciar lo que Dios estaba sintiendo cuando vio esa escena, esa imagen del mundo tras su destrucción por el diluvio. Dios se vio obligado a hacer esto por la desobediencia del hombre, pero el dolor que sufrió Su corazón por esta destrucción del mundo a través del diluvio es una realidad que nadie puede comprender ni apreciar. Por ello Dios hizo un pacto con la humanidad, cuyo objetivo era decirle a las personas que recordaran que Dios hizo una vez algo así, y jurarles que Dios no destruiría nunca más al mundo de ese modo. En este pacto vemos el corazón de Dios, vemos que sufría cuando destruyó a la humanidad. En el lenguaje del hombre, cuando Él la destruyó y la vio desaparecer, Su corazón lloraba y sangraba. ¿No es esta la mejor manera de describirlo? Los seres humanos usan estas palabras para ilustrar las emociones humanas, pero como el lenguaje del hombre es demasiado deficiente, emplearlas para describir los sentimientos y emociones de Dios no me parece tan malo ni tampoco es tan excesivo. Al menos os proporciona un entendimiento muy gráfico, muy acertado, del estado de ánimo de Dios en aquel momento. ¿Qué pensaréis ahora cuando veáis de nuevo un arcoíris? Al menos recordaréis que Dios se sintió una vez apenado por destruir el mundo con el diluvio. Recordaréis que, aunque Dios aborreció a este mundo y despreció a esta humanidad, cuando destruyó a los seres humanos que creó con Sus propias manos, Su corazón sufría y luchaba por dejarlo ir, sintiéndose renuente y resultándole difícil de soportar. Halló Su único alivio en la familia de ocho miembros de Noé. La colaboración de este hizo que Sus concienzudos esfuerzos para crear todas las cosas no fueran en vano. En un momento en que Dios estaba sufriendo, esto fue lo único que podía compensar Su dolor. Desde ese momento, Dios depositó todas las expectativas que tenía en la humanidad sobre la familia de Noé, esperando que esta pudiese vivir bajo Sus bendiciones y no bajo Su maldición, esperando que nunca volviesen a ver cómo Dios destruía el mundo mediante un diluvio, y esperando también que no fuesen destruidos.

¿Qué parte del carácter de Dios deberíamos aprender de esto? Dios había despreciado al hombre, porque el hombre era hostil con Él; pero en Su corazón, Su cuidado, preocupación y misericordia por la humanidad permanecían inmutables. Incluso cuando destruyó a la humanidad, Su corazón permaneció inmutable. Cuando esta estaba llena de corrupción y hasta un punto doloroso le desobedeció a Dios, Él tuvo que destruirla por Su carácter y Su esencia, y de acuerdo con Sus principios. Pero por Su esencia, Dios siguió compadeciéndose de ella, y hasta quiso usar diversas formas para redimirla, a fin de que continuase viviendo. El hombre, sin embargo, se opuso a Dios, siguió desobedeciéndole y se negó a aceptar Su salvación, es decir, se negó a aceptar Sus buenas intenciones. No importa cómo lo llamó Dios, le recordó, le proveyó, lo ayudó o toleró, el hombre no lo entendía ni lo apreciaba, ni le prestaba atención. En Su dolor, Dios no olvidó concederle al hombre Su máxima tolerancia, esperando que el hombre cambie de rumbo. Después de alcanzar Su límite, hizo lo que tuvo que hacer sin dudarlo. En otras palabras, hubo un período y un proceso específicos desde el momento en que Dios planeó destruir la humanidad hasta el comienzo de Su obra de destrucción de la misma. Este proceso existió con el propósito de capacitar al hombre para que cambiase de rumbo, y esta fue la última oportunidad que Dios le dio al hombre. ¿Qué hizo Dios, pues, en este período anterior a la destrucción de la humanidad? Llevó a cabo una cantidad significativa de trabajo recordatorio y de exhortación. Independientemente del dolor y del pesar que había en Su corazón, Él continuó prestando Su cuidado, Su preocupación y Su abundante misericordia a la humanidad. ¿Qué vemos a partir de esto? Indudablemente, que el amor de Dios por la humanidad es real y no algo que solo se dice de la boca para afuera. Es real, tangible y apreciable; no es fingido ni está adulterado, ni es engañoso o pretencioso. Dios nunca usa el engaño ni crea falsas imágenes para que las personas vean que es digno de ser amado. Nunca usa el falso testimonio para que las personas vean Su belleza ni para alardear de Su hermosura y santidad. ¿No son dignos del amor del hombre estos aspectos del carácter de Dios? ¿No son dignos de adorar? ¿No son dignos de estimar? En este momento, quiero preguntaros: Después de oír estas palabras, ¿pensáis que la grandeza de Dios se reduce a simples palabras vacías en una hoja de papel? ¿Es el encanto de Dios meras palabras vacías? ¡No! ¡Ciertamente no! La supremacía, la grandeza, la santidad, la tolerancia, el amor de Dios, etc., cada detalle de cada uno de los distintos aspectos del carácter y la esencia de Dios encuentran expresión práctica cada vez que Él lleva a cabo Su obra, están encarnados en Su voluntad hacia el hombre, y también se cumplen y se reflejan en cada persona. Independientemente de que lo hayas sentido antes o no, Dios está cuidando de cada persona de todas las maneras posibles, usando Su corazón sincero, Su sabiduría, y diversos métodos para entibiar el corazón de cada persona, y despertar su espíritu. Este hecho es indiscutible.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Película cristiana en español latino | "Amor de madre" Una conmovedora historia real


Película cristiana en español latino | "Amor de madre" Una conmovedora historia real

AMOR DE MADRE es una película familiar cristiana que analiza el tema de la educación de los hijos.

"El conocimiento puede cambiar tu destino" y "Ojalá los hijos tengan un futuro brillante" son las esperanzas de casi todos los padres para sus hijos. Para asegurarse de que su hija Jiarui apruebe los exámenes de ingreso a la universidad y entre en una de las buenas, Xu Wenhui decide dejar su trabajo de directora de ventas para acompañar a Jiarui mientras esta estudia para volver a rendir los exámenes. La estresante metodología educativa de Xu Wenhui y la presión competitiva de los exámenes de ingreso a la universidad hacen que su hija se derrumbe y llegue al borde de la desesperación. Xu Wenhui siente un profundo remordimiento por eso: pensaba que todo lo hacía en beneficio de su hija, pero, por el contrario, sólo le provocó dolor y sufrimiento… En ese momento, una antigua compañera de clase, Fang Xinping, le predica el evangelio de Dios. Leyendo la palabra de Dios, Xu Wenhui por fin entiende por qué perseguir ideales como que "el conocimiento puede cambiar tu destino" solo les hará daño a ella y a su hija y llega a comprender cómo educarla con verdadero amor…